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Un día como hoy, salió de su cuerpo su último aliento de vida, antes de empezar su largo peregrinaje astral. Con una sonrisa en los labios pronunció el nombre del gran dios… el extraño nombre de una divinidad primordial, cuyas visiones de ensueño sólo le están permitidas a grandes iniciados. Y allí, en las profundidades del mar, reposando en la antigua y sumergida ciudad de R’lyeh… por primera vez, la divinidad que espera el día de su liberación se estremeció expulsando un aura malsana que se mezcló con los sueños de la humanidad. Un mantra cíclico que tomó formas blasfemas; creciendo lentamente en la dimensión del inconsciente colectivo, y dando paso a seres repugnantes que escucharon su llamado. En aquel espacio de pesadilla, gigantescos globos tentaculares se desplazaban lentamente, alimentándose de los miedos y temores de la humanidad, dejando a su paso un zumbido desagradable; la cacofonía de una extraña melodía gutural proveniente de la Tercera Dimensión, emanada de seres grises; formas vagamente antropoides, que en aquel ritual obsceno emitían una sola letanía: «Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn».
Todavía la luna no es testigo del final de este día, y la sonrisa de nuestro gran profeta aún sigue intacta, su cuerpo continúa frío… pero su alma… ahora se encamina en una larga procesión… un ceremonial cósmico encabezado por seres fantásticos provenientes de mundos imaginarios. Ellos le acompañan en su largo y desconocido peregrinaje por los senderos que sólo le está permitido abrir a Yog-Sothoth. En los más oscuros deseos de la humanidad, extrañas formas seguían escuchando el susurro venido de muy lejos; aullidos expulsados por los estómagos hinchados de los horrendos globos tentaculares que servían de emisor en esta dimensión y que anunciaban el advenimiento de un nuevo dios en el último continente. «Rendidle culto al gran maestro… al segundo profeta quien abrirá el sello de lo real y lo irreal… fusionándolo en nuestro nuevo continente; y junto con el dios negro… será el artífice de las divinidades que vendrán».




