ALTERECOS 4.D / Zothique: La Visión de un Mágico Final. – Segunda Parte –

El jardin de Adompha - Weird Tales abril 1934

El viaje del rey Euvoran - Weird Tales septiembre 1947

Cuéntame muchas historias, oh benigno y maléfico demonio, pero no me cuentes nada que yo haya alguna vez escuchado o aun soñado de otra manera que oscuramente o en raras ocasiones. No, no me hables de nada que yazca dentro de las fronteras del tiempo o los límites del espacio; porque estoy algo cansado de todos los años registrados y las tierras contabilizadas.

Cuéntame muchas historias, pero permite que sean de cosas más antiguas que la sabiduría de la leyenda y de las cuales no existan mitos en nuestro mundo o en otro mundo adyacente… cuéntame muchas historias de inconcebible temor e inimaginable amor, en mundos para los que nuestro sol es una estrella sin nombre y sobre los cuales nunca han alcanzado sus rayos.


Definitivamente esta es una plegaria que haría llorar al ángel más ortodoxo. Este fragmento pertenece al poema en prosa titulado «Al Demonio», y es prueba  de que Smith no se andaba con juegos sino que estaba muy consciente del carácter revelador de la evocación creativa y del despertar que en su caso él podía invocar sobre la experiencia de sus lectores, que al igual que él estaban hartos como todos los seres que se alimentan de los frutos de la imaginación, de la mecánica estéril por la que se regía —y se rige aún—, la visión naturalista y el humanismo árido anclado sobre todo lo que no sea un propósito más allá de la experiencia terrestre dada por el vaivén de lo cotidiano; lo histórico; lo social, etc. En esta segunda parte del artículo, «Zothique: La visión de un Mágico Final», seguiremos la ruta que tomó el universo de Zothique para hacerse realidad en este mundo. Trataremos de pisar nuevamente las huellas dejadas por cada uno de sus relatos en los terrenos espantosamente fértil de las Pulp Magazines, en especial, Weird Tales, que fue la revista donde Smith publicó prácticamente todos los relatos de Zothique. Sólo esperemos Hermano Fanático que el tamaño de nuestros pies se ajuste a las dimensiones sagradas que le dan forma a cada una de esas huellas.

La idea primitiva para lo que luego iba a ser el concepto de Zothique fue sugerida vagamente —según el mismo Smith lo describió en una carta a L. Sprague de Camp, fechada el 3 de noviembre de 1953— por teorías teosóficas acerca de continentes pasados y futuros. En éllas, aun los continentes de nuestro presente ciclo han saboreado el fango de los abismos marinos varias veces en la historia geológica de la tierra. Al parecer fue específicamente del libro de 1888 de la mística, H. P. Blavatsky, «La Doctrina Secreta», de donde Smith le sirvió ese trago de mercurio a su imaginación. Según sus palabras: «Zothique como yo lo concebí pertenece al futuro más bien que al pasado y está ubicado en el extremo opuesto del ciclo de tiempo que comienza en Hiperbórea, Mu, etc. Las personas de Zothique, podríamos decir, han redondeado el ciclo y han retornado a las condiciones, a las que nosotros los de la presente Era podríamos considerar como antiguas. La idea de este último continente fue sugerida por las tradiciones “ocultas” con relación a Pushkara; la cual se convertirá en el hogar de la séptima raza madre, la última raza de la humanidad. Sin embargo, dudo que los teosofistas tomarían en cuenta mi concepción, ya que los habitantes de Zothique como yo los he descrito son más bien inicuos y pecadores en demasía, mostrando poco signo de la evolución espiritual prometida a la humanidad en su ciclo final

