RUNES SANGUINIS / Conversando con el Señor de la Ciencia Ficción: Regeneraciones y Reflexiones con Michael Moorcock – Por Ben Graham

Michael Moorcock

Elric of Melnibone

Ben Graham conversa con Michael Moorcock acerca de su nuevo libro «The Coming Of The Terraphiles», inspirado en Dr. Who, Hawkwind, Ballard y Burroughs.

Michael Moorcock, es probablemente el único escritor en estar registrado tanto en el «Oxford Companion to English Literature» y en el «Great Psychedelic Discography» de Martin Strong. Nacido en 1939, él ha escrito más de 70 novelas, así como también historias cortas, ensayos, tiras cómicas y líricas de rock para bandas como Hawkwind y Blue Oyster Cult [él incluso apareció en el disco «Warrior at the Edge of Time» de la primera, y junto a la banda sobre el escenario]. Como autor, Moorkock, es probablemente mejor conocido por sus series de Ciencia Ficción y Fantasía de los años sesentas y setentas, incluyendo aquellas que facturaban al personaje Elric de Melnibone, el frágil albino aristócrata asolado por la culpa, quien fue creado como una antítesis deliberada de los clichés heroicos de la mayoría de la ficción de Espada y Brujería. «Behold The Man», sobre un viajero del tiempo quien se hace pasar por Cristo, ganó para Moorcock el Premio Nebula de 1967, y desde 1964 a 1971, él fue editor de New Worlds, convirtiendo una revista de antología de Ciencia Ficción bastante convencional en un vehículo para la más experimental y literaria Ciencia Ficción de la «New Wave», como la de J. G Ballard, Brian Aldiss, M. John Harrison y muchos otros, al tiempo que forjando vínculos cercanos con las editoras underground y la contracultura del momento. Fue también en New Worlds que Moorcock creó el posmoderno músico psicodélico y asesino, Jerry Cornelius. Ambiguo sexualmente, moralmente y en todo lo demás, Cornelius, era al mismo tiempo personaje y método, un espejo fragmentado de los límites desintegrados, potencial transformativo y horrores casuales de la moderna era tecnológica.

Antes de New Worlds, Moorcock ya había editado «Tarzan Adventures» [con apenas 16 años], y la «Sexton Blake Library». Adherido a la ética de trabajo de los escritores pulp que él admiraba, él era famoso por escribir 15 000 palabras por día, y producir una novela corta en una semana. Él creó el concepto del Multiverso, hoy en día un tema establecido de la Ciencia Ficción, una serie potencialmente infinita de universos paralelos interconectados, dentro de los cuales muchos de sus héroes tienen diferentes encarnaciones como el «Campeón Eterno». Diferentes versiones del mismo personaje aparecen una y otra vez a través de sus trabajos fantástico y de la más realista ficción literaria que él comenzó a producir en los años ochentas. Como la obra maestra de 1988 «Mother London», y «Between The Wars / Colonel Pyat Quartet», que engloba todo el siglo XX, y trata de los orígenes y consecuencias del Holocausto Nazi. Comprometido políticamente y fantásticamente erudito [y autodidacta], Moocock desafía categorizaciones, andando a zancadas sobre las fronteras de los géneros y generaciones; él conoce a casi todo el mundo, y los escritores con los cuales se asocia y entabla amistad, parecen abarcar largas eras: desde Mervyn Peake a J. G Ballard, a Angela Carter y últimamente, Iain Sinclair y Alan Moore [de quien la mujer americana de Moorcock, Linda, hace una brillante e hilarante imitación].

El último trabajo de Moorcock, es «The Coming of the Terraphiles», una novela oficialmente ligada a Dr. Who, lanzada con un poco más de la fanfarria usual, mientras la BBC sonoramente tocó trompetas sobre lo muy orgullosos que ellos estaban de asegurar los servicios del «veterano autor de Ciencia Ficción», para este proyecto especial. Apropiadamente, ellos han trasladado a Moorcok, durante una semana de deberes promocionales, desde París [donde él ahora reside durante la mitad del año; pasando la otra mitad en Texas, donde él vive desde los noventas] hasta a Inglaterra. Nos encontramos en la marchita grandeza de un club privado de miembros en el corazón del Imperial Establishment London, a tiro de piedra del Ritz y la Buck House, y, un lugar extrañamente apropiado para este autoproclamado anarquista con una pasión de toda la vida por la historia, los mitos y la tradición. Caminando con un bastón, debido a una reciente operación y a una larga neuropatía, el autor de 71 años es un caballero a cada pulgada, un anecdotista encantador, y en verdad movido a las lágrimas cuando habla sobre la violencia doméstica en Texas, con la participación de su esposa. Como resultado, charlamos mucho más del tiempo permitido, abarcando una amplia gama de temas fascinantes, de los cuales sólo una fracción, ay, puede ser ajustado dentro de las dimensiones de The Quietus.

