RUNES SANGUINIS: Introducción al Libro de Hyperbórea / Por Will Murray

La siguiente es la introducción al libro de Hyperbória de Clark Ashton Smith, editado por Will Murray, y publicado por Necronomicon Press. El copyright de esta pieza es de 1996, por Necronomicon Press. Este archivo puede ser distribuido libremente por medios electrónicos, con tal de que toda la información acerca de su publicación y la notificación del copyright se dejen intactas. Las copias impresas de este archivo están restringidas al uso personal. Cualquier pregunta debe ser dirigida a Necronomicon Press.

«Supongo que soy un inadaptado sin remedio», escribió Clark Ashton Smith, al poeta George Sterling, en respuesta a la reacción algo negativa de Sterling a su primera historia verdaderamente sobrenatural: «Las Abominaciones de Yondo». «Pero yo no puedo simplemente atenerme a la fe en los valores materiales profesada por los humanistas y los burgueses. Muchos intentos han sido hechos para convertirme; pero yo aún fallo en ver que lo “imposible” —o problemático— es en alguna manera más insignificante que cualquier otra cosa en tanto tópico poético. En verdad mi más acariciado sueño es hallar una Hyperbórea más allá de Hypórborea, en el reino de la imaginación poética. Tengo el presentimiento de que mi mejor trabajo, y más original, está aún por ser concebido.»

De lo que Smith no se dio cuenta cuando esa carta fue escrita, el 4 de noviembre de 1926, fue que él encontraría su Hiper-Hyperbórea en la ficción, y no en los versos. Y sería su activa correspondencia con H. P. Lovecraft, lo que lo empujaría en esta nueva dirección.

Si Clark Ashton Smith no hubiese entrado en contacto con Howard Phillips Lovecraft, y caído dentro de su mesmérica influencia literaria, él probablemente no hubiese escrito sus legendarias historias Weird Tales. Y él, ciertamente, no hubiese escrito los cuentos de Hyperbórea que comprenden este volumen.

Primeramente, y de mayor importancia, Clark Ashton Smith, siempre se consideró un poeta. Su breve incursión de 1912 dentro de la ficción —con un puñado de historias cortas de carácter oriental, publicadas en oscuras revistas como The Black Cat y The Overland Monthly— fue un pequeño momento en la joven promesa, que logró la aclamación internacional a los 19 años, con la publicación de, «The Star-Treader and Others», en 1912.

Pero el cometa poético de Smith pronto se estrelló con el grueso muro de la realidad comercial. La Fama no es alimento, y la poesía puede satisfacer el alma, pero no el estómago. Una carta de alabanza de Lovecraft, fechada en agosto 1922, alteró para siempre la trayectoria literaria de Smith. Lovecraft, era un admirador del trabajo de Smith. Ellos compartían un interés en lo macabro y en lo cósmico, y una activa correspondencia entre ambas almas afines tuvo lugar. Muy pronto, Lovecraft tenía a Clark Ashton Smith leyendo Weird Tales, donde la historia seminal de los Mitos de Cthulhu, «La Llamada de Cthulhu» apareció en 1926.  Y no pasó mucho tiempo, antes de que Smith retornara a la ficción. Pero en esta ocasión, él hizo a un lado sus preocupaciones orientales, y ni hablar de todos los temas terrenales.

«Las Abominaciones de Yodo», fue el fruto más temprano de esta asociación. Fue durante este periodo que Clark Ashton Smith, comenzó a soñar con la Hyperbórea más allá de Hyperbórea, y la geográficamente indeterminada Yondo, fue su primer paso en esta dirección. Pero tres años pasaron, antes de que Smith emprendiera el trabajo de hacer realidad su reino fantástico sobre el papel.

Los cuentos de Hyperbórea de Smith, no fueron su primera aventura para escribir un ciclo de historias ubicadas en un reino fantástico. Sus historias de la Atlántida y Averoigne, preceden a las de Hyperbárea por varios meses. No fueron ellas las mejores ni las más memorables. Sin lugar a dudas, los cuentos de Zothique —el cual Smith consideraba su «principal ciclo»— merecen esos honores. Smith escribió sólo diez cuentos para el ciclo de Hyperbórea. Extrañamente, 28 años separan la historia inaugural, «El Relato de Satampra Zeiros», y el telón de cierre, «El Robo de los Treinta y Nueves Cinturones». Sin embargo, el grueso de estas historias fueron publicadas primero en Weird Tales, en un periodo de tiempo de tres años. Las restantes encontraron cobijo en oscuros folletos y en efímeras y desafortunadas revistas pulp.

