INTROVISION / Sepultado Bajo una Lápida Estelar

El escalofrío que estremece las almas, es el lamento luctuoso de los espectros que tiritan de frío, mientras devienen en tumbas de hielo; destinadas a flotar indiferentes sobre el helado paisaje de esta lápida estelar. Esta se extiende a lo largo de la infinita dimensión que delimita nuestro vacío personal, que no se le permite ser más que un átomo de silencio del gran vacío exterior… allá, al otro lado de esta tumba sideral. Podemos ver los pálidos cuerpos celestes arrojar su luz carroñera sobre la energía fláccida de nuestro cuerpo espectral. En verdad son una expresión más elevada de nuestro cadáver galáctico, la que se encuentra más cercana al techo de infinita oscuridad de este universo que ha jurado ser nuestro sepulcro. Pero estos cuerpos celestes, están en sí mismos muertos; la luz que sentimos penetrar en nuestro estado espectral es el eco de una agonía hace tiempo padecida por nosotros aquí abajo. Nosotros, el nivel más bajo de la expresión arquetípica de nuestro Ser. Nosotros, que al igual que ellos, estamos… Sepultados Bajo una Lápida Estelar.

Los sueños de una realidad activa y en constante evolución pululan sonámbulos, alimentando la fuerza de gravedad que nos mantiene sepultados dentro de cada una de las esferas personales, que giran perpetuas alrededor de la ilusión que hemos convenido en llamar vida. Pero todo es falso. La trampa es perfecta. La ilusión de vivir es un olvido de la realidad de nuestra muerte. Las noches nos resultan tan hermosas. Son un faro de luz que en ciertos momentos pueden guiar un despertar a través de las tinieblas de la salvación; más allá de este letargo en el cual nos pudrimos. Pero también, las noches nos permiten apreciar de una manera más embriagada, la belleza de nuestra lápida estelar; adornada con las miríadas de nuestras almas superiores; existiendo en un nivel de mortalidad más sofisticado que el nuestro… Sus espectros inferiores.

¡Ah… qué hermoso es después de todo nuestro sepulcro estelar! Poblado con nuestros lamentos luctuosos, que flotan con la cadencia de nuestro tiritar. Algunos espectros que han devenido en tumbas de hielo, se han derretido bajo el fuego repentino de un deseo abismal… El deseo de acceder al nivel más evolucionado de nuestra tumba estelar; de ser un cuerpo celeste, y así disfrutar de un nivel más espiritual de nuestra mortalidad. Desean brillar con la pálida luz carroñera de una estrella hace evos momificada, sólo para arrojarla sobre sus arquetipos espectrales inferiores, y con esto decirles… «¡Hey… Permitan ser devorados por la luz carroñera de mí muerte superior; de esa manera podrán contemplar más de cerca lo que en estos momentos estoy contemplando yo:  la infinita belleza de nuestra Lápida Estelar!»

Maldición. Casi siento ganas de llorar, sólo de pensar que yo, al igual que cada uno de los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser… aún tiritamos de frío entre los arquetipos espectrales inferiores. Pero no importa, ya que nuestros rituales semanales, constituyen nuestra forma particular de ese fuego repentino de un deseo abismal. Y una noche de estas, algunos de nuestros espectrales Hermanos Fanáticos verán nuestras tumbas de hielo derretirse, y nuestra energía espectral ascender hasta el nivel superior de nuestra tumba sideral. Desde allá continuaremos arrojándole la luz carroñera, pero expresada en la oscura metafísica del contenido de este Blogzine… Así que, no olviden dejarse devorar por ella.

Ah sí, y en la tumba de hielo de nuestra sección Alterecos4.D, el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, sepultará en la edición de esta semana, la luz espectral de uno de los cuerpos celestes más importante dentro del universo de la imaginación: William Hope Hodgson. Su monumental y embriagada visión cósmica La Casa en el Confín de la Tierra, deviene en este espacio de ecos tetradimensionales en una: Visión del fin Desde el Fin. Y eso quiere decir que deben mantener los ojos de la imaginación bien abiertos.

En la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles, publicaremos la Apreciación de Clark Ashton Smith sobre William Hope Hodgson. En esta exposición escueta pero poderosa, nuestro divino Klarkash-ton le construye el merecido trono, sobre el que justamente debe sentarse este soberano de la fantasía oscura.

En la página del sábado publicaremos un Extra. Se trata de una breve entrevista con Ray Bradbury, del que huelga decir que es una verdadera divinidad dentro de la mitología moderna llamada Ciencia Ficción. En ocasión de la celebración de sus 90 años, el pasado 22 de agosto, la reportera de TIME MAGAZINE, Rachel Goldstein, cuestiona al venerable anciano acerca de una serie de tópicos, sobre los cuales, por muy manidos que resulten en el mundo ordinario, la mente siempre inquieta de Bradbury arroja una luz inédita.

Ahora seamos un poco atrevidos y levantemos la lápida estelar bajo la cual está sepultado nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Él aspira a derretir su tumba de hielo en orden de elevarse hasta el nivel del astro que representa el aspecto más trascendental de su cadáver sideral. Que así sea pues, sabemos que su luz carroñera continuará carcomiendo la poca luz viva que aún queda en nosotros. No es de extrañar, aquí, en donde… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redaccion.


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