1). Mike, comenzaré por hacerte una pregunta que estoy seguro ya te han preguntado un millón de veces esta semana: ¿Ya eras tú un fan de Dr. Who?

Michael Moocock: Bien, sí, lo era. Lo veía desde sus inicios, y en verdad no me gustaba el primer Dr. Who, William Hartnell, porque él acostumbraba a estar en The Army Game, donde él era un sargento mayor dando ladridos, y no podía menos que verlo como ese sargento mayor ladrador, pero con un uniforme diferente. Prefería más a Patrick Troughton, porque él era una especie de visionario y le imprimió esa aura de extrañeza al personaje. No me gustó Jon Pertwee, porque nuevamente él era un poco afectado, y en verdad me encantó Tom Baker. Lo conocí un poco; me encontré con él una o dos veces, usualmente en un bar, y por lo regular borracho con 50 valium y una pinta de escocés, e inprovisando como si follara . Y es maravilloso ver los shows y saber que todos los otros actores están completamente confundidos porque él no les ha dado su pie de línea, él simplemente se muestra con una línea mucho mejor en la mayoría de las ocasiones. Por eso es mi favorito, y supongo que el de muchas personas, y aún me sigue gustando como actor.  He tenido esta especie de secreta ambición: escribí un libro llamado «Mother London», y hay un personaje en él llamado Josef Kiss, y él haría una interpretación absolutamente perfecta de Josef Kiss. De manera que la única razón por la que me gustaría que ellos hicieran una película, algo para la radio o cualquier cosa, es porque puedo conseguir que Tom Baker interprete a Josef Kiss.

2). El Doctor como personaje tiene mucho en común con algunos de tus personajes: él tiene algo de dandy; él tiene algo de anarquista, siendo a la vez un poquito de figura autoritaria… puedes extenderlo diciendo que es un exiliado de un imperio en decadencia…

MM: Sí, bien, también… quiero decir, es pura coincidencia, pero tanto Jerry Cornelius como Dr. Who pueden regenerar. En el caso de Cornelius por supuesto, él puede cambiar de sexo. Él es más parecido al Capitán Jack que al Dr. Who en ese sentido.

3). Pienso que en cierto punto sería bueno tener un Dr. Who femenino.

MM: Sí, pienso que ellos podrían tener uno esta vez. Pienso que Karen Gillan, quien interpreta a Amy Pond, habría hecho un buen Dr. Who, así que es una pena que ella no consiguiera el trabajo. Pudo haber sido de otra manera, tú sabes.

4). Todavía no he tenido la oportunidad de leer «The Coming of the Terraphiles», pero sé que en tus libros anteriores has usado muchas veces el viaje en el tiempo, tú has explorado la naturaleza del tiempo y la identidad: ¿Has usado este libro para explorar aún más esas ideas, o sólo te divertiste con él?

MM: Un poco. Me he divertido con él. Pero en una manera que me posibilitó retomar temas que se habían filtrado dentro de Dr. Who desde las cosas que yo había hecho originalmente.  Eso sucede a mi edad y cuando se trabaja en ficción popular; esto se expande a través del género. Pero de algunas cosas, sentí que eran como una herramienta que inventé para un propósito determinado, las cuales penetran en un género y entonces, desde mi punto de vista, se desgastan. Como todo el concepto del Multiverso. Está bien, pero cuando es tomado por la DC Comics y se vuelve una excusa para explicar por qué Superman está en dos lugares al mismo tiempo, o para cualquier otra cosa, es cuando comienza a ser un poco irritante.  Pero en verdad, yo también hice la misma cosa con DC cuando me pidieron que haga un biblia, una especie de cosmología, de manera que hice la misma cosa que hice con Dr. Who: me dije ok, ustedes lo exprimieron fuera de mí, ahora lo tomaré de regreso, y hacerlo al menos coherente, o tanto como pueda. No es algo que me quite el sueño u otra cosa, sino que es una buena oportunidad de lidiar con esto.