Más que cualquier otro smitheniano ciclo de historias, los cuentos de Hyperbórea están fuertemente influenciados por los Mitos de Cthulhu, de Lovecraft. Pero Clark Ashton Smith no era H. P. Lovecraft. Su interpretación de los Mitos fue radicalmente diferente a la de éste último. Y estuvo marcada por un exceso de humor sardónico para nada lovecraftiano.

El mismo Smith reconoció esto, años después del hecho, cuando él le confesó al editor de Arkham House, August W. Derleth: «Mis cuentos de Hyperbórea, así me parece, con su trasfondo y aspecto primordial, pre-humano, y algunas veces, pre-mundano, son los más cercanos a los Mitos de Cthulhu, pero la mayoría de ellos están escritos en una vena de humor grotesco, que los diferencia ampliamente de aquellos. No obstante, un cuento tal como, «La Venida del Gusano Blanco», podría ser considerado como una contribución directa a los mitos.»

Pero la Hyperbórea de Smith no era la Hyperbórea de los griegos, quienes imaginaron una raza que habitaba en el lejano norte, detrás de las aparentemente imaginarias Montañas Riphaean, y los cuales adoraban al dios Apolo. El de Smith, era más bien un próspero continente polar, justo a las puertas de una Edad de Hielo, y poblado por una colorida diversidad de Rabelaisianos bribones y canallas, quienes adoraban antiguos dioses similares, pero conceptualmente muy distantes, de las cósmicamente indiferentes entidades creadas por, H. P. Lovecraft. En su límite norte se encuentra la dual Mhu Thulan, cuyo nombre evoca simultáneamente las míticas tierras de Mu Y Thule, y es idéntica geográficamente a la actual Groelandia, formando de esta manera un apéndice de los mitos, relacionado con el cercano apretón de una Edad de Hielo. «Más Allá del Viento del Norte», es la generalmente aceptada definición de Hyperbórea.

Los griegos dejaron muy pocas especificaciones de su concepción de Hyperbórea a la posteridad, de esa manera, como Smith se lo explica a Lovecraft, en una misiva del 3 de marzo de 1933, él se inspiró en la Hyperbórea teosófica de, Helena Petrova Blavatsky:

 

«La Teosofía, hasta donde puedo comprender, es una versión de Yoga esotérico preparada para el consumo occidental, así que me atrevo a decir que su leyenda debe tener alguna clase de fundamento cierto, en los registros del antiguo Oriente. Uno puede no estar de acuerdo con la Teosofía, y aún así, hacer buen uso creativo de la temática sobre antiguos continentes, etc. Yo tengo mis propias ideas sobre Hyperbórea, Poseidonis, etc., y de tales fuentes, entonces, sólo tengo que liberar mi imaginación.»

 

 

Smith escribió el relato de apertura de Hyperbórea en noviembre de 1929. «El Relato de Satampra Zeiros», fue el primero que rechazó el editor de Weird Tales, Farnsworth Wright. Esta historia de paso, sentó las bases de lo que habría de venir. Las dos historias siguientes del ciclo de Hyperbórea: «La Puerta de Saturno» y «El Testamento de Athammaus», fueron también rechazadas por la Revista Única. Si bien Wright, al final de cuentas, aceptó la primera y tercera historia. «El Relato de Satampra Zeiros», no aparecería impreso hasta noviembre de 1931, dos años más tarde de haber sido escrito.

Fue H. P. Lovecraft, quien de hecho, gestionó que ambas historias mordieran el papel, como el mismo Smith lo reconoce, en una carta del 18 agosto de 1931, enviada a August Derleth:

 

«Wright es fácilmente influenciado por las opiniones de otras personas, como me he dado cuenta. Creo que él reconsideró su decisión sobre Satampra Zeiros y Athammaus, sobre todo por las recomendaciones de Lovecraft de estos cuentos.»

 

 

«La Puerta de Saturno», la cual según el cálculo del propio Smith, fue rechazada seis o siete veces, encontró un lugar en el principal rival de Weird Tales, «Strange Tales of Mystery and Terror», dos meses después de que Satampra Zeiros fuera publicada.

