TETRAMENTIS / Los Satanianos

Morgan Vicconius Zariah

Más allá de los escombros de la ciudad; en la plena oscuridad nocturna, entre los frescos bosques de pinos y cipreses; se ven salir de un oculto monasterio, hombres místicos de negras vestiduras. Las antorchas iluminan el camino por el cual pasan estos hombres misteriosos.

 

Sus plegarias parecen llantos de dolor.

 

Oran a un dios que otrora cayó del cielo, dicen, expulsado por el creador.

 

Aquellos hombres cuentan en plegarias la historia de los siglos. Siglos teñidos de sangre por el poder divino.

 

Aquellos hombres arropados con el color de la noche, buscan más allá de la oscuridad de la ignorancia. Se les acusa de adorar el mal, pero su lema luminoso dice en palabras de oro:  ¡De la oscuridad nace la luz!  La madre de todo es la oscuridad. ¿Acaso no es Dios nacido de las tinieblas?

Levantan aquellos seres las antorchas y las plegarias al cielo; mientras el incienso se expande en el ambiente con todo su extasiador aroma.

 

Elevan ellos sus conciencias al cielo para reprochar al divino, al sabio supremo, por la expulsión de su dios de la mansión celestial. Aquel ángel llamado Lucero o Luz Bella, quien en una noche cualquiera se perdió entre el universo.

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