Pero, Dr. Who, es una comedia; es predominantemente una comedia, pero con una gran idea, y eso es lo que me gusta de Dr. Who. Cuando presenta lo mejor de sí, parece que posee esas dos propiedades. De manera que lo que quería ser es… soy un gran fanático de P. G Wodehouse, lo he leído desde que era un chico, y quería hacer Space Opera al estilo de P. G Wodehouse. Tanto, que las personas que lo han leído, parecen haberlo encontrado divertido, y eso es todo lo que se puede pedir.

5). Yo sé que en el libro en cierto grado, tú has introducido elementos de tu propio Multiverso para darle una estructura más sólida. ¿Estuvo la BBC de acuerdo con que tú lo hicieras?

MM: Claro, a ellos no les importó. No tuve ningún problema real. El único problema con Cardiff, como llamamos la BBC… quiero decir, es una especie de «Cardiff», «Cardiff dice», tú sabes «a Cardiff no le gustará eso», erm… he olvidado cuál era el único problema. Oh, ya sé, una de las cosas era, quería que Amy tuviera su propia habitación en el Tardis, de manera que pudiera describirla levantandose en las mañanas y escuchar algo que estuviera sucediendo en las tuberías de Tardis, ya sabes, luego el desayuno, o cualquier cosa que fuera. Y a ellos no les gustó la idea, y creo que fue porque ellos tenían sus propios planes para la historia que bien podrían no encajar con esto. Yo quería tener al Capitán Jack dentro, pero ellos no me lo permitieron, nuevamente porque ellos querían reservar estos personajes para un propósito específico. La de ellos no era realmente una idea poderosa, pero sabían que podrían querer usarla de alguna manera. Pero eso es lo que obtienes si haces un trabajo por contrato. El último trabajo por contrato que hice fue el Sex Pistols book, el cual fue en verdad más bien similar; o a mis ojos, él devino más bien similar al final.

6). ¿Fue P. G. Wodehouse una influencia en eso también?

MM: Un poquitico; más de P. G Wodehouse que de Johnny Rotten.

7). Yo sé que en el libro los «Terraphiles» son alienígenas quienes están obsesionados con las viejas tradiciones y costumbres de la Tierra…

MM: Eso es correcto, sí. Y ellos cometen un error, porque las únicas cosas que ellos poseen son viejas boys’magazines de la década de 1920, y ellos reconstruyen la historia de la tierra totalmente de Boy’s Friend Library para 1920, and Sexton Blake, y así sucesivamente. Y de nuevo, de una manera que me entusiasma, estoy absolutamente interesado en todas esas cosas. Es una visión de la tierra que uno podría obtener si se lee una boy’s magazine de los veintes.

8). ¿Te describirías como una persona nostálgica?

MM: No. En verdad soy muy anti-nostalgia, si bien estoy interesado en el pasado. Una de las cosas que hicimos con New Worlds fue tratar de deshacernos de los fuertes elementos nostálgicos en la Ciencia Ficción y la Fantasía, particularmente en la fantasía de estos días, la cual realmente no me gusta. Así que no, no creo que sea nostálgico en absoluto. Pero encuentro que uno puede tener una muy buena idea de la manera en las personas están pensando leyendo la ficción popular del momento. Porque si se lee eso, que es algo crudo, hallarás que hay un hilo común de racismo corriendo a través de ella, y obtienes una idea pura de lo que el ciudadano promedio pensaba en esa época. Se podría con igual facilidad leer el Daily Mail si se estuviera investigando nuestra sociedad. Así que es por eso por lo que me interesa, y el porqué la uso. Ciertamente no he estado interesado en regresar a algún lugar como ese.

Siento nostalgia por 1967, porque esa era la época en que era joven y la estaba pasando perversamente bien, pero eso es todo acerca de eso. Sabía que los años sesentas no iban a quedarse, así que decidí que esa era una edad de oro, y que probablemente lo sería dentro de otros diez años, y yo voy a obtener todo lo que pueda de ella. Yo viví un gran momento. Cuando las personas dicen, esto no pasó, o, aquello no pasó, bien, ustedes no estaban allí, ya sabes. Sí, esa es la única nostalgia que tengo, y aún esa, ya sabes… yo estaba también haciendo cosas malas, solo las cosas malas que todo el mundo hace, por así decirlo. Como engañando a mi esposa, y cosas por el estilo. Algo en lo que en verdad no soy muy bueno. Simplemente no soy bueno en eso. Yo lo intenté, pero descubrí que no me gustaba mucho.

