INTROVISION / Morir Frente a un Espejo

En el antiguo reino de Evrildom los nigromantes tenían más funciones que las que su arte propiamente les exigía. No sólo se ocupaban en explorar las tinieblas que se ocultaban detrás de la muerte, para desvelar nuevos misterios que le otorguen más alcance a sus artes invocativas; de las exploraciones visionarias en otras dimensiones en orden de acceder a nuevas formas de fantasías para transformar las tres dimensiones en las cuales habitaban, pues ellos estaban encargados de rediseñar la arquitectura de todo el reino hacia formas más asombrosas por causa de su misma tenebrosidad… Los nigromantes, también tenían que mantener al Rey Fervuzz en un lúgubre estado de ánimo, gracias a las contantes novedades en cuanto a entretenimientos se refiere. Obviamente los divertimientos desarrollados para tan siniestro propósito necesariamente tenían que ser de un orden macabro e infernal.

Pero entre todos el rey tenía un favorito, sin importar cuantas maravillas había experimentado a lo largo de su reinado semi-inmortal. Pues Fervuzz era una especie de semidiós, un maligno engendro que según la leyenda fue el fruto de la manifestación del dios Pan en ese reino con una ninfa hechicera que en su más de mil años de existencia se había mantenido virgen. Se dice que el espacio de su castidad perdida fue ocupado por la muerte, y que una vez que dio a luz a Fervuzz, el primer grito del niño marcó el inicio de la descomposición de su cuerpo aún en vida… antes de que el niño silenciara su primer llanto, de su madre sólo quedaban las cenizas.

El entretenimiento en cuestión era una especie de ritual de magia negra llamado El Espejo Donde es Sepultada la Ilusión de la Vida. En él quedaba prendida el alma de un cuerpo ya muerto, hechizada por el reflejo del cuerpo que la albergó aún en vida, sin darse cuenta de que la carne de éste hace ya siglos que se pudrió. Engañada por la imagen reflejada que reproduce la vida física ya ausente en su antiguo cuerpo, el alma embrujada padece su cautiverio dentro de él con la ilusión de que habita en el cuerpo con apariencia de vida que le refleja el espejo, sin darse cuenta de que todas las experiencias que experimenta bajo el velo de expresiones de la vida, son los diferentes estados de la descomposición del verdadero cuerpo… y cada uno de esas fases es una larga agonía para ella.

El espejo estaba colocado al fondo de un salón de dimensiones gigantescas que por su diseño y atmósfera era más bien la nave de una catedral cristiana. El espejo mismo era de magnitudes colosales, ocupando todo el espacio desde el piso hasta el techo de uno de los cuadrantes inferiores del gran rectángulo de cima abovedada. En el extremo opuesto del espejo estaba el trono donde se sentaba el rey; y a sus pies, diminuto, el cadáver que iba a fungir como la víctima del sacrificio. Todo el escenario guardaba mucha semejanza con una sala de cine de la época moderna. Sólo que mucho más grande y con un solo espectador: el Rey Fervuzz.

Nadie sabe exactamente cual o cuales fueron los materiales utilizados para forjar el espejo, ni de qué maligna clase fue la nigromancia para consagrarlo. Pues el círculo de oscuros iniciados que lo concibió hace unos 10, 000 años, ya hace tiempo que han partido hacia otras esferas… satisfechos de haber aportado su granito de arena infernal al entretenimiento del rey en su larga y muchas veces aburrida existencia. Pero la teoría más aceptada es que fue forjado con el cristal extraído del ojo de uno  de los gigantes Leviatanes Cíclopes, que habitan las profundas aguas del mítico océano de ácido púrpura. Estas bestias sólo pueden ser cazadas por los nigromantes, pues ninguna carne, humana o de cualquier otro animal, resiste el efecto del ácido púrpura. Para hacerlo, los nigromantes se desprenden en astral, enviando sus cuerpos etéreos cual espectros de pálida luz, hasta el fondo del océano con un hechizo programado para atraer las criaturas hacia la superficie, hipnotizadas por las miríadas de partículas luminosas. Una vez que el aire las toca, mueren al instante, a través de un proceso de derretimiento en el cual sólo su gigantesco ojo de cristal queda flotando sobre la superficie. La otra fase del proceso —siempre según la leyenda—, fue barnizarlo con el mercurio que corre por las venas a manera de sangre de los unicornios plateados, que reinan en los lejanos bosques cuyos árboles son las estáticas Vírgenes Violetas. La composición semitransparente de sus cuerpos, las asemejan a las medusas marinas de nuestros mares. Es fácil para los nigromantes cazarlos: sólo tienen que animar las envolturas de las vírgenes con las almas de antiguas prostitutas. Esta contaminación los enloquece y los repele, arrojándolos fuera en una desenfrenada cabalgata, que por lo regular acaba ante los nigromantes, al pie de los cuales mueren.

