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Archivo de la etiqueta: muerte

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Capítulo XIII: Una Vez Más ( Vol 02 )

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»

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    —¡Suficiente! —exclamó Angel mientras liberó a Jennifer y se interpuso entre ella y la criatura—. Muerte… ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Pudiste herirla!

  —Lo siento… viejos hábitos —argumentó calmadamente.

  —¿Lo conoces? —dijo Jennifer mientras se tocaba el cuello.

  —Sí, es un amigo —respondió Angel.

  —¡¿Qué?! ¿Cómo puedes ser amigo de este… este… ¡Este monstruo!?  ¡Es un demonio muy poderoso!

  —No tengo tiempo para estas tonterías… —interrumpió Muerte—. Angel, he venido a advertirte sobre algo grande. Algo que se está planeando en el infierno. Ni siquiera yo, comandante de las fuerzas oscuras, conozco de qué se trata. Desde que mi amo Lucifer ha sido encadenado en lo profundo del infierno ha estado planeando la manera de cómo escapar. Debes estar alerta. Mi tiempo aquí ha terminado.

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Capítulo IX : El Cazador Legendario

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»

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  —Y esa es toda mi historia. O al menos gran parte de ella. Sólo han transcurrido algunos mil quinientos años desde que Azazel murió —dijo un simple muchacho mientras alimentaba a las palomas del parque de la capital romana desde una banca, sentado cerca de un anciano.

   —Jovencito… tiene usted una gran imaginación. ¿Ha visto su rostro en un espejo? Es usted de apariencia muy joven para pretender ser más viejo que yo —respondió el anciano.

  —Ciertamente, abuelo, tiene usted razón. Sabía que no me creería. Después de todo, usted se ve mayor que yo. Pero dígame una cosa… cuando usted era niño, le gustaba venir a este lugar a jugar con las palomas y a darles de comer con su madre y su hermano, ¿cierto?

  —¿Cómo sabes eso muchacho? —preguntó el anciano sorprendido—. Tal vez alguien mucho más viejo que usted lo haya visto.

  Aquél anciano pudo notar como en el rostro del joven se dibujaba una expresión profunda, que lo hacía ver mucho mayor que él.

  —Con que Angelion… ¿No? —preguntó el anciano ahora más crédulo.

  —Por favor, llámeme Angel.

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Capítulo VIII: La Muerte de Azazel

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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—Pero, Lucifer, en parte Azazel tiene razón. ¿Por qué simplemente no vas y matas al hijo de Dios? ¿No te concedería esto sus poderes? ¿No debilitarías con esto La Santa Trinidad, haciendo así a Dios vulnerable? —preguntó Úrsula. Aquella demonio se encontraba junto a Lucifer en el monte calvario, entre la multitud que allí se encontraba para presenciar la crucifixión de Jesús.
—Piensas de igual manera que
Azazel.  Pero ambos están equivocados.  La misión de Jesús es la de morir por los pecados de los humanos, para que así ellos mismos no tengan que purgarlos por sí mismos. Salvaría a la raza humana de su propia destrucción. No debemos matarlo, sino hacer que se rinda, que suplique para que su padre lo salve. Así la raza humana será condenada, y su misión habrá fallado exclamó Lucifer.
—Pero… ¿Qué haremos con
Azazel? ¡Él está empeñado en destruir a Jesús!
—Es por ese motivo que he enviado a
Muerte para detenerle.
—¡¿Qué?! ¡Pero la última vez que lucharon,
Azazel por poco lo mata! No… no puedes permitir que…
—Eso sucedió con
Erian —interrumpió Lucifer. Y Erian ya no existe. Sólo Muerte. Él es ahora algo diferente.
—Supongo que sólo nos queda confiar en que
Muerte pueda lograrlo… —dijo Úrsula con su vista fija hacia la cruz, pero con la mirada cada vez más melancólica. 

No muy lejos de allí se encontraban Muerte y Azazel uno frente a otro, aguardando en completo silencio. El viento pesado y frío fluía rápidamente; como si hasta el viento mismo tratase de no interponerse en la batalla que estaba por comenzar. El silencio era desafiante; las miradas penetrantes. Las auras demoníacas de ambos contrincantes, se expandían con gran fluidez, colisionando entre sí. De repente, Azazel materializó sus cuchillas absorbidas por sus antebrazos, desde éstos hasta sus manos. Moviéndose rápidamente, azotó con gran fuerza sus cuchillas contra Muerte. Con un sonido sórdido de metal, Muerte pudo detener a tiempo el ataque con su guadaña, y con gran fuerza lo contrarrestó en un solo golpe, haciendo que las cuchillas volaran en diferentes direcciones. Sin perder tiempo, Muerte se dio al ataque con su guadaña, agitándola ágilmente. Azazel esquivaba cada uno de los ataques con una velocidad impresionante. Pero de repente, él desapareció de la vista de Muerte. Azazel, saltó desde la retaguardia de Muerte en un ataque sorpresa; y extendiendo ambos brazos, con sus poderes mentales, levitó sus cuchillas y al instante las regresó a sus manos nuevamente, para ejecutar un doble ataque con todas sus fuerzas hacia Muerte. La guadaña de Muerte voló por los aires y se clavó en el suelo. Muerte, había detenido ambas cuchillas con sus manos vacías. La sangre se escurrió desde las palmas de sus manos, hasta sus brazos y parte de su cuerpo. Azazel y Muerte empezaron a forcejear, causando que las heridas de Muerte en sus manos se profundicen.

