INTROVISION / Una Magia de Color Gris

  Desde el enigma de la noche, el continente de Zothique le muestra un rostro diferente al cosmos. Bañadas por la luz agonizante que proyecta la pétrea masa cadavérica de la luna, las arenas del último continente adoptan un tono gris-plateado; también se bañan de gris sus ciudades, sus habitantes y el alma de éstos. En el día, el paisaje zothiqueano deviene en un calidoscopio de lúgubres colores que se alimentan del estado de ánimo de los seres humanos, conscientes de que son los últimos representantes de una estructura física que ya no se prestará a ser envoltura para las almas. La luz del día no es del todo amarilla en Zothique; desde hace milenios que su tono es el mismo tono escarlata con el cual el sol ha decidido ataviar su agonía. La luz es el recuerdo constante de una muerte a escala cósmica en Zothique. La luz sólo ilumina la muerte, desde el inicio del día, y continúa iluminándola en la memoria colectiva de los ciudadanos zothiquenos, que intentan refugiarse en el pasado, pues el futuro…Es la muerte sideral que destella desde la agonía del sol. Pero en la noche…

  Las noches son grises, pues la agonizante luz escarlata que la luna refleja del sol, es desteñida de su rojo simbolismo físico por la palidez fluorescente del cadáver lunar. La luz fantasmal de la luna destierra de sus venas la sangre simbolizada por la luz escarlata del sol. Pues el sol aún está vivo, si bien es una vida que se apaga. La luna en cambio, ha estado muerta desde hace eones; y la sangre no suele fluir por las venas de los cadáveres, aun si su expresión es tan abstracta como la luz. Esta cualidad, asombrosamente, era del agrado de los habitantes de Zothique, que disfrutaban de la uniformidad emocional proporcionada por el tono gris de las noches del continente. En la muerte real de la luz de la luna, ellos encontraban una paz que no hallaban en los cambiantes matices de la agonía escarlata del sol. Les aterraban las actividades de la vida, ejecutadas desde un estado de muerte. Ese era el motivo por el cual sentían escalofríos por el solo hecho de tener que pensar que aún existía vida gracias a la poca que le quedaba al sol.

  A través del tiempo las emociones de los habitantes de Zothique se habían revestido de la impersonalidad de acero propia de la muerte. Incluso en el éxtasis de los placeres carnales, o poseídos por el trance de la batalla: ni los orgasmos ni las heridas podían sustraer sus emociones desde el abismo abstracto de la muerte hasta la superficie física de la vida. Pero aún siendo las emociones impersonales, no lo fueron las experiencias que las engendraron. Por lo tanto, heridas fueron causadas al Ser, heridas que ya cicatrizaron. Aunque de la sangre que en su momento brotó de ellas, en forma de ambición, miedo, dolor, amor u odio,  nacieron espectros específicos. Estos espectros habitan en los planos más abismales del Ser de los zothiqueanos; pero dicha distancia no es tan lejana como para que no sean parte de ellos. Estos espectros fue el alimento que atrajo los hambrientos Magos Grises de Zothique.

  Algunos creen que son encarnaciones físicas de energías arquetípicas que habitan el abismo abstracto que penetra todo el universo y en el cual reina el dios Thamgorgos. Esta teoría surgió quizás de manera muy automática debido a la relación lógica que la sustenta. La relación se encuentra en el origen abismal de los magos grises y el origen abismal de los espectros de los cuales se alimentan, confinados en los planos abismales del ser de los zothiqueanos. La suposición de que son energías servidoras de Thamogorgos, fue sugerida por los mismos magos: su emblema es el símbolo del dios; y sus rituales también tienen su abismal impronta. Originalmente, la aparición de estos magos causó inquietud, sobre todo en los sacerdotes de Thasaidon, que pensaban que venían con la expresa intención de destronar el oscuro reino de su señor. Pero muy pronto estos temores fueron disipados, pues los Magos Grises dieron muestra de que su campo de acción iba a ser un plano muy específico del alma humana. Uno en el cual Thasaidon no tenía nada que ganar o perder.

