ALTERECOS 4.D / Pulp Magazines : El Reino que no fue de este Mundo – Tercera Parte –

Weird Tales june 1930

Weird tales july 1941

Infinity Science Fiction

Un cielo que hasta hace poco estaba límpido e inmaculado de pronto se ve salpicado por un número delirante de manchas rojas; se mueven con ritmos precisos, que nos hacen cambiar la impresión que nuestros primitivos dispositivos terrícolas de visión de largo alcance nos habían sugerido al principio: la de una especie de medusas voladoras de color rojo, característica de esta fauna extraterrestre, cuyo color era debido a sus hábitos vampíricos de alimentación, con la sangre de alguna criatura terrestre de constitución fisiológica  muy próxima a de los mamíferos del planeta tierra. Pero no, esas alucinantes ondulaciones regidas por leyes matemáticas acordes con las extrañas leyes físicas que gobiernan este olvidado sistema planetario, son fruto de unas criaturas extrañas, que desafortunadamente para nosotros… la comprensión de su realidad nos llega a través de un escalofrío.

Desde nuestra nave, diseñada con una doble esfera, impulsadas por energía oscura condensada en un campo de energía electromagnética, podemos ver como en verdad esas criaturas están siendo expulsadas con una gracia extraña, parecidas a las pompas de jabón, desde una especie de volcanes coronados con una estructura simétrica de color ambarino. Esto nos ha tomado por sorpresa, pues no lo habíamos notado anteriormente, quizás porque el espectáculo mismo de las extrañas criaturas nos había hipnotizado. El número de los volcanes al parecer es infinito, pues están diseminados hasta donde nuestro campo visual nos permite ver, que es un horizonte bastante lejano. Simulan una especie de erupción de un vapor color de sangre desde cuya vorágine burbujeante brotan las criaturas como chispas infernales ansiosas de devenir en fuego… y esas chispas escarlatas se dirigen a nosotros.


Al acercarse los destellos sanguinolentos que proyectan contrastan de una manera fantástica con el esmalte dorado que cubre nuestra nave, creando una especie de batalla lumínica entre sus rayos luminosos, lúgubres y siniestros, y el reflejo que la superficie de nuestra nave proyecta de la luz de los dos soles de un verde profundo que representan las estrellas anfitrionas de este sistema planetario. A esta distancia ya podemos hacernos una idea de su aspecto.

Estos seres son de una estructura física biomineral. La capa exterior de su cuerpo es una especie de cápsula cristalina de una transparencia que raya en lo espantoso. Dentro, y a manera de caldo  bioquímico gelatinoso, está encerrada una sustancia que se se podría jurar es sangre coagulada. La estructura cristalina está soportada en su lado trasero por un espaldar de metal plateado que se eleva en forma de letra «T» hasta lo que, en nuestros patrones antropomórficos, llamaríamos hombros. Una especie de protuberancias de la misma estructura cristalina, se extienden a través de unos orificios que se abren en los extremos de la barra horizontal del soporte metálico. Si bien no aspiran a ser lo que definimos como extremidades superiores. La estructura cristalina culmina en una formación esférica al igual que la sustancia gelatinosa dentro de ella. Y desde esta sustancia sanguínea se desprenden un pandemónium de filamentos nerviosos de una luminiscencia azul-plateada, que para la cumbre de nuestro asombro esbozan lo que la mentalidad medieval más impresionable denominaría el rostro de un demonio. Ya nos prestábamos a poner en marcha el sistema de defensa, cuando Orvuz Nasklit, científico jefe de la expedición, nos llamo al alto con una voz, cuyos ecos repicaron como una campana demoniaca a través de los confines más lejano de nuestro asombro, que lo contemplaba parado junto a dos de las criaturas.

