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Archivo de la etiqueta: pesadillas

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Los seres sagrados que desde el alba de la noche que nunca termina en el espíritu humano, han sido destinado a la custodia de las diferentes energías cósmicas, aún continúan su vigilia desde lo invisible. El orden universal es matemático, y las matemáticas tienen una ecuación no sólo para aquello que se puede medir físicamente, sino también para su contraparte metafísica. Esta última es captada sólo por la sensibilidad mística que vibra nerviosa como una llama agitada por el aliento de un demonio, en cada uno de los puntos receptores del cuerpo humano. Sí, muchas manifestaciones extrañas se perciben a través de esos portales dimensionales, distribuidos con precisión matemática por todo nuestro cuerpo. Para los elegidos del abismo su Sajasrara Chakrá, es un lúgubre Loto que  abre sus mil pétalos exclusivamente a la lívida energía plateada que se derrama invisible junto a la luz de la luna. De esta manera, su imaginación, sus visiones proféticas, sus sueños y pesadillas se convierten en el templo sagrado en cuyo centro flota perenne el influjo lunar, y ellos mismos devienen en los custodios de esta llama somnolienta.

Así, cada genio o demente es un custodio del influjo lunar. Atesorándolo  bajo una intensa vigilia intuitiva en su imaginación. Sin importar cuanto cambie la Luna en el plano de las realidades físicas, en lo profundo de su Ser siempre está llena; destellando su esplendores nocturnos como si fuera la primera vez. En la eterna oscuridad preñada de paisajes imaginarios, que en lo profundo de las almas de los elegidos del abismo grita sus dolores de parto, sólo un ojo puede penetrarla, el gran agujero luminoso de la Luna. También nosotros, los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, somos Custodios del Influjo Lunar… y tú también Hermano Fanático. He aquí que le mostraremos unos cuantos pétalos del lúgubre Loto que siempre levita sobre los cráneos de nuestras antiguas muertes, y que una vez más se abre en la edición de esta semana a la ablución sagrada del influjo lunar.

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Morgan Vicconius Zariah

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El humo ritual resuena notas de inframundo, en noches profundas de éxtasis abismales. El fuego de velas y antorchas encienden en los rostros el emblema del misterio. Las cruces de la magia y los místicos pentagramas aguardan silentes la llegada de infernales visiones.

 

¿Quién está allá en el extraño altar?

 

El alba aún no llega, y los dioses ensordecen con los clamores demoníacos y las orgías desenfrenadas de los enloquecidos asistentes.

 

¡Y a ella! ¿Quién la tocará? ¡La mujer emblanquecida con el color del abismo decorando su cabello!  Virgen prostituida, inmaculada de perversidad.

 

El alcohol sagrado corre por sus pechos; su cintura baila al son de las oscuras vibraciones y cubre su rostro con la máscara de Bafomet.

 

Ella, la sacerdotisa maldita que cualquiera enloquecería por tocarla levemente, espera aquel hombre o demonio que fuera digno de poseerla; a ella, ¡la diosa del antro oscuro! Que cortaría sus venas para alimentar a sus hijos, con la sangre de la sabiduría que negó a la ciencia por el desenfreno; y como un enloquecido lobo, correría en los bosques más remotos, para buscar presas que teñirían el altar con el mágico color que haría llegar aquel Ser; tan anhelado por su exaltado corazón.

 

Él, ¡el maestro de los mundos de pesadillas! El renegado de justicia, es la aparición que poseerá hasta las más profundas entrañas a la emblanquecida mujer.

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H.P Lovecraft y Felis

The Phillips family monument at Swan Point Cementery.

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Sucedió en una profunda noche sin luna, mordisqueada por un enjambre de demoniacas estrellas púrpuras; con un estremecimiento, mi alma sintió el errante aliento del abismo que le impidió seguir soñando con la tumba de mi cuerpo.

¿A cuál destino se dirige sobre las alas de esos espantosos Descarnados de la Noche?

La sumergen a golpes de escalofríos, en los universos sepultados bajo la sombra que proyecta la esencia arquetípica de H. P. Lovecraft.

Situados en el centro de los esplendores que gotean de macabras visiones, y maravillas que herrumbran los huesos del tiempo antes de agonizar entre los caóticos brazos de Azathoth; para que deambule bajo el sudario de una pesada niebla, por las espirales infinitas de este paraíso poblado de miedos, asombro y fascinación.