  El verdadero fin de los Magos Grises era crearles un espacio-tiempo independiente a los espectros que se habían forjado en las lúgubres experiencias de las habitantes de Zothique. Ese era un poder tan grande que incluso nigromantes de alto nivel y cuyo poder rozaba el de los dioses, estaban expuestos a ser víctimas de esta magia gris. La podredumbre plateada de la luz lunar era su mejor herramienta. Pues el estado de letargo mortal en el que se sumergían los habitantes de Zothique cada noche, gracias al nirvana de ultratumba que les concedía el cadáver de la luna, había devenido en una verdadera ley sobre sus almas. Y con esta ley en su poder, los Magos Grises no tenían que afanarse mucho para hacer realidad los dones de una magia de color gris.

  Una magia de color gris cuyos ropajes exteriores era el gris que esmaltaba todo en las noches zothiquenas: desde las arenas de sus desiertos hasta las fachadas de sus fastuosos palacios; desde los humeantes y sazonados platos en los banquetes hasta el semen frío de los íncubos; desde las imágenes desplegadas por los versos de sus poetas más malditos hasta el suspiro con olor a futuro de los enamorados.

  El gris de la energía interna de esta magia era extraído de los espectros mismos. La magia, mientras le concedía el aliento de vida, también se alimentaba de ellos. Y estos espectros, una vez que poseían su propio espacio-tiempo, coetáneo al de sus creadores de naturaleza física, no tardaban en iniciar su reinado de espanto y éxtasis. Pues cada vez que uno de ellos se presentaba ante algún humano –sea este el que le dio origen o no–, una cascada de tétricas emociones caía sobre la víctima, sobre todo si era en sus sueños. Pues la experiencia que lo creó se mostraba en su verdadera potencia, como si de un verdadero universo se tratara. No obstante, bajo los sanguinolentos rayos de la aurora de un día más de muerte… los espectros regresaban hacia el plano abismal de donde habían salido por medio de la magia de color gris. Pero no regresaban solos. Junto con ellos llevaban las almas de sus víctimas, dejando sólo el despojo físico de un Ser que a partir de ese momento compartiría la agonía con el sol. Un Ser que ya no se perturbaría por la angustia que significaba la vida sin vida del sol, pues ya se le habían abierto las puertas del oscuro nirvana que rebosa el abismo donde reina el dios Thamogorgos.

  Definitivamente, la oscuridad de Zothique the Last Continent tiene sus matices. Y aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, los distinguimos muy bien. Y el gris es, obviamente, uno de nuestros favoritos, lo mismo que la magia que representa. Cada uno de los miembros de este Blogzine, así como cada uno de nuestros Hermanos Fanáticos, nos encontramos entre la luz y las tinieblas, y la ceguera que nos provocan ambas se viste de gris. Como gris será la atmósfera de la edición de esta semana.

  Iniciamos con nuestra sección Runes Sanguinis, muy cerca, en la página del miércoles. Somos también miembros de los Magos Grises de Zothique, comprometidos con crearle un espacio-tiempo a los espectros del plano abismal de nuestro divino Klarkash-Ton. Dichos espectros son sus historias y poemas inéditos en el idioma español. En esta ocasión publicaremos la tercera traducción exclusiva para nuestros lectores: «El Cosmos Doble». Como la anterior, esta historia pertenece al género de ciencia ficción, que en verdad no era en el cual Smith desplegaba su verdadero genio. En todo caso, continúa la línea especulativa hiperdimensional.

  En la página del jueves nos aguarda como siempre la sección Tetramentis. En esta edición se publicará el último de los poemas en prosa del libro Tumbas sin Fondo, del monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak. Ha sido una luctuosa temporada, en la cual su autor y escritor de estas líneas ha disfrutado el proceso de muerte, enterramiento y resurrección que cada uno de los textos representó. Y claro, no podía faltar un espectro en la última sepultura: «Abadon: El Ángel que Guarda los Espectros».

  Bueno, cedamos el paso al mago gris por excelencia: nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Sin duda, Thamogorgos lo tiene en gran estima, de lo contrario, ¿cómo haría para suplirnos cada semana de espectros frescos, acabados de salir del abismo? Y siempre, una y otra vez… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

Jefe de Redacción



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