Una vez que… bueno ya basta. No se como quedó mi intento, pero lo cierto es que con cierto pulimento yo hubiese podido ser un escritor pulp con algo de éxito. Aunque en mi intento traté más de experimentar con el lenguaje que en la configuración de una trama. Los escritores de las pulp magazines siempre fueron vistos por encima de los hombros de críticos gigantes. Y esto no siempre era injusto desde el punto de vista de lo que un amante de la literatura trabajada con el cincel de un lenguaje personalizado y pulido,  podría apreciar. Algunos como Howard o Lovecraft fueron quizás subestimado, desde el punto de vista de su lenguaje, cuyos críticos no lo separaban de las leyes creativas que gobernaban el universo de su obra. La narrativa del primero no era más que un atleta a toda velocidad, que en pos del alcance rápido de su meta no se daba cuenta de los tropezones que daba con los cadáveres que iba desparramando su historia, y por supuesto de los resbalones sobre la sangre derramada. En cuanto al segundo, su lenguaje era una plaga de adjetivos que sin dudas vencerían la paciencia faraónica del lector más frío.

Pero no hay que olvidar —salvando casos ejemplares como los antes citados, y por supuesto junto al caso de Clark Ashton Smith cuyo oscurantismo poético lo hacía demasiado medieval para el gusto de las iluminadas mentes del siglo XX, que eran y son las que elaboran el canon literario oficial—, que la literatura pulp era de carácter totalmente físico. Era una literatura guiada por un lenguaje funcional, flexible, y con una maestría prodigiosa para la descripción del momento presente, es decir de la acción, no en los motivos emocionales que la producen, ni tampoco en los entramados psicológicos, cuyo trayecto es un camino infinito hacia las profundidades del Ser de los personajes como en el caso de la mejor literatura de este género. No, es el qué, es esto; es el como, la solución del problema presente; y no tanto el por qué. Es una literatura guerrera en todo el sentido de la palabra, que sobrepone el engranaje de una lógica o la fuerza de carácter que toman el desafío que les presenta una situación dada, antes que la vida emotiva que sin dudas también es parte del personaje.

Es por esa razón que si bien la literatura característica de las pulp magazines no expresaba en su mayoría las glorias de un lenguaje trabajado, explorador del universo naturalista que describe tanto desde el punto de vista de la vida interna de los personajes como de las leyes que rigen la sociedad o el momento histórico en que viven, no deja de ser una literatura que transmite valores. Se puede estar o no de acuerdo con la razón de ser de un Conan el Bárbaro, pero lo que nadie puede negar es que su actitud con relación al mundo en que vive, que bien podría ser en el que vivimos, transmite ciertos valores humanos que son funcionales y no carentes de un arquetipo espiritual: el valor, la honestidad, el impulso ante una situación que sólo el que la ve como un problema propio de este mundo, puede enfrentarla sin necesidad de preguntarse, etc. Todo esto era lo que necesitaba el lector de las pulp magazines que era fanático de Conan. Valores que sin dudas tienen una funcionabilidad en las sociedades humana. Aun en los casos más elementales, la literatura pulp enarbolaba de una u otra forma el precepto de Nietzsche de que… «sólo el que hace aprende».

Y esto se ajustaba muy bien a la industria pulp. Ya que esos autores que no encontraban salida para sus trabajos en otros mercados lo canalizaban a través de las pulp magazines, que así mantenían un bajo perfil de costos, pagándoles menos a este tipo de escritores que otros mercados. Así, muchos escritores eminentes iniciaron sus carreras en las pulps hasta que fueron lo suficientemente exitosos para vender sus productos en otros mercados más remunerados, y de manera similar, autores bien conocidos, pero cuya carrera estaba en un momento de declive, o que simplemente querían unos cuantos dólares de manera rápida, podían aumentar sus ingresos vendiendo historias a las pulps. De manera adicional algunas de las primeras pulps, solicitaban historias de principiantes quienes estaban bastante felices con ver sus historias impresas y podían así ver pagados los costos de pruebas, ya que la aceptación de sus historias, si bien gratis, era a la vez una aprobación de su estilo y dominio básico de las reglas del lenguaje.