9). Anteriormente mencionaste que tu trabajo por contrato para la novelización de «The Great Rock n’ Roll Swindle» [la cual fue virtualmente ignorada por la película y en vez de eso hicieron de los Pistols y McLaren pequeños jugadores en una fabula de Jerry Cornelius sobre las maquinaciones de la industria de la música]. ¿Cómo esto pudo pasar? ¿Cuáles fueron tus sentimientos sobre el Punk?

MM: Conocí unos pocos de los rockeros Punk. Hawkwind, era la única agrupación de viejos hippies para los que los punks tenían algo de tiempo, en parte porque rechazaron elevarse en la lista de los Pops, y así sucesivamente. Lemmy, también se llevaba bien con los punks. Por lo que conocía unos pocos para cuando Virgin me pidió que escribiera «The Great Rock and Roll Swindle». En verdad, un amigo mío, Maxim Jakubowski, era el editor de Virgin Books, y yo sólo vivía a unos minutos de su oficina. Yo escribía un capítulo por día, y ellos enviaban a alguien a recogerlo cada mañana.

10.) ¿Puedo cuestionarte un poco acerca de Hawkwind? ¿Cómo llegaste a conocerlos?

MM: Bien, ellos vinieron a verme. O al menos un par de ellos lo hicieron, Bob Calvert y Nik Turner. Bob, no pertenecía a la banda en ese entonces, pero Nick Turner, obviamente sí. Y ellos simplemente vinieron a pedirme que escribiera algunas canciones. La cuestión era, todo el mundo estaba en Ladbroke Grove o Notting Hill en aquel tiempo; había bandas por doquier, y sentías que algo andaba mal contigo si no eras capaz de tocar algún instrumento trasteado. Casi todo el mundo lo hacía, y yo había estado en bandas antes de eso; desde los cincuentas; yo había estado en un grupo de skiffle, y luego hice la transición hacia el blues, R&B, en la manera en que muchas personas lo hicieron. Y entonces, algo cansado lo abandoné, porque hallé que era más cómodo sentarse en una silla a trabajar que estar sentado en la parte trasera de una vieja furgoneta, para entonces ser exprimido en la ejecución de un concierto, y esa clase de cosas. Así que simplemente dejé de hacerlo. Yo he dicho esto muchísimas veces pero pienso que vale la pena decirlo: mucho de nosotros hicimos esto, nos movíamos del Rock & Roll a la Ciencia Ficción porque no eran respetados, no existía crítica en absoluto. No había revistas que trataran sobre el tema; no había nadie que lo estudiara.  No había nada. Melody Maker, si tenías suerte, obtenías un dibujo de Elvis Presley en la espalda, y ellos no creían que aquello iba a durar por mucho tiempo.

11.) En ese tiempo, era un experimento de Jazz.

MM: Exactamente. Pero era algo importante que uno pudiera comprender lo que quería. De manera que entrabas al estudio —cuando lo hacías— sin saber exactamente lo que ibas hacer. Y muchas veces resultaba mejor que si lo supieras. Algunas veces era asombroso. Pero nuevamente, era solo esa sensación de estar haciendo algo que era de tu propiedad. Creo que los juegos [los juegos de roll, como Dungeons and Dragons y Runequest, los cuales con frecuencia beben de la fuente de la obra de Moorcock] se volvieron lo que son en el lapso de otra generación, y existen otras cosas que están sucediendo. Yo pienso que si se tiene 18 años, se está a la búsqueda de algo en donde no haya cabida para los consejos del padre, ya sabes, como esto debe ser o como aquello acostumbraba a ser. En alguna ocasión se escuchó a alguien decir: «Qué demonios estás haciendo, ¿perdiendo tu tiempo?». Ahora es una carrera respetable. «Papi, yo quiero ser un músico de rock & roll». «Ok, te enviaremos a la escuela de rock & roll». Y ya no es solo el no, ya sabes, ¿quién quiere hacer eso?

12.) Tampoco pienso que le ha hecho a la música ningún bien.

