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«Para no golpear el súbdito, como Fingon, hasta la muerte, pero ningún escritor es pisoteado en el fango por la comparación con otro. La distancia más corta entre estas dos torres es la línea recta que ellos dibujan y defienden en contra del aburrimiento de nuestro sentido de lo maravilloso, la apatía de nuestro sentido de la pérdida, y la muerte lenta de la imaginación rechazada.»
–Steve Tompkins, «The Shortest Distance Between Two Towers»
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Con mi primer post para la Black Gate del 2011 creo que patearé el nuevo año con uno de esos posts de una clase grande, atrevida, argumentativa y predictiva. Así que aquí les va: J. R. R. Tolkien y Robert E. Howard están firme y cómodamente establecidos como las dos torres de la fantasía, y mientras pasen los años ellos no sólo permanecerán siéndolo, sino que quizás nunca serán destronados.
Si bien ellos posiblemente no marcaron la senda, Tolkien y Howard establecieron el estándar para los dos sub-géneros de la fantasía: la alta fantasía y la espada y brujería, respectivamente. Y nadie lo ha hecho mejor antes o después.
La mayoría, sino todos, colocan a Tolkien sobre o cerca de la cima de la montaña de la fantasía. Tolkien desarrolló un lenguaje y una mitología que engendró el mundo cataclísmico de la Tierra Media [«The Silmarillion»], y luego contó una historia sobre su salvación de la destrucción gracias a las pequeñas manos de un hobbit [«The Lord of the Rings»]. Es un mundo más profundo y más resonante que cualquier otro en la fantasía, algo en lo que parecen estar de acuerdo tanto lectores como críticos. Revistas como Time han seleccionado The Lord of the Rings, como una de las 100 mejores novelas jamás escritas, y de acuerdo a Wikipedia, es uno de los 10 libros mejor vendidos de todos los tiempos con 150 millones de copias, y la película que inspiró ganó varios premios de la academia, incluyendo mejor película. Tolkien, ha sido incluido en varios diccionarios especializados, y existen revistas académicas y numerosos estudios críticos dedicados a sus trabajos, incluyendo los trabajos par excellence de Tom Shippey, «Author of the Century» and «The Road to Middle-Earth».








