ALTERECOS 4.D / Pulp Magazines: El Reino que no fue de este Mundo – Segunda Parte –

Quizás seas tú o yo hermano fanático el que esté caminando por las aceras atiborradas de seres humanos en una década tan temprana como la de 1920, por las calles de New York. Nos sentimos incomodos por la invasión a pesar de que vamos en peregrinación hacia el santuario sagrado de un puesto de revistas, en donde  ofrendaremos nuestros anhelos por otros mundos con el incienso y la mirra comprimidos artificialmente en una moneda de 25 centavos. Nuestros ojos deliran, saltando como cabras drogadas poco antes del sacrificio de una portada a otra. Claro, sabemos bien cual es nuestra revista favorita y el tipo de género que consumimos, pero aun así, es tan abundante la oferta del más allá que nos permitimos disfrutar del placer que significa hojear y mirar… mirar y leer… leer y soñar cuantas revistas sea posible (y nos permita el atento señor que funge como centinela tridimensional de esos universos paralelos), antes de decidirnos a comprar la —o las— revistas a la cual les hemos jurado nuestra fidelidad. Esa es una invasión que definitivamente no nos molesta en absoluto. Hecho esto nos encaminamos, bien armados ahora, con nuestra tecnología de un futuro o planeta distante; o con los hechizos propios de antiguos reinos pertenecientes a pasados eones en la vida terrestre. Sí, llevamos nuestra Pulp Magazine bajo el brazo… Nuestro reino que no es de este mundo.

Esas portadas que constituían el primer signo de una manifestación de una realidad que nada tenía que ver con «la ley seca», o con el himno de la depresiva década de 1930: «brother, ¿can you spare a dime?» [hermano, ¿le sobra una moneda?] —que bien cerca estuvo de bajarnos de las nubes en los cielos de la cuarta dimensión en las que estábamos subidos, lo recuerdas hermano fanático—, decía que esas portadas eran fruto del genio de una pléyade de ilustradores, que como he sugerido en la primera parte de este artículo, y otros antes que yo, constituyeron una corriente en sí misma.

Las portadas de las «pulps» eran imprimidas  a color en papel de alta calidad (slick). Estas eran famosas por sus damiselas en situaciones de peligro (y vaya que no eran situaciones nada envidiables) y sus héroes prestos a salvar la situación. Estas ilustraciones jugaron un papel preponderante en el mercadeo de las «pulps», tanto que un gran número de los más exitosos ilustradores de portadas  se volvieron tan famosos como los autores que dichas revistas publicaban en sus páginas interiores. Entre los más famosos artistas «pulps» estaban: Frank R. Paul, Virgil Finlay, Edd Cartier, Margaret Brundage y Norman Saunders. Las portadas eran tan importantes para las ventas que en muchas ocasiones eran diseñadas primero. Luego a los autores se les mostraría la portada y se les pediría que escriban una historia que iguale tanto visualmente como en el concepto a ésta; e incluso, la portada se publicaba a manera de concurso en el cual se ofrecía cierta cantidad de dinero al autor que escriba la historia más original partiendo del concepto visual de ésta.

Luego las «pulps» comenzaron a presentar ilustraciones interiores, describiendo elementos de las historias. Los dibujos eran imprimidos en tinta negra sobre el mismo papel color crema  usado para los textos, por lo que tenían que usar técnicas especificas para evitar derramamientos sobre la áspera textura del papel barato de las «pulps». De esa manera el trazado de líneas finas y la precisión en los detalles no eran por lo regular una opción. El sombreado era con la técnica del puntillismo o por el denominado «crosshatching» (trazado de dos líneas paralelas que se interceptan); y aún así tenía que ser limitado y ajustado a menores estándares de calidad. Usualmente el arte era líneas negras sobre el fondo del papel, si bien Finlay y algunos otros hicieron uno que otro trabajo que eran principalmente líneas blancas sobres amplias áreas negras.

En cuanto a los géneros que se agazapaban tras el escudo visual de estas portadas, las pulp magazines ofrecían una oferta amplia de géneros de ficción. Esto incluía fantasía/espada y brujería, gánster, detectives/misterio, ciencia ficción, aventuras, lejano oeste, guerras, deportes, romance, horror/ocultismo [incluyendo «weird menace» o «amenaza sobrenatural»], «spicy/sauce» [pornografía suave], y, Série Noire [el género de crímenes misteriosos Francés]. El género del Viejo Oeste Americano, fue popular en las novelas de principios de siglo y luego en las Pulp Magazines, y en verdad tuvo una existencia más duradera que las «pulps» tradicionales. En muchos aspectos las posteriores Men’s Adventure («The Sweats» «Los Sudados»), fueron el reemplazo de las «pulps». Muchas de las novelas clásicas de crímen y ciencia ficción fueron seriadas originalmente en pulp magazines, tales como Weird Tales, Amazing Stories y Black Mask.

