ALTERECOS 4.D / Averoigne : El Manuscrito de una Edad Media Apócrifa. – Primera Parte –

Clark Ashton Smith

A Klarkash-Ton, Señor de Averoigne.

Una oscura torre, ennegrecida por el tiempo sobre un penumbroso banco de nubes; alrededor de su base, el impenetrable y espeso bosque. Sombras y silencio, musgo y enmohecimiento, el sofocante bosque. Grises, las edades han derribado aquello que como Crónlech alguna vez se alzó. Ninguna huella de un pie, ni la canción de un ave despierta.  Los letales pasillos de una sempiterna noche. Tú, que con el batir de alas el denso aire estremeces, mientras allá en la torre, destella una pálida luz.

Porque aquí, apartado, habita uno cuyas manos han forjado extraños ídolos que enfrían al mundo con temor; cuyas runas grabadas con espantosa entonación han hablado de las cosas, que desde más allá del golfo de estrellas, acechan con lascivia.

Oscuro Señor de Averoigne, cuyas ventanas se abren sobre abismos de sueños que ninguna otra mirada a podido soportar!

H. P. Lovecraft.

Todo soñador sabe muy bien lo que repta al fondo de esos abismos: El tiempo geométrico en la imaginación de Klarklash-Ton, presagiando terribles edades, mientras sus ángulos son despedazados por los truenos y relámpagos del pasado y el futuro; y todo destino girando en el sentido opuesto a las agujas del reloj en el espacio gris y perplejo sobre el cual se alza la oscura torre, que en algún momento visualizó, H. P. Lovecraft. En el horizonte más lejano de ese abismo onírico, se escucha la terrible campana de una catedral medieval. Su sonido es provocado por la marcha de infinitas gotas de sangre, que caen abatidas sobre el hirviente metal del altar del sacrificio. La pureza de la víctima vencida, mientras su alma se coagula en los estancados pantanos, que se expanden en los conjuros del Nigromante. En la Francia de la Edad Media, una oscuridad inédita aguardaba en el tiempo ser imaginada. Así que… Érase una vez una extraña provincia medieval llamada Averoigne, en la cual el esplendor de la oscuridad satánica, se tiñó de escarlata con la sangre del paganismo Celta, y destelló sobre los antiguos mitos Greco-Latinos.

El omnipresente poder de atracción de la Edad Media es algo que ya está en manos de poderes superiores. Es imposible para un Ser sensible a los susurros de su más allá interior, sustraerse al hechizo que ejerce ese pedazo de carroña histórica sobre la imaginación. Es como si un ejército de arcanos venenosos, pero embriagantes, invadieran el territorio más puro en nuestro interior, donde se estipulan los mandamientos de nuestra visión maniqueísta, y un Trovador escribe sus versos sagrados sobre el libro de piedra de una Catedral Gótica. Entre los extremos sagrados de la luminosa Trinidad Católica y la efusiones infernales sobre el altar de brujas y hechiceros, se realizaba la paráfrasis del principio hermético, «Tal como es arriba así es abajo», o «Tal como es en la luz así es en la tinieblas». La expresión de esa armonía no tardaba en manifestarse. En términos poéticos… Podías ver una manada de lobos aullándole a las lunas oculares de una imagen de la Virgen María.

La iconografía medieval por un lado y la visión de la realidad físico-espiritual que imperaba en su tiempo continúan manifestándose a través de los más diversos medios e ideologías. Desde el mundo de los Videos Juegos y la Animación, pasando por la parafernalia Nazi (incluyendo la reconfiguración de la Orden del Temple en la visión teutónica de las SS). La música Metal por su parte, con todas sus variantes, es hija de la Edad Media, en su iconografía, su energía, y su visión ultramaniqueísta, con Satanás del lado derecho obviamente. Para los autores de literatura imaginativa, la Edad Media siempre ha constituido una gran fuente de inspiración. Baste decir que Dioses como J. R. R. Tolkien y Arthur Machen, no sólo encontraron en su universo temas para expandir los suyos propios, sino que defendían y se identificaban con la Edad Media en términos sociales y religiosos, enalteciendo abiertamente la iglesia católica de esa época.  Clark Ashton Smith hizo de la Edad Media el escenario para el tercero de sus grandes ciclos fantásticos, y esto, de una manera digna de un visionario. Averoigne, no es una provincia históricamente registrada de la Francia medieval. Es una espacio imaginario, ficticio, pero cuya realidad abstracta se alimenta de la extraña energía que cubrió como un sudario toda esa época. En las profundas catacumbas de la imaginación de Klarkash-Ton, un siniestro brujo que pastoreaba sus esfinges, se topó con el Manuscrito de una Edad Media Apócrifa.

