ALTERECOS 4.D / Zothique: La Visión de un Mágico Final. – Primera Parte –

Retrato de Clark Asthon Smith en su juventud

Mi ideal consciente ha sido conducir al lector a aceptar

Una imposibilidad, o series de imposibilidades, por

Medio de una especie de magia negra verbal, para cuyo

Cumplimiento hago uso de la prosa rítmica, la metáfora,

La símil, la tonalidad, el contrapunto, y otros recursos

Estilísticos, como una clase de encantamiento.

Clark Ashton Smith.


Estas palabras, que más bien parecen los ingredientes  del caldero de una bruja, e incluidas en una carta a Lovecraftque bien podría ser la pócima resultante—, reflejan de una manera asombrosa las leyes que gobernaban el proceso creativo de Clark Ashton Smith. También para él en el principio era el verbo; pero en su caso uno que hacia las veces de heraldo de una imaginación que en sí misma era un conjuro mágico poderoso, con la capacidad de evocar mundos de una oscura y fantástica belleza. La mecánica que pone en marcha los engranajes de la imaginación en la mente del hombre es posiblemente la misma que pone en marcha lo que Louis PawuelsJacques Bergier denominan «el demonio del hacer».  Ese susurro de fuego que se filtra como veneno en la mente del hombre y lo empuja a realizar las odiseas de su pensamiento; aquellas que al  final de un viaje en el cual el hombre se juega su alma, arriban con naves repletas de creaciones tridimensionales, que son las que le dan sentido a la experiencia humana en este mundo. Tan estremecedoras son estas creaciones que hacen del concepto mundo ilusorio de filosofías como la budista, por ejemplo, una paradoja difícil de resolver. Y es que no tenemos porque negar algo que no existe y mucho menos a través de un gran esfuerzo, ya que no es el carácter ilusorio o real del mundo lo que importa, sino los hechos que se escenifican en él. Es precisamente ahí donde los creadores reinan, lanzando desde su olimpo rayos de pensamientos fulgurantes que son los que al final establecen lo que es el Bien y lo que es el Mal, tal como lo percibió clarividentemente, Nietzsche.

En el universo de la literatura imaginativa, para usar un termino más global, es difícil construir una torre de babel que llame la atención y aún más que provoque la ira de un dios, sin importar cual pueda ser, ya que  es un universo repleto de torres que se alzan más allá de cualquier cielo y descienden a los abismos subterráneos de todos los infiernos. Sobre todo en el siglo XX, que es la centuria donde la literatura imaginativa escala un nuevo nivel: desde las grandes sagas de la literatura maravillosa hasta el Big Bang de la ciencia ficción; pasando por el nuevo estatus de ciudadanía cósmica del horror. Son muchos los creadores, son muchas las obras, es infinito el camino recorrido por la imaginación creativa en el siglo XX.