Otros de los grandes aportes de las pulp magazines a la cultura popular fue el concepto de «personajes», que se convertiría en piedra angular de gran importancia creativa tanto en el reino de los cómics, que en cierta forma sucedería al de las «pulps» en cuanto expresión creativa de carácter original, así como en el de los video juegos, reino que a su vez se ha convertido en la última expresión con personalidad propia, como antes fueron los cómics y antes que éstos, las «pulps». Esto no quiere decir que una nueva expresión física para la imaginación creativa de los artistas elimine totalmente a la anterior, sino que se convierte en la expresión que se ajusta a las necesidades y exigencias de una generación, que es fruto de cambios generales dados en todos los niveles del quehacer humano. El cine y la televisión están ahí, aunque sin esas características especiales que convierten a las expresiones antes mencionadas en una verdadera subcultura con carácter de culto.

Así, mientras la mayoría de las pulp magazines eran antologías de títulos que presentaban muchos autores, personajes y lugares diferentes, algunas de las más duraderas revistas populares eran aquellas que  facturaban un solo personaje recurrente. Estas revistas a menudo eran denominadas «hero pulp» (pulp de héroes), porque la existencia del personaje era casi siempre más larga que la revista misma como en el caso de Doc Savage o The Shadow.  Aquí una lista de los personajes «pulps» más populares:

  • The Avenger
  • Biggles
  • The Black Bat
  • Bran Mak Morn
  • Buck Rogers
  • Captain Future
  • Conan the Barbarian
  • The Continental Op
  • Dan Turner, Hollywood Detective
  • Doc Savage
  • Doctor death
  • Dr. Yen Sin
  • Domino Lady
  • The Eel
  • Flash Gordon
  • Fu Manchu
  • G-8
  • Green Lama
  • Hopalong Cassidy
  • Jules de Grandin
  • Ka-Zar
  • Kull
  • Operator No.5
  • The phantom Detective
  • Secret Agent X
  • The Shadow
  • The Spider
  • Salomon Kane
  • Tarzan
  • Zorro

 

Kilgore Trout, el personaje vitalicio en la obra de Kurt Vonnegut, es un escritor ficticio de pulp fiction, inspirado en Theodore Sturgeon.

Es evidente que sólo por este hecho, es decir, la creación y evolución de personajes que poco a poco fueron construyendo una sensibilidad determinada  en el público consumidor, las pulp magazines tiene un lugar en la literatura universal. Y no es que el concepto mismo de personajes era inexistente antes de la «Era Pulp», de hecho podemos rastrearlo ya desde las obras clásicas de la literatura universal tanto de oriente como de occidente, e incluso en el universo mítico-religioso de los libros sagrados. Eso así, porque un personaje es aquel cuyas cualidades se destacan y se convierten en una referencia para el carácter y las inquietudes de aquellos que le admiran, ya sean estas de orden físicos o mentales, todo esto sin la necesidad de ser presentados en una serie de historias. Tomando en cuenta esto, tenemos que Ulises y Aquiles fueron personajes que cumplían con todas las características que encierra el término en la edad moderna. Fueron referencias para una civilización, y para todos sus ciudadanos, famosos y anónimos por igual, quizás lo único que faltó en la antigua Grecia post-Homérica era una especie de «industria pulp» con una plantilla inagotable de autores imaginativos que se dedicaran a crearles nuevas rutas marítimas y aventuras a Ulises y nuevas guerras que librar a Aquiles, y todo con una publicación regular.

En todas partes y todas las épocas siempre podemos encontrar en la literatura universal personajes que si bien su historia no sobrepasa la última página de una novela, cuento o historia bíblica determinada (Sansón, por ejemplo, es un excelente personaje), poseen todo lo necesario para ser considerados como buenos candidatos para estar hombro con hombro con los héroes de las pulp magazines, excepto claro está, por la carencia de unas aventuras periódicas destinada a estimular la fantasía de un lector fiel. Incluso podemos imaginarnos  a un Alejandro Magno identificado con su héroe favorito Aquiles, no sólo a través de la Ilíada, sino por medio de innumerables historias, que autores posteriores a Homero escribieron sobre el hijo de la ninfa marina Tetis. Especies de Esquilo/Seabury Quinn, que sobrevivieron entre las disertaciones socráticas y los discursos de Demóstenes en el Ágora, permaneciendo con actitud callada pero rebosante de voluntad de poder en un quiosco en el rincón más alejado de la plaza. Sólo podemos imaginarnos la clase de ilustraciones que ostentarían unas pulp magazines en la Grecia de Praxíteles y Platón.

Bueno, de eso se trata… ¿no?, de poner la mente a volar, aunque creo que no se alejó mucho de la realidad. Sí, les debemos a las pulp magazines el establecimiento de esa plataforma en el mundo moderno. Desde ella se han lanzado todos los personajes que nos han llegado a través del cine, el cómic, la televisión y los videos juegos.

En la tercera y última parte de este artículo vamos a abordar los autores «pulp», su estilo estándar, no siempre bien visto, así como los editores de las mismas y algo del legado de las pulp magazines en la cultura  americana y mundial.

Odilius Vlak

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