El ritual comienza con la colocación del cadáver sobre el altar al pie del espejo. El pálido brillo plateado que emana de éste es la única luz en la estancia. La figura de Fervuzz al otro extremo de la nave, es apenas perceptible. Luego sigue la fase de los conjuros y mantralizaciones destinados a crearle la apariencia de vida al gigantesco reflejo del cadáver. La última fase, es la del confinamiento del alma dentro del cadáver mismo, mientras es dominada por el hechizo que la hace creer que anima el reflejo de éste con apariencia de vida. A partir de ese momento, sólo el rey y su tétrico espectáculo estarán presentes en el gigantesco salón; pues los nigromantes se marchan, dejándolo sólo durante una semi- eternidad. Esto así, porque Fervuzz, contemplará los tormentos del alma, hasta que la carne se convierta en polvo… un proceso que puede durar siglos. El gigantesco espejo proyecta las fantásticas imágenes que son la expresión de un nuevo estado en el proceso de putrefacción del cuerpo, y un alma que las vive en silencio, envuelta en una atmósfera y rodeada de unos paisajes que bien pudieran haber sido pintados por el mismísimo Zdzislaw Besinski… En el extremo opuesto un diminuto desello parpadea su enceguecedora luz de vez en cuando: es la dentadura de Fervuzz que se muestra con cada una de sus lúgubres sonrisas.

¡Increíble!… ¡Qué familiar resulta el reino de Evrildom para los habitantes de Zothique the Last Continent! En verdad, nos gustaría mucho contar con unos cuantos de sus nigromantes; y ni hablar de su espejo. En todo caso, les podemos asegurar que escenas no menos perturbadoras se reflejarán en la edición de esta semana, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser. Así que todos los Hermanos Fanáticos están invitados a reflejarse en nuestro espejo… sin importar que estén vivos o muertos.

Nuestra primera invocación ha de presentarse en esta misma página del lunes, dentro del círculo mágico de nuestra galería mensual de Neosapiens. Existe una estirpe de creadores cuya vida y producción se manifiesta con la intensa brevedad de una intuición, y no tanto con la larga exposición de un razonamiento. He aquí uno de ellos: «Aubrey Beardsley: Un Breve Destello fue Suficiente». En él, tenemos a un genio que destelló una de las obras más perturbadoras de finales del siglo XIX, y bajo la cual deberíamos iluminarnos más. Con este artista se cierra la temporada decimonónica de nuestra galería.

Ya saben lo que les espera en la sección Tetramentis, en la página del jueves: una nueva exhumación del libro Tumbas sin Fondo, del monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak. No podemos saber que es peor, si morir frente a un espejo, o frente a un espejismo: «Santuario de Espejismos». Sin más comentarios.

Via La Niña de las rocas está a punto de mirarse frente al espejo de su destino, y es posible que lo que se refleje sea la salida de la isla de Janos. Quien sostiene el espejo es la misteriosa mujer que había estado esperándola, ¡pero ojo!… Este espejo tiene forma de algo afilado. Todo el que quiera reflejarse en él, junto a ella y nuestro venerable, Arcadio Encarnación, sólo tiene que clickear en nuestra sección Imagixmundi, en la página del viernes, y pararse frente al Acto 43 de su aventura.

No es difícil adivinar quién es el Ser que en sí mismo encarna el espejo en el cual se reflejan todas nuestras oscuras fantasías: nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Es una bella muerte la que se refleja en cada una de sus ediciones, y algo más… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción

 

 


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