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Morgan Vicconius Zariah

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Una vez más, tus alas surcan los límites de mi nombre. Encendiendo con tu hádico fuego las llamas neuronales de otra mística inspiración. Más oscuras que cualquier arcano son tus palabras; aquellas que susurras en estos adentros; donde la desolación sólo ha dado paso a tus sombras. Vértigos y visiones son tus dones más preciados. Estas pesadillas dulces con las cuales me has hecho ser poeta, portadoras son de un antiguo culto de poderes sin nombre.  Nacida eres de esa estrella cuyo nombre sólo mi alma conoce. A la cual se accede sólo a través de una tumba interior; donde un frió fúnebre ha esculpido los mantrams de una civilización estelar.

 

Heme aquí, cantando ahora los hechizos de invisibilidad que mi corazón conoce. Heme aquí, frente a esta tumba de alguien que fui en un remoto pasado. Déjame arder contigo y el sagrado fuego. Déjame nacer en ti misma. Invisible, como los besos de tus designios más sacros. Vivir en ese parnaso ultra espiritual de tus labios, donde sólo caben almas que al igual que yo, viven con sus corazones sangrantes y putrefactos; heridas por todos los misterios cósmicos que nos insufló tu Ser.

 

Ven y escupe sueños sobre mi rostro, vomita secretos en mi piel. No dejes tampoco de incendiar de pasión todo rincón de mis pupilas. Sabes ya lo que quiero; perderme para siempre en esos sueños que son tuyos; ser invisible a otros mortales por la magia de tus versos. Atravesar sin temblar todos los abismos hacia tu morada. Ese será mi último ritual, después, desfallecerá toda llama de humanidad, por el trascendente salto de fundirme dentro de tu alma. Dentro de esa estrella donde guardaré los sueños que de niño me otorgaste. Y a los otros magos que heriremos con esta oscura daga, el día que despierten en las pestilentes sabanas de este sueño llamado realidad.

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Morgan Vicconius Zariah

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En las prisiones tenebrosas del bajo astral, la pesadilla canta incoherente, ilusiones extrañas de divagación. Toca notas del Hades perdido con la oscura lira del abismo.

 

Vuela el espíritu cuando duerme el cuerpo. El cuerpo yace encantado con  las cuerdas de la lira; que le atan y aprisionan como serpientes airadas que aprietan hasta ahogar.

 

¡Mira oscuro chamán! Las puertas de lo desconocido se abrieron para ti, ¡mira! Sus fascinaciones no están ocultas a tus ojos.  Los elementos del inframundo toman ante la vista todas las formas de mágicos animales, y las almas intrusas logran ahogarse con  la negra niebla que devora su esencia.

 

 

Al final del viaje, cuando casi logra el chamán despertar, el pesado sueño remonta el vuelo desplegando sus alas oscuras; y con sus garras demacradas arrastra todas la formas infernales hacia una pequeña habitación.

 

Enloquece la mente confundida; las formas giran en círculos concéntricos; y los tormentos se pasean triunfantes sobre el cuerpo tendido. Los horrores invaden el aire, saturando el ambiente de una sutil esquizofrenia.

 

!Pero! ¿Y el miedo?

 

Se escucha un clamor, más parecía un lamento. Canciones chamánicas  que atraviesan las paredes del abismo, la lira siniestra empieza a brotar desde sus entrañas. Un gato negro y horrible, más horroroso que la misma muerte. El animal llevaba en su boca una pequeña bolsa oscura, la cual el universo nunca llenaría.

 

Ahí, en esa bolsa, quedaron las ilusiones, el horror, la pesadilla y el Hades completo.

Después de toda aquella tempestad, el chamán y el animal se hicieron uno con las  sombras.

