INTROVISION / Yog-Sothoth Salve al Rey

Pasado, Presente, Futuro, todo en uno es Yog-Sothoth, y esperemos que nuestra esperanza sea tan hiperdimensional como la misma estructura de aquél que guarda los portales a través de los cuales penetran los nuevos ciclos cósmicos, destinados a servir de escenarios a todo lo imaginado en los anteriores. Y es por esa razón que apelamos a Yog-Sothoth para que él mismo le otorgue larga vida a la obra visionaria del Zeus de nuestro oscuro panteón: H. P. Lovecraft. Que su mito sea uno con el pasado, de donde lo rescató; uno con el presente, que anima la imaginación de todos sus adoradores; y uno con el futuro, en el cual ha de vestirse con ropajes tridimensionales. Las campanas en las altas torres de Kadath repican profundo en los sueños de todos aquellos que esperan en la senda del tiempo para ver el espectro de su rey pasar; todos aquellos que al igual que nosotros ardemos en deseos por gritar: ¡Yog-Sothoth Salve al Rey!

Quizás es necesario preguntarse, ¿por qué se ha mantenido la obra de H. P. Lovecraft siendo una inspiración tanto soterrada como abiertamente? Y, ¿por qué ha experimentado ese salto cuántico en las últimas décadas, ganándose el cariño, el respeto y la devoción de fanáticos de todas partes del mundo; salto cuántico que apropiadamente llegó pisándole los talones a un medio como el internet, el cual prácticamente ha democratizado los bellos horrores que habitan en su edén? Pues ciertamente, la persona de Lovecraft, su obra y lo que es aún más importante, el aspecto revelador de su imaginación, pertenecen a la gloriosa era de las Pulp Magazines, en la que sin lugar a dudas existieron otros muchos dioses cuyas obras son igualmente reveladoras y a los que todavía no les ha llegado sus 15 minutos de fama. Al menos la fama, pues la veneración ya la tienen, como es el caso de nuestro divino Clark Ashton Smith, del cual este espacio es en cierta medida un homenaje a su venerable persona.

La respuesta a esas preguntas es sencilla: PORQUE SE LO MERECE. La fuerza de la obra de Lovecraft, es la de todas aquellas que han sido escritas con sangre. Su obra no es sólo un monumento literario e imaginativo, una representación de una visión definida del mundo, sino que es también una fuerza de la naturaleza, un principio arquetípico que alimenta a todos los seres sensibles que se aproximan a su obra y a la vez los estimula a regirse por él. Podemos decir que el reino de la literatura fantástica, de horror y ciencia ficción tuvo su época romántica, un romanticismo de factura propia. Con sus mártires y sus santos que pueden caminar hombro a hombro con los más eximios representantes de esa energía en el siglo XIX. Cuando pensamos en la vida de Robert E. Howard, Klarkash-Ton y Lovecraft, por sólo mencionar a los tres que se encargaron de producir el oro para la edad gloriosa de la Weird Tales, nos conmueve por los avatares que tuvieron que afrontar tanto en el sentido de la mera existencia física como en el de su vida creativa; en otras palabras, no sólo pasaron hambre y toda clase de penurias, sino que tuvieron que soportar la humillación de ver su obra rechazada por el capricho de editores que en nada apreciaban los dones que ellos les ofrecían. Y aún así la voluntad de poder no les falló… tampoco sus dioses, pues su obra fue manifestada, y mejor aún ha llegado hasta nosotros. Su embriaguez poética quizás no emborrachó el espacio, pero sí el tiempo.

También es admirable en Lovecraft su gran solidaridad para con sus colegas escritores, hasta el punto qué muchos de ellos —como es el caso del mismo Smith— se consagraron de lleno al reino fantástico gracias a sus estímulos. Y ni qué decir de su ardiente defensa y veneración por la creatividad de factura sobrenatural y sus representantes, como quedó magistralmente registrado en su ensayo: «El Horror Sobrenatural en la Literatura». Y por si fuera poco, nunca limitó la recreación de su «yogsotheria», como le gustaba referirse a su posteriormente renombrado, «Mitos de Cthulhu», en otras imaginaciones; pues su imaginación era una lúgubre estrella que salía para alumbrar a todos, y continúa haciéndolo.

