RUNES SANGUINIS / Ciencia Ficción, Globalización y la República Popular China – Por Lavie Tidhar

Con el mercado local más grande del mundo, habiendo sido en parte estimulada por el gobierno y en parte suprimida, la Ciencia Ficción china ha tenido una historia complicada. Lavie Tidhar, proporciona algunos datos oportunos y un análisis personal, mientras la globalización incrementa el perfil de China en el contexto mundial.

La Ciencia Ficción, dice Han Song: «Fue importada desde occidente a principios de este siglo por algunas elites chinas, quienes creían que el género podría incrementar la inteligencia del pueblo y ayudar al país a modernizarse. Podemos decir que desde el mismo comienzo, hubo una carencia de una tradición industrial en China que contribuyera a que la Ciencia Ficción prosperara». Han, destaca la industrialización como un fundamento necesario para la evolución de la Ciencia Ficción. Y como corolario, como lo puntualiza Malcolm Edwards, donde quiera que se encuentre la urbanización, es muy probable también encontrar Ciencia Ficción.

La Ciencia Ficción, como una literatura de desarrollo, fue tratada de diferentes maneras en diferentes épocas por la maquinaria política china. «Estimulada por un periodo de tiempo por el Partido Comunista Chino en la década de 1950, cuando China estaba lista para emprender la industrialización socialista» [Han, pág.110]; entonces, «se detuvo» durante la Revolución Cultural [1966-76], la cual, considera Han, «Trajo la catástrofe para toda clase de literatura» [ibid]. El autor, Zheng Wenguang, sufrió personalmente durante ese periodo: «Yo tuve que abandonar mi pluma y marchar al campo en la provincia de Guandong. Allí trabajé como un campesino. Cosechando arroz y alimentando ganado». La Ciencia Ficción fue nuevamente promovida con la llegada al poder de Deng Xiaoping, ejemplificado en su declaración: «La Ciencia y la Tecnología son las fuerzas productivas No. 1» [Han, Pág. 111]. De esa manera, la Ciencia Ficción fue considerada alternativamente como positiva o negativa [o productiva o anti-productiva] para la nación, dependiendo de la política del momento. Durante la década de 1980, luego de la breve explosión de actividad, la Ciencia Ficción fue nuevamente prohibida en China, para resurgir en la década de 1990. Así, mientras los académicos chinos identifican tres principales «olas» de la Ciencia Ficción China, es sólo desde finales de los 80, que la Ciencia Ficción China realmente ha florecido.

En su artículo, «El Medioambiente Social de la Ciencia Ficción China», con un subtítulo sugestivamente encabezado como «La Edad de Oro», Han Song, glorifica la expansión de la Ciencia Ficción, diciendo: «El género está accediendo a otra etapa de florecimiento… Números en aumento de títulos de libros en la estanterías de las librerías… Clubes de fans han sido establecidos… Una nueva generación de escritores avanzan hacia el frente… Todo esto son signos de la primera Edad de Oro de la Ciencia Ficción China» [Pag. 111]. Entonces, él responde a su propia pregunta, ¿cómo pudo suceder esto?

 

La primera razón que él identifica está a nivel del pueblo:

«La revolución global de la Ciencia y la Tecnología, puesta en marcha por las computadoras, el internet y la Biología, finalmente se abrió paso hacia China… Los viejos conceptos están siendo desafiados, mientras el país reconoce que no puede excluirse por más tiempo del la aldea global.  La revolución tecnológica y científica están transformando a China de una sociedad tradicional a una sociedad más abierta y orientada hacia el futuro. […] De esa manera, la Ciencia Ficción deviene en algo común en la áreas urbanas en donde la juventud crece mirando televisión, jugando juegos electrónicos y navegando en la internet.» [pág. 111].

 

Yang Xiao, editor de la revista china de Ciencia Ficción de mayor circulación, «SF World», destaca que: «luego de mucha investigación, encontramos los principales lectores de Ciencia Ficción entre los jóvenes con una educación secundaria o superior. El año pasado [1999], les enviamos a nuestros lectores 30,000 cuestionarios. De acuerdo a las estadísticas, la mayoría promedia entre los 15 y 36 años. 81% de nuestros lectores poseen una educación secundaria, y el 18% tiene una educación superior.»

