INTROVISION / Santos de la Novena Esfera

¡Ah Dante!… Comprendo tu sorpresa. No era precisamente esto lo que esperabas encontrar en la Novena Esfera de tu infierno imaginario: la belleza deslizándose sobre los hielos en los cuales anhelabas arder. Contempla ¡oh maestro!, la hermosa beatitud que se cierne alrededor del Satanás Triforme, cuyo rostro central no es aquel que perteneció a Judas el Traidor que con tanto entusiasmo visualizaste en tus pesadillas, sino el tuyo propio. Aunque me doy cuenta de que esa revelación no es la mayor de tus sorpresas, en esta, la novena esfera que jamás pudiste anticipar en la embriaguez de tu soledad. Ese círculo de seres postrados hieráticamente alrededor de la entidad triforme son los excelsos Santos de la Novena Esfera… Aquellos que andan en una búsqueda constante de su prístino hogar en las tinieblas remotas, antes de la ceguera del primer destello.

Ostentan una oscura castidad. A través de sus plegarias de tormentos, inauguran nuevos infiernos particulares, destinados a ser patrimonio exclusivo de los miembros de generaciones futuras en un nuevo ciclo cósmico. Cada alma cautivada en su propia angustia personalizada; cada Ser con su dolor propio, encontrará en la cadencia de su particular plegaria de tormento su Más Allá Absoluto. Sí Dante, que hermosa es la melodía que fluye desde los cánticos sagrados de las plegarias para los futuros tormentos. Incluso tu guía y maestro, Virgilio, ve su espectral evocación mítica difuminarse en la belleza de un dolor desconocido para la antigüedad clásica. Te veo absorto en la felicidad de tu rostro, posado en la cumbre nevada del gigantesco Satanás Triforme. ¿Sabes qué significa esa felicidad templada por los hielos eternos de la novena esfera de tu infierno?… Significa, ¡oh Dante!, que tu viaje termina aquí.

El gran secreto de la Divina Comedia: el Dante que continuó el viaje de ascenso a través de la apatía del Purgatorio y lo finaliza en el éxtasis esplendoroso del Paraíso, es una copia del original. Un Golem fabricado con los trozos fosilizados en los hielos de la Novena Esfera de antiguos seres atormentados. Y esto, por medio de la sempiterna magia negra y la poderosa fuerza de las plegarias de tormentos, entonadas por los Santos de la Novena Esfera. El Dante original se quedó habitando en la novena esfera de su infierno imaginario. Un santo más, entre los que componen el círculo que rodea al Satanás Triforme. Y esa novena esfera, ¡oh Dante!, no es más que el espacio virtual de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser… ¡Bienvenido!

La sección Tetramentis no contará con la presencia de nuestro archidemonio, Morgan Vicconius Zariah. Al parecer nuestro Vicconius se extravió en su descenso a nuestra novena esfera, ¿o quizás pasó de largo? Quién sabe si ya anda ardiendo en la Décima Esfera. Pero no os preocupéis, que el paraíso no triunfará. Para la página del jueves contaremos con un relato de nuestra colaboradora estrella… Nuestra Musa del Abismo: Isis Aquino. La Paradoja de los Gemelos, más que una historia, es una aproximación clarividente de la profunda mecánica detrás de los arquetipos: ni los hielos eternos de las tierras nórdicas, ni el sol ardiente del Caribe, evitarán la manifestación de la Luz o la Oscuridad respectivamente.

Con una semana de retraso, publicaremos nuestra sección Neosapiens. En esta ocasión, la galería estará dedicada a la revista Metal Hurlant, de la cual le traeremos una selección de sus portadas. En verdad será una temporada en la que estaremos sumergidos en esa particular novena esfera, que en poco más de una década sentó las bases sobre las cuales se alzarían toda una serie de obras fantásticas y de ciencia ficción. Obviamente le pedimos disculpas por el retraso, pero ya saben, el tiempo debería ser oro… Pero no lo es.

La sección Alterecos4.D, continuará siendo el círculo mágico dentro del cual el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, invocará los destellos de sus esmeraldas luciferinas, emanadas de su libro Plexus Lunaris. En esta ocasión, una cuyo destello es ciertamente enceguecedor: Rocío de Semen Sobre el Jardín del Edén. Es extraño como el paraíso no era más que una novena esfera camuflajeada. Adán quería soñar e imaginar, ¿y Eva? En la pasada edición tuvimos ciertos problemas con el texto Orgasmos en las Tinieblas. En verdad el que se publicó fue un borrón del mismo, por lo tanto lleno de faltas ortográficas. Supongo que algún Ángel ha estado saboteando nuestras tinieblas.

Descendemos por fin a la auténtica novena esfera. ¿Y quién habita en ella? Pues nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, director y editor de este Templo Virtual. Sin sus plegarias de tormentos ciertamente los futuros infiernos que esperan por nuestros Hermanos Fanáticos, se cansarían de hacerlo. He aquí las palabras finales de una de las plegarias de tormentos favoritas de los Santos de la Novena EsferaEl horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redaccion.


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