TETRAMENTIS / La Visión del Agujero

Morgan Vicconius Zariah

En el trayectoria de  los sueños, la eternidad ha sembrado huellas de ángeles dementes; los cuales hoy están errando por la tierra. Se han disipado los siglos de felicidad, y hoy, en la tierra, el dolor invade las almas de los humanos y ángeles caídos, seres divinos humanizados. Han perdido el control, el curso del sol. Y este empieza a tornarse de un color rojizo apagado y sombrío; indicando el declive de la existencia humana.

 

En esta etapa de la existencia según la extraña visión, los seres son delgados, de un color gris plateado y sin cabello alguno; los genitales se hicieron más pequeños y la inteligencia más grande; al igual que la infelicidad y la incertidumbre. Evolucionaron muchas especies de animales y mutaron otras más. Decayeron religiones y filosofías de siglos, y se descartaron los errores de la ciencia. El hombre casi conoció la verdad.

Estos avances humanos se realizaron con fusiones de ciencia y organizaciones secretas. Científicos y magos realmente, que  pudieron descifrar entonces, el sagrado libro que yacía oculto en la naturaleza. Los textos de la alquimia fueron decodificados. Paracelso y Agrippa reinaban revestidos de una magia tecnológica. Conocieron la doctrina que profesaba Giordano Bruno, Apolonio de Tiana y la ciencia eterna de sabios ocultistas, como Eliphas Levi y Aleister Crowley. Se desarrollaron organizaciones alquimistas, pero científicas, con las doctrinas de estos magos. Esto culminó en la cúspide de una evolución espíritu-tecnológica del alma humana

La luna tenía un brillo extrañamente pálido. La precaución era un gran escudo para proteger las vidas, ya que había especies mutadas de ratas  que infectaban enormemente  la sangre de los humanos y otros animales, la plaga se hacía grande mundialmente. Esas especies de murciélagos y ratas habían extinguidos razas enteras de animales y gran variedad de insectos. El hombre había inventado en aquel remoto tiempo grandes obras maestras de la tecnología; técnicas telepáticas por micro dispositivos. El hombre podía leer el pensamiento de los seres, comunicarse con mágica certidumbre con todo ente sin perderse de sentir las verdaderas emociones entre los comunicantes. El hombre tenía vehículos que surcaban el viento a gran velocidad dejando luminosas huellas en el cielo. Había pequeñas colonias extraterrenas de países en gran parte del sistema solar. En estas colonias habitaban muchas personas. Las naves espaciales viajaban a una velocidad casi igual a la luz; los seres podían estar a pocas horas en esos planetas. Había robots inteligentes para la protección de los seres y la ecología. Se llegó hasta plantar árboles, y construir una clase de ozono para la vida humana y vegetal. Toda esta vida estaba bajo gigantescas cápsulas que daban el matiz de estar en la tierra, con unos profesionales hologramas que aliviaban las ansiedades.

 

Pero aquella humanidad del futuro con toda su inteligencia y su avance, moría poco a poco, con todo y haber descubierto por el ADN el alargamiento de la vida; pues la luz del sol se moría y los seres vivos se debilitaban.

 

En aquella visión, pude contemplar que a esa raza de humanoides a la que no quisiera yo pertenecer, se les pagó mal, ya que habían mejorado el comportamiento humano. Terminaron para siempre con las guerras y los caprichos tontos de los hombres. Habían erradicado las fronteras de los países y del cielo, acabaron con la pobreza y la ambición y ahora les esperaba la muerte.

Pero ya a la tierra no le quedaba sangre y los dioses se vengaban de aquel hombre primitivo, de los caníbales que destrozaron la tierra

 

Vi en aquel sueño apagarse el sol y confesarme en mágica voz, que no moría; era sólo su natural evolución, de sol a un agujero negro y después a un futuro núcleo de galaxia. Vi aquel agujero tragarse a toda la humanidad muerta e inerte. El planeta también se fue por aquel eléctrico hueco. Por intuición pude escuchar la voz del astro que decía: que su humanidad fracasó, no evolucionó el planeta como fue debido y que debía renovar la vida, la sangre y el amor de nuestra tierra al que destruimos con nuestras manos. Matamos nuestra madre, la verdadera, y ahora nos traen la muerte en forma de oscuridad para purificar nuestras almas.

 

¡Hoy estoy despierto, pero no me atrevería a cerrar los ojos para que llegue la desgracia!

 

 

 

 

Fin.

 

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