INTROVISION / El Fuego al Final del Túnel

En Zothique el Último Continente, la luz del fuego ilumina más que la luz del sol el mundo interior de todos sus habitantes. Es un arcano insondable, sí, pero no para sus nigromantes, los cuales están conscientes de la misteriosa comunión del poderoso elemento con la oscuridad y el silencio; descubriendo que en ambos reinos tiene los sellos desatados.

En los rituales de la oscuridad, el continente mismo se levanta de su agonía sólo para caer nuevamente postrado ante él. Fue sagrado el momento cuando Namirrha contempló sus llamas forjar el tiempo, con sus interminables edades de guerra espiritual y su continuo laberinto de luz y sombras… Pero también, cuando escuchó proferirse en el tiempo forjado por el fuego, las poderosas palabras de un conjuro eterno, que rompiendo las cadenas del tiempo, se sumergieron en el abismo para susurrar en el oído de su soberano, Thamogorgos, los siniestros deseos del supremo nigromante de Zothique.

En los rituales del silencio, incluso Thasaidon en las profundidades de su infierno, puede escuchar el evangelio de su furia, mientras sus guerreros marchan al borde de la pureza cenicienta de su rastro, hacia los jardines de frutas embrujadas, de las cuales comió Xeethra una vez que fue marcado por el fuego que ardía en su alma. Es el fuego quien le inspira los diseños al Tejedor de la Tumba; diseños que posteriormente adornarán las osamentas cuyos huesos han sido templados por sus llamas. El fuego encendió las ensoñaciones lascivas de la lamia Morthylla, que aprisionaron en el vórtice energético de sus inhumanos anhelos los sueños de Valzain, luego de ser hechizado por el hipnótico crepitar de sus llamas en las estancias del silencio. Sí, en el último destino de la humanidad, representado en el escenario del último continente, sólo el fuego mueve las piezas en el ajedrez de fuerzas cósmicas del mago, último gran héroe de la humanidad, pues rescató la consciencia mágica primordial, que yacía oculta pero iluminada por el fuego, en el fondo del alma humana. También, es el fuego quien alumbra la senda que conduce hacia el lejano y añorado infierno que se insinúa en la imaginación babélica de los hijos de las sombras, obsequio de Zothique para el resto del cosmos. Para los zothiqueanos, la última generación de nacidos en este planeta, el fuego es aquel misterio que se revela más allá de cualquier paraíso.

Y es que al final del oscuro túnel por el cual se arrastra el agonizante continente de Zothique, ningún sol monta guardia, sino el fuego, que en algún instante poderoso encenderá nuevamente el destino de la magia en las almas de sus habitantes, sin importar en qué parte del universo hayan reencarnado. Al final del túnel de la muerte de Zothique, sólo las llamas de un fuego inextinguible aguardarán su alma colectiva, con el fin de mostrarle el camino hacia una nueva oscuridad, muy lejos de aquella luz que vigila el túnel de la muerte de los seres simples, adictos a la fe… Y no a la voluntad de poder.

Nuestro más profundo respeto a la divinidad del fuego, que no sólo apadrinará en el lejano futuro las terribles ambiciones de los habitantes de nuestro amado continente, sino que le ha inspirado en el momento presente, esta ardiente visión al oscuro monje; que es también la visión —y el anhelo— de todos los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser. ¿Qué fuego arderá en la edición de esta semana?

Comenzaremos a arder en la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles. Las llamas que encenderemos serán dos artículos relacionados con el género de la ciencia ficción. El primero: «Sherlock Holmes y la Ciencia Ficción Deductiva», por Ryan Britt, resalta el método científico de la deducción, elevado a categoría de arte por Holmes, como uno de las mejores aportes de su creador, Arthur Conan Doyle, para la ciencia ficción. El segundo: «¿Qué es la ciencia Ficción Militar?», por Andrew Liptak, nos invita a reconocer que este sub-género de la ciencia ficción, en verdad descansa sobre un impulso muy humano.

La sección Tetramentis, en la página del jueves, continúa siendo el cementerio donde se cavan las visiones del libro, Tumbas sin Fondo, del monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak.  La próxima sepultura será en: «Los Oráculos de la Lira».

El fuego al final de nuestro túnel, forma la silueta de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. La leña que le arroja son cada una de sus ediciones. Y claro, el fuego es la única forma de luz más allá de nuestro horizonte, y es obvio, pues… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción .


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