RUNES SANGUINIS / Sherlock Holmes y la Ciencia Ficción Deductiva – Por Ryan Britt

SIR ARTHUR CONAN DOYLE - The Complete Sherlock Holmes

A pesar de ser brillante, el gran Sherlock Holmes, es un ignorante cuando se trata de trabajos astronómicos sobre planetas y estrellas. En la primera novela, «A Study in Scarlet», él aborda a Watson sobre el tema: «¿Qué es la deducción para mí? Tú dices que giramos alrededor del sol. Pero si lo hiciéramos alrededor de la luna eso no representaría la más mínima diferencia para mí o para mi trabajo». Holmes asocia su mente a un ático; uno que sólo puede ser habilitado con la especie correcta de «muebles»; necesarios para su oficio como el primer detective consultor del mundo. Pero aun si Holmes obtiene una «F» en astronomía, no se puede negar su influencia en el género de la Ciencia Ficción.

Para el no iniciado, Sherlock Holmes, y su biógrafo el Dr. John Watson, habitaron en 4 novelas y 56 historias cortas escritas por Sir Arthur Conan Doyle, entre los años de 1887 y 1927. Durante este tiempo, Holmes muere y regresa, enfrenta una gran variedad de criminales, complots y espantosos misterios, así como haciendo de sí mismo una molestia para el inspector Lestrade y el resto de Scotland Yard. Pero quizás su contribución más relevante a la Ciencia Ficción, es la invención de algo que Holmes llama «La Ciencia de la Deducción».

Esencialmente, Holmes cree que todo misterio puede ser revelado, y una solución deducida, gracias a la acumulación de los datos necesarios, y sacando conclusiones basadas en la lógica y la razón. En las historias de Doyle, la ciencia de la deducción siempre funciona, y sirve como premisa básica para cada una de las aventuras de Holmes. Como un escritor de Ciencia Ficción, Doyle, parece comenzar con la premisa de «¿Y si?». En vez de un detective quien llega a las respuestas a través de la intuición o el coraje, Doyle propone una premisa diferente con las historias de Holmes: ¿y si el detective descubre la respuesta científicamente? ¿Qué clase de aventuras podría él tener? Mirando desde este ángulo semántico, el canon original de Sherlock Holmes casi pasa como Ciencia Ficción.

Naturalmente, la ciencia dura de Sherlock Holmes, realmente no soportaría las pruebas de laboratorio de la ciencia forense de la actualidad, y es también posible que la metodología holmesiana no pase como ciencia real para los científicos de hoy. De acuerdo con Zachary Pirtle, analista de programas en la NASA: «La ciencia real aún no trabaja en la estricta manera deductiva que Holmes describe, pues para las mejores preguntas científicas, no existen respuestas directas, y mucho del trabajo duro lo constituye el simple hecho de tratar de imaginar nuevas posibilidades». Y aún así, Holmes constantemente está afirmando su creencia en lo improbable, dando a entender que su imaginación se encuentra entre sus herramientas intelectuales. En «The Adventure of the Bruce-Partington Plans», Holmes —sin ninguna evidencia—, concibe la fantástica noción de un cuerpo colocado en el techo de un tren en marcha. En la adaptación de Granada Television de la misma historia, luego de que la hipótesis prueba ser verdadera, Holmes [interpretado por el fenecido Jeremy Brett] sonríe abiertamente mientras grita «imaginación Watson, imaginación». De manera que, mientras Holmes era una computadora andante lleno de lógica, él también era una persona compasiva e imaginativa.

De acuerdo con el aclamado director de cine y autor de tres pastiches de Holmes, Nicholas Meyer, «A causa de que las historias de Holmes tratan con la química y material científico, representan un salto directo sobre la ciencia ficción actual». Meyer, por supuesto, coloca algunas bromas memorables de Holmes, en la boca de otro hombre ultra-lógico, si bien comprensivo: el Sr. Spock de Star Treck. «El vínculo entre Spock y Holmes, está hasta ahora de alguna manera expresado en la famosa frase de Holmes, “… la marcha del juego…”», tomada del «King Henry V», de Shakespeare. Pero aún más importante, la noción de Spock citando a Holmes pone en duda el hecho de que personajes muy populares de ciencia ficción, como el científico Vulcan, o El Doctor de Doctor Who, pudieran haber existido sin que el cerebral heroísmo de Sherlock Holmes hubiese llegado primero. Doyle mismo creó el Profesor Challenger, un personaje que es mucho más un verdadero científico que Holmes, para la clásica novela de ciencia ficción, «The Lost World». Sin el éxito de Holmes, Doyle no hubiese estado tan seguro con semejante protagonista lógico y pensante. Anterior a Holmes, nunca hubiera nacido una generación de héroes intelectuales.