MM: No. No lo creo. Pero allí está; sólo se obtiene eso. Y los sesentas era una época particular; yo creo que lo sesentas fue realmente de «1963 hasta alrededor 1975»; quiero decir lo que las personas llaman los años sesentas. Lo veo finalmente finalizando con el último tour de Stiff. Para mí esto fue la clase de final para todo esto, la última compañía de grabación que había surgido de la nada, que realmente estaba a la caza de nuevos talentos, que realmente estaba abierta a toda clase de experimentación, un espectro muy amplio de música popular. Y música clásica, si cualquiera hubiera ido a verla. Yo conozco [el jefe del sello Stiff] Jake Riviera, si alguien le hubiese dicho a Jack, vamos Jack, agreguemos silbidos de pájaros, él probablemente habría dicho sí, está bien, grandioso, intentémoslo. Y de eso era, en un sentido, de lo que se trataba los así llamados sesentas. Pero esto también sucedió porque había grandes cantidades de dinero, y éramos los chicos más ricos que hayan existido alguna vez, y que alguna vez han sido. Eso influyó también. Creo que los trucos que, Margaret Thatcher, nos jugó a todos nosotros, puso el dinero en las manos de personas poderosas que estaban interesadas sólo en el dinero. Pero, por un periodo corto de tiempo, el dinero estuvo en las manos de personas que en verdad estaban interesadas en hacer algo con el dinero.

13.) Yo confío en las personas que tengan el dinero y esa clase de visión.

MM: Sí. Y en realidad yo soy igual; simplemente no veo el sentido de tener dinero. Quiero decir, yo he sido muy afortunado, por lo que no soy exactamente pobre; bien, lo he sido, pero eso es porque cada 10 años caigo en la ruina. Yo me arruino periódicamente pero ya me he acostumbrado a eso, simplemente me adapto hasta que ya no lo esté más, y entonces sucede nuevamente.

14.) Creo que una de las cosas que los sucesivos gobiernos y las instituciones han impuesto sobre las personas es un temor a la pobreza y a la perdida de dinero.

MM: Sí, exactamente. Y esto nos lleva de regreso… quiero decir, los valores victorianos de los cuales hablaba Margaret Thatcher, y hasta dónde puedo comprender, esos eran los valores victorianos; personas que estaban aterradas de enfermarse, aterradas de perder su empleo, y realmente, esto es horroroso.

15.) En 1975, tú lanzaste tu propio álbum, The New World’s Fair, bajo el nombre de Michael Moorcock and the Deep Fix. ¿Cómo sucedió esto?

MM: Fui a almorzar con un tipo de la A&M en UA, para discutir lo de un sencillo que había tenido en mente. Él me preguntó; «¿Cuándo harás un álbum para nosotros?», y me ofreció un contrato para tres discos. Tan sencillo como suena. Luego de hacer el primer álbum me desencanté un poco con el negocio y jamás me molesté en hacer los otros álbumes, pues ellos consumían mucho más tiempo que escribir libros. Siempre me he dicho a mí mismo que escribir era mi principal trabajo, y si la música interfería con eso, le daría la prioridad a la escritura. Sin embargo, estoy actualmente haciendo las grabaciones de un álbum en París con mi viejo amigo Martin Stone [ex-Action, Mighty Baby y Chilly Willie], «Live from the Terminal Café».

Si ahora estoy haciéndolo, entonces usaré un buen productor. Creo que la mezcla es un poco tosca, y en una canción la guitarra suena desentonada, algo sobre lo que insistí en el momento, pero nadie se molestó en escucharme hasta que fue demasiado tarde. Un productor decente hubiera descubierto todo eso. Me encantó trabajar con Eno en el álbum «Lucky Leif» de Calvert.

16.) De regreso a la escritura, ¿cuáles fueron las influencias literarias cuando tú estabas creciendo?

