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Capítulo XVI: Posesión ( Vol 01 )
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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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—Tenía tantas ganas de hablar contigo, abuelo —dijo Angel—. La última vez que te vi no tuve la oportunidad de despedirme. Hace ya casi quinientos años desde que abandoné Roma. He regresado al fin. Tuve que hacer una investigación bastante a fondo para enterarme dónde te habían enterrado. Me alegra haberte encontrado, pero a la vez me siento triste. Recuerdo aquellos días en los que eras un pequeño niño que jugaba sin una sola preocupación en el mundo. Pero el tiempo siguió su curso. Te convertiste en un hombre de familia. Luego en un anciano. Finalmente, un cadáver. Probablemente ya me olvidaste. Olvidaste aquellas tardes que pasábamos juntos charlando como dos desconocidos buscando conversación. Te conté todo. Todo lo que hice, y escuchaste hasta el final. No es justo. Yo debería estar allí en tu lugar.
Angel colocó unas flores en la tumba y se marchó en silencio.
Varios años habían transcurrido desde que Angel regresó a Roma en 1942. Ya era el año 1990. El Vaticano había cambiado. Un arduo trabajo de limpieza en el Sagrado Concilio de la organización logró despojar de sus puestos políticos a los asesinos y criminales que los ocupaban; o al menos, se les dificultaba actuar libremente a los que aún quedaban, que era quizás lo más probable.
La milicia secreta de la Santa Sede había prosperado; los cazadores de demonios estaban organizados en poderosas élites de 4 miembros. El escuadrón de élite más reconocido era llamado «La Mano de Dios». Angel, Ahriz, Jennifer y el reverendo Rebello eran los integrantes de esta temida escuadra para la exterminación de la plaga infernal.