 

Han Song, identifica la segunda razón para el «boom» en la Ciencia Ficción como una política:

«El gobierno Chino le ha adscrito una importancia más grande a la Ciencia y la Tecnología. La política nacional de “fortalecer el país con la promoción de la Ciencia y la educación”, es considerada por algunos comentadores como un engranaje para que la Ciencia Ficción despegue. En verdad, el país necesita la Ciencia Ficción tanto por razones políticas como económicas. […] Escribir Ciencia Ficción en China, no es simplemente un asunto personal, sino que está conectado con el esfuerzo de salvar una nación económicamente atrasada.» [pág. 112].

 

Los cambios en la economía mundial no han pasado por alto a China. La globalización ha forzado a China a cambiar sus políticas económicas y convertirse en un mercado libre. Repentinamente, las corporaciones multinacionales se están movilizando hacia allá; la industria está produciendo de todo, desde tocadores de DVD hasta ropa interior Calvin Klein, y exportando la mayoría de los productos locales; Beijing y Shanghái se están transformando en sofisticadas y modernas ciudades; los turistas extranjeros tienen acceso libre al país; y el Reino Medio, ha sido forzado a admitir que existe un mundo fuera de sus fronteras. ¿Cómo esto ha afectado al mundo floreciente de la Ciencia Ficción China?

De visita en China en el verano del 2000, fui sorprendido por la complejidad y determinación que hallé en el área de la Ciencia Ficción. Estructuras estaban en formación que yo no había esperado encontrar fuera del eje USA-UK, paralelas en un grado sorprendente al desarrollo del área en occidente. En la Universidad Normal de Beijing, por ejemplo, el profesor, Wu Yan, ahora enseña un curso sobre Ciencia Ficción, cubriendo novelas de Julio Verne, H. G. Wells y William Gibson. Beijing, también alardea de su muy particular librería especializada en Ciencia Ficción, llamada Singularidad. De manera independiente, editores comerciales parecen florecer. Existe una casa editorial con base en Beijing, «SF Ocean», que mantiene una línea de novelas traducidas, así como también una revista especializada en Ciencia Ficción [difunta para finales del 2001].

En un discurso de «llamado a las armas» en 1992, el editor de «SF World», Yang Xiao, dijo: «Anticipamos con placer ver el florecimiento y la prosperidad de esta tierra. Hemos establecido una plataforma para ustedes, escritores y fanáticos de la Ciencia Ficción. Tenemos la esperanza de que ustedes mejoren su creatividad. Demos lo mejor de nosotros, mano a mano, para hacer una gran contribución a la Ciencia Ficción china.»

 

Yang Xiao, simboliza más que cualquier otra persona la nueva realidad de la globalización y su relación con la República Popular China. La hija de un alto oficial en el Partido Comunista, ella ha fundado la más grande e influyente revista china, la «SF World», con base en Chengdu, hoy en día con un número estimado de lectores de más de un millón. Es una característica de la Ciencia Ficción china [Nota editorial: junto con muchas otras comunidades de Ciencia Ficción no-angloparlantes], que más que ser pasivamente influenciados por occidente, busca activamente desarrollarse por sí misma con el mundo exterior. Brian Aldiss, recuerda:

«En 1989, El Eurocon, la mayor convención europea, fue celebrada en la pequeña república de San Marino. Fuimos sorprendidos y gratificados por un visitante de china, la señorita Yang Xiao, y su intérprete. Ella nos propuso una reunión de World SF en Chengsu para 1991, patrocinada por su revista, la cual mantiene la honorable tradición de imprimir historias cortas. La propuesta fue aceptada en la turbulenta reunión World SF, en La Hague, Holanda.»