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Capítulo VII: Hacia la Cruz ( Vol 02 )

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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Una legión de soldados romanos de aproximadamente cinco mil o seis mil hombres, impedían el paso del ejército de Azazel. Aquellos hombres no se veían como guerreros cualesquiera. Parecían feroces y ágiles, hombres dispuestos a matar sin remordimiento. 

—Soldados de la legión romana… son soldados del nuevo imperio —dijo Muerte en voz baja.
—Dejadnos pasar o tendremos que cruzar sobre vuestros cadáveres despedazados —dijo Azazel con voz amenazante.

A la cabeza del ejército romano, se asomó uno de los legionarios. Era inmenso, y no parecía siquiera humano. Alto, fuerte, de un aspecto tosco y con múltiples cicatrices.

—Mi nombre es Décimus, el aplasta cráneos. Aplastaré la cabeza de cualquiera de tus soldados que quiera desafiarme —dijo aquel gigante.
—¿Podrás solo con él? —Preguntó Muerte—. Debo volver con Lucifer ahora mismo.
—¿Es una broma? Sólo lárgate ya —respondió Azazel.
—¿De qué hablan? ¡Nadie pasará por nuestra barrera de soldados! —exclamó Décimus.

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Capítulo VII: Hacia la Cruz

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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—¡Diez años han pasado, y aún no llegamos a Israel! —se quejaron los demonios ante Azazel.
—No entiendo cual es el problema. A los israelitas les tomó cuarenta años atravesar este lugar —respondió Azazel.
—¡Pero ya las huestes que partieron con Satanás han arribado en estas tierras, meses antes que nosotros! —refutó uno de los demonios.
—Recordad que tuvimos que separar ambas tropas para realizar aquella estrategia contra los humanos del  este, y tuvimos que retroceder, perdiendo así mucho tiempo y terreno ante las tropas de Lucifer. Pero no hay que perder la esperanza. Calculo que ya no estamos muy lejos de Israel. Nos falta sólo unos días más de marcha. Estamos muy cerca. Puedo sentir el aura demoníaca de Lucifer, cada vez más y más fuerte —respondió Azazel mientras hacía su vista al camino que debían de recorrer. 

La tarde caía sobre el inmenso desierto por donde se desplazaban las tropas de Azazel, con pasos lentos y pesados. El calor era intenso. Si no se tratara de  criaturas infernales, acostumbradas al fuego del infierno, probablemente estarían ya muertos.

—Señor Azazel, alguien desea verlo —dijo uno de los demonios a Azazel, que aún contemplaba el paisaje.
—¿De quién se trata? —preguntó Azazel.
—Es Muerte señor —respondió el demonio.
—Tráelo inmediatamente —ordenó Azazel.

Envuelto en su acostumbrada capucha negra, Muerte se presentó ante Azazel un poco nervioso y agitado. Al estar frente a Azazel, removió la capucha que cubría su rostro.

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Capítulo VI: El Recolector de Almas ( Vol 02 )

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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—¿Qué está pasando aquí? —preguntó el capitán.
—Un ejército se acerca a gran velocidad señor, en unos minutos estarán aquí.
—¡Se acercan por norte, sur, este y oeste! —dijo otro de los soldados.
—Es… es él —susurró el capitán. 

Aquél ejército de algunos mil demonios no tardó en rodear a la fortaleza. Azazel iba a la cabeza, y acercándose al puente del castillo, que se encontraba levantado, dirigió su palabra a los rebeldes, quienes esperaban impacientemente en sus posiciones ver qué sucedería.

—Están en mi castillo. Ustedes han retomado lo que una vez fue suyo. Yo simplemente volveré a quitárselo a ustedes de sus manos frías y muertas. Podemos hacer esto de la manera más sencilla: ustedes bajan el puente levadizo y dejan que los asesinemos rápido y sin dolor alguno. O de la más difícil: Nosotros entramos, y los asesinamos salvajemente, y nos aseguraremos de que sufran, de que se retuerzan en dolor antes de morir. Decidan rápido —dijo fríamente Azazel mientras sus ojos brillaban en la oscuridad de la noche.