MM: P. G. Wodehouse. Richmal Crompton, quien escribió los libros William. La mayoría de esto era comedia. Y también leí a Edgar Rice Burroughs; esas eran las cosas de aventuras que más me gustaban. Entonces descubrí la pulp fiction en quioscos de libros viejos, así que comencé a comprar las revistas pulp americanas, y en verdad me gustaron muchísimo. Nunca me gustaron las cosas sofisticadas; no me gustó «The Magazine of Fantasy and Science Fiction», y todas esas cosas que se afanaban por lograr un tono más literario y todo eso, no me gustaban en lo absoluto. Me gustaba la Space Opera de la vieja escuela, pero preferiblemente centrada alrededor de un personaje. De manera que me gustaba… ¿No sé si tú conoces a Leigh Brackett? Ella escribió la mayor parte de la película de 1946 The Big Sleep, cuando esta apareció, y ella simplemente tenía un maravilloso aire romántico para su Ciencia Ficción, la cual en verdad era Ciencia Fantástica, quiero decir, que no había mucha ciencia en ella. La mayoría de las cosas que me gustaban estaban ubicadas en un Marte muy evocativo, un antiguo Marte con su antigua cultura, y su personaje es un tipo llamado Eric John Stark, y él había crecido en Mercurio donde es muy difícil vivir, lo cual lo hacía alguien muy resistente, ya sabes.

Es básicamente westerns, y la mayoría de escritores que escribieron esa clase de ficción venían en realidad de lugares cercanos al desierto; especialmente de California, Nuevo Mexico, y así sucesivamente. Y es interesante, cuando te fijas en Burroughs, quien vivía en California —él se mudó a California, pero se había criado en Arizona— Brackett, Bradbury, todos los escritores que tenían afición de inventar Marte, estaban esencialmente escribiendo sobre California. No las ciudades; las ciudades eran Hammett y Chandler, lo cual nuevamente, era algo que me gustaba mucho. Yo creo que algunos de los mejores estilos americanos surgieron de las revistas pulp, Hammett y Chandler, estando en un lado, y Brackett y Bradbury, en el otro; todo puro estilo.

17.) Obviamente, tú siempre habías tenido un gran respeto por las reglas de la forma, y por las personas quienes son capaces de respetar las reglas del género y simplemente hacen el trabajo. Ciertamente, con tus primeros libros, tú te estabas ganando la vida como escritor, y no había espacio para la auto-complacencia, pero parece que existe un balance entre tratar de escribir una buena pieza de género y trabajar sobre cierto número de ideas radicales y originales…

MM: Sí. Yo creo que uno puede complacerse a uno mismo siempre y cuando le ofrezca al lector lo que ellos esperan obtener. Para ir al punto: quiero decir que las historias de Cornelius no hicieron eso, ellas eran mucho más intelectual, literaria…

18.) Ellas eran mucho más experimentales.

MM: Sí. Pero generalmente, sí, si esta dice género de fantasía en la cubierta, creo que eso es lo que se esperaría en el interior, de lo contrario te estoy tomando tu dinero con falsas expectativas.  Pero yo acostumbraba a tener este problema con los editores, en mi opinión, poner la cobertura errada sobre un libro, y por consiguiente confundir al lector; el lector obtiene algo que no quiere, y es completamente una pérdida de tiempo, así lo creo. No me agrada que Cornelius sea etiquetado como Ciencia Ficción porque no creo que lo sea. No lo es: tiene mucha influencia de Ronald Firbank, como también la tiene de Dashiell Hammett, o cualquiera como ellos.

Pero al mismo tiempo, mientras yo estaba produciendo ficción de género, yo también quería unir la ficción literaria y popular, más que distinguirlas. Y este proceso tomó unos cuarenta años pero parece que funciona; hay muchos ejemplos de dicho proceso ahora. Y escritores como Michael Chabon, a quien el libro está dedicado —aparte de que es mi amigo— están verdaderamente haciendo la fusión. Y él posee mucho más Ciencia Ficción y material pulp en su librería de la que yo tengo en la mía, y realmente le gusta. Él nunca niega que algo como «The Yiddish Policeman’s Union» era Ciencia Ficción, mientras que Margaret Atwood diría que no lo es, pero Michael dice, sí, lo es. Jimmy Ballar, sería del mismo parecer; si era Ciencia Ficción, él la llamaba Ciencia Ficción, él no pretendía que era cualquier otra cosa. Y eso es lo que a mí me gusta también; me gustan las personas que sean conscientes de lo que están haciendo. Sin criticar a Margaret Atwood, pero pienso en personas como ella, P. D. James, Cormac McCarthy, personas que han escrito uno o dos libros entonces niegan que ellos sean de Ciencia Ficción… no es su culpa, es en parte porque ellos han reinventado características que son muy familiar al género, que originalmente fueron inventadas con funciones específicas. Y ellos piensan que las han inventado por ellos mismos, lo cual es suficiente. Pero ignorar al género, y entonces tomarlo…

19.) Puede parecer un poco presuntuoso, algo así como no me relaciones con esos tipos.