Y la Ciencia Ficción prospera de manera segura con sus protagonistas cerebrales. El cinco veces ganador del Premio Hugo, Mike Resnick, declara que Sherlock Holmes atrae a fanáticos y escritores de ciencia ficción porque, «Él [Holmes] es más cerebral que físico. Y él ha superado lo que parece una tendencia para ser un torpe socialmente, el cual luego define a muchos escritores, muchos de los cuales eligieron su profesión por ese mismo motivo». John Joseph Adams, editor de muchas publicaciones de ciencia ficción, incluyendo la reciente «The Improbable Adventures of Sherlock Holmes», está de acuerdo. «Holmes fue uno de los primeros grandes héroes literarios de acción y aventura cuya cualidad definitoria era su inteligencia y razonamiento deductivo, más que su coraje o músculos… él supera en tal medida a casi todos su contemporáneos que es casi un súper héroe en comparación con ellos.»

En 1995, junto a Martin H. Greenberg, Mike Resnick editó una antología de historias de ciencia ficción con temática de holmesiana, titulada «Sherlock Holmes in Orbit». [Muchas de esas historias están también re-impresas en el reciente libro de John Joseph Adams]. Con nombres como David Gerrold, Kristine Kathryn Rusch, Vonda M. McIntyre, Robert J. Sawyer, y Dean Wesley Smith, esta colección rebosa de talento. Una premisa recurrente en las historias de ciencia ficción de holmesianas parece ser la de un Sherlock Holmes no sujeto al tiempo. ¿Si fueran tomados de su familiar época victoriana y transportados al presente o al futuro, serían Holmes y Watson de alguna utilidad? De acuerdo a varios pastiche de ciencia ficción sobre Holmes, ellos lo harían muy bien.

En «Two Roads, No Choices», por Dean Wesley Smith, Holmes y Watson son visitados por dos viajeros del tiempo venidos de un futuro en el cual el Titanic no se hundió. A causa de que Holmes y Watson están viviendo en esta realidad alternativa, ellos no tienen ninguna razón para creer la suposición de que el Titanic se ha hundido, y aún así los viajeros del tiempo están desesperados por una ayuda que resuelva el enigma. Los hombres de Baker Street son transportados a la cubierta del Titanic en la noche de su fatídica colisión con el iceberg. Notablemente, Holmes asimila la noción del viaje en el tiempo con tranquilidad, y es aun capaz de identificar a los viajeros como estando fuera de lugar observando lentes de contacto en los ojos de uno de ellos. Él es también capaz de deducir que la nave debió haberse hundido, y que sólo la interferencia de otro viajero del tiempo pudo evitar la catástrofe.

En «The Greatest Detective of All Time», por Ralph Robert, el viaje en el tiempo es extremadamente común para Holmes y Watson, ya que ellos son consultados constantemente por personas de varias eras, dimensiones y planetas. En esta historia, el dúo es incluso equipado con implantes cibernéticos que les permiten examinar documentos rápidamente, y descargar la información al estilo ciberpunk, directamente en sus cerebros.

En «Second Fiddle», por Kristine Kathryn Rusch, Holmes es traído a un Los Ángeles contemporáneo para asesorar al departamento de policía en el seguimiento del rastro de un asesino en serie. La historia gira alrededor de un policía descontento que es asignado a Holmes. Desde el punto de vista del protagonista, Holmes es un idiota sexista y pasado de moda. El conocimiento de cenizas de cigarrillos, rastros de bicicleta, y ciertas clases de huellas apenas cuentan en este entorno moderno. Y aún así, a causa de que Holmes opera científica y lógicamente, el policía, al final, aprende una o dos cosas acerca del prejuicio, y posteriormente admite que Holmes aún posee un talento especial.

No todo el mundo piensa que un Sherlock Holmes viajero del tiempo se dedicaría a resolver misterios. Nicholas Meyer cree que, «Las historias de Holmes tratan una gran variedad de experiencias humanas… las personas probablemente vendrían a él por consejos si él viviera ahora». Meyer, famosamente hizo que Sherlock Holmes se cruzara con Sidmung Freud en su novela, «The Seven-Per-Cent Solution», de manera que tiene sentido que él piense sobre Holmes en una manera psicocoanalítica. Pero, ¿un Holmes temporalmente fuera de lugar menguaría? «BienMeyer bromea—, escuché que los dinosaurios se volvieron aves, así que, uno nunca sabe.»

Pero las aventuras de ciencia ficción de holmesiana no están simplemente limitadas a los viajes a través del tiempo. Frecuentemente, estos cuentos cobijan otras formas de existencias totalmente diferentes. En «Holmes Ex Machina», por Susan Casper, el detective es reconstruido como un programa holográfico de computadora y asiste en la solución de un misterio menor relacionado con la pérdida de botes de películas. En «Moriarty by Modem», por Jack Nimershein, otro complejo programa de computadoras fue creado para emular los patrones de pensamiento y las teorías de Sherlock Holmes. Sin embargo, en esta historia, un virus de computadora paralelo llamado «Moriarty», es creado accidentalmente y liberado en el ciberespacio.

