INTROVISION / Un Sacrifico Sobre la Tumba de una Estrella

Si se nos diera la oportunidad de sepultar el cadáver de una estrella, obviando el explosivo método de incineración de una Supernova… ¿Dónde la enterraríamos?, y más aún, cómo llegaríamos a tiempo al momento preciso de su muerte, suponiendo que la luz que ha recorrido 500 millones de años luz de kilómetros para alertarnos de su fallecimiento, no llegará a tiempo para permitirnos hacer los preparativos para disponer de unos  despojos que al momento de dar nuestro más sentido pésame ante ellos, tendrán 1000 millones de años-luz de descomposición?

Lo más obvio es el siempre dispuesto espacio de un hoyo negro, aunque también la gravedad tiene sus catacumbas, construidas sobre la ingeniería de la materia oscura. Aún mejor, disponemos de la gran tumba de la energía oscura. Lo cierto es que es un trabajo de connotaciones divinas. Y sólo aquellos que sacrifican sus debilidades sobre cada una de las tumbas dentro de las cuales yacen las estrellas que inspiran su imaginación, pueden ejecutarlo. ¿Cuántas de las estrellas de luz oscura, han muerto en el microcosmos de nuestras vidas, anunciándonos su agonía, sólo a través de esa luz brillante que apenas nos alcanza luego de miles de años-luz de  luminosidad espectral?

Pero regresemos a nuestros deberes sepulcrales con el cadáver de nuestra estrella… pues esto incluye también un sacrificio. Conmovidos por los extraños llantos de las ondas electromagnéticas de sus compañeras, e inspirados por miríadas de partículas de fotones que vagan sonámbulas alrededor del cadáver del que alguna vez formaron parte. En cuanto al incienso  para crear la atmósfera necesaria, nos es dado por los compuestos químicos del mismo cadáver estelar, con el añadido de que también nos ofrecen un espectáculo visual digno de un Hubble o un Spitzer.

El sacrificio consiste en crear un espectro de energía espiritual, el cual absorberá buena parte de nuestro Ser y tendrá la personalidad de una vida terrenal cualquiera. El espectro será sepultado junto a la estrella, obviamente en un hoyo negro, pues este método es más barato que el de penetrar la energía oscura. Su función consiste en simbolizar una vida que esté bajo la influencia del fantasma de la estrella, y sea guiado por esta. Astrología necrológica sin dudas, pero que le vamos hacer. Y más aún cuando los seres que participarán del ritual, son los mismos que han estado participando de él, desde que salió de su tumba este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, es decir sus miembros y cada uno de nuestros Hermanos Fanáticos

La página del lunes será escenario de un ritual sobre la tumba de nuestro archidemonio, Morgan Vicconius Zariah, quién no podrá en la edición de esta semana sacrificar sus pensamientos oscuros sobre la tumba de nuestra sección Tetramentis. Les pedimos excusas a todos nuestros lectores y en especial aquellos para los cuales los textos de Vicconius representan las constelaciones que forman su Zodiaco particular. Es que nuestro archidemonio está ocupado leyendo en las pálidas estrellas de su infierno, el futuro que aguarda en toda muerte. Sin embargo, nuevamente tendremos el placer de contar con una colaboración de una musa que se abisma cada vez más en la tumba de la estrella que es. Hablamos de Isis Aquino, sí, a ella me refería, exhumará una ovalada pieza maestra de su narrativa: El Huevo Cósmico. Tengan por seguro que en él las características lunares propias de la naturaleza femenina, teñirán los vapores alquímicos en la lejana Alejandría.

El monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, continuará en la página del martes de la sección Alterecos4.D, con la segunda parte de su lectura, 2001: Un Evangelio Espacial. Será la conclusión de esa odisea cósmica a través de la imaginación del divino Arthur C. Clarke. Como en todo ascenso evolutivo, el paso a cada nivel superior requiere del sacrificio ante la tumba de la vida, para así emerger desde la matriz de la muerte a una nueva vida. Si les resulta complicado el trabalenguas, sólo embárquense en la odisea estelar para ser testigo de la muerte de un hijo de la tierra y el nacimiento de uno de las estrellas.

En cuanto a Via La Niña de las Rocas, ciertamente no necesita la tumba de ninguna estrella sobre la que hacer un sacrificio, pues la estrella que en sí misma ella es, está brillando cada vez más peligrosamente. Así, la página del viernes, de la sección Imagixmundi, será el escenario del nacimiento de un nuevo estado en su voluntad de poder… Y eso sin ella haber tenido que ser un objeto de sacrificio. En el Acto 20 de su odisea interna, nuestro venerable, Arcadio Encarnación, hará destellar en Via una luz como para petrificar de miedo a las mismas rocas.

He aquí que llegó el momento del sacrificio sobre la tumba de la estrella más brillante en los extraños cielos que nos cubren de augurios sepulcrales, la de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, director y editor de este Templo Virtual. Su luz es tan espectral que nos llena de vida para así seguir muriendo. Que más queda por sacrificar sobre la tumba de este Blogzine, si claro… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de la águilas.

Odilius Vlak.

Jefe de Redaccion.


 

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