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Archivos Mensuales: marzo 2011

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Esperen un momento. Disuelvan en la corrosiva contemplación las cuatro columnas de cada uno de sus pasos. Es la colina. No ven como desciende en gotas de lluvia hasta la parte trasera de nuestras pupilas; y el verde de sus praderas se derrama en olas de hierbas sobre lo indefinido. Ahora podemos continuar, ya no hay colina que ver. Está en el reino de lo inmanifiesto, proponiendo un brindis por los conceptos que definen lo invisible.

—Señor Tao, se siente usted bien, es decir… Desde hace mucho tiempo mi abuelita me dice que usted está loco, y pretende organizar un movimiento de ciudadanos normales, respetuosos de las buenas normas mentales, con el fin de que lo recluyan en un manicomio o lo exilien. Para ello, también se dirigirá a todas las instituciones públicas y privadas de la ciudad: desde la Policía hasta la Casa Consistorial; desde la Iglesia hasta las asociaciones de Damas de la Caridad, y por supuesto, mi escuela, donde usted es profesor.

—Me siento hijo, como una espiral de hierro alrededor de un espejo masticado. Me siento unido al viento, no te preocupes. Pobre de tu abuelita hijo, su incomprensión es un criptograma donde sus sentidos esculpen todo lo que perciben. Para tu abuelita la colina sigue ahí; sin saber que es la madeja que devana el hilo de su aguja de tejer… Te apuesto a que cuando llegues a tu casa, habrá bordado un hermoso valle.

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Amazing Detective Tales - October 1930 - Restauración de la portada Markus E. Goth

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Las siguientes páginas son extraídas de un libro de notas que fue descubierto yaciendo al pie de un roble al lado de la Avenida Lincoln, entre Bowman y Auburn. Ellas hubiesen sido desechadas inmediatamente como el trabajo de una mente desordenada, si no hubiese sido por la inexplicable desaparición, ocho días antes, de James Buckingham y Edgar Halpin. Los expertos testificaron que la letra de mano era indudablemente la de Buckingham. Un dólar de plata y un pañuelo marcado con las iníciales de Buckingham, fueron también encontrados en los alrededores no muy lejos del libro de notas.

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No todo el mundo creerá, quizás, que mi odio de diez años hacia Edgar Halpin era la fuerza impulsadora que me condujo al perfeccionamiento de una invención más que peculiar. Sólo aquellos que han detestado y aborrecido otro hombre con el negro sentimiento que yo había concebido, comprenderán la paciencia con la cual yo busqué desarrollar una venganza que debía ser segura y adecuada al mismo tiempo. La maldad que él me había hecho era de una clase que debía ser expiada tarde o temprano; y nada menos que su muerte sería suficiente. Sin embargo, no me importaba un ardite, ni siquiera por un crimen que yo no podía considerar de otro modo sino como la simple ejecución de la justicia; y, como abogado, sabía cuán difícil, cuán prácticamente imposible, era el encargo de un crimen que no fuera a dejar ninguna evidencia traicionera. Por consiguiente, yo ponderé larga e infructuosamente sobre la manera en la cual Halpin debía morir, antes de que la inspiración viniera a mí.

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La noche avanza de una extraña y amenazante manera, como si estuviera sincronizada con el movimiento de todas las serpientes que velan sus secretos bajo las sombras que engendra de todas las cosas… bajo su oscuridad. La Luna misma proyecta su luz con una fijeza predadora tan intensa, que incluso los lobos enmudecen su aullido en su mismo inicio, espantados por la sensación de que la palidez plateada e inmaculada de su diosa, no es más que el tenebroso brillo del ojo visible y ciego de una vieja serpiente, añeja por inmensos ciclos de sabiduría demoniaca. En verdad, la atmósfera en su totalidad, junto al sombrío paisaje que anima, parecen ser un siniestro fresco pintando dentro de las fauces invisibles de una serpiente colosal. Esto atemoriza a las criaturas más siniestras, pero no a los míticos Ofiditas, que desde las edades mitológicas continúan siendo los apóstoles y adoradores de la antigua serpiente: la lanza de sabiduría surgida desde la oscura eternidad y clavada en el cuerpo luminoso del tiempo. La sangre que derrama es negra, fría y viscosa, y es el elíxir que embriaga a los Ofiditas, y los sumerge en el trance necesario para el ritual orgiástico en honor a su diosa sibilante.

Pero el Tiempo es un poderoso dios; y su luz corta como una navaja y a la vez sana las heridas que produce, incluyendo las suyas propias, provocada por cada una de las expresiones del conocimiento emanado de la oscura eternidad. El Tiempo ha formado una infinita cruz con su luz, y en ella ha crucificado la serpiente. Es un Gólgota invisible para aquellos que han sido cegados por la misma luz del tiempo; pero no para aquellos que pueden ver con los ojos intuitivos de la eternidad. Los Ofiditas, experimentan esa clarividencia con cada una de las intuiciones que golpean como un rayo su imaginación embriagada por el trance orgiástico; y de esa manera, los Ofiditas pueden ver la agonía de su diosa en su perenne crucifixión en la continuidad del tiempo.

