INTROVISION / Una Voluntad con Patas de Cabra

Este momento fue todo el sueño. Este conjunto de sepulcros de piedra, dispuestos como los monolitos astronómicos de alguna civilización perdida en la oscuridad que cubre la mayor parte de lo que somos. Intuimos el propósito de su diseño: canalizar una energía necrófaga de la estructura astral con la cual está alineada. Esta energía, oriunda de una constelación oculta tras el tercer ojo de aquella entidad que simboliza nuestra Voluntad con Patas de Cabra, ha sido desde tiempos inmemoriales su principal alimento.

Antaño, fuimos parte de las miríadas de renegados alados que solían hacinar los calabozos de un extraño reino de los cielos. El rechinar de nuestros antiguos dientes etéreos dio como fruto la maligna vibración, que desde ya estremece los pilares de la futura ciudad santa; su futura armonía ya cae víctima de nuestra indolencia, y de nuestra voluntad con patas de cabra.

Aquí estamos, más allá del fin de todo futuro, en este pasado que nos había estado esperando con maternal paciencia. Este tiempo, en su totalidad, es el trono sobre el cual se sienta nuestra voluntad con patas de cabra; este tiempo, se extiende como un esmalte de furia sobre la oscuridad fresca que mana de las heridas de los antiguos Ángeles, que revelaron con su rebelión su demonio interno. Así que, nos ubicamos en nuestras correspondientes posiciones, ante el sepulcro que porta nuestro epitafio particular, y con los puños cerrados y dientes crujientes cristalizamos la expresión física de esa voluntad con patas de cabra para que se imprima sobre el escudo pentagramal que empuña nuestro presente. Ese presente, ya camina él también con patas de cabra, al igual que nuestra voluntad. Y a esta ya la podemos ver posada sobre el sepulcro central del santuario de piedra, es decir, sobre este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser. Se adelanta hacia el infinito de la edición de esta semana, dejando como huellas de sus pezuñas de hierro ardiente, almas en llamas; entre ellas la de cada uno de los miembros de este templo virtual y aquellas de nuestros Hermanos Fanáticos.

La sección Tetramentis se sostiene firme sobre sus patas de cabra, saltando sobre los desfiladeros hiperdimensionales que marcan las fronteras entre un infierno y otro. Nuestro archidemonio, Morgan Vicconius Zariah, ha preparado un ungüento con los fluidos viscosos de un sapo que hibernaba en el interior de un meteorito. Con él, ha sanado las patas de cabra de su imaginación. En la página del lunes, Las Sombras  Guerreras, demostrarán ser algo más que sombras, más bien serán la encarnación de la crónica de una antigua consagración, en un lugar donde no había mucha luz para distinguir aquello que consagraba. En la página del jueves, tendremos al fin la segunda parte de, El Escapulario, el Monje y el Grial. Al final de la primera parte el decidido monje Roger Campanella tenía su alma dividida entre el abismo abierto entre las páginas de su grimorio y la férrea voluntad con patas de cabra de su «Vade retro Satana!» dirigido contra la sombra y la cruz. Pero éstas también se transformaban en algo que tenía patas de cabra: un espantoso macho cabrío, ante cuya esplendorosa magnificencia, las patas de cabra de la voluntad del monje, bueno… ¿Se inclinarán?

La sección Alterecos4.D, será el círculo mágico dentro del cual el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, pondrá a resguardo algunas de sus esmeraldas luciferinas. Será una temporada en el lado oscuro de su alma; y he aquí que la primera esmeralda sacada a la luz ha sido bautizada como: Aquelarre en el País de las Hadas. Este texto pertenece al libro Plexus Lunaris. Al él también pertenecen otras tres esmeraldas luciferinas que el oscuro monje ha hecho destellar en este espacio virtual: Bioartépolis, Lunambulos y Un Tierno Botín. Relatos en una prosa poética que escala ligera con sus patas de cabra los mortíferos peñascos de las metáforas que codifican nuestra verdad.

¿Quién es esa famélica entidad que viene saltando sobre patas de cabra en estado gaseoso? ¡Ah sí! Nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Él es el que sostiene sobre su voluntad con patas de cabra la bóveda celeste en lo alto del infinito sepulcro que nos resguarda. Que las pezuñas ardientes de nuestras patas de cabra, escriban en la embriaguez de la danza sobre las arenas de un desierto maldito, nuestro lema… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de la águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redaccion.

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