ALTERECOS 4.D / Bioartepolis

Frantisek Kupka - Creation 1911 - 1920

Frantisek Kupka

El resto del mundo está en lo cierto. Son justas las acusaciones de megalomanía que nos hacen. Pero algo que no se puede negar es que: somos el  gran fenómeno estético del planeta tierra. Nuestra existencia no está sustentada en la visión trascendente que ofrece la religión o la filosofía, sino en la del arte. Estamos más allá de la simple perfección espiritual, de la evolución de la consciencia o del completo dominio de nuestras facultades psíquicas y paranormales. La posesión de todos estos poderes, junto a nuestros pinceles intuitivos, son las herramientas que han forjado la  personalidad artística de nuestras almas. Nuestro cuerpo a su vez es un eco simbólico de esa profunda esencia, que dentro nuestro flota constantemente sobre el paraíso particular de la imaginación¡Somos la aristocracia de la evolución espiritual! No necesitamos crear, pues somos en sí una gran creación. Para deleite de los dioses, demonios, hombres y cualquier otro Ser, a lo largo y ancho de todo el universo.

Bioartepolis, es una ciudad extraña, eso lo sabemos nosotros sus ciudadanos. Demasiado orgullosos estamos del carácter insondable que para los sentidos de seres insensibles, adopta el paisaje visionario de nuestra ciudad. Esta sólo deja sentir su existencia para el extranjero en las necesidades específicas de éste. Cuando el visitante penetra en los límites de nuestra ciudad, lo hace a través de un cuadro que flota en el vacío, sobre un terreno agreste, yermo y gris, hostil a toda forma de vida… Allí las piedras lapidan almas. Casi al instante, todo el Ser del peregrino se encuentra deambulando entre los paisajes más encantados de los cuentos de hadas, con la familiaridad infinita de aquél que regresa al lugar de donde nunca debió marcharse. Él siempre tiene la impresión  de que todo lo que se le descubre a sus ojos tiene una existencia bidimensional, y es así, pues la tercera dimensión es él mismo, mientras la crea avanzando con sus pasos a la par que va confiriéndole profundidad a las escenas en las cuales penetra. Hasta que él no atraviesa el umbral de una casa, dicha casa es sólo una fachada. El resto de su interior inicia su existencia ante los sentidos que cabalgan a lomos de los pasos. Para los turistas ofrecemos la mejor aventura: La experiencia mística de extender la creación. Modelar tridimensionalmente el mundo interno de una obra de arte. ¿Qué  hay más allá de las colinas en segundo plano? ¿Qué sostienen las figuras abstractas…una mesa? En fin, se trata de tener el privilegio de ver de qué demonios se sonríe La Mona Lisa, y sonreír también.

Frantisek Kupka - Spouting (Swirling)

Frantisek Kupka - Cosmic Spring I

Aquí, nuestras vidas cotidianas se desarrollan en la máquina del tiempo pictórica. Simultáneamente percibimos la realidad desde visiones que van desde arte rupestre al surrealismo inspirado por los sueños compartidos de un lunático y un ordenador. Nuestras calles empedradas con trazos al pastel son amplias e infinitas. Por todos lados fragmentos de ventanas y puertas levitan con sus partes invisibles plasmadas en otro lienzo dimensional. Es el acceso a Los Talleres del Ser, donde los embriones de bioartepolianos se esbozan a sí mismos como futura obra de arte. Sólo después de haber aplicado sobre sí mismos las correctas técnicas de conservación, se les permitirá ser ciudadanos con plenos derechos y libertad de tránsito; libertad de ser admirado; libertad de ocupar un espacio en la imaginación del universo; libertad de asombrar, de extender la creación, y claro; libertad de ser un alma original… ¡única, con la personalidad propia que encarna una obra de arte!

Desde ese momento su espacio vital serán las estructuras asentadas en la fuerza gravitacional de la contemplación, que todo lo que existe en esta ciudad ejerce sobre lo demás. Los edificios entre sí y sobre los bioartepolianos; éstos sobre ellos mismos y sobre los edificios y toda la naturaleza visionaria.

Frantisek Kupka - El origen de la vida


En Los Talleres del Ser, cada embrión  no es más que un resplandor  de imaginación que al disiparse instantáneamente en la oscuridad, no hace más que iniciar su gestación. El tiempo en la matriz depende del estilo, las inquietudes y el fuego creativo de la nueva obra. Están esas que prefieren el proceso metódico propio del academicismo ancestral. Otras, sólo se ciñen al trance inconsciente de la inspiración. Estas últimas tienden a manifestar aptitudes de comportamientos rebeldes canalizados en nuevas visiones del mundo, quizás por estar alineados con la fuerza de las energías llamadas luciferinas, que son las musas del lado oscuro de la creatividad, en cualquier rincón del cosmos en el que ésta se encuentre. No importa, las musas de los cambios sólo cumplen con los preceptos del infinito. Esto hace que seamos los ecos palpables de cada nueva exclamación de ¡Eureka!,  gritada por la imaginación. Por nuestras calles pululan obras de fisonomías extrañísimas que nada tienen que ver con el abstraccionismo lírico o  el geométrico; con el canon escultórico griego; o el visionarismo del arte tibetano. Caminan por ahí ciertas obras más indiferentes a las tres dimensiones que el cubismo. Pero eso no importa, ya que aquí todos nos admiramos. De hecho el primer y único principio que tenemos es: ¡Admiraos los unos a los otros!