 

Desde entonces, los contactos con China han sido efectuados principalmente a través de conferencias académicas por un lado, y por transacciones de negocios sobre traducciones por el otro. Sin embargo, como China no es un signataria de ningún acuerdo internacional de copyright, los arreglos pueden ser complejos. Mientras editores respetables, como SF World, contratan y pagan por los derechos de traducción, otros editores son menos escrupulosos. El autor americano, William F. Wu, descubrió en su reciente visita, que cuatro de sus novelas de la serie «Robot City», han sido traducidas y publicadas en China sin su conocimiento o permiso. Estos editores piratas, representan un riesgo para aquellos establecidos, vendiendo el libro copiado por un tercio del precio, y utilizando diferentes puntos de ventas, tales como «carros de libros». Estos, están presentes en las calles de las mayores ciudades, ofertando libros pirateados, vendidos por pregoneros que pueden desaparecer fácilmente siempre y cuando la policía se asome. Es importante comprender que la transacción de una sola vía de los derechos de publicaciones extranjeras desde occidente a China, es aún un negocio importante, representando [por el momento] un pequeño, pero provechoso mercado secundario para los autores occidentales y sus agentes.

La globalización, es generalmente vista por la izquierda occidental como potencialmente negativa, enfatizando el proceso de fragmentación, de divisiones nacionales y étnicas, el creciente abismo entre ricos y pobres y el declive de poder de las naciones-estados ante las entidades corporativas. Estos cambios, están reflejados en algunos de los mayores trabajos de la moderna Ciencia Ficción, desde el explosivo «Neuromante» [1984], de Gibson —con sus corporaciones gigantescas, un mercado libre extremo, donde prácticamente todo, incluyendo la vida y la muerte, está de venta—, a la celebración de la fragmentación en «Only Forward» [1994], de Michael Marshall, donde una ciudad [que más tarde nos damos cuenta de que es una Londres futura] es dividida en áreas vagamente interconectadas, con grupos de intereses exclusivos y diferentes sistemas políticos y económicos.

Es importante para occidente comprender estos cambios en la percepción en orden de apreciar las diferencias en la República Popular China. La traducción de novelas de las décadas de 1940 y 1950 constituye el sostén del mercado chino de novelas extranjeras. Asimov, Clarke, Pohl, Heinlein y otros autores de la Edad de Oro —con su aproximación de la «Humanidad Uber Alles»—, son los trabajos que están siendo vendidos, leídos y enseñados. Autores de la «New Wave» son apenas conocidos. De acuerdo al profesor Wu Yan, sólo una historia corta de Zelazny ha aparecido alguna vez en China. Zelazny es, por supuesto, mejor conocido por entrelazar elementos religiosos y mitológicos con su Ciencia Ficción. De Samuel R. Delany, cuyas complejas novelas tratan sobre temas de religión, sexo y política, no se escucha virtualmente nada. Tampoco sobre los trabajos de autores controversiales como Harlan Ellison and Philip K. Dick, mientras que las primeras novelas del escritor de los 60s, Larry Niven, que se ubican quizás más en la línea con los «ideales» de la Ciencia Ficción, están ampliamente disponibles. Parece que existe una brecha de cuarenta años en la publicación, una política cuidadosamente diseñada de «eliminar» material no conveniente, en orden de presentar la Ciencia Ficción «como esta debe ser». «La Ciencia Ficción —dice el titular del Consejo de Estado, Camarada Song Jianpuede iluminar una nación sobre ciencia». Pero no, evidentemente, iluminar una nación sobre sexo, drogas, política o religión. Este no es un comentario ligero. Durante mi estancia en China, me ocupé de compilar una lista de temas tabú. La homosexualidad y el AIDS, por ejemplo, son considerados como «un problema extranjero», en los periódicos de circulación diaria [controlados, por supuesto, por el partido]. Las drogas es otro tema tabú, como lo es la religión y la política. En verdad, William F. Wu, en una ocasión trató de vender una historia ubicada en Taiwán a «SF World», historia que fue delicada y cortésmente rechazada. Taiwán, al igual que el Tíbet, es considerado «parte de China», y no es muy sabio insinuar lo contrario.