«El Relato de Satampra Zeiros», contiene las semillas de otras historias del ciclo de Hyperbórea, fechando la Era de ésta como contemporánea de Lemuria; estableciendo que su capital en los últimos días, Uzuldaroum, reemplazó a la abandonada Commoriom, debido a una terrible profecía hecha por la Sibila Blanca de Polarion; y evocando frecuentemente, la contribución clave de Smith al aún en desarrollo Mitos de Cthulhu: el dios-sapo de Hyperbórea, Tsathoggua.

De lo que resultó, que para el momento en que H. P. Lovecraft leyó por primera vez a Satampra Zeiros en versión manuscrita, él estaba haciendo una escritura fantasma de una historia titulada «El Montículo», para Hazel Heald. En acuerdo con lo que estaba deviniendo rápidamente en un juego creativo, entre los amigos escritores de Weird Tales. Él utilizó la divinidad de Smith, sobre la base de que Satampra Zeiros, que muy pronto vería impresión en Weird Tales.

Una extraña consecuencia de este préstamo, fue la prematura presentación de Tsathoggua a los lectores de Weird Tales. Pero no en «El Montículo», pues ésta también fue rechazada. De nuevo, recayó en las manos de H. P. Lovecraft, evocar la espantosa deidad en, «El que Susurra en la Oscuridad», la cual fue publicada en Weird Tales en agosto de 1931. Es en esta misma historia que Lovecraft habla de «El ciclo mitológico de Commorion, preservado por el sumo sacerdote atlante Klarkash-Ton», quizás una irónica jugarreta sobre Farnsworth Wright, pues para el momento el ciclo mitológico no había sido publicado.

Smith, quien en una ocasión firmó una carta enviada a Lovecraft como «Ci-Ay-Ess, el evangelista de Tsathoggua», lo utilizó muy a menudo en las historias de Hyperbórea. En Mhu Thulan, él es conocido como Zothaqqua. Y con las variaciones de Sodaqui y Sadoqua, él reaparece en crónicas selectas de la medieval Averoigne.

Otros dioses hyperbóreos que muestran su sardónica presencia a través de la serie, sus nombres no siendo tanto evocación de la nomenclatura de los Mitos de Cthulhu, como de parodias sobre ellos. Principales entre ellos eran Ubbo-Sathla, Rlim Shaikorth, Abhoth, Hziulquoigmnzhah, la diosa araña, Atlach-Nacha, la diosa ciervo, Yhoundeh, y «… la diosa con cabeza de gato y pechos desnudos, Phauz, a quien los Hyperbóreos adoraron eones antes de que Bast fuera encumbrada en Khem», esta última, mencionada solamente en una carta de 1935 a, Robert H. Barlow.

En un deliberado contrapunto, las remotas entidades de Lovecraft, y los antiguos de Smith, eran de una naturaleza similar a la de los dioses griegos, pendientes e involucrándose en los asuntos humanos, a pesar de sus frecuentes nombres extraterrestres y formas semi-antropomorfas, y emitiendo pronunciamientos en lenguas humanas. Aparte de Tsathoggua, el mago Eibon y su Libro de Eibon (que irónicamente fue introducido por primera vez a los lectores de Weird Tales a través de otra historia de H. P. Lovecraft, revisada para Hazel Heald, «El Hombre de Piedra»), Lovecraft, reconociendo que ellos pertenecían totalmente a otra estructura de divinidades, nunca incorporó el cuerpo del panteón de Smith en el suyo propio.

Tan diferente era el tratamiento de Smith sobre los temas lovecraftianos, que en una ocasión fueron definidos como los «Smythos». En acuerdo con el concepto de Mitos que se entrelazan, Smith desarrolló variantes hyperbóreas de los nombres de las entidades familiares de Lovecraft, acuñando Kthulhut y Yok-Zothoth.

El grado en el cual Clark Ashton Smith, cayó bajo el hechizo lovecraftiano, se evidencia por el estudiado juego que tomó forma a través de las correspondencias, en cuanto se trataba de discutir los elementos de los Mitos en las historias, en especial con el mismo Lovecraft y Robert H. Barlow. A este último Smith lo llama Ar-Ech-Bei. Una carta de 1934 a H. P. Lovecraft, intenta relacionar el lugar de nacimiento extraterrestre del Tsathoggua de Smith, con el abismo subterráneo descrito en «El Montículo»:

 

