RUNES SANGUINIS: Homenaje Póstumo / Dunas a la Memoria de Frank Herbert

Se dice que la saga DUNE fue: «La respuesta de la ciencia ficción al Señor de los  Anillos»… Y eso, Hermanos Fanáticos, es más que una verdad, ¡es la ley de la gravedad! Lamentablemente esta entrega especial no será la peregrinación que en un momento haremos a manera de exploración sobre las dunas compuestas de granos de arenas del futuro, que dominan las páginas de ese gran ciclo. Pero algo teníamos que hacer en esta edición con relación a Frank Herbert que cumple un año más de… ¿muerto?, este próximo 11 de febrero. Murió ese día en el año 1986. Antes de morir obviamente nació, y para fortuna de todos sus admiradores y seguidores fanáticos esto sucedió un 8 de octubre de 1920.

Los antecedentes de DUNE fueron dos: Mundo de Dune, que fue la primera parte de un proyecto para una tetralogía que se publicó en capítulos en la revista Astounding. Luego vino El Profeta de Dune, que se publicó en cinco entregas en la misma revista. Esto sucedió entre 1963 y 1964. Pero ambas fueron luego fundidas en un único corpus literario que se titulo DUNE y que fue publicado en 1965. El éxito no se hizo esperar. En 1965 ganó la primera edición del premio Nébula y en 1966 el premio Hugo. Y con esto se dio inicio a una de las sagas más increíbles de la literatura fantástica y la ciencia ficción. En este ritual en homenaje a su memoria, vamos a presentarles una selección de los encabezados de una buena parte de los capítulos de la primera novela de la saga; esta fue seguida por El Mesías de Dune(1969), Hijos de Dune(1976), y Dios Emperador de Dune(1981). Esta es la estructura base de la saga, si bien posteriormente  Frank Herbert le añadió a la saga dos novelas más: Herejes de Dune(1984), y Casa Capitular Dune(1986). He aquí una muestra de  las introducciones que, a manera de epígrafes sagrados, preceden respetuosos el inicio de cada capítulo. A través de ellos desfilan los nombres de los principales personajes de la saga como : Muad’Dib, el Emperador Padishah, Shaddam lV… etc., y muchos están firmado por la Princesa Irulan, hija del emperador, y recogidos en varios libros entre ellos el llamado «Manual de Muad’Dib».

  • Es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta. Y esto lo sabe bien cada hermana Bene Gesserit. Así, para emprender este estudio acerca de la vida de Muad’Dib, primero hay que situarlo exactamente en su tiempo: nacido en el 57° año del Emperador Padishah, Shaddam IV. Y hay que situar muy especialmente a Muad’Dib en su lugar: el planeta Arrakis. Y no hay que dejarse engañar por el hecho de que nació en Caladan y vivió allí los primeros quince años de su vida. Arrakis, el planeta conocido como Dune, será siempre su lugar.

 

Del «Manual de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.

 

 

  • Intentar comprender a Muad’Dib sin comprender a sus mortales enemigos, los Harkonnen, es intentar ver la Verdad sin conocer la Mentira. Es intentar ver la Luz sin conocer las Tinieblas. Es imposible.

 

 

Del «Manual de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.

 

 

  • Así habló Santa Alia del Cuchillo: «La Reverenda Madre debe combinar las artes de seducción de una cortesana con la intocable majestad de una diosa virgen, manteniendo estos atributos en tensión tanto tiempo como subsistan los poderes de su juventud. Pues una vez se hayan ido belleza y juventud, descubrirá que el lugar intermedio ocupado antes por la tensión se ha convertido en una fuente de astucia y de recursos infinitos.»

 

 

De «Muad’Dib, Comentarios Familiares», por la Princesa Irulan


 

 

 

 

  • Y vino a ocurrir en el tercer año de la Guerra del Desierto que Paul se encontró en la Caverna de los Pájaros, bajo los tapices kiswa de un apartamento interior. Y yacía como muerto, absorto en las revelaciones del Agua de Vida, con su ser transportado más allá de las fronteras del tiempo por el veneno que da la vida. Así se hizo realidad la profecía según la cual el Lisan al-Gaib estaría a la vez muerto y vivo.