Sin embargo, un signo importante de cambio, fue la publicación de la anteriormente mencionada novela de Willian Gibson, «Neuromante», en 1999. «Neuromante», es una anomalía: una novela seminal en su descripción de lo que son, en efecto, los valores negativos de la globalización, y en su tratamiento maduro de temas como el surgimiento de las redes de computadoras, el crimen global y el mercado libre [ni que decir de las drogas diseñadas]. Parece tan fuera de lugar junto a la dócil compañía de Asimov y Clarke, como un visitante de 1984 lo sería para los ciudadanos de la década de 1950. En verdad, muchas de las características de «Neuromante» inspiraron el movimiento Ciberpunk en occidente, ahora, la novela de Gibson, está actuando como una inspiración para una nueva generación de escritores chinos. Definidas como «historias de redes», esta forma de Ciberpunk chino, es producida por una nueva y ascendente generación de jóvenes autores, mayormente entre los 20 y los 30. Yang Ping, con domicilio en Beijing, es un caso de referencia. Recientemente graduado de la universidad, él ahora trabaja como administrador de redes para la Universidad de Tsinghua. Él, mantiene contacto con sus colegas escritores a través de e-mail, habla inglés fluidamente, y tiene su propio web site. Yo sugeriría, que él, y otros como él, están considerando la nueva realidad de la economía capitalista de China, como liberadora. En occidente, la ficción de género [Ciencia Ficción/Fantasía/Horror] ha sido por largo tiempo una poderosa entidad económica por derecho propio.

Para los escritores de lengua inglesa, existe una estructura de mercado que los respalda, desde pequeñas revistas de impresión limitada y chapbooks, hasta corporaciones editoriales de carácter multinacional. Sin el espaldarazo de una cultura de consumo, el trabajo de género puede ser sólo escrito por amor, no por dinero. Parece razonable sugerir que la formación de un mercado viable en China ha estimulado a muchos más escritores, y posibles escritores, ha sentirse atraídos por el género. Un autor que venda una historia corta a «SF World», puede posiblemente hacer más dinero que con su salario mensual en otra parte. Si bien en occidente, la venta de ficción corta no representa usualmente un medio viable de soporte, si puede usarse para moverse exitosamente al género de novelas, cuyo pago y mercado son mucho más grandes.

En verdad, el mercado chino es de hecho único en su potencial, pues representa el grupo más grande de consumidores del mundo. Existen oportunidades de doble vía para un mutuo beneficio entre oriente y occidente. Los autores chinos pueden granjearse grandes cantidades de seguidores en su propio país, constituyendo de esa manera una inversión potencial para las casas editoriales multinacionales. Los autores occidentales, por otro lado, pueden, y deben, buscar la manera de penetrar dentro del creciente mercado chino, donde ellos pueden disfrutar de una circulación más alta que en cualquier otro sitio. Pero existen problemas. Primero, debe reconocerse que las editoras multinacionales, quienes ahora controlan la vasta mayoría del mercado editorial en idioma inglés, están muy enfocadas en el mundo anglo. Esto quizás, tiene menos que ver con una política editorial que con un mercado que apunta exclusivamente a lo anglo, aunque el resultado es el mismo. Autores de género de lenguas extranjeras, son publicados muy raras veces en inglés. Bien puede argumentarse que el costo de traducción es muy alto, y que esto funge como un obstáculo, sin embargo, debe notarse, que los honorarios de traducciones son exitosamente incluidos en la dirección opuesta [es decir, en la publicación de trabajos en inglés en otro idioma], y también, que al menos una compañía, la excelente Harvill Press en UK, ha publicado exitosamente traducciones al inglés [pero lamentablemente con muy poca Ciencia Ficción incluida]. Segundo, puede que la industria editorial china esté muy interesada en el mercado de habla inglesa, pero padecen de una carencia de traductores capaces, haciendo de esta manera la tarea de aproximarse a occidente muy difícil en verdad.