MM: Sí. Bien, yo no creo que sea totalmente presunción. Yo sé que eso es a lo que se parece, y pudiera ser simple presunción. Pero estoy inclinado a pensar que es un caso de mala interpretación: que ellos realmente no comprenden que otros escritores han hecho esto antes. Y esto me pasa a mí también. En la novela de 1971, «The Warlord of the Air», por ejemplo, yo inventé esta forma específica para hacer un trabajo específico. Y entonces, diez años más tarde, veinte años luego, de repente me veo metido dentro del movimiento steampunk, como un escritor de steampunk, lo cual no era. Y nuevamente, es desilusionante para mí, porque muy poco del steampunk que he leído en verdad hacen lo que yo estaba tratando de hacer con Warlord of the Air, el cual era, como yo básicamente lo veía, una visión Fabiana del Colonialismo. Era una idea de un Colonialismo benigno, en la cual yo no creía. Y estaba tratando de explorar eso.

20.) Sí. Tomando en cuenta que mucho del Steampunk no tiene ese contenido intelectual, pues simplemente usan el contexto histórico.

MM: Sí, eso es correcto, y ellos piensan, «¡oh grandioso, una gran aeronave! Wow!», y uno se vuelve sospechoso de las personas que les gustan demasiado las aeronaves. Piensas, quizás deberían estar escribiendo pornografía, ya sabes.

21.) En 1964 tú tomas la dirección de la revista New Worlds. Sé que estabas tratando de llegar a una audiencia más amplia que no estuviera compuesta sólo de fanáticos de la Ciencia Ficción, pero al mismo tiempo, tú estabas publicando material muy radical y revolucionario. ¿Fue difícil mantener el balance? ¿Hubo alguna vez un caso en el cual tú no publicaste algo porque estaba demasiado distanciado, o quizás sólo el caso de, si era bueno, se publicó confiando en que los lectores lo comprenderían?

MM: Yo tendía a tratar de publicar buena ficción convencional junto a lo que esperaba fuera realmente una muy buena ficción experimental. La naturaleza de la ficción experimental es que no todo lo de ella funciona: es un experimento. Hoy en día hay personas a los cuales no les gustó cuando estaba publicándose, quienes dicen «ha ha, ves, sabes, tú nunca ves a esta persona o a aquella persona ahora, o eso no funcionó». Ya sabes, por supuesto es verdad, no todo funcionó, o ciertamente no estimuló a nadie más a que se uniera y ver si podía usar las mismas cosas. Pero básicamente comenzó conmigo, Ballard, Barry Bailey, y pensamos que habían montones de personas ahí fuera quienes estaban simplemente ardiendo en deseos por escribir la clase de cosas en la manera en que nosotros las queríamos. Y de esa manera, cuando me encargué de New Worlds, allí estaba, ya sabes, dejemos que venga, vamos a tomarlo. Y por supuesto, no vino, en las cosas que nos enviaron, en los primeros dos años. De manera que tenía que utilizar los editoriales y otras cosas como medio de estimular a las personas a que escribieran.

También intentamos desde el mismo comienzo de involucrar a más mujeres, pero en ese tiempo no era un género —exceptuando unos pocos e inverosímiles ejemplos como Leigh Brackett y C. L. Moore que atrajera muchas mujeres a escribirlo. Estaba Carol Emshwiller, quien era muy buena, pero nuevamente, no realmente… ella siempre estaba sorprendida de aparecer en New Worlds, y ella no podía del todo comprender el porqué de estar allí, pero ella estaba allí porque yo la consideraba una muy buena escritora experimental. Pam Zoline, escribió «The Heat Death of the Universe», la cual considero una de las mejores historias que alguna vez publicamos. Y gradualmente comenzamos a granjearnos tanto escritores americanos como ingleses; para entonces estábamos 50-50. Yo también estaba interesado en hallar escritores internacionales, pero de nuevo, no eran fáciles de localizar en esos días. El internet es una gran ayuda en eso. Hay escritores allí fuera ahora, que si yo los hubiese conocido, en el momento… pero ya sabes, dimos lo mejor de nosotros. Y creo que lo principal fue que publicamos ciertas cosas interesantes que han durado. Pienso en las historias de Ballard de «The Atrocity Exhibition», mis historias de Cornelius, algunas de las historias de Barry Bayley… fuimos los tres que tuvimos el ímpetu de iniciarlo. Acostumbrábamos a reunirnos y hablar sobre el tema. Y pasó un año o dos antes de que las cosas comenzaran a marchar. Y hasta ese momento, yo publicaba historias bastantes convencionales pero con editoriales sobre William Burroughs.

