INTROVISION / La Última Esquina del Círculo de Niebla

¡Cuidado!… de no doblar la esquina equivocada mientras se deslizan por el círculo de niebla. Los riesgos del ritual son muchos, diversos y peligrosos. ¿Cuántos neófitos han sido atraídos por los cantos de sirena que emiten extrañas dimensiones físicas, desde cada esquina? Pero qué hermoso es ser testigo del trazado del Círculo de Niebla de Infinitas Esquinas. Cada una de ellas constituyendo el portal hacia una oscura dimensión, sostenida por las imágenes que desfilan por la imaginación de un demonio.

El Mago Estelar se presta a trazar El Círculo de Niebla de Infinitas Esquinas. De su aliento emana, como una serpiente ardiendo en fuego, la fosforescente niebla compuesta por el frío del vacío cósmico y las gotas de sangre de innumerables sacrificios. Se extiende sobre el suelo abstracto del Clon de una cuarta dimensión, cuya original murió hace eones en un universo paralelo. Mientras avanza en su diabólica peregrinación circular, extraños ángulos, invisibles a todos los ojos del Ser, van surgiendo como cuernos simétricos. Cada uno de ellos representa las esquinas destinadas a doblar el camino recto de las almas, de todos aquellos guerreros, que han jurado fidelidad al ciclo de una oscura evolución. El círculo se ha cerrado. Ahora el Mago Estelar se presta a invocar las almas de los guerreros; almas que han de presentarse ante él con el orgullo ardiente de los demonios. En el centro del círculo reina el universo del caos, dentro del cual caerán las almas que cometan el fatal error de doblar alguna de las infinitas esquinas del Círculo de Niebla.

Nadie sabe, excepto el Mago Estelar, cuál es la primera esquina, y mucho menos, cual es la última. Sólo existe la intuición de un infierno descendente, jerarquizado por las invisibles esquinas del círculo. La primera esquina –según se cree- se abre a un plano del universo del caos, en el cual germinan las manifestaciones de miserables encarnaciones físicas en planetas distantes. Y así, cada esquina que la sigue, conduce a un plano del universo del caos, en el cual germinan las manifestaciones de ciclos existenciales más tétricos e infernales. Pero se dice que la última esquina dobla hacia el plano de una Nada tan espantosa, que el único alivio para las almas que descienden a su seno, es la manifestación periódica de una poderosa Oscuridad.

Innumerables almas han acudido al llamado, extraídas de sus cuerpos físicos por el mandato de la terrible invocación del Mago Estelar. Sus cuerpos físicos han quedados inertes, con la posición que ostentaban al momento de ser golpeados por el trance; diseminados sobre el suelo de extraños mundos, algunos de ellos separados por miles de años luz. Alineadas en formación militar, una por una, las almas de los guerreros se deslizan sobre el trazado de niebla, que ahora gira con la rapidez de una rueda del samsara endemoniada. El Mago Estelar se encuentra dentro del círculo de niebla y… ¿saben qué? Por momentos él hace trampa. Pues cada vez que su vara mágica toca una parte del círculo de niebla, se forma una esquina… Un nuevo túnel cuántico hacia una condena aún en estado caótico. ¡Qué forma más diabólica de divertirse! Y he aquí que veo al Mago Estelar, disponerse a tocar con su vara mágica, el punto en el cual la fosforescencia escarlata del Círculo de Niebla de Infinitas Esquinas… arde de manera más enceguecedora. Que pena para el alma cuya rotación la conduce hasta ese punto… ¡Pues ésa es, La Última Esquina!

Bueno, otra revelación que deben saber nuestros Hermanos Fanáticos, es que, este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser… es a su manera una última esquina. Así que ¡cuidado! No olviden doblar por ella, hacia la condena ya manifestada de la edición de esta semana.

La esquina dimensional de la sección Alterecos4.D, doblará hacia la dimensión simbólica de una de las joyas de la fantasía de principios del siglo XX: El Golem (1915). El monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, se perderá en las catacumbas laberínticas de este rompecabezas simbólico, emanado de la imaginación de Gustav Meyrink. Así que, luego de lavarme las manos con sangre, digo: Ecce Golem.

Bueno, antes de doblar cualquier esquina del círculo de niebla, no olvidemos despedirnos de aquel que se encuentra dentro de él, al menos dentro del círculo de este Blogzine: nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de nuestro Templo Virtual. Desde su universo del caos, se manifiestan nuestras pesadillas semanales. La vara mágica toca, y… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redaccion.


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