Stirring Science Stories june 1941

Oriental Stories February - March 1931

Oriental Stories Spring 1932

Existían también escritores pulp profesionales, capaces de producir grandes cantidades de prosa de manera regular, a veces por medio del dictado a taquígrafos, máquinas o mecanógrafos. Antes de convertirse en un novelista, Upton Sinclair, producía al menos 8,000 palabras por día, los siete días de a semana para las pulps, manteniendo dos taquígrafos empleados a tiempo completo. Las pulps a menudo harían que sus autores usaran varios seudónimo, para de esa manera usar múltiples historia del mismo autor en una publicación, o, usar las historias de un autor determinado en dos o tres publicaciones consecutivas, mientras aparentaban tener un contenido variado. Una de las ventajas prácticas que las pulps le ofrecían a los autores era que ellas pagaban por aceptación del material en vez de por su publicación. Y como una historia podría ser aceptada meses o incluso años antes de ser publicada, esto marcaba una diferencia sustancial para el escritor que vivía de su pluma. Entre los autores famosos que escribieron para las pulp magazines, estaban:

  • Poul Anderson
  • Isaac Asimov
  • C. S. Forester
  • Robert Bloch
  • Ray Bradbury
  • Edmond Hamilton
  • Talbot Mundy
  • Edgar Rice Burroughs
  • E. Hoffmann Price
  • Frank Herbert
  • Seabury Quinn
  • Robert E. Howard
  • Sax Rohmer
  • Rudyard Kipling
  • Raymond Chandler
  • Arthur C. Clarke
  • Henry Kuttner
  • Joseph Conrad
  • Louis L’ Amour
  • Clark Ashton Smith
  • Fritz Leiber
  • August Derleth
  • Jack London
  • Philip K. Dick
  • H. P. Lovecraft
  • Mark Twain
  • Arthur Conan Doyle
  • H. G. Wells
  • Lord Dunsany
  • Tennessee Williams
  • Ray Cummings
  • Elmore John Leonard
  • Jack Vance

Sinclair Lewis, el primer escritor americano en ganar un premio novel [1930], trabajó como editor para la revista pulp Adventure Magazine, escribiendo párrafos de relleno en pequeños espacios vacíos en la distribución de la página. Esto lo hacía con pequeñas anécdotas divertidas o hechos curiosos. También publicó unas cuantas historias y publicidad.

Entre los editores más importantes se encontraban:

  • A. A. Wyn’s Magazine Publishers
  • Clayton Publications
  • Culture Publications, creadores de la línea de titulo Spicy, como Spicy Detective Stories
  • Dell Publishing
  • Frank A. Munsay Co.
  • Hugo Gernsback
  • Popular Publications
  • Street & Smith
  • Better/ Standard/Thrilling ( The Thrilling Group)

El término Pulp Fiction, heredado del argot especializado de las pulp magazines se refiere también a la industria de los paperbacks [libros encuadernados en rustica], desde los años 50. The Brown Popular Culture Library News, destaca:

Wonder Stories Quarterly summer 1930

Wonder Stories February 1933

«Muchas de las casas editoriales de los paperback, que de hecho contribuyeron al declive de la industria pulp —Ace, Dell, Avon, entre otras— fueron en verdad creadas por editores de pulp magazines. Ellos tenían las prensas, la experiencia y la red de quioscos para la distribución, que hicieron posible el éxito de los paperback en el mercado. Estas nuevas casas editoriales orientadas hacia el entretenimiento de estilo pulp, de hecho se abastecían de las viejas revistas, reimprimiendo su contenido en el nuevo formato. Esto mantuvo la literatura pulp viva, si bien no las pulp magazines. The return of the continental Op,reimprimió material publicado por primera vez en la Black Mask; Five Sinister Characters, contiene historias publicadas originalmente en Dime Detective; y The Pocket Book of Science Fiction, recoge material de Thrilling Wonder Stories, Astounding Science y Amazing Stories

En 1994, Quentin Tarantino, revitalizó la jerga pulp con su película Pulp Fiction, de hecho su working title [titulo temporal] era Black Mask, en honor a la pulp magazine del mismo nombre y encarnando la sórdida, violenta, y a menudo criminal atmósfera  hallada en las pulp magazines. La película ayudó a añadir el termino pulp fiction al vocabulario de muchos americanos que crecieron en las décadas posteriores al reinado de las pulp magazines.