 

«Leyendas escogidas de Arrakis», por la Princesa Irulan.

 

 

 

 

  • Habéis leído que Muad’Dib no tenía compañeros de juego de su misma edad en Caladan. Los peligros eran demasiado grandes. Pero Muad’Dib tuvo maravillosos compañeros-preceptores. Estaba Gurney Halleck, el trovador-guerrero. Podréis cantar algunas de las canciones de Gurney a medida que vayáis leyendo este libro. Estaba Thufir Hawat, el viejo Mentat Maestro de Asesinos, al que temía el propio Emperador Padishah. Estaba Duncan Idaho, El Maestro de Armas de los Ginaz; el doctor Wellington Yueh, un nombre negro en traición pero brillante en conocimiento; Dama Jessica, que guió a su hijo en la Manera Bene Gesserit, y -por supuesto- el Duque Leto, cuyas cualidades como padre fueron durante mucho tiempo pasadas por alto.

 

De «Historia de Muad’Dib para niños» por la Princesa Irulan.

 

 

 

  • Con Dama Jessica y Arrakis, el sistema Bene Gesserit de implantación de leyendas a través de la Missionaria Protectiva dio sus frutos. Ya se había podido apreciar la sabiduría que había impulsado a diseminar por todo el universo conocido la doctrina de un tema profético destinado a proteger el personal Bene Gesserit, pero nunca se había sabido de una combinación tan perfecta entre personas y preparativos. Las leyendas proféticas se habían desarrollado en Arrakis hasta la adopción de etiquetas (incluyendo la Reverenda Madre, canto y respondu, y la mayor parte de la panoplia propheticus Sharia). Y hoy es admitido generalmente que las latentes habilidades de Dama Jessica fueron burdamente subestimadas.

 

De «Análisis de la Crisis Arrakena», por la Princesa Irulan.

(Difusión privada: B.G. clasif. AR-81088587).


 

  • Muchos han hecho notar la rapidez con que Muad’Dib aprendió las necesidades de Arrakis. Las Bene Gesserit, por supuesto, conocen los fundamentos de esta rapidez. Para los demás, diremos que Muad’Dib aprendió rápidamente porque la primera enseñanza que recibió fue la certeza básica de que podía aprender. Es horrible pensar cómo tanta gente cree que no puede aprender, y cómo más gente aún cree que el aprender es difícil. Muad’Dib sabía que cada experiencia lleva en sí misma su lección.

 

De «La humanidad de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

  • ¿Qué tenía Dama Jessica para sostenerla durante el tiempo de su proceso? Pensad en este proverbio Bene Gesserit y quizá lo comprendáis: «Cualquier camino, si se sigue hasta el fin, no conduce exactamente a ningún lugar. Escalad tan sólo un poco la montaña para comprobar si es una montaña. Desde la cima de la montaña, no podréis ver la montaña.»

 

De «Muad’Dib, comentarios familiares», por la Princesa Irulan.


 

  • A la entrada del campo de aterrizaje de Arrakeen, groseramente grabada, como si hubiera sido hecha con un instrumento rudimentario, se hallaba una inscripción que Muad’Dib se repetiría muy a menudo. La descubrió aquella noche en Arrakis, mientras se dirigía al puesto de mando ducal para asistir a la primera reunión del estado mayor. Las palabras de la inscripción eran una súplica a aquellos que abandonaban Arrakis, pero a los ojos de un muchacho que acababa de escapar a la muerte adquirían un significado mucho más tenebroso. Decía: «Oh tú que sabes lo que sufrimos aquí, no nos olvides en tus plegarias.»

 

Del «Manual de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

  • Mi padre, el Emperador Padishah, me tomó un día por la mano y sentí, gracias a las enseñanzas de mi madre, que estaba turbado. Me condujo a la Sala de Retratos, hasta el egosímil del Duque Leto Atreides. Observé el enorme parecido entre ellos -entre mi padre y aquel hombre del retrato-, ambos con idéntico rostro delgado y elegante, dominado por los mismos gélidos ojos. «Hija-princesa —dijo mi padre—, me hubiera gustado que hubieses tenido más edad cuando llegó para este hombre el momento de elegir una mujer». Mi padre tenía 71 años en aquel tiempo, y no se veía más viejo que el hombre del retrato. Yo tenía tan sólo 14 anos, y aún recuerdo haber deducido en aquel instante que mi padre había deseado en secreto que el Duque fuera su hijo, y que odiaba las necesidades políticas que les convertían en enemigos.