Pero muy pocos creadores, así como muy pocas obras alcanzan las cumbres del vuelo fantástico a la que logro remontarse la imaginación de Clark Ashton Smith. Es difícil definir que es lo que posee la obra de Smith, que si bien comparte muchas características con obras de algunos de sus contemporáneos, por ejemplo, al igual que Robert E. Howard, evocó antiguos continentes en donde las leyes de la magia gobernaban la vida de los humanos; también es heredera de cierta personalidad exótica muy propia del mundo del oriente y reflejada en  obras como Las Mil y una Noches, y de la cual otros autores contemporáneos como Lord Dunsany, se hicieron eco. No obstante, la imaginación de Smith estuvo dotada con una cualidad que ninguno de sus pares podía enarbolar. Me gusta pensar en ello como un carácter matemático inherente en las leyes que gobernaban su imaginación. Los relatos de Smith están dotados de una estructura narrativa que se ajusta muy bien a los mundos que evoca. Es una fantasía, por decirlo así, en el aspecto tetradimensional del concepto mismo. No es sólo que nos sobrecoge con un pavor placentero con las historias mismas que concibe, sino en su forma de contarlas. En muchas obras como El Señor de los Anillos, por ejemplo, uno es invitado a ser parte de un mundo fantástico; y esa invitación incluye una prosa poética que posee la misma fuerza evocadora del espíritu de la magia que los mundos que describe, sin duda nos hace vivir una experiencia mágica ya que despierta esos arquetipos en nuestro Ser. Pero la estructura narrativa de la obra es más bien ordinaria. Y eso es algo que esa monumental obra comparte con muchas, dentro y fuera de la Literatura Maravillosa, que es su género, por adherirme a una definición que facilite las cosas. Y ni mencionar el infantilismo maniqueísta en el cual obviamente la luz y el bien tienen que triunfal, que hace de la obra una versión más de un libro sagrado tradicional. El caso de Smith es diferente. Es increíble la objetividad con la que refleja el equilibrio de fuerzas cósmicas, en el cual tanto la luz como la oscuridad son sendas evolutivas a recorrer por el espíritu, regidas por sus propias leyes y dotadas cada una de su propia sabiduría. Nos introduce a un mundo tan fantástico que es difícil imaginárselo trasladado a otras forma de expresión como el cine por ejemplo. Diría que para ciertos relatos de Smith sólo las herramientas con las que cuenta el RPG podrían reflejarlo con una mayor probabilidad de éxito, entendiendo éste, como un mayor reflejo de la experiencia que nos permite vivir el texto en sí, que es de naturaleza participativa. Sólo pensemos en historias como «El Idolo Oscuro » o «Xeethra», ambas pertenecientes al ciclo de Zothique, para darnos cuenta de las matemáticas de lo fantástico que rigen su obra, incluso en su forma de contarlas, y en su forma de finalizarlas. Es una fantasía hermosa y poderosa, ostentadora de una pureza mística que ahuyenta la profanación psicoanalítica, ya que nada tiene que ver con una mecánica anclada en lo subconsciente sino en lo espiritual. No, no es con un pandemónium de deseos reprimidos con lo que estamos lidiando aquí, sino con arquetipos míticos que sólo los seres más sensibles al rastro misterioso del tiempo pueden captar. Seres como los dioses del olimpo de la literatura imaginativa, y en el cual, Clark Ashton Smith, se sienta en el círculo de las divinidades principales.

Zdzislaw Beksinski 1979 Paisaje

En zothique, el último continente sobre la tierra,
El sol ya no brillaba con la blancura de su plenitud,
Pero estaba opaco y teñido como por una niebla de sangre.
Estrellas, nuevas e innumerables se habían mostrado en los cielos,
Y las sombras del infinito se habían posado más cerca.
Y desde las sombras, los antiguos dioses habían retornado al hombre: los dioses olvidados desde Hiperbórea, desde Mu y Poseidonis, portando otros nombres, pero con los mismos atributos.Y los viejos demonios también habían retornado, mezclándose en los vapores de malignos sacrificios, y de nuevo apadrinando las primordiales hechicerías.

Muchos eran los magos y nigromantes de Zothique,
Y las maravillas e infamias de sus hechos eran
Legendarias en todas partes en aquellos postreros días.

_El Ídolo Oscuro, CAS 1935.


