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Lord Dunsany hizo de todas las cosas las partes independientes del todo que constituía el cansancio de Caronte. Éste, puso en marcha su barca en respuesta a una extraña llamada, pero el símbolo eterno de una fantástica mitología, ya no se asombraba ante el decorado que la imaginación ostentaba. Y es que se sentía cansado, muy cansado. Dunsany nos dice que:
«Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se había convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.»
Los dioses en vez de mandarle un viento contrario; que hubiese dividido el tiempo de su memoria en dos fragmentos iguales, como en verdad deseaba Lord Dunsany, pues la magnánima sensibilidad poética de su imaginación se fundió, durante un destello de eternidad, con la pena de Caronte. Estos dioses, que no suelen drogarse con emociones humanas, le enviaban los vientos pestíferos de las almas condenadas. Y éstos, en vez de dividir uniformemente su memoria, la comprimían en un peligroso punto de densidad atómica… Uno que por poco detona el explosivo dolor de Caronte, gracias a la empatía de Lord Dunsany. Y esto es algo que debemos agradecer.
Pero Caronte en cierta forma se extrañaba de esta llamada, o más bien le parecía que estaba viviendo una experiencia atesorada en los anales de su lobreguez. Esta llamada, sin duda de una nueva alma llegada a su reino no debía ser, pues en el poema de Lord Dunsany, él había sido redimido al mismo tiempo, de su cansancio, que hacia jadear la eternidad, y de su significación mitológica… Había sido liberado en el paraíso de la nada. Aún recuerda estremeciéndose las palabras de la sombra que había sido un hombre:
«Soy el último»
En ese momento, lloró por primera vez; y también en ese momento, rió por primera vez. Algo en lo que no había pensado hasta ahora, sumergido como estaba en el olvido de sí mismo, vagando como un viento famélico a través de la memoria en blanco de un mundo carente de almas que se puedan transportar sobre su barca.



