No obstante, la condición de seres absolutos es algo que a más de uno le resulta aburrido. Algunos de ellos, especialmente las tipologías artísticas clásicas aprovechan la facultad que tenemos de poseer todos los colores para desdoblarse en luz blanca. En muchos casos se integran, por ejemplo, al amanecer de una obra impresionista. Es una de las tantas formas que tenemos de fluir. Nuestro paraíso es el estanque donde la luz viene a  saciar su sed de colores, para luego proyectarlos sobre el resto del mundo. Pero aun para la luz tenemos leyes. No proyectar más de un sólo tipo de cielo, por ejemplo… Con uno azul les basta a los humanos.

Los bioartepolianos no le rendimos culto a  dioses o entidades supremas en el sentido envilecido de los humanos, pues somos nuestra propia creación. Algunas almas han encarnado obras figurativas de íconos muy populares entre los humanos, tales como santos, maestros trascendidos… etc. Todo para recibir las alabanzas, plegarias o postración de éstos cuando nos visitan. Su delirio de grandeza humanizada se disipa pronto, cuando descubren que estos humanos sólo alaban en ellos el símbolo de su propia alienación espiritual, y no la grandeza de la imaginación, que es lo único ante lo cual nos inclinamos. Sabemos que el efecto de la imaginación en la psiquis de los humanos más evolucionados es más puro que las máximas de cualquier libro sagrado. Con nuestra existencia, no le indicamos a los humanos que deben hacer, sino que le damos un ejemplo vivo de lo que pueden ser… Con tan sólo arrodillar su alma ante la imaginación.

Aquellos de los bioartepolianos que comprenden el carácter primitivo de las esencias figurativas, dado su vínculo con el orden estandarizado y primitivo de la percepción humana, se unen a grupos experimentales. Marchan hacia los infiernos donde se refugian las esencias radicales del abstraccionismo cósmico. Estas creaciones están convencidas de que el cosmos evoluciona desde una etapa figurativa hasta una culminación abstracta.

Nuestro sistema solar, por supuesto, está muy sumido en su ignorancia para comprender los cambios que se suceden en las regiones más civilizadas del universo. «Los seres inteligentes que existen allá —dicen— ya perciben de manera abstracta». Bajo el lema: «El tercer mundo es nuestro sistema solar», pretenden por medio de la retransformación continua de su propia esencia hacia formas abstractas más complejas, sacar la percepción de los bioartepolianos, e incluso humanos, del pantano figurativo a la libertad plena de la fluidez abstracta.

«Y no se trata —dicen—, sólo de familiarizar sus sentidos trogloditas a las obras de arte abstracto o su percepción, no, más bien es no esclavizarlos a un orden. Que la palabra desorden se exilie de sus mundos internos. Que sólo perciban los caprichos de las emanaciones energéticas, sin sumergirlas en los antros ancestrales de la imaginación, donde la materializan con estúpidas formas a su imagen y semejanza… Ésto, para alzarnos por encima de la propia naturaleza orgánica». Estas esencias son una amenaza para gran parte de los bioartepolianos, en especial para aquellas esencias petrificadas en creaciones renacentistas, y por extensión, a todas las que encarnan imágenes propias de la tercera dimensión.

Así está la paleta de colores en nuestra alucinante ciudad ¿y de qué otra manera podría estar?… Es Bioartepolis, la ciudad cuyos habitantes tienen su código genético lleno de pinceladas. Pueden escurrir su curiosidad hasta nosotros, y extasiarse con obras como esta que asemeja una madeja de lava en continuo movimiento, y todo en el espacio de un desnudo; o esta, que se hace llamar Funeral de Limones; allí viene Fiesta de Máscaras en el Castillo del Príncipe Pesadilla… ¡cumbre de la profundidad gótica!; Y esta, Hojas Caídas en un Otoño de la Edad de Piedra… ¡Es demasiado! Las herejías no faltan… sino, porque esta Madona con Alíen en Brazos, la forma más objetiva de expresar a ciertos grupos humanos el origen no terrestre de su Mesías. No es justo dar más ejemplos. Sólo le recomiendo por el bien de sus almas que nos visiten. Somos el más fantástico de todos los paraísos, pues aquí no hallarás dos seres  iguales… Aquí, el asombro es infinito.

FIN


Odilius Vlak.

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