TETRAMENTIS / ZHOR: Los Sueños del Vidente Nigromante – Capitulo III – Por Markus E. Goth

Capitulo III : Jesitd – El Planeta de las dos Islas Malditas (Vol 01)

«Del rostro de un pasado arcano, crecieron los universos; de su silencio, la negrura de sus abismos; y de sus lágrimas, las piedras de los Ymir.»

Fragmento del «Santo Libro Rojo».

 –

    Observando el espacio, ese lugar tan oscuro, con muchos puntos luminosos denominados *Oikibik-Rout, viendo ese arte tan abstracto e incomprendido; donde formas se crean y destruyen; donde más allá de esos agujeros oscuros que absorben otros Oikibik-Rout, existen formas tan luminosas que describen nuestro ciclo cósmico. En esa llanura de luces y como un punto insignificante habita nuestro *Oikibik-Tualt, llamado Jesitd. Es aquí, en esta forma biológica tan insignificante donde existen dos pedazos de tierra, que están divididos por un mar de espumas ácidas. Ninguno de los dos se ha atrevido a conocer la cultura del otro, ya que nadie ha podido pasar por este mar de aguas ácidas. Según los testimonios antiguos del «Novus Ordo», el del norte es una *Chiaga de seres ordenados, inteligentes y preocupados por una visión de futuro de su colonia. En cambio, los que hemos vivido  en este  extremo sur, en Xiskeilla, desde el principio fuimos desordenados y conflictivos, y esto se agrava más, si le sumamos que en la parte más al sur de nuestra chiaga, se encuentran los Negkus, seres oscuros y tontos, que gustan de la carne humana.

  Y así seguía pensando Eiemek, mientras daba una hojeada por su gran telescopio de huesos, observando las luces de aquellas formas abstractas del espacio que en la lengua Jesitdy llamaban *Ixquarión. Eiemek sentía la paz y el éxtasis del conocimiento, pues, sabía que ya era el último de su especie, a veces se decía así mismo: «De que valía tanta sabiduría en un lugar donde la astrología y las artes mágicas no importaban, sino el deseo febril de la carne y la corrupción». Él sabía que su condena estaba en esos largos años de conocimiento y sabiduría, la cual había abrazado como un regalo de los dioses; no se sentía arrepentido de nada, sólo la nostalgia de estar en el lugar equivocado donde su magia, a pesar de que era muy poderosa, no podía pasar más allá de los confines de Xiskeilla. Pues Jesitd fue maldecido ya hace tiempo; y sus habitantes condenados a no ver más allá de la bruma de las salvajes espumas ácidas, sobre un mar infinito en toda la vista de su horizonte. Ya era demasiado viejo, y aunque su barba blanca enunciaba su avanzada edad y su cuerpo se desgastaba con los siglos,  nunca quiso observar la sociedad debajo de su gran torre, pues ya a nadie le interesaba un anciano milenario y sus conocimientos.

   Eiemek se preguntaba entonces: «¿Cómo habría evolucionado el otro pedazo de tierra en aquel extremo norte de Jesitd? ¿Por qué  estos no han intentado venir después de tantos miles de años de separación?». Seguía sumergido en sus reflexiones, mientras continuaba observando el Ixquarión. Hacia notas en su códice y revisaba todos los eventos cósmicos, analizaba las matemáticas Jesitdy, y escribía símbolos cósmicos a manera de gráfica para tener un registro más exacto. A su lado, siempre le acompañaba Mizuit su gato negro de patas blancas, ya era tan antiguo como su amo, siendo la única compañía que tenía aquel solitario astrólogo y mago.

  Nuevamente se detuvo Eiemek, y su pluma comenzó a trazar círculos cabalísticos y símbolos de total extrañeza. Volvió a observar por su telescopio de huesos y vio como algunos puntos estelares alumbraban con más fuerza y otros disminuían en luminosidad. Fue entonces cuando se paró del asiento que tenía en el barcón de la torre y caminó muy aprisa  aquel amplio pasillo hasta llegar a una habitación. Este lugar era una especie de biblioteca donde se guardaban grandes documentos, códices, papiros y otros objetos que servían de referencia a esta antigua orden. No muy a lo lejos, en una gran mesa decorada en sus bordes con una serie de repujados que describían el origen de la humanidad en Jesitd. Encima de ésta, había una serie de pergaminos de manera desordenada. Eiemek se acercó a la mesa de una manera apresurada, no muy a lo lejos Mizuit le siguió los pasos, para luego recostarse al lado de un cráneo humano, cerca de donde estaban los pergaminos y libros de magia y astrología.