Inmediatamente iniciamos su lectura, nos sumergimos en un mundo familiar por las crónicas históricas de los textos escolares, pero con una oscura acepción creada exclusivamente para los fanáticos de Klarkash-Ton. Que una imaginación como la de Clark Ashton Smith se inclinara al hechizo de los oscuros tiempos medievales, hace destellar sobre éstos la magia de una luz fría y solitaria; emanada desde el alma del poeta de Auburn. Esta alumbra el camino de los peregrinos de sus fabulosos universos a través de un ciclo ubicado en una época histórica determinada, y no en un futuro lejano como el de Zothique, o en un pasado primordial como el de Hiperbórea.

Province of Averoigne

Averoigne es una provincia imaginaria del sur de la Francia medieval. Su principal ciudad es la amurallada Vyones, el asentamiento del arzobispado y hogar de una esplendorosa catedral. Las otras ciudades y villas importantes son Ximes, Périgon, Frenaie, Sainte Zenobie, Moulins, Les Hiboux, y Touraine. La ruta o camino principal en la provincia, es entre Vyones en el norte y Ximes en el sur. El tesoro de conocimiento y sabiduría obviamente está en el seno de la iglesia, siendo su principal refugio la Abadía de Périgon, donde el Abad posee una invaluable colección de manuscritos antiguos, incluyendo los prohibidos. El río Isoile serpentea a través del centro de la provincia y desemboca en los pantanos del Sur. La característica más importante de Averoigne es el bosque que cubre todo el centro de la provincia y le otorga a la región su siniestra reputación. Otros lugares de Averoigne cuya fama está forjada por un pasado de prácticas de hechicería son las ruinas de los castillos Fausseflammes e Ylrougne.

Smith esparció detalles acerca de la fisonomía de la provincia a través de las historias. La descripción geográfica más concisa nos viene dada en la historia «El Fabricante de Gárgolas»:

«En ese tiempo, en el año de nuestro señor, 1138, Vyones era la principal ciudad de la provincia de Averoigne. A ambos lados se extendía el gran bosque asediado de sombras, un lugar de dudosas leyendas, de hombres lobos y fantasmas, próximo a las mismas murallas, arrojaba sus sombras sobre ellas tanto en la mañana como en el atardecer. En los otros lados yacían campos cultivados, y tiernos riachuelos que vagaban a través de álamos y sauces, y caminos que corrían a través de una planicie de altos chalés de nobles señores y hacia regiones más allá de Averoigne.»

Smith tenía un punto de vista muy objetivo, que asimilaba en una visión totalizadora las múltiples interpretaciones y motivaciones de las prácticas de brujería y la evidencia del Mal a los ojos del habitante medieval, esto obviamente, junto a las referencias históricas que de sobra existen sobre ese periodo. En una carta a H. P. Lovecraft (4 de diciembre 1933), y comentando el libro «La Geografía de la Brujería», por Montague Summers, dice:

«La “Geografía” es una mina de evidencia confiable sosteniendo el culto a la brujería; y la oscura identidad de detalles en innumerables casos esparcidos en el tiempo y el espacio es prueba verdadera de una realidad subterránea. No cabe duda que la prevalencia del culto en tiempos medievales se debía en parte a la intolerable miseria social: Esta huida hacia el Satanismo, lo sobrenatural y las orgias carnales eran una vía de escape para los más neuróticos e infortunados. También —concediendo la existencia de poderes sobrenaturales y su influencia en la vida humana— las creencia en las fuerzas malignas y el impulso a propiciarlas y forjar alianzas con ellas, estaba ciertamente muy lejos de lo irracional. El Maniqueísmo es una conclusión práctica cuando uno considera al mundo como es, y trata de explicarlo como una creación y campo de juego de entidades sobrehumanas.»