¡Ah, Zothique!… Roguemos porque que así sea. ¿Y por qué no?, si es tan bello ese futuro. Sin lugar a dudas Zothique es una especie de punto de vista del lado oscuro del alma acerca de la mecánica cíclica en el devenir existencial humano. Es la serpiente Ouroboros que se muerde con unas fauces babeantes de hechizos su cola estremecida por los conjuros; es hacer uso nuevamente de las herramientas que la humanidad de épocas primordiales usó para comprender la realidad y penetrarla, es decir, la magia; o en otras palabras, enarbolar la intuición y los poderes de la imaginación para forjarse un destino que se extiende desde los quehaceres cotidianos hasta las empresas más complejas. Zothique es sumergirse en un mundo de una estética crepuscular, es  penetrar a través del portar dimensional del lenguaje a  un mundo de colores muy parecido al expresado en las obras del pintor, Zdzislaw Beksinski. De hecho, siempre me ha parecido que el mundo fantástico del pintor polaco es un hermano no reconocido  tanto en su oferta para los sentidos como en lo que le sugiere al espíritu del mundo de Zothique. En éste, al igual que en aquél, uno es subyugado por la belleza inherente al proceso de la decadencia, y experimenta un vértigo placentero al borde del abismo de lo demoniaco. Sería difícil encontrar dos genios en sus respectivas disciplinas artísticas, que igualen  a Smith y Beksinski en la manifestación  de una fantasía necrológica tan hermosa que sin dudas le da otra definición al concepto de paraíso.

Por lo pronto sólo nos queda especular si el futuro que señala la imaginación literaria a través de una pieza profética de la literatura fantástica, como lo es Zothique el Último Continente, estaría de acuerdo en algún punto con el futuro que podría señalar las especulaciones científicas más imaginativas. Esto así porque ya la ciencia ha hecho su propia profecía acerca de la muerte del sol: 10, 000, 000,000 de años. Esta cifra de tiempo puede parecer sideral pero no lo es a escala de la imaginación humana que es la misma que la escala cósmica; y es dentro de la cual donde los sucesos geológicos sobre los cuales está basado Zothique, de hundimientos y ascensión de continentes dentro y fuera de los abismos oceánicos tienen lugar. Pero en ese futuro dentro de millones de años en el cual ese último escenario para la aventura terrestre humana que es Zothique flota indiferente bajo los rayos de un sol agonizante, el mismo sol que es fuente de la vida: ¿sería posible la vida  sin la inspiración que destella desde el astro que la ha inspirado durante tanto tiempo? Al parecer sí. Según algunas especulaciones científicas acerca de planetas alienígenas en otras galaxias, algunos de los cuales no giran alrededor de ninguna estrella,  sino que vagan inertes a través del vacío cósmico, podrían existir formas de vidas bacterial que prescindirían de la energía emanada de una estrella anfitriona para sobrevivir, obteniéndola a cambio del calor que emana del núcleo ardiente en el centro del planeta.

¡Qué buena noticia!… Para mí al menos que me complace hasta el orgasmo la idea de que tendremos vida humana en  Zothique por mucho tiempo, aun después de la muerte del sol; y cuando ya el planeta tierra y todo el sistema solar se arrullen en los brazos de una total oscuridad. Y que me disculpe el respetable científico si la emoción de esta posibilidad no me permite escuchar sus razonamientos. Claro ya lo sé, las bacterias son expresiones de vida que se desarrollan en condiciones extremas en la que el ser humano no podría, no importa si los polos opuestos de esta realidad extrema es un frío infernal o un calor de la misma naturaleza; o en el caso de Zothique, una oscuridad definitiva. Pero lo que el respetable científico no sabe, es algo que yo sé, y tú también Hermano Fanático: que Zothique es un mundo fantástico, poblado por humanos fantásticos que en su mayoría están desde mucho antes de la muerte del sol, consagrados a la oscuridad. Así que no será nada nuevo para seres cuyas almas se forjan en las tinieblas que sus cuerpos vivan rodeados de ellas. Y qué podría soportan una bacteria que no soportaría un adorador de Thasaidon.

En el futuro más allá de la luz de Zothique el Último Continente, sus demoniacos pobladores harán realidad la utopia de un infierno en el centro de la tierra, en el cual me gustaría habitar…. claro, están todos invitados. En la segunda parte de este artículo trataremos todo lo concerniente al proceso que trajo al mundo ordinario este universo fantástico: ¿cuál fue la primera historia del ciclo Zothique que Smith publicó?… ¿Cuál fue la última? Hasta la próxima entrega.

 

Odilius Vlak.

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