Después del año 2000, muchos editores lanzaron revistas con publicaciones de ficción breve, ya sean historias cortas o la presentación de novelas largas, en la tradición de las pulp magazines de principios del siglo XX. Estas incluían Blood ‘N Thunder, High Adventure, y una revista de corta duración la cual revivió el titulo de Argosy. Estas publicaciones especializadas eran imprimidas en ediciones limitadas, obviando deliberadamente el uso del papel de pulpa de mala calidad, piedra angular en la construcción del reino pulp. En el 2004, Lost Continent Library publicó Secret of the Amazon Queen de E. A. Guest, su primera contribución a una «Nueva Era Pulp», presentando el sello distintivo de la pulp fiction para lectores maduros contemporáneos: violencia, horror y sexo. E. A. Guest, fue definido como una mezcla del icono de la «Era Pulp» Talbot Mundy y Stephen King por el explorador y escritor de ficción especulativa, David Hatcher Childress. Otra encarnación reciente del «clásico» estilo pulp fiction, tanto en el lenguaje como en la ilustración, junto con la línea de trabajo que le daba la personalidad a las páginas de las originales Weird Tales, Fantastic y Argosy, es la nueva colección «Pulp Winds», por Wm. Michael Mott, publicada en Diciembre del 2009 por TGS Publishing.

Moonstones Books, una editora de libros de cómics y antologías en prosa, comenzaron a publicar cuentos pulp originales, presentando personajes como The Phantom, Zorro, The Spider, The Avenger, Domino Lady y otros, en el 2001.

En el 2002, el décimo número de McSweeney’s Quarterly, fue editado por Michael Chabon. Publicado como McSweeney’s Mammoth Treasury of Thrilling Tales, es una colección de cuentos «pulp fiction» escritos por autores contemporáneos tan conocidos como Stephen King, Nick Hornby, Aimee Bender y Dave Eggers.  Explicando su visión del proyecto, Chabon escribió en la introducción, «pienso que hemos olvidado cuan divertido puede ser leer una historia corta, y espero que cuando menos, esta colección recorra una pequeña distancia para recordarnos, esa verdad perdida, pero fundamental.»

Sí, la verdad perdida de un reino que no fue de este mundo. Aunque por lo que hemos visto, ni la verdad de su existencia, ni el encanto que estimula las imaginaciones inquietas a soñar con perderse en semejante reino, están perdidos, y mucho menos olvidados. Con unos sesenta años de reinado en el plano físico, las pulp magazines establecieron un reinado infinito, con un legado de la materia prima más variopinta para las mentes creativas que la heredaron al final de su Era. Junto a todas las rutas de la fantasía que conducen a un reino de mundos insólitos, personajes asombrosos, de «espada y brujería», de crímenes con un gran perfil estético y elevado coeficiente intelectual; de razas alienígenas y científicos cuyas aspiraciones devoran una y otra vez los frutos del árbol del bien y del mal; de libros sagrados y grimorios prohibidos, y de cosmogonías tan delirantes como las leyes no-euclidianas que gobernaron la imaginación de todos aquellos creadores, en palabra e imagen: que constituyeron la estirpe de nobles que a través de ese tiempo soñado, lo hicieron realidad.

FIN

Odilius Vlak.

  • Nota: Las informaciones para este artículo fueron extraídas del articulo: «Pulp Magazines» de Wikipedia en su versión inglesa.
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