«He hecho lo que he podido para elucidar la genealogía de Tsathoggua, y le estoy enviando a Ar-Ech-Bei, el resultado de mis exploraciones dentro del Pergamino de Ponm, la principal autoridad de Hyperborea en tales materias. Ponm tiene mucho más que decir sobre Tsathoggua, que sobre Cthulhu, Yog-Sothoth and Azathoth; pero no hay duda de que tú tienes acceso a otros registros, principalmente relacionados con estas entidades; y estaría feliz de obtener información más específica acerca de ellas. Como se lo he puntualizado a Ar-Ech-Bei, la información de pnom sobre Tsathoggua, puede ser relacionada con la leyenda contada a Zamarcona en “El Montículo”. El Mito, a través de los eones, ha sido variado con el acostumbrado estilo mitopoético, por los moradores de las cavernas, quienes por último terminaron creyendo que simplemente la imagen de Tsathoggua, y no el dios mismo, ha emergido a la superficie de los antiguos ciclos desde el abismo interior. Tsathoggua, viajando desde Saturno tetradimensionalmente, primero entró a la Tierra a través del oscuro abismo de N’kai; y no sin fundamento, los Yothians consideran a N’kai su lugar de origen. Indudablemente, el dios reside ahora en N’kai, al cual él retornó cuando los hielos cubrieron Hyperbórea.»

 

Simplemente muy feliz de emparentar sus dioses hyperbóreos con los cósmicos lovecraftianos, Clak Ashton Smith, continuó helenizando su panteón, facturando extravagantes relaciones sexuales entre su particular rama del árbol familiar de Cthulhu y el de Lovecraft, describiendo a Hziulquoigmnzhah, como el «tío» de Tsathoggua, y Shathak, como su «esposa»; y declarando lo siguiente en un reporte a Barlow, de septiembre 19 de 1934:

 

«En cuanto al matrimonio de Y’houndeh y el flautista Nyarlathotep, estoy inclinado a sospechar que algo por el estilo está insinuado en, o revelado por, pnom. Aquí citaré la referencia: “Y’houndeh, en el tercer ciclo de su divinidad, fue cubierta por aquel engendro que toca perennemente la terrible música del caos y la corrupción”. Si esto no se refiere al tocador de flauta azathoniano, entonces me beberé todo un galón del próximo whisky segur que sea importado de Marte.»

 

 

Smith, en una ocasión explicó a August Derleth, el doble préstamo de las entidades de los Mitos, de esta manera: «El propósito aquí, por lo que parece, es la sugerencia de un trasfondo común e inmemorial para seres y lugares míticos, creados por varios escritores modernos.»

Smith, frecuentemente dibujaba o esculpía con roca, imágenes de sus creaciones, y, como él le escribió a Lovecraft en una ocasión, la fidelidad al verdadero Mito primordial compartido por ellos, era asombrosa:

 

«He aquí… un esbozo reciente de un retrato de nuestro señor Tsathoggua, el cual elaboré para ti el otro día. Mi indio leñador lo vio… y dijo al instante: “ese es uno de los viejos muchachos”. Él entonces procedió a narrar una antigua leyenda tribal acerca de una joven squaw, que fue raptada por una entidad pre-humana hacia la caverna. Cerca de un año después, la squaw emergió a la luz, trayendo consigo un niño que era mitad humano y mitad otra cosa.»

 

 

Incluso, desde que ellas comenzaron a aparecer impresas, Smith se topó con una resistencia editorial significativa en contra de sus historias de Hyperbórea en Weird Tales, sobre todo debido a la sublimidad de su lenguaje, y a su atrevido e irónico tono satírico. Y sin embargo, estas mismas cualidades al parecer, le proporcionaron a Smith la certeza de que un día se publicarían en forma de libro.

«He fijado en mi mente la idea de reunir mis historias de Hyperbórea, “El Testamento de Athammaus”, etc., y probar con ellas con algún editor de libros. Estos cuentos, a cuenta de sus marcados elementos irónicos, podrían crear un modo de penetrar», él le escribió a Derleth en 1937.