—¿Qué haremos ahora, capitán? —preguntó uno de los soldados en un susurro.
—¡No temáis! ¡Sólo dice esto para intimidarnos! ¡No hay forma de que puedan penetrar esta fortaleza! ¡Desde allí abajo no tienen ninguna ventaja! ¡Lucharemos y venceremos! —exclamó el capitán a gran voz.
—Habéis elegido la manera más difícil. Bien, así será. ¡Ataquen! —exclamó Azazel.

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Capítulo V: Renacimiento ( Vol 02 )

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«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»
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Antes de que Azazel pudiese responder, Erian ordenó a todas las almas a su alrededor con las siguientes palabras: «¡Sufre el poder de mi tormenta de almas!». Todas las almas que rodeaban a Erian se enrojecieron y se lanzaron a la carga contra Azazel. Se introdujeron en su cuerpo, causando que surgieran protuberancias en él, como si se escenificara una lucha interna entre Azazel y las almas controladas por Erian, que intentaban invadir el cuerpo de aquél. Azazel gimió. Nunca antes había sentido un dolor semejante, ni había dudado en un combate. De repente, varios rayos de luz rojiza emanaron de su cuerpo que yacía en el suelo, como pequeñas descargas eléctricas. ¿Había vencido a Azazel? Y si esto era cierto, ¿qué habría de hacer ahora? Y aún más, ¿podrían los demonios obedecerle si él se proclamaba su líder? Todas estas preguntas cruzaban por la mente de Erian en ese momento. Pero su sentimiento de duda se vio reemplazado por uno peor: miedo. 

Azazel se levantó de nuevo, como si nada hubiese ocurrido. El aura rojiza que envolvía su cuerpo por causa de las almas de Erian, se fue consumiendo hasta desaparecer.

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Friedrich Cloister - Cemetery in the snow 1817-19

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Morgan Vicconius Zariah

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Deseando yo la muerte, al pie de una tumba un árbol me llama. De su tronco seco, bebo el néctar del rocío que se desliza por su rugosa piel.

 

La noche eleva cantos mortuorios y el cementerio enciende sus velas nefastas

 

En la vida de los muertos sólo vale el sueño; el descanso eterno es la corona de los sufridos.

 

¿Quién como tú amada muerte?

 

No hay otra artista, que tenga esculturas tan adorables ni epitafios más temidos que los tuyos, ¡madre saturniana que nos libras del hastió!

Aquel árbol extraño me enseñó a hablar el lenguaje de los muertos, pues se nutre de la podredumbre de los cuerpos inertes.  Aquel árbol se refleja en mis sueños más dulces, y extiende sus ramas para abrazarme; me acaricia con sus fríos dedos y posa su nariz en mi triste cabeza.

 

En este cementerio no hay quien se moleste por recibir cariño, no es como en el mundo de los vivos, esos animales necios, que no soportan el cariño de los hombres que hace mucho morimos.

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VIA - La niña de las rocas pag 12

VIA - La niña de las rocas pag 13

VIA - La niña de las rocas pag 14

Arcadio Encarnacion – M.E. Goth / VIA – Pag 12 – 14

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Helix Spitzer

Nebula

M1- the crab nebula

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El universo es la crónica de una batalla entre magos. Genios de toda índole rebosan la eternidad con fabulosas visiones, estrepitosos conjuros siderales y terribles hechizos que devienen en una fábula, que es narrada por los poetas del abismo a través de símbolos que encarnan todo lo que puede ser concebido por la imaginación; la cual a su vez es el símbolo de una energía que al pasar deja como rastro una nueva dimensión.

Allá lejos, el pequeño punto que parasitaba el átomo no fue más que la chispa que iluminó el futuro universo por nacer, oculto en el lado oscuro del alma del mago. Luego sólo un interminable acto de presencia de las fuerzas que él invocaba más allá del círculo mágico asentado sobre el pentáculo de la gravedad, el espacio, el tiempo, la materia y la antimateria. Pero en el oscuro vacío otra voluntad pugnaba por imponerse sosteniendo en alto el báculo mágico de nebulosas que derramaban sangre gaseosa sobre el altar de los futuros compuestos químicos. El misterio observa, registrando el combate mortal de destrucción y creación.

Así, el nacimiento del cosmos, de cada universo paralelo, el impresionante desahogo de las supernovas, la fusión de galaxias, soles,  estrellas y mundos, el hoyo negro que bosteza en el centro de esa esfera cuya circunferencia está en todas partes y, al fondo del cual un nigromante entona cánticos de una fuerza de gravedad tan poderosa que hipnotizan incluso a la luz; los dioses, ángeles y demonios; el vacío, la plenitud, la nada y el absoluto; la vida, la muerte; las civilizaciones sobre millones de mundos; las historias planetarias, con el esplendor y decadencia de todas sus creaciones marchitas y aquellas que germinan en potencia… Sí, todo se desgarra de la eterna confrontación de los poderes mágicos de esos genios.

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