   Eiemek sacaba pergaminos frenéticamente y se decía:

  —Este acontecimiento ya estaba predestinado. En un lado extremo de Ixquarión, en la parte mayor de su eje y donde nubes abstractas se mueven a su paso… Eso ya lo había visto antes.

  Entre los pergaminos encontró uno de sus libros de astrología, sostuvo el libro en sus manos y de un soplido retiró el polvo que éste tenía de años o tal vez siglos. Empezó a hojear este gran libro hasta llegar a la parte que más le interesaba. La página citaba: «Puntos Fugases y Luminosos. Paralelismos Tetra dimensiónales de Pulsaciones de los Oikibik-rout en las Dimensiones Extremas de Ixquarion». Y entonces, Eiemek observó detenidamente las páginas y los más mínimos detalles escritos por los antiguos; de los cuales él se había convertido en el ciclo final de su estirpe.

  Miró a Mizuit que jugueteaba con una cavidad de los ojos huecos del cráneo humano.

   —Mizuit, se acerca nuestro ciclo final, esto ya lo predijeron mis antecesores. Ellos pronunciaron que la espera terminaría cuando los dos antiguos se encuentren, y serán aquellos puntos luminosos que nos darán la señal. Una tierra encontrara la otra; porque la sabiduría estelar no los mostrará y sólo los que conocen sus secretos lo verán.

   Mizuit lo observó detenidamente, se paró de la mesa, saltó al piso y nuevamente se fue con dirección al barcón circular, donde estaba el telescopio de huesos.

  Varios minutos después, Eiemek llegaba con algunos pergaminos y aquel gran libro astrológico. Su desconcierto fue tal, al ver a Mizuit emitir unos sonidos roncos y estar en posición defensiva, que exclamó:

    —¿Qué sucede Mizuik?

  Al acercarse más, Eiemek notó algo que no estaba, y que no debería estar. Vio una mancha negruzca posarse cerca del telescopio de huesos, se movía de una manera lenta levitando en el espacio y su forma cambiaba con cada movimiento. Y entonces sucedió que esta forma comenzó a emitir unos sonidos guturales y poco inteligibles.

  Mizuit seguía encorvado y en posición de ataque, y mientras la forma continuaba su marcha directo al felino, el sonido de éste se tornó de  una estridencia terrible, que se confundía con el otro sonido grave, emitido por esta forma cambiante y  ahora incolora.

  Eiemek observó detenidamente cada segundo y cada cambio. La forma comenzó una metamorfosis; a medida que se acercaba más y más ésta se ampliaba; y lo que fue al principio una mancha gris ahora se tornaba con colores. Ya no era una mancha o  forma cambiante, ahora esta forma tenía un semblante majestuoso… Ahora esta forma era un ser humano…  Un anciano milenario.

  El códice y los pergaminos se soltaron de la mano de Eiemek, la caída de estos objetos hizo que Mizuit volteara cual si tuviera dos enemigos a su lado. La forma, ahora hecha hombre, extendió lentamente su brazo derecho y Eiemek no daba credibilidad a los que sus ojos estaban contemplando: era un mago con el emblema de la orden del Novus Ordo.

 –

Continuará…

Markus E. Goth.

GLOSARIO ENCICLOPÉDICO: «Apuntes Visionarios de Xarzáş».

No hay orden sin caos, ni caos sin orden… Todo es una dualidad expresada en diferentes espacios… diferentes tiempos. Visto desde un orden superior que no se nos permite profanar. Y aunque muchas veces pensamos que cambiamos ese orden, es porque nuestro ciclo evolutivo tenía que experimentar ese cambio. Tomo las palabras pronunciadas en aquellos tiempos arcanos del  Oikibik-Tualt, Jesitd, para el debido entendimiento de los hermanos que me sucederán y seguirán velando por esta nuestra orden.

*Oikibik-Rout: Palabra que en el lenguaje Jesitdy significa Esfera de luz  [estrellas].

*Oikibik-Tualt: Planeta.

*Chiaga: Isla

*Ixquarión: Universo

*Jesitdy: Planeta rodeado en su superficie por una especie de materia ácida que corroe toda forma física, desintegrándola en su estado original, lugar maldecido por una serie de acontecimientos desafortunados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s