Asombrosamente, casi desde el comienzo, Smith concibió escribir suficientes historias para formar una colección, como él se lo hizo saber a Lovecraft, en una misiva de febrero de 1931:

 

«Ha pasado una semana o más, desde que escribí lo de más arriba. En el ínterin yo he redactado un cuento del ciclo mitológico de Commoriom —“El Testamento de Athammaus”— el cual probablemente te lo he mencionado como estando entre mis tentativas. Supongo que no te maravillarás de que Commoriom fuera abandonada cuando tú leas esta explicación de la raison d’etre. En mi humor más cívico, yo algunas veces he considerado la limpieza que una entidad como Knygathin Zhaum haría en una ciudad moderna. Sinceramente pienso que él (o esto) es uno de mis mejores monstruos hasta la fecha. Sería divertido (si alguna vez accedo al nivel del formato de libros), publicar un volumen separado de cuentos bajo un título como “El Libro de Hyperbórea”. Este continente primordial parece haber sido objeto de las incursiones de “seres extraños”, aún más, de hecho, que cualquiera de los otros continentes y espacios terrenales que yacen tras nosotros en la corriente del tiempo.»

 

 

En marcado contraste con sus muy populares cuentos de Zothique, los cuales también sufrieron rechazos indiscriminados en Weird Tales, Smith fue forzado a permitir que algunas de sus historias de Hyperbórea sufrieran la relativa indignidad de verse publicadas en fanzine, o impresiones de bajo perfil profesional de revistas tales como «Stirring Science Stories», o «Saturn Science Fiction and Fantasy». Dos historias fueron aceptadas sin paga, por el fanzine «Unusual Tales». Ambas quedaron sin ser publicadas cuando éste quebró.

En tales condiciones, Smith volvía a la serie sólo a grandes intervalos, produciendo no más que dos o tres cuentos por año, por un periodo de tiempo de sólo cuatro años. Aun así, él considera las historias de este ciclo entre sus favoritas, en especial, «El Relato de Satampra Zeiros», «La Puerta de Saturno», «La Venida del Gusano Blanco» y «Las Siete Pruebas».

Quizás, influenciado por esta resistencia, Smith convirtió una historia original del ciclo de Hyperbórea, llamada «El Viaje del Rey Euvoran», en una historia del ciclo de Zothique, curiosamente reteniendo su tono humorístico. Esperando incrementar las posibilidades de aceptación, Smith le sugirió a Wright que también la considerara por el título de su compañera, «La Alfombra Mágica».

Si tal era el razonamiento de Smith, él fue doblemente decepcionado, cuando a principios de 1933, Farnsworth Wright, rechazó la historia por carecer de trama. En acuerdo con Wright, Smith inmediatamente decidió incluir el cuento en su proyectado libro de publicación propia, «La Sombra Doble y Otras Fantasías», el cual era un depósito para cuentos considerados incompatibles con el mercado pulp. No se sabe de la existencia de ninguna versión hiperboreana de esta historia, de lo contrario hubiese sido incluida en este volumen, en nombre de un registro completo de dichas historias.

Luego de un año de haber completado dos historias invendibles, «El Demonio del Hielo», y «La Sibila Blanca», Smith revisó su reino ceñido de hielo con renovado vigor. Él entonces emprendió la redacción de un cuento terrenal con el tono propio de Hyperbórea, llamado, «La Casa de Haon-Dor», pero lo hizo a un lado cuando su padre enfermó en julio de 1933, abandonándolo por último sin finalizar debido al incremento de las responsabilidades familiares, con el cuidado a la quemadura de su madre en octubre de ese año.

Pero a pesar de esos percances, dos cuentos adicionales de Hyperborea aparecieron.

Escribiéndole a August Derleth, el 29 de agosto de 1933, Smith reveló:

 

«A propósito, yo estoy escribiendo una fantasía ártica: «La Tentación de Evagh». La cual estará supuesta a ser una traducción del Capítulo IX del celebrado libro de Eibon. Es difícil de concebir, como la mayoría de mis cuentos, debido al peculiar y cuidadoso tratamiento del estilo, y el colorido de su tono; los cuales involucran el rechazo de muchas palabras, imágenes y locuciones que podrían ser empleadas corrientemente en la escritura.»

 

 

Un mes después, escribiéndole a H. P. Lovecraft, Smith respondió:

 

«No he completado todavía el noveno capítulo de Eibon, pero espero llevarlo a algún nivel de conclusión muy pronto. Lo he rebautizado, «La Venida del Gusano Blanco». La historia toma su curso de la frase del profeta Lith, la cual nadie había comprendido: “Existe Uno que habita el lugar de la total frialdad, Uno que respira donde ningún otro puede hacerlo. En los días por venir, él habrá de avanzar entre las islas y ciudades de los hombres, y habrá de traer consigo, como una maldición blanca, el viento que dormita en su morada”.»