Partiendo de la realidad cósmica cuyas leyes son las que condicionan las reglas de ese inocente juego de niños de continentes que se hunden y otros que emergen, Smith pescó con la caña de su imaginación desde el fondo de un océano tempestuoso el continente que le iba a poner punto final a una distracción de milenios, cuando menos con el sol como testigo. Ese continente fue Zothique. Claro al igual que una especie de Franskentein geológico, ese continente también iba a ser formado con los miembros podridos de otros, cuyos cadáveres llevaban millones de años sumergidos. Esto así, porque Zothique, tal como Smith lo ensambló comprende: «Asia menor, Arabia, Persia, India, parte del norte y este de África y una buena parte del archipiélago Indonesio. Una nueva Australia existe en algún lugar hacia el sur. Hacia el oeste hay sólo unas cuantas islas conocidas, como Naat, en la cual sobreviven los caníbales negros. Al norte están los inmensos desiertos sin explorar; al este, un un inmenso océano sin navegar. Las personas son en su mayoría de descendencia Aria o Semita; pero hay un reino negro (Ilcar) en el noroeste; y negros dispersados son hallados a través de todos los otros países en especial en harenes de palacios. En las islas del sur sobreviven vestigios de razas indonesias y malayas. Las ciencias y las maquinarias de nuestra presente civilización se han olvidado hace largo tiempo, junto con nuestras presentes religiones. Pero muchos dioses son adorados; y la hechicería y el demonismo prevalecen nuevamente como en los antiguos días. Remos y velas son sólo usados por marineros.  No hay armas de fuego, sólo los arcos, las flechas, las espadas y las jabalinas, etc., de la antigüedad. El principal lenguaje hablado es basado en raíces Indo-Europeas como el Sanscrito, el Griego y el Latín.»

Es interesante saber que desde un punto de vista cronológico el primer esbozo para darle forma a este testigo decadente del último crepúsculo terrestre data de febrero de 1931. Pero en ese momento, cuando nuestro apreciado paraíso no-teosófico, hogar más bien de la treceava raza y no de la séptima, salió a tomar una bocanada de aire fresco por primera vez sobre la superficie, no se llamaba Zothique sino Gnydron, nombre que por lo demás no evoca menos escalofríos en todos los arquetipos dimensionales de nuestro Ser. Gnydron, nos he descrito como un continente de un futuro lejano ubicado en alguna parte del atlántico sur. Más expuesto a incursiones alienígenas que cualquier otro reino antiguo de la tierra. Y más sujeto a las visitas sin invitación de seres de galaxias desconocidas. Y aún peor que esto: «Una ruptura espantosamente caótica de las barreras dimensionales, la cual dejará parte de nuestro mundo en otras dimensiones, y viceversa. Cuando las cosas alcancen ese punto. No habrá forma de decir donde terminará aun el más corto viaje o caminata mañanera. Las condiciones cambiarán también; así no habrá forma de calcularlas y de esa manera saber dónde o cuando uno podría penetrar en lo desconocido.»

 No sé ustedes Hermanos Fanáticos, pero para mí sería difícil —partiendo de esta oferta vacacional con todo pago incluyendo alienígenas, ¡que por suerte no serán como ET! Y una anarquía en la jurisdicción dimensional en la cual te podrías acostar en la tierra y despertarte en los límites de la galaxia para darte cuenta que no es un gallo lo que ha cantado sino una entidad gelatinosa con temblores de pocos amigos—, en fin, decía que sería difícil sopesar ambas ofertas como destino vacacional: la de Zothique y la de Gnydron. Pero al parecer Smith no tuvo semejante ambivalencia ya que en enero de 1932 escribió la primera historia del ciclo de Zothique, la cual fue publicada en la edición de septiembre de ese mismo año de Weird Tales, y esta fue: «El Imperio de los Nigromantes». Este fue el primer sello apocalíptico que abrió Smith, el cual reveló un abismo disimulado por una oscuridad fosforescente destinada a alumbrar el camino que conduce al reino de los hechizos más esplendorosos y fatalidades ataviadas de una belleza coloridamente harapienta. Las historias de Zothique tuvieron tres etapas delimitadas por repentinos alejamientos de Smith de la narrativa para envolverse en un sudario de silencio. Los motivos de este distanciamiento no son bien conocidos en lo esencial. Lamentablemente el espacio que le está dado a un artículo con la personalidad de éste, no permite una mayor profundidad en el tema. Existen motivos registrados por el mismo Smith, tales como: la muerte de sus padres; la muerte de H. P. Lovecraft y una para nada sorprendente desilusión con los editores, que por un lado practicaban verdadera magia negra con el dinero que le correspondía, y por otro, eran peores torturadores que aquellos de la isla de Uccastrog en lo referente a los cortes de edición que le impusieron a muchas de las joyas literarias de Smith.

