TETRAMENTIS / Damned Angel: Genesis – Capítulo III (Vol 02)

Capitulo III: Un desafío de muerte (Vol 02)

«El Fin de Los Tiempos, sucederá el Final de los Primeros Eventos»

-¿Van a atacarme? ¿O sólo estarán allá todo el día? 

De repente las figuras de Zeroth y Erian desaparecieron, como si se hubieran desvanecido. Estaban corriendo en una velocidad tan extrema, que muy difícil el ojo humano podría divisarlos. Ambos cargaron con todas sus fuerzas hacia Azazel, lanzando sus puños derechos encendidos en energía demoníaca hacia su rostro. Se produjo una gran explosión que levantó una gran nube de polvo, que imposibilitaba la vista. Cuando ésta fue disipada, todos los demonios presentes entraron en asombro. Ambos demonios, tanto Erian como Zeroth, habían asestado el golpe en el suelo, Azazel había desaparecido. Zeroth tomó la palabra diciendo: «¡Increíble! ¿Jamás había visto semejante velocidad en un demonio antes… ¿no es así… Azazel?» -Dicho esto, Erian y Zeroth se voltearon, dirigiendo su vista a la otra colina, donde Azazel se encontraba luego de esquivar el ataque. –«Creo que necesitaremos métodos más drásticos para luchar contra ti -continuó Zeroth- Al parecer tal vez las leyendas sobre ti no sean del todo inciertas.»

Zeroth y Erian empezaron a aumentar su aura demoníaca. De las manos de Zeroth, salieron dos espadas cortas producto de la magia infernal. Aquellas cuchillas brillaron con una esencia demoníaca, como si las hubiera sacado del mismo infierno. Erian por su parte convocó un portal en el cual al introducir su mano, sacó del una enorme guadaña de combate cargada con poderes ocultos.


Azazel mantenía su vista fija hacia ellos. El tiempo se sentía pesado en lo que se observaban. De repente el silencio se vio interrumpido por el sonido de movimientos rápidos. Se veían destellos de luz en el aire. Estos destellos eran las colisiones de la guadaña de Erian y las cuchillas de Zeroth al chocar con los rápidos movimientos de la espada de Azazel. Con gran rapidez Azazel detenía todos los ataques de ambos contrincantes con su espada infernal. El golpe de aquellos metales era fuerte y continuo; pero ningún guerrero parecía ceder. Con un movimiento rápido Zeroth se colocó detrás de Azazel y de un salto, dando vueltas en el aire a gran velocidad, Zeroth se había transformado en un tornado filoso que arrasaba todo a su paso. Las piedras y árboles cerca se partían en dos como frágiles hojas. Sin Azazel poder realizar ningún movimiento para esquivar estos ataques, la técnica de Zeroth dio de lleno con Azazel, quien perdió sus brazos y piernas, parte de la cabeza y su torso fue rasgado, revelando un largo camino de tripas y sangre a través del viento. Los pedazos de Azazel que quedaron intactos se desplomaron en el suelo con un sonido estridente. La sangre estaba regada por todas partes. Zeroth empezó a reír histéricamente mientras observaba los pedazos de Azazel en el suelo. Con una gran euforia y su aura demoníaca resplandeciendo más que nunca, exclamó a toda voz: 

-¿Acaso no lo veis? ¡He destruido a su líder sin casi ningún esfuerzo! ¡Es por esto, que YO seré su nuevo líder!
-Espera… -interrumpió Erian -¿Te has olvidado de mí? ¡Yo también te ayude a… Zeroth se volvió rápidamente hacia Erian. Éste notó como en sus ojos brillaba la locura. De un golpe cargado con poder demoníaco, Zeroth hizo que Erian retrocediera.
-¡Tonto! ¡Inepto! ¡Yo lo destruí! ¡Yo usé mis poderes! ¡Yo acabé con él! ¡Yo solo! ¡La gloria es toda sólo para mí! -Exclamó Zeroth.
-Solo estas demente, te has emborrachado de poder -respondió Erian.
-¿Y es acaso eso algo malo? -Preguntó Zeroth.
-¿Qu… Qué insinúas? -preguntó Erian.
-Es el poder lo que nos motiva a aplastar a aquellos que no lo poseen… ¡Y yo poseo ese poder que…
-No lo posees -dijo una voz demoníaca interrumpiendo a Zeroth -Verás… me he quedado esperando un rato, porque tu discursito me ha parecido de lo mas entretenido… pensé en escucharlo un poco para reirme…
-¿Q… Quién eres? ¿Dónde estás? -preguntó Zeroth con una gran duda.
-Ya me conoces… y estoy tan cerca de ti que ya puedo sentir el olor de tus entrañas – respondió Azazel.

Los pedazos mutilados de Azazel empezaron a encontrarse unos con otros mientras su cuerpo se regeneraba casi al instante. Azazel se acercó por la retaguardia de Zeroth, y poniendo su mano en el hombro de Zeroth, se acercó a susurrarle al oído:

-¿Crees que tienes poder?… Yo te enseñaré el verdadero poder.

Azazel atravesó a Zeroth con su mano derecha por la espalda y lo levantó mientras su mano retorcía sus intestinos. Un aura demoníaca muy fuerte proveniente de Azazel empezó a formarse. Una luz negra empezó a salir del cuerpo de Zeroth, enviada por las descargas de poder de Azazel. Zeroth gritaba lleno de agonía; pero su llanto cesó, cuando todo su cuerpo explotó en diminutos pedazos, y su sangre llovía como ligera lluvia, mientras sus pedazos de órganos caían cual granizo en invierno. Azazel, cubierto en la sangre y restos de intestinos de Zeroth, dirigió su mirada hacia Erian y le dijo: «Ahora es tu turno.»


Edwin Peter Barbes


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