 

 

Pero la historia fue rechazada por Weird Tales por ser demasiado poética, y no se vio impresa hasta el número de abril de 1941, de la revista Stirring Science Stories, en una forma drásticamente mutilada. Posteriormente apareció en la revista pulp canadiense, «Uncanny Tales», en diciembre de 1941.

Smith, inmediatamente escribió «Las Siete Pruebas», expresándole a Barlow: «Yo mismo, estoy en una posición más bien parcial con respecto a la obra. Mucho me temo, que esta grotesca y elaborada ironía, surgió de manera muy natural en mí.»

Luego del total —pero inevitable rechazo— de «Las Siete Pruebas», el cual Wright despreció como siendo sólo «una prueba después de otra», Smith se concentró en los ciclos más vendibles de Averoigne y Zothique. La cancelación de  la revista «Strange Tales», en el otoño anterior, justo después de que el editor Harry Bates, rechazará «El Demonio del Hielo», pudo haber ejercido una decidida influencia en el pensamiento de Smith, pues todavía un año después él aún lamentaba el resultado:

 

«“Las Siete Pruebas” está finalizado, pero sólo Tsathoggua sabe lo que puedo hacer con él»,le dijo Smith a Derleth, el 4 de octubre de 1933. «Bates, a quien tanto le gustó “La Puerta de Saturno”, pudo haberla tomado con el mismo entusiasmo; pero no creo que los otros editores de fantasía tengan el más mínimo sentido del humor.»

 

 

Luego de la negación de Weird Tales, «Las Siete Pruebas», junto con «La Venida del Gusano Blanco», fueron enviados a la revista «Astounding», que también los declinó.

Como siempre, Wright reconsideró la historia, ilustrándola con un retrato en tinta de Tsathoggua, que le había enviado previamente Smith. Publicada en octubre de 1934 en Weird Tales, «Las Siete Pruebas» fue el último cuento de Hyperbórea que desfiló por sus páginas.

Veinte años separan a «Las Siete Pruebas» y el retorno de Satampra Zeiros de «El Robo de los Treinta y Nueves Cinturones», el cual, en una exquisita ironía, cierra la totalidad del ciclo.

Este volumen, como lo hizo previamente Necronomicon Press con los cuentos de Zothique, distribuye las historias coleccionadas dentro de un estricto orden cronológico, como Smith primeramente las escribió. Porque creemos que esto revela mucho mejor la mente creativa de Smith en pleno trabajo. Y como política, rechazamos los intentos de imponer un reordenamiento cronológico basado sobre evidencias internas, como un ocioso y dudoso academicismo que no arroja ninguna luz, y carente de todo valor.

Afortunadamente, Smith fechó sus manuscritos, por lo que determinar el orden correcto es sencillo y directo. Él también mantuvo una lista actualizada de las historias de sus varios ciclos en el «Libro Negro». Debido a que él introducía historias fragmentadas y sin finalizar tan pronto como ellas eran iniciadas, algunas veces quedando como historias inconclusas luego de finalizar una historia posterior, hemos elegido confiar en la fecha del manuscrito —invariablemente la fecha de conclusión— como nuestra última autoridad.

Aún así, debe ser reconocido que la cronología interna, impuesta por el antologista Lin Carter, en la colección de Hyperbórea de 1971 de Ballantine Fantasía Adulta, es bastante apreciable, si bien no guarda relación con el orden en el cual Smith escribió las historias.

En acuerdo con esto, el futuro lector que vaya a leer por primera vez del ciclo de Hyperbórea, encontrará que la secuencia de las historias salta atrás y adelante a través de las Eras de Hyperbórea, con las ciudades prosperando y cayendo en la ruina al azar, e indirectas sugerencias de fatalidades portando su frío fruto en historias posteriores, mientras que maldiciones más viejas son explicadas mucho después de haberse cumplido.

Desconcertante como la experiencia puede resultar, la lectura o relectura del ciclo mitológico de Commorion y esta secuencia, aporta un premio único, y es la revelación del interno trabajo creativo de un autor genial, llevando a cabo una de las tareas más excitante de la literatura fantástica; la creación de un fabuloso y vibrante reino que nunca existió: La Hyperbórea de Clark Ashton Smith.

Traducido por Odilius Vlak


 

 

  • NOTA: La versión original de este artículo, titulado: «Introduction to ‘The Book of Hyperborea’», por Will Murray (enero del 2000), se encuentra aquí:http://www.eldritchdark.com.

 

 

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