 

«En la casa de mi padre», por la Princesa Irulan.


 

 

 

 

  • La grandeza es una experiencia transitoria. Nunca es consistente. Dependen en parte de la imaginación humana creadora de mitos. La persona que experimenta la grandeza debe percibir el mito que la circunda. Debe reflexionar que es proyectado sobre él. Y debe mostrarse fuertemente inclinado a la ironía. Esto le impedirá creer en su propia pretensión. La ironía le permitirá actuar independientemente de ella misma. Sin esta cualidad, incluso una grandeza ocasional puede destruir a un hombre.

 

De «Frases escogidas de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

  • Debería existir una ciencia del descontento. La gente necesita tiempos difíciles y de opresión para desarrollar sus músculos físicos.

 

De «Frases escogidas de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

  • Arrakis enseña la actitud del cuchillo… cortar lo que es incompleto y decir:

«Ahora ya está completo porque acaba aquí.»

 

De «Frases escogidas de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

  • Mi padre me dijo en una ocasión que el respeto por la verdad es casi el fundamento de toda moral. «Nada puede surgir de la nada», dijo. Y esto es un profundo pensamiento si uno concibe hasta qué punto puede ser inestable «la verdad».

 

De «Conversaciones con Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

  • Muad’Dib podía realmente ver el Futuro, pero hay que comprender que su poder era limitado. Pensad en la vista. Uno tiene los ojos, pero no puede ver sin luz. Si uno está en el fondo de un valle, no puede ver más allá de este valle. Igualmente, Muad’Dib no podía mirar siempre en el misterioso terreno del futuro. Nos dice que cualquier oscura decisión profética, tal vez la elección de una palabra en lugar de otra, puede cambiar totalmente el aspecto del futuro. Nos dice: «La visión del tiempo se convierte en una puerta muy estrecha.» Y él siempre huía de la tentación de escoger un camino claro y seguro, advirtiendo: «Este sendero conduce inevitablemente al estancamiento».

 

De «El despertar de Arrakis», por la Princesa Irulan.


 

 

  • ¿Qué es lo que desprecias? Por ello serás conocido.

 

Del «Manual de Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

  • A la edad de quince años, había aprendido ya el silencio.

 

De «Historia de Muad’Dib para niños», por la Princesa Irulan.


 

  • Vinimos de Caladan… un mundo paradisíaco para nuestra forma de vida. No existía en Caladan la necesidad de construir un paraíso físico o un paraíso mental… podíamos verlos en la realidad que nos rodeaba. Y el precio que pagamos era el precio que los hombres han pagado siempre por obtener un paraíso en sus vidas: nos ablandamos, perdimos nuestro temple.

 

De «Conversaciones con Muad’Dib», por la Princesa Irulan.


 

 

 

  • Esta adaptación religiosa de los Fremen es, pues, la fuente de lo que ahora reconocemos como «Los Pilares del Universo», de los cuales los Qizara Tafwid son los representantes entre nosotros, con los signos y las pruebas y las profecías. Ellos nos aportan esta fusión mística arrakena cuya profunda belleza está tipificada por la conmovedora música compuesta sobre antiguas formas, pero marcada por este nuevo despertar. ¿Quién no ha oído, sin sentirse profundamente conmovido, el «Himno al Hombre Viejo»?:

 

Mis pies han hollado un desierto

Habitado por ondeantes espejismos.

Voraz de gloria, ávido de peligro,

He recorrido los horizontes de al-Kulab,

Viendo al tiempo nivelar las montañas

En su búsqueda y en su hambre de mi.

Y he visto los gorriones acercarse rápidos,

Tan osados como un lobo al ataque.

Se han dispersado por el árbol de mi juventud.

He oído su multitud en mis ramas.

¡Y he conocido sus picos y sus garras!

 

De «El despertar de Arrakis», por la Princesa Irulan.

 

 

Odilius Vlak

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