Quizás, la más atrevida de las historias de ciencia ficción de holmesiana sea, «A Study in Emerald», por Neil Gaiman. En este escalofriante cuento, Lovecraft se encuentra con Doyle en un alternativo Londres victoriano gobernado por el infame Cthulhu de muchos tentáculos. Aquí, existen numerosos Cthulhus, y uno de ellos, un príncipe, ha sido asesinado. Como en la trama de «A Study in Scarlet», Holmes y Watson apenas se han convertido en compañeros, y si bien perfectos extraños uno para el otro, son rápidamente arrojados dentro de su aventura inaugural. Gaiman juega con la noción de que el mismo Holmes está consciente de la existencia de realidades alternativas, pero con la creencia de que el destino lo llevaría a entrar en contacto con Watson de todas maneras. «Yo tengo el presentimiento de que estamos destinados a estar juntos —él dice—, que hemos luchado la buena pelea, hombro a hombro, en el pasado o en el futuro, no lo sé.»

Acerca del atractivo de Sherlock Holmes sobre los fanáticos de la ciencia ficción, y la persistencia de los pastiches de ciencia ficción holmesiana, John Joseph Adams declara: «Creo que es un progreso natural para un escritor y lector de ciencia ficción preguntarse: si Holmes investiga la escena del crimen y tiene todas la técnicas de deducción a su disposición, pero una variable ha cambiado —y Holmes no puede eliminar lo imposible—, ¿qué pasaría entonces? Y eso, me parece, es el motivo de que muchos escritores del género son atraídos a escribir pastiches de Holmes, en los cuales lo imposible sucede.»

No todas las aventuras de ciencia ficción de Sherlock Holmes necesitan estar basadas en los pastiches. El canon original produjo una historia llamada, «The Adventure of the Creeping Man», la cual según el experto sherlockiano David Stuart Davies, «…se inclina hacia una risible ciencia ficción». En esta historia Holmes y Watson se enfrentan a un escenario casi a lo Jekyll and Hyde. Un profesor anciano, conocido por su fortaleza intelectual y debilidad de temperamento, ha comenzado a actuar extrañamente. Un perro local, que una vez era amigo del profesor, ahora lo ataca regularmente. Adicionalmente, este anciano ha sido visto jorobándose, y arrastrándose como un animal en la casa en algunas noches. Él también, repentinamente, posee una gran agilidad y es capaz de escalar el costado de la casa con facilidad. Eventualmente, Holmes descubre que el profesor ha estado intentando revertir su edad con la ingestión de un elixir. Pero los ingredientes de la poción son tomados ampliamente de los lémures, una variedad de monos grandes, y como resultado el anciano ha adquirido sin quererlo los rasgos y habilidades de un mono.

Al final de la historia Holmes medita sobre las ramificaciones de semejantes intentos de extender la vida de manera innatural. «Hay un peligro en esto: un verdadero peligro para la humanidad. Considera Watson, que los materialistas, los sensuales y los mundanos prolongarían todos sus insignificantes vidas. Lo espiritual no evitaría la llamada de algo más alto. Sería la sobrevivencia de los menos aptos. ¿En qué clase de pozo de la suerte se convertiría nuestro pobre mundo?». Aquí, Doyle nos brinda la misma clase de temas que la ingeniería genética y la ficción especulativa centrada en lo cibernético aún abordan hoy en día.

Una intención aparente de la ficción parece ser un intento de comprender la experiencia humana a través de las historias. La Ciencia Ficción siempre ha estado altamente equipada para manejar este problema viendo la cultura y los individuos a través del lente de la tecnología o conceptos fantásticos. Explicar la vida como la conocemos, o cómo podríamos vivirla alguna vez, es ciertamente el trabajo de toda buena ciencia ficción. Similarmente, las historias y el personaje perdurable de Sherlock Holmes, proporcionan un lente a través del cual la experiencia humana puede ser explicada. Comentando sobre el porqué Sherlock Holmes le habla específicamente a él, Nicholas Meyer resalta que: «Ellas [las historias de Doyle] constituyen una especie de biblia secular». Para muchos, que han crecido con la ciencia ficción, la experiencia es similar. En un mundo irracional, la más grande ciencia ficción puede frecuentemente confortarnos, mientras, al mismo tiempo, nos empuja a encarar nuestros más grandes temores. Y el último impacto de Sherlock Holmes es el mismo.

«El mensaje de Sherlock Holmes es simple —puntualiza Nicholas Meyer—, la vida puede ser comprendida.»

Y mientras los escritores, de ciencia ficción o de otro género, luchen por eso, la marcha del juego nunca se detendrá.

Traducido por Odilius Vlak

  • Nota: La versión original de este artículo, titulada: «Sherlock Holmes and the Science Fiction of Deduction» [noviembre 2010], se encuentra aquí: http://www.clarkesworldmagazine.com.

  • Sobre el Autor: Los escritos de Ryan Britt han sido publicados  en Nerve, Soon Quarterly, Mr. Beller’s Neighborhood, y otros apareceran pronto en Opium Magazine. Él ha representado historias sobre las tablas en New York City con The Moth, The Liar Show, Stripped Stories, y Heeb Magazine. Las obras teatrales de Ryan han disfrutado de las lecturas y las producciones en NY con The Longest Lunch Theatre Company y Collective Unconscious, con una reciente obra representada en el verano del 2010. Recientemente él ha escrito historias cortas semanales para el blog Brooklyn The Borough. Él vive en Brooklyn, NY.

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