TETRAMENTIS / Reflejos de Oscuridad en las Pupilas de Marfil – Por Odilius Vlak

  En vano intento buscar los reflejos de mi imagen; están sepultados en estas antiguas pupilas que en otras épocas posaron sus sombrías miradas sobre mí, ocultando la luz de las almas que abandonaron con pesar sus estrellas.

 Todo en este parque es de marfil, todo está inerte. De los árboles, sólo la savia emerge a través de las flores de pétalos agrietados -cual estornudo de chispas oscuras- en busca de la primavera que la ha resucitado. ¡Qué horrible que la primavera también esté esculpida en marfil, al igual que todos los seres de este parque!

 Sentados en los bancos; al pie de los árboles; estáticos a lo largo de los interminables senderos. En los jardines y junto a las fuentes, se ven hombres y mujeres indiferentes entre sí; como las columnas de un antiguo templo consagrado a los dioses que se han olvidado de sí mismos… ¡Únicamente sus pupilas muestran expresión de vida, aunque sólo reflejan oscuridad!

 Sobre nosotros, la luna exhala su aliento plateado envuelto en los susurros de la nada;  flotando como una burbuja entre los ramajes rígidos de los árboles. Se revienta aguijoneada por mis temerosos pensamientos; esparciendo su luz sobre todo el paisaje. Todo esto ha sido esculpido por los hados que en vano intentaron someter mi silencio a través de estos seres, que antaño libaban junto conmigo sus esperanzas a los demonios cautivos en la muchedumbre.

Los reflejos de mi cuerpo se agotaron. Escaparon seducidos por sus miradas hasta el fondo de sus almas encadenadas. Las escenas pasadas que protagonicé ante sus pupilas, están cautivas en el mismo instante; solo que ahora la oscuridad las ciega y no encuentran el camino de vuelta a mis recuerdos. Mi memoria padece de escalofrío cuando intenta regresar hasta esos instantes donde sólo se perciben fantasmas, deslizándose por el filo espectral de un cuchillo sediento de sangre infantil… ¡Yo soy un fantasma también, varado en la meditación helada de las sombras!

 

 Los niños alrededor de las fuentes continúan sus juegos con la imaginación; más allá de sus movimientos petrificados por la indolencia del marfil… Sólo sus pupilas brillan, pero su luz también enceguece. El vuelo de los murciélagos se suspendió justo en el momento en que su formación esbozaba el perfil de mi última imagen. Una pluma de marfil me atraviesa por los túneles que edificó el dolor. Al final de ellos nunca hay luz: sólo pupilas de marfil, que reflejan la oscuridad que me ha dado asilo.

 Ahora mi cuerpo está inmóvil, pero mi alma huye hacia las sombras internas que van esculpiendo el marfil que me cubre. Dentro de mí también hay imágenes prisioneras. Sus colores son el incienso que me auxilia de la frialdad del marfil. Yo, al igual que los demás seres de este parque, soy una escultura de marfil; existiendo en oscuros paraísos interiores, condenado a  contemplar los reflejos reales de vidas farsas. Nuestro Ser se ha consumado en la oscuridad. Ésta es estática, idónea para almas contemplativas, exhaustas del agotador movimiento de la luz… Final del viaje.

 –

FIN


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