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Carta a nuestros hermanos fanáticos

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Queridos hermanos fanáticos de este su templo virtual Zothique The Last Continent, en este espacio donde todavía habita una luz agonizante, seguimos caminando por el sendero del despertar  Y de la responsabilidad que nos ocupa, que no es más que dar cada día un poco de esa sabiduría oscura a nuestros lectores, además claro de que cada día nos esforzamos para que este humilde espacio se siga convirtiendo en una referencia a seguir sobre el género fantástico e imaginativo. En nuestra Introvision del lunes 21 de marzo, les avisamos que la sección Imagixmundi, estaría suspendida por un tiempo corto pero indeterminado, esto es así, pues hemos tenido problemas técnicos con la historieta VIA, La niña de las rocas. Al parecer el alter ego bueno de nuestra anfitriona ha sabido ponerle una trampa y su camino se ha desvirtuado en no convertirse en roca (Trágica decepción) sino en irse a algún lugar exótico de las Américas, bueno buen viaje para la pequeña traviesa, esperemos que la ociosidad no la convierta en un vegetal y que en algún momento oriente su camino, pero claro no será por este desierto de Zothique.

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Mi paje me habló abundantemente de numerosos asuntos de los que me acuerdo muy bien. Su inteligencia me sorprendió mucho, pero acabé dándome cuenta de que trataba de que me entrara el sueño. Fingí dormir profundamente, pero estaba despierto, pues no podía olvidar a los decapitados. Al fin llegó el olvido y me invitó a seguirlo a otra estancia del castillo; allí, encontré a mi paje hablándome de numerosos asuntos que finjo ahora recordar. Su inteligencia sorprende mucho tanto a mi proyección astral como a mí, pero acabo dándome cuenta de que trata de evitar que despierte.

La habitación daba al lago, de manera que desde mi lecho colocado junto a la ventana, podía recorrer fácilmente toda la extensión con la vista. El olvido tropieza con los suspiro de un alma en pena. En el instante recuerdo que finjo dormir profundamente; pero estaba despierto, pues no podía olvidar a los decapitados. A media noche, justo cuando sonaron las doce campanadas, vi de repente un gran fuego en el lago, muerto de miedo abrí rápidamente la ventana. Mi paje continuaba hablando abundantemente con mi cuerpo astral colocado junto a la ventana. Lo aparté poco antes del diluvio para poder observar.

Vi a lo lejos siete navíos llenos de luz que se acercaban. Por encima de cada uno de ellos brillaba una llama que revoloteaba aquí y allá, descendiendo incluso de vez en cuando: comprendí con facilidad que eran los espíritus de los decapitados.

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«Que la mente sea un globo que eleve nuestra vulgar materia física», sentenciaba el poeta Luveh Ketaphf, en su libro de máximas «El Monarca del Más Allá», un volumen muy popular en su tiempo, cuando el esplendor de la nigromancia en Zothique todavía enceguecía la luz del agonizante sol.

Se dice que Luveh Ketaphf vivió en la legendaria ciudad de Chaon Gacca, la antigua capital abandonada del reino de Tasuum, cuyos archivos akásicos —al igual que la existencia misma de ZothiqueClark Ashton Smith visualizó en sus sueños; registrando algunos de ellos en historias como la del «Tejedor de la Tumba». Pero Luveh Ketaphf vivió mucho antes del inicio mismo de la estirpe de reyes que gobernaron todo Tasuum, y que según Smith, abandonaron la ciudad a causa de una invasión de demonios provenientes del desierto de Dloth, reubicándose en la nueva capital, Miraab. En aquellos tiempos, Chaon Gacca, era la ciudad más cosmopolita de todo Zothique desde el punto de vista de la incursión de entidades alienígenas de todo tipo, de la cual quizás, la extraña entidad de energía pura en el «Tejedor de la Tumba», era un tardío remanente. Mientras la nigromancia en las demás ciudades del continente era canalizada a través de la gracia de las antiguas deidades como Thasaidon, en la ancestral Chaon Gacca aquélla era el don directo de entidades y nigromantes de lejanos espacios cósmicos. Pero también —y quizás debido a este mismo intercambio interestelar— fue en Chaon Gacca en la cual el antiguo conocimiento científico de la tierra, así como otros aprendidos por la ciencia alienígena, encontró un oscuro cobijo, ¡soterrado y silencioso!… Pues en Zothique no existía blasfemia más grande que la manifestación de conocimientos técnicos y científicos. O quizás, a nadie le impresionaba por no ser necesarios, debido a la total sabiduría que la muerte cercana iba a derramar sobre todo el continente.