21.) ¿Fue Burroughs una gran influencia en lo que ustedes estaban haciendo?

MM: Fue más una inspiración que una influencia. El hecho de que esto era lo que él estaba haciendo nos hizo pensar que estas cosas podían ser hechas. Pero aparte de Mike Butterworth, quien estaba fuertemente influenciado por Burroughs, y aún lo está, no había muchos escritores que tomaran a Burroughs como modelo, si te parece. Pero Burroughs estaba muy interesado; él estaba tomando tanto de nosotros como nosotros de él.

22.) Yo recuerdo la historia corta, «The Deep Fix», donde tú colocaste como personaje principal a un William Burroughs sutilmente disfrazado, si bien siempre lo consideré más un tipo de escenario muy Weird Tales, una especie de historia de Clark Ashton Smith pero con un decorado Burroughsiano. Pero siempre me pregunté, ¿leyó él esa historia? Y si lo hizo, ¿cuál fue su reacción?

MM: No lo sé. Él nunca lo mencionó. Lo conocí, y no puedo recordar que lo haya mencionado. A él quizás no le hubiese gustado tanto. Por otro lado, esa historia apareció en el New Worlds de Carnell [John Carnell, editor de New Worlds desde 1946 hasta que Moorcock lo reemplazó], y por lo tanto no le llegó; mientras que yo en verdad le enviaba los números que estábamos publicando. Así que él probablemente nunca la habría visto, y probablemente no le habría gustado mucho, porque es quizás demasiado… esa historia fue deliberadamente escrita como una especie de historia puente, y yo lo propuse en el editorial, intentar escribir historias que eran de alguna manera más convencionales que, digamos, Burroughs, para así atraer a los lectores hacia gustos más amplios…

23.) Era nuevamente manteniendo el equilibrio, entre las reglas del género y las ideas más radicales que tú infiltraste allí.

MM: Sí. Y Carnell la publicó porque Ballard le aconsejó que lo hiciera, y Carnell publicó la historia de Ballard «The Terminal Beach», porque Barry y yo le dijimos que lo haga. Carnell era «realmente no comprendo esta cosa», pero él era un editor muy bueno y básicamente de mente abierta, y tenía un sentido de, una cierta visión, de manera que podías ver… lo que decíamos era que lo que estábamos escribiendo era la ficción ordinaria que las personas leerán dentro de cien años. Era una manera ligeramente cruda de plantearlo, pero eso era parte de la idea, es decir, que estábamos escribiendo cosas que serían mejor comprendidas por las futuras generaciones.

24.) Una vez que te hiciste cargo de New Worlds, ¿obtuviste una buena respuesta de tus lectores?

MM: Inicialmente la respuesta fue negativa, pero eso me había sucedido ya dos veces. Cuando yo hice «Tarzan Adventures» yo la reestructuré, introduciendo más textos en ella y deshaciéndome del comic strips, y hubieron pequeñas quejas de parte del lector regular a causa de ello. Pero lo que descubrí fue que, si tú cambias algo, tú obtienes una reacción enorme al inicio, y eso es riesgoso, pues tienes una publicación que tomar en cuenta, y las personas descubren lo que estás haciendo con todas las piezas que ellos no pueden entender, todo es confuso, o cualquier otra cosa sobre la que se estén quejando. Y entonces, gradualmente, ellos comienzan a distinguir entre diferentes clases de escritores, y comienzan a tener sus favoritos. Y entonces has ganado, realmente, pues ellos lo están leyendo, se vuelve familiar para ellos y pueden al fin comprenderlo. Pienso que es lo mismo con la música; hay toda clase de arte donde este proceso tiene lugar, y es simple familiaridad. Sólo hay que mantenerlo, con la esperanza de que puedas continuarlo hasta que las personas se acostumbren.

Traducido por Odilius Vlak


  • NOTA: La versión original de este artículo, titulado: «Talking To The Sci-Fi Lord: Regenerations & Ruminations With Michael Moorcock», por Ben Graham [23 de noviembre 2010], se encuentra aquí: http://www.thequietus.com.

 

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