Así que nuestro oscuro Mago del Verbo Ancestral decidió ponerse manos a la obra sobre estas y otras premisas más misteriosas, y sobre todo de la mano de la revelación intuitiva de su genio poético. Averoigne es un espacio dimensional  que  de cuando en cuando padece la ruptura de una brecha espacio-temporal, a través de la cual penetran las verdes colinas salpicadas de menhires del paganismo Celta y el lácteo mármol de la mitología Greco-Latina. En sí misma, es esta presencia en la Francia medieval de la fuerza espiritual de cultos, vencidos físicamente, pero poderosos en el orden espiritual, lo que le otorga al ciclo de Averoigne un interés particular. Y huelga decir que el Satanismo termina de coronar con un ojo podrido ese pastel de carroña sacrificada. Pocos escritores han podido conjugar la mezcla de Ciencia Ficción, Fantasía y Horror que Smith ha sabido amalgamar en sus ciclos de Zothique, Xiccarph y otros relatos planetarios. Pero a la vez, el bosque infestado de hombres lobos y vampiros, los castillos encantados que Smith elevó desde la llanura desértica de la tradición medieval hasta la torre cósmica de su imaginaria Averoigne, sirvió de inspiración para incontables historias de fantasía oscura, desarrolladas en locaciones medievales.

Las palabras siguientes han sido extraídas de la misma carta a Lovecraft. Esta vez, Smith admite cierta negligencia en la correlación de los periodos históricos de la cronología real con los de su Averoigne imaginaria:

…«La Santidad de Azéderac»: Tu has señalado correctamente mi ignorancia e imprecisión con respecto a la historia Gala, por supuesto, si yo me hubiera detenido a pensarlo, debí haber sabido que la presencia Romana era aún poderosa en la Galia del tiempo de Moriamis, y que el Francés, como lengua, no había nacido todavía de la matriz del Latín. Yo supongo que el hecho de que estaba tratando con un reino mítico, me hizo doblemente descuidado acerca de la correlación de su cronología con la de la Europa histórica. Si alguna vez se presenta la posibilidad de imprimir «Azédarac» y las otras historias de Averoigne en forma de libro, ciertamente corregiré la anacrónica referencia a la «obsoleta variante» del Francés hablado por Moriamis. También pienso que los Druidas pueden bien permanecer: Averoigne era sin lugar a dudas una fortaleza aún más importante para su culto que Britania; y la ocupación Romana (si bien yo he hablado de ella en otra historia, «La Exhumación de Venus» era bastante insignificante, especialmente en sus efectos religiosos sobre los Averoignianos.»

La aparente contradicción entre la poderosa/insignificante presencia Romana está claramente explicada. Pues la influencia Romana era poderosa en términos de su cultura secular, especialmente en el lenguaje, pero no lo era tanto en el sentido religioso. Aquí Smith nos habla de Averoigne más como un emplazamiento primitivo (impregnado de un fuerte paganismo Celta) y no como la provincia medieval que se levantaría en las mismas tierras varios siglos después de esa época. Aún así, Smith utiliza el gentilicio «Averoignianos» como si quisiera sugerir que la personalidad de la provincia tanto en su fuerza étnica, como en su energía espiritual, es en esencia de naturaleza Celta. El momento histórico al que hace referencia es el 475 d.c, fecha en la cual los altares Druidas eran bañados aún con suficiente sangre.

Pero Smith conecta Averoigne (al menos sus Nigromantes lo están) con una tradición espiritual aún más ancestral: La de Hiperbórea. En dos de sus relatos se utiliza El Libro de Eibon, escrito por el mago Hiperbóreo del mismo nombre. Así que tenemos un contexto en el que se entrecruzan tres tradiciones históricas poderosas: La Cristiana, La Mitología Greco-Latina, y los Cultos Celtas, con un saber mágico nacido de la imaginación de Smith. En la próxima entrega, nos sumergiremos de una vez y por todas en el extraño mundo de nigromancia medieval y cánticos monásticos, agazapado en las oscuras catacumbas ocultas, en lo profundo del mágico lenguaje de Klarkash-Ton.

Odilius Vlak

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