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The Necronomicon or The Book of dead names

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Los Antiguos


«No está muerto lo que puede yacer eternamente, y con extraños eones incluso la muerte puede morir»

-Abdul Alhazred, El Necronomicon

[Citado de «La Llamada de Cthulhu» por H. P. Lovecraft]

 

El Necronomicon habla sobre Los Antiguos, quienes arribaron en los principios del planeta desde «las estrellas oscuras». Cuando el elemento tierra apareció, ellos emigraron desde los océanos para construir ciudades en los polos y levantar templos para Esos maldecidos por los Dioses. Su espantosa progenie gobernó la tierra hasta que los Antiguos Señores, aterrorizados por sus abominaciones, actuaron:

«… arrojándolos desde la Tierra al Vacío más allá de los planetas donde reina el caos y no habita ninguna forma. Y los Antiguos Señores colocaron su sello sobre el Portal y el poder de Los Antiguos no prevaleció en contra del suyo.

Entonces, el repugnante Cthulhu se alzó desde las profundidades y bramó con inmensa furia contra los Guardianes de la Tierra. Y ellos ataron sus venenosas garras con poderosos conjuros y lo confinaron en la ciudad de R’lyeh en donde bajo las aguas él habrá de dormir, soñando en la muerte hasta el final del Eón»

- Liber Logaeth [traducido por Dr. John Dee]

 

«Con toda probabilidad Cthulhu está basado sobre el mito noruego del Kraken, un monstruo legendario que se cree vive bajo las aguas de los mares del norte.»

-Philip A. Shreffer, «The H.P. Lovecraft Companion»

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Cada persona tiene sus herejías. Cosas en las cuales creen, o cosas que ellos consideran deben ser verdad, con las cuales muchos sino la mayoría de las autoridades no estarán de acuerdo. Eso es especialmente así, me parece, con los lectores. Toda persona que lea va a tener una lista de escritores de los cuales sentirán que son injustamente alabados o injustamente criticados. O, en algunos casos, escritores cuyos trabajos son erróneamente criticados o alabados; escritores aceptados como grandes, por ejemplo, pero que piensas que son grandes por alguna razón diferente por la cual lo consideran la mayoría de las personas.

Yo tengo un puñado de estas herejías.  Quiero hablar aquí sobre una de ellas: yo creo que H. P. Lovecraft no es sólo un escritor de alto rango, sino un estilista también. Creo que su uso del lenguaje es poderoso y original. Me parece que él ha sido muy a menudo mal interpretado como fracasando en hacer cosas de las que él no estaba interesado, y pienso que lo que él estaba interesado en hacer no es discutido frecuentemente en sus propios términos.

Antes de continuar explicando lo que quiero decir, yo debo probablemente dejar claro varios puntos. Primeramente, yo no tengo ningún interés particular en discutir la vida y personalidad de Lovecraft, excepto para hacer notar que el deseo de muchos críticos de enfocarse en Lovecraft como individuo puede sugerir una necesidad de evitar analizar los horrores en su ficción. Bajo ningún concepto, Lovecraft era un pensador estático; sus perspectivas y opiniones sobre muchas cosas cambiaron en el curso de su vida. En la redacción de este post, sin embargo, trataré de hablar sobre «Lovecraft» como un producto de los textos de sus historias; quiero decir que simplemente voy a escribir sobre lo que yo veo en la ficción, sin preocuparme mucho sobre los detalles de su biografía.

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Via -  Perfil

Arcadio Encarnacion – M.E. Goth / VIA – Pag 44

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Oh espíritus, ¿por qué se refugian en los fetos azucarados que arrojo al Leviatán desde este coral en las fabulosas orillas de un mar de tinta negra? No penetren en los dominios de esos cementerios. Allí, los espectros protegen celosamente los cadáveres en los que antaño el fuego les ofrendó pasiones. Además, la confusión que ha encarcelado sus memorias, necesita cuerpos que vomiten constantemente parte del polvo del que están hechos. Su situación es tétrica. Los espacios que descubre el sol en los sueños diurnos del bosque legendario, no son cunas para recién nacidos.

No esperen una esperanza tierna para su anhelo tridimensional. Tampoco es sangre lo que corre en el interior de esas imágenes amontonadas en el subconsciente del espejo. ¿Qué sientes tú, que estás cerca de mi féretro, al ser rozado por las emociones que originaron el lastimero aullido del lobo desvelado? Tal vez quieras dormirte al arrullo de su melodía; esperando que al despertar estés cómodamente en posesión de tu cuerpo físico. ¿Cuál será?, ¿qué hace?, ¿se paseará sonámbulo por calles en las que sus huellas caben en las de los perros?… Calles que no se molestan en hacerlo tropezar. Lo más probable es que su mirada haya construido un puente de mercurio hirviendo para cruzar donde se haga notar. Quizás, esté feliz de no poseer un espíritu que lo inquiete.

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