INTROVISION / Sueños Helados y Despertares Derretidos

Los sueños son tan vívidos que en nada se diferencian de la realidad… Pero están  tan helados, que duelen. Tirita el alma antes de escabullirse hacia esa realidad embriagada a través de las movedizas arenas de los despertares derretidos. Están derretidos porque son el portal hacia una vigilia que se sueña a sí misma despierta. Esos sueños helados nos trasladan a un despertar que se derrite en nuestros sentidos. Circundado por un perfecto círculo onírico de hielo y fuego. Es un ciberespacio en el cual se conglomeran todos los sueños en estado de hibernación. Allí están los de las lámparas, esperando ansiosos su turno en el calvario de la oscuridadSu reina, pintando ácidos dorados sobre telas de hielo negro… Éste se derrite, fluyendo despacio hacia el despertar derretido de un cadáver en medio del desierto.

Muchos de los sueños cuelgan como estalactitas de hielo de las pestañas del gran ojo invisible, cuyas lágrimas se expresan como lluvia en la realidad esculpida en mármol, más allá de los despertares derretidos. Una que otra pesadilla resurrecta le ofrece el blando pañuelo de un antiguo despertar fosilizado, para que el ojo invisible se seque las lágrimas. Así, la lluvia dejará de caer, pues las gotas de lágrimas son de fuego y no sólo están derritiendo los despertares sino también los sueños. Pero ya basta de siestas surrealistas, al fin y al cabo, el extraño Sol de media noche, continúa derramando su luz helada; reflejo de la que proyecta una luciérnaga embriagada de tinieblas. Y como no es necesario estar en algún lado para estar ubicado, permanezcamos aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, soñando las imágenes de un invierno fuera del tiempo y derritiéndonos en el despertar de algún Hermano Fanático.

La sección Tetramentis se fragmenta en pedazos helados sobre el virtual despertar derretido de la página del lunes. Nuestro archidemonio, Morgan Vicconius Zariah, huyó del frío de unos sueños creativos hacia el despertar derretido de un extraño arrepentimiento por haber sido un Creador de Sombras. ¿Acaso nuestro buen Vicconius tropezó allá en lo alto, con una extraña mitología? Posiblemente ya él mismo se haya contestado esa pregunta, pues los párpados derretidos de la página del jueves se helarán nuevamente con los hielos de una Oscuridad Cabalística. Tras los arcanos que se expresan en los símbolos cambiantes de una constante evolución, se esconde el anhelo por los contornos helados de unas sombras soñadas.

La estación del invierno se aferrará fuerte en los sueños del monje negro de la medieval Averoigne. Odilius Vlak, para que de esa manera su despertar quede derretido en un grado tal, que se jure que los fuegos del infierno lo vomitaron. La sección Alterecos4.D, en la página del martes, se prestará para ser el escenario de un futuro que se hiela y se derrite a sí mismo con los cambios climáticos del ciberespacio; uno presa de los delirios de unos sueños virtuales y unos despertares de cromo y neón. Su nombre: Neuromante: La Invocación de un Surrealismo Fluorescente. En esta lectura, el oscuro monje explorará un futuro del cual ya somos parte, y sin embargo aún no lo terminamos de traer al presente; y todo a lomos de unas metáforas surrealistas que hielan y derriten a la vez.

Los sueños de Via La Niña de las Rocas se están convirtiendo en prisiones de hielo, hasta el punto de que su destino se enfrentará a una prueba de perseverancia: la de querer despertar sin importar que tanto su despertar como ella misma se derritan en las arenas ardientes del Valle de las Sombras. En el Acto 23 de su aventura nuestra niña recibirá la oferta obligada para ser algo más que su destino: Una sombra más del eterno valle. ¿Es posible que Via se detenga a pensarlo dos veces? ¿Accederá sin más preámbulos a la inmortalidad de las sombras, desechando la de las rocas? Mientras, los sueños de nuestro venerable, Arcadio Encarnación, se visten con la armadura poderosa de una inspiración helada, sabemos que el destino de nuestra pequeña no se derretirá en un despertar no deseado.

Hemos llegado al punto donde el invierno se derrite al soñar con el verano, y este se hiela al despertar en aquel. Esto se debe a la liturgia poderosa que cada semana ejecuta sueño a sueño y despertar a despertar, nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, director y editor de este Templo Virtual… ¿O será un sueño real? Lo cierto es que sus sueños hacen que los nuestros se estremezcan, y sus despertares hacen que los nuestros se ahoguen en su propia vigilia. Y entre el sueño y el despertar, entre los polos helados y derretidos, reina este principio… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redaccion.


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