Finalmente, es importante ver cómo es la Ciencia Ficción china. En su artículo de 1997, William F. Wu, planteó la cuestión que él había comentado en una visita previa a los Estados Unidos en 1983: «La Ciencia Ficción china que yo leí entonces, me recordó la Ciencia Ficción escrita y publicada en los Estados Unidos entre las décadas de 1920 y 1940». Entonces, 20 años luego [2000], Wu comparaba la Ciencia Ficción china del momento con el material escrito en los Estados Unidos en la década de 1950. Esto revela que la Ciencia Ficción china es aún guiada, en un alto grado, por el material que está siendo traducido y publicado. En verdad, puede que hasta el momento no haya sido capaz de construir sus propias técnicas, y sus propios códigos de conceptos y dispositivos de Ciencia Ficción. Sería interesante ver si aún las cosas marchan igual.

También parece que la Ciencia Ficción es aún muy dirigida por motivaciones políticas; una herramienta para describir el progreso y el desarrollo tecnológico como cosas esencialmente positivas. Esto, en cierta manera, fue estipulado directamente en los fundamentos de la Ciencia Ficción. El punto de vista de Wu, refleja esto: «Los escritores de ciencia ficción chinos —él dice— tienen en este tiempo una oportunidad única, no sólo de entretener a sus lectores con el despliegue de nuevas ideas, sino de comprometerlos con una activa y positiva visión de la vida y sus posibilidades.»

Los efectos de la globalización son evidentes no sólo en la Ciencia Ficción china, sino en la sociedad china en su totalidad. China, está luchando con la transformación de los medios de producción agrícolas a los industriales, con una nueva división entre los ricos y los pobres, y con la misma naturaleza de un país tan enorme, algunos dicen, como para permanecer siendo una entidad política unida. El abismo entre las ciudades costeras de Beijing y Shanghái, y las provincias pobres de las tierras centrales, es un asunto de mucha preocupación. La inestabilidad política en el Tíbet, la aparentemente fanática obsesión con Taiwán, el abrumador poder que aún ostenta el Partido Comunista gobernante, todo esto, sugieren problemas de una posible fragmentación junto a lineamientos políticos y geográficos. En uno de los artículos que leí para profundizar dentro de los aspectos negativos del progreso, Liu Xingshi, condensa las preocupaciones de muchos activistas y movimientos antiglobalización:

«Donde no exista guerra, ni una población en expansión, ni desperdicio de los recursos naturales, ni polución medioambiental, ni la extinción de la vida salvaje, el mundo será hermoso… Nunca destruyamos nuestra vieja Tierra nuevamente o, de lo contrario, permaneceremos malditos por generaciones… Hay tantos libros que hablan de visitantes del espacio exterior en nuestra Ciencia Ficción. Al parecer es tan fácil para uno venir a la Tierra desde el espacio exterior como lo es para otro venir a Beijing… Es un hermoso sueño. Pero somos como pequeños gérmenes viviendo en esta pequeña estrella… Debemos afrontar los hechos, y dejar el romanticismo… Las campanas del nuevo siglo estarán repicando. Nuestra Ciencia Ficción debe asumir el deber sagrado de advertir al mundo.»

 

Sólo queda por ver si la Ciencia Ficción china evolucionará para reflejar estos temas.

 

Fin


Traducido por Odilius Vlak


  • NOTAS: Este artículo fue previamente publicado en una forma ligeramente diferente en, «Foundation»: The International Review of Science Fiction #89 [otoño 2003].
  • La versión original de este artículo, titulada: «Science Fiction, Globalization, and the People’s Republic of China» [15 de septiembre del 2007], por Lavie Tidhar, se encuentra aquí: http://www.concatenation.org.
  • ACERCA DEL AUTOR: Lavie Tidhar es el ganador del premio de poesía James Ragan [2002], y del «Clarke-Bradbury International Science Fiction Competition» [2003]. Él creció en Israel y África del Sur, y ha viajado ampliamente por África, Asia y Europa. Sus historias cortas han sido traducidas al francés, el español, el griego, el chino y el israelí, y en varias antologías y revistas de UK y US. Él es el autor de un libro de no ficción: «Michael Marshall Smith: An Annotated Bibliography [PS Publishing 2004]»; y ha publicado artículos y reseñas en Foundation, The Internet Review of Science Fiction, Nova Express and The Fix. Él escribe una columna regular de crítica literaria para DuskSite.com, y actualmente vive en Londres donde él estudia en la Universidad Americana en Richmond.

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