INTROVISION / El Ritual de la Serpiente Crucificada

La noche avanza de una extraña y amenazante manera, como si estuviera sincronizada con el movimiento de todas las serpientes que velan sus secretos bajo las sombras que engendra de todas las cosas… bajo su oscuridad. La Luna misma proyecta su luz con una fijeza predadora tan intensa, que incluso los lobos enmudecen su aullido en su mismo inicio, espantados por la sensación de que la palidez plateada e inmaculada de su diosa, no es más que el tenebroso brillo del ojo visible y ciego de una vieja serpiente, añeja por inmensos ciclos de sabiduría demoniaca. En verdad, la atmósfera en su totalidad, junto al sombrío paisaje que anima, parecen ser un siniestro fresco pintando dentro de las fauces invisibles de una serpiente colosal. Esto atemoriza a las criaturas más siniestras, pero no a los míticos Ofiditas, que desde las edades mitológicas continúan siendo los apóstoles y adoradores de la antigua serpiente: la lanza de sabiduría surgida desde la oscura eternidad y clavada en el cuerpo luminoso del tiempo. La sangre que derrama es negra, fría y viscosa, y es el elíxir que embriaga a los Ofiditas, y los sumerge en el trance necesario para el ritual orgiástico en honor a su diosa sibilante.

Pero el Tiempo es un poderoso dios; y su luz corta como una navaja y a la vez sana las heridas que produce, incluyendo las suyas propias, provocada por cada una de las expresiones del conocimiento emanado de la oscura eternidad. El Tiempo ha formado una infinita cruz con su luz, y en ella ha crucificado la serpiente. Es un Gólgota invisible para aquellos que han sido cegados por la misma luz del tiempo; pero no para aquellos que pueden ver con los ojos intuitivos de la eternidad. Los Ofiditas, experimentan esa clarividencia con cada una de las intuiciones que golpean como un rayo su imaginación embriagada por el trance orgiástico; y de esa manera, los Ofiditas pueden ver la agonía de su diosa en su perenne crucifixión en la continuidad del tiempo.

Esta noche, los Ofiditas participarán de uno de sus rituales para la visualización de su diosa crucificada. Ya están todos reunidos, inhalando el sutil incienso de la atmósfera de la noche, que es el aliento de la serpiente; inoculado dentro del tiempo visible desde el plano invisible del mismo en el cual se encuentra crucificada la diosa sibilante. Cada trance de dolor provocado por la crucifixión, sumerge a la serpiente en un estado de inconsciencia, lo que le permite proyectar su esencia en este plano visible con más fuerza. Sus apóstoles y adoradores saben muy bien que dichos estados responden a ciclos bien definidos, por los que representan los equinoccios y solsticios de su calendario ritual.

Hay siete de ellos; siempre el grupo está compuesto por ese número, pues cada uno de ellos simboliza un día de la creación según el antiguo mito. Forman un círculo alrededor de una serpiente con escamas de plata y de cristal, y con sus ojos formados por dos perlas negras. La serpiente es única, y su creación obviamente es por medios alquímicos. Una vez que la esfera de la luna en lo alto se dilate; y su palidez plateada se intensifique como si del ojo ciego de un profeta bajo el éxtasis de su don se tratara, los siete oficiantes iniciaran un cántico ritual. En el punto álgido de su trance, se desnudarán e iniciarán el acto de la masturbación mágica; derramarán su semen sobre la serpiente de cristal y plata. Cada semen particular representa un día de la creación por parte del tiempo de este universo visible. Por lo que el semen de los oficiantes está destinado a engendrar una antítesis equivalente para cada día de la creación del universo físico por la luz del tiempo. La serpiente se traga el semen, y al hacerlo, deviene en una lanza de luz que se dispara hacia el plano invisible del tiempo con el fin de penetrar por el costado de su arquetipo crucificado; suministrándole de esa manera la energía de futuras inspiraciones con el carácter propio de la sabiduría de la oscura eternidad.

Así, a pesar de estar crucificada sobre la cruz de luz del tiempo, la serpiente antigua, mensajera de la oscuridad de la eternidad, continúa inspirando los futuros adeptos de las tinieblas; adeptos que en su debido momento derramarán el semen que ha de preñar de visiones e inspiraciones la serpiente crucificada. ¡Asombrosa manera de morderse su propia cola!… e iniciar nuevos ciclos de oscura eternidad.

¡Por Klarkash-Ton!… ¿Leyeron lo mismo que yo? En Zothique The Last Continent, solemos concederles la Medalla de Honor a ciudadanos tan ejemplares, verdaderas inspiraciones para nuestros niños, y dignos de ser honrados en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser. Me pregunto… ¿Quiénes fueron los terribles Ofiditas que derramaron el semen que se manifestó en la inspiración de Zothique? O, ¿los que engendraron la inspiración de la edición de esta semana?

¿Han oído hablar de la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles? Más le vale que así sea, pues en este número les tenemos un verdadero banquete. Se trata de otra historia de Clark Ashton Smith, hasta ahora inédita en español: «Asesinato en la Cuarta Dimensión». Una traducción exclusiva para nuestros lectores de uno de los trabajos de Smith en el área de la Ciencia Ficción. Este no era el género en el que Smith canalizaba mejor su genio, pues en verdad no era un área que le atraía. Nunca hizo un esfuerzo por evolucionar como escritor del género y por lo tanto sus trabajos en él no son considerados trascendentes por los especialistas. Pero en este Blogzine, trataremos de traducir algunos de ellos. Y es que trascendentes o no, en comparación con sus joyas fantásticas, en este espacio, todo lo de Clark Ashton Smith, es sagrado.

La sección Tetramentis, en la página del jueves, es una cosecha de tumbas, cavadas en el libro Tumbas sin Fondo, del monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak. En la siguiente está sepultado un extraño místico: «Las Sensaciones Gaseosas del Señor Tao».

También les tenemos dos Extras. Como de costumbre a ser publicados en las páginas del sábado y domingo. El primero es un artículo titulado: «Tolkien y Howard Todavía las Dos Torres de la Fantasía», del autor Brian Murphy. Sus ideas son atrevidas pero bien fundadas, y obviamente no fueron vociferadas en el desierto, pues hay quienes no están de acuerdo con él. El segundo se titula: «H. G. Wells: Ciencia Ficción y Socialismo», del autor G. W. Thomas. Bien, uno de los padres fundadores de la moderna Ciencia Ficción simpatizaba con las masas, ¿pero qué tanto?

Me parece que he visto un lindo gatito, perdón Ofidita. Se trata, por supuesto, de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Bueno, lo que él derrama se publica cada semana. Sin más comentarios, excepto que… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción.


  • Nota: A todos los Hermanos Fanáticos les comunicamos que «Via La Niña de las Rocas», se ha petrificado antes de tiempo, pues su publicación se ha suspendido definitivamente en este Blogzine.
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