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«Fantasías animadas de ayer y hoy les presenta»… Sí, recordar es vivir y sobre todo reimaginar con nuestra memoria aquello que otros en el pasado imaginaron a su vez. En verdad no sé si será una blasfemia a la inocencia de la niñez —la de todos nosotros—, citar esa introducción, dulce como la golosina, con la cual un locutor de voz  muy  «animada», nos invitaba a quedarnos adheridos al televisor para ver las últimas aventuras de los personajes de la Warner Brothers: el conejo Bugs Bunny, el pato Lucas (mi favorito), o no sé, también el gallo Claudio o el gato Silvestre (sin Piolín… ¡no en este episodio!). Lo cierto es que al menos yo, ya siento cierta voz gritándome desde el pasado: ¡Traidor! Y ¿Por qué?; bueno, según ella no tengo derecho a mezclar esas fantasías puras e inocentes de la infancia, que hacían a la imaginación soñar despierta con las «fantásticas pesadillas» que ya de adulto soy tan aficionado a imaginar, experimentar y consumir. Pero lo más «pesadillezco» de todo es que mi tierna voz de infancia tiene razón, ya que si a la «la pura imaginación del niño que fui», le presentaran a la «oveja negra en que devino de adulta», se suicidaría dedicándose a ver los noticieros… Y no estoy solo en esa disputa interna. Los demás miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, deben estar espantándose la voz de su infancia cual mosca.

Por ejemplo, una de sus quejas fue, «como me atrevo a presentar en esta Introvision la inauguración de una nueva sección de galería para las artes visuales; que saldrá el primer lunes de cada mes, y de nombre NEOSAPIENS; cuyo concepto es el de una nueva especie de hombres, portadores de una nueva especie de imaginación y pensamiento más allá del tradicional HOMOS SAPIENS, que representa el nivel al cual ella pertenece, junto con todos sus héroes de la Warner Brothers». Que pena por ti, le contesté, pero esa es la ley de la evolución, que es matemática en sus propósitos; y si, hoy se inaugura esa nueva sección en este espacio virtual. Y el genio que lo hará, ha sabido despertar muy bien la capacidad de asombro y el niño interior, que todo adulto lleva dentro, aunque en su caso es un niño abismal, hablamos de: Zdzislaw Beksinski.

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   Otra vez la soledad me da  la oportunidad de hacerme fuerte, y crecer en  las sombras de los árboles que murmuran antiguos secretos druídicos. Otra vez las estrellas me hablan como cuando era niño, esa luz azul oscura de la noche entra  de nuevo por mi ventana.   Por fin se que soy de aquellos poetas de otra estirpe; de esos que la noche les habla en sus más profundas pesadillas. Las sombras celosas nos separan siempre de los que queremos. La melodía que he perseguido me guía por los caminos extraños  de la desolación. En  mi mano derecha llevo la vara del ermitaño; y en la izquierda la lámpara sagrada de la luz: que ilumina los senderos de un caminante en los callados caminos hacia el conocimiento.

Nueve luces me iluminan en la noche. Ya no suelo ser mártir; ahora soy emperador.

Mago y alquimista del caos y el sufrimiento, he transformado mis heridas en manantiales de azules seducciones, no creo que escuche la voz  de mis víctimas cuando pidan compasión. Mi ley será la espada  y la discreción será mi fe. Resurgir de los abismos es agradable, sentir el poder de la oscuridad recorrer cada rincón sin dejar espacios  por llenar.

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Oscuros Desvarios - Arcadio Encarnacion


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La ira de los vampiros se arrastra en el cielo; debajo de las grises nubes que cubren la luna llena. El ritual comienza entre vinos de sangre y osamentas de agonía, malignas voces maldicen en los bosques solitarios, y comienza una función diabólica en los anfiteatros del averno.

¡Gime la noche! Masturbada por los dedos macabros de aquél que se esconde bajo su falda. El que lame su vagína tiene de cabra los pies, y los bailarines danzan embriagados por el mal. Allí están sentados los emisarios de un ayer oscuro, con sus cuerpos eternos podridos de vida muerta; están ahí esperando las canciones de los secretos músicos de la negra esmeralda. Poesía, violines, pinturas, todas las artes del más allá, son expresadas por artistas espectrales, que actúan y se pierden en la sombra de la noche.

En el mundo de la oscura Sofía, muerden el cuello de la lujuria cortesanas perversas, con colmillos atiborrados de gusanos que corroen el corazón. Ahí estuve una vez, en aquel aquelarre de pesadilla; llevado por los vientos encantadores, en el carruaje sombreado de la magia negra. No hay cábala que explique los hechizos mentales, y los desvaríos sufridos ante la presencia de un extraño Baphómet, en la puerta de los sueños que se hacen pesadillas antes de tomar el carruaje hacia el infierno.

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