Es por ello que aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, le dedicaremos nuestro segundo Dossier a su obra, en el marco de la fecha de su muerte [15 de marzo de 1937]. ¿Por qué en el aniversario de su muerte? Porque es para nosotros el aniversario de su liberación; el momento en él que dejó de ser H. P. Lovecraft [un escritor de literatura fantástica, nacido en Providence, Rhode Island, Estados Unidos en 1890]… para devenir en Randolph Carter [su personaje más osado y sublimación del mismo Lovecraft], y tener el honor de ser iniciado por el mismísimo Yog-Sothoth; y escuchar todo su cosmos hablarle, diciéndole: «eres el arquetipo del poeta-mago y del artista netamente de las sombras, como tú mismo definías a todos aquellos exploradores del lado oscuro del alma». Ah sí… ¡Yog-Sothoth Salve al Rey!

Y la primera ofrenda será en el altar de la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles. Aunque parezca trampa, no lo es. Ello así porque dicha ofrenda de homenaje serán las propias palabras del maestro. Publicaremos de manera inédita en español, dos de los artículos primerizos en la carrera literaria de Lovecraft, que reflejan de manera fiel su conservadurismo en plena efervescencia. Por lo que serán sus propias palabras las que den testimonio de su grandeza. En ambos textos están vertidas las inquietudes y gustos de Lovecraft en relación a la poesía, por lo que aquí tenemos un trozo de Lovecraft como crítico literario. Obviamente, incluso en exposiciones tan breves de su pensamiento, el maestro no deja de manifestar un poco de su Weltanschauung, utilizando el tema en cuestión como un símbolo de ella. El primer documento se titula: «La Regularidad Métrica» y el segundo «La Pastoral Despreciada».

A pesar de que en la sección Tetramentis, en la página del jueves, no publicaremos nada que esté directamente relacionado con nuestro homenaje, no por ello la dimensión oscura de la cual se alimentó la imaginación de Lovecraft cerrará sus puertas. Pues ya saben que el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, continúa cosechando sepulcros de su libro «Tumbas sin Fondo». ¿Les dice algo un título como: «Espíritus con Amnesia Física»?

Perdonen a Via La Niña de las Rocas, por no unirse a este homenaje al maestro. Es que ella está muy ocupada lidiando con sus propias tinieblas interiores como para ocuparse de las del maestro. Pese a ello, la acción que se aproxima en el Acto 44 de su aventura, será la mejor ofrenda a la memoria del profeta de Providence.

Pero por supuesto que la cosa no termina ahí. Aún les tenemos dos Extras bajo la manga. Uno para la página del sábado y el otro, claro está, para la del domingo, para que el Sol no se levante durante el fin de semana. El primero se titula: «El Estilo Adjetivado de H. P. Lovecraft» por el autor Matthew David Surridge. Es una exploración reciente de parte del estudioso a través del lenguaje de Lovecraft, y un intento de justificar su excesivo uso de adjetivos —el camino más fácil para los críticos de desecharlo como un escritor de categoría menor—, en relación al fondo mismo de la obra de Lovecraft, concluyendo que la atmósfera de sus historias lo exigía.

Y del aspecto estrictamente literario, nos moveremos al profundamente esotérico. Así en la página del domingo publicaremos un informe que es una verdadera joya para los cthulhumaniacos, demás está decir que es una traducción exclusiva para nuestros lectores. Su título, como no: «El Gran Cthulhu». Este documento no está firmado por un autor exclusivo, sino que es una distribución de comentarios y reflexiones de diferentes estudiosos del aspecto doctrinal de los Mitos de Cthulhu, cada uno ajustado a un tema determinado: Los Antiguos, las traducciones griegas y latinas, etc. Entre los nombres que desfilarán a lo largo del informe están: Philip A. Shreffer, Parker Ryan, Frater Tenebrous, Kenneth Grant, etc. Un mejor cortejo de personalidades de peso por la dedicación y seriedad de sus investigaciones sólo lo tendremos en aquél glorioso futuro en que Los Antiguos pongan al fin los puntos sobre la íes.

Ah ¡Yog-Sothoth Salve al Rey!, y a nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Cada una de sus ediciones marca el comienzo de un nuevo eón de esplendorosa oscuridad, pero no se asusten, la primera ceguera aún está muy lejos en el futuro. ¿Alguien dijo Cthulhu? Y… ¿«Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn»? Pues quien dice esas palabras, dice también… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción

 

 


 

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