 


ZOTHIQUE - 1970

La siguiente lista de fechas es una réplica con algunos comentarios agregados, de la que Lin Carter escribió en la edición que él mismo realizo en 1970 para los 16 cuentos de Zothique, y que se publicó en Ballantine Books para su serie Adult Fantasy. Esta fue la primera vez que los cuentos de Zothique aparecieron como conjunto en una edición. Anteriormente sus ficciones sólo habían aparecido fuera  del reino fantástico que en sí mismo constituían las Pulp Magazines, en las épicas antologías publicadas en los años 40 por Arkham House, casa editorial creada por August Derleth y Donald Wandrei, con el fin exclusivo  del rescate y publicación de todos los escritores pertenecientes al denominado «Círculo Lovecraft»;  que fuera de las páginas de revistas como Weird Tales y Wonder Storys no habían visto una presentación digna y a la altura de su valor como expresiones creativas. Estas antologías fueron: «Fuera del tiempo y el espacio (1942)»; «Mundos perdidos (1944)»; «Genius Loci y otras Historias (1948)». Dos compilaciones más fueron publicadas en años posteriores. Una en el año de 1970 titulada, «Otras dimensiones», y la última, «Una Cita en Averoigne», en 1988. Pero las manos que ojearon estas páginas pertenecían a fieles del círculo esotérico. Hay que reconocer que la edición de Lin Carter de los cuentos de Zothique como un conjunto uniforme, así como de los otros ciclos creados por Smith, constituyeron el primer gran estímulo para el acceso de una mayor cantidad de mentes que hasta ese momento estaban privadas de la experiencia fantástica atesorada en las paginas invocadas por el divino Klarkash Ton. Aquél que según H. P. Lovecraft: «En la pureza demoniaca de lo extraño y fertilidad de concepción es posiblemente insuperable por cualquier otro escritor muerto o vivo. Porque, ¿quién más ha visto las hermosas, esplendidas y febrilmente distorsionadas visiones de esferas infinitas y múltiples dimensiones, y ha vivido para contarlo?». Pues qué bueno que Thasaidon, señor de los siete infiernos, le concedió la gracia de ver esas visiones y vivir para contarlas, y aún mejor, que su oscura benevolencia nos permita a nosotros no morir sin antes haberlas escuchado.

  • El Imperio de los Nigromantes, Weird Tales (septiembre, 1932).
  • El Viaje del rey Euvorán. Primero apareció en «La doble sombra y otras fantasías» (1933). Luego en la edición de septiembre de 1947 en Weird Tales con el título «La Búsqueda del Gazolba».
  • La Isla de los Torturadores, Weird Tales (marzo, 1933).
  • La Magia de Ulúa, Weird Tales (febrero, 1934).
  • Xeethra, Weird Tales (diciembre, 1934 según Steve Mitchell), o, (1936, según Lin Carter).
  • Nigromancia en Naat, Weird Tales (abril, 1934).
  • El Jardín de Adompha, Weird Tales (1934).
  • El Fruto de la Tumba, Weird Tales (1934).
  • El Ídolo Oscuro, Weird Tales (1935).
  • El Dios de los Muertos, Weird Tales (1936).
  • El Último Jeroglífico, Weird Tales (1937).
  • La Muerte de Ilalotha, Weird Tales (1937).
  • El Abad Negro de Puthuum, Weird Tales (1938).
  • El Tejedor de la Tumba, Weird Tales (1938).
  • El Amo de los Cangrejos, Weird Tales (1947).
  • Morthilla, Weird Tales (1953).

Uff!… Sí, así como se ven. Estos fueron, Hermanos Fanáticos, los peldaños temporales que, ensamblados bajo el martillo de la imaginación de Smith, conformaron una escalera que se eleva sin tregua hasta los abismos superiores. Pero ahora que sabemos un poco más de Zothique… ¿No sería bueno visitarlo? Eso es lo que haremos en la tercera y última parte de este artículo. Si aprecian su alma les recomiendo que no la empaquen con sus otras pertenencias ya que es un viaje sin retorno. Pero si ustedes al igual que yo prefieren que esa bella dama viva peligrosamente, entonces traíganla, para que sea devorada junto con el sol que agoniza, por los carroñeros de la fatalidad. Hasta la próxima entrega.

Odilius vlak.

 

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