INTROVISION / Las Matemáticas de una Naturaleza Suicida

  La armonía matemática es la sangre que circula a través del cuerpo del universo en general y nuestra naturaleza particular. «El número es la más perfecta relación sexual entre las manifestaciones del universo»… Me hubiese gustado escuchar a Pitágoras decir algo como eso. Pero si no lo dijo, al menos lo intuyó. La armonía matemática es tan esencial para la evolución que tan solo el cálculo de pensar en el resultado de su ecuación para este planeta es doloroso. Algo me dice que nuestro planeta posee cierta inarmonía matemática, sobre todo en su expresión imaginativa, o más bien, en su facultad proyectiva. Como si los cálculos para codificar el devenir de la naturaleza en este planeta hubiesen estado a cargo de un Ángel y un Demonio cuya tarea era, entre otras cosas, desarrollar la armonía entre ellos a manera de práctica iniciática; y que de dicha armonía mutua entre sus dos polaridades, sin dejar por ello de serlo, dependiera el resultado último del cálculo matemático de nuestra naturaleza… Obviamente, algo salió mal.

  A primera vista este error de cálculo se traduce en el carácter cruel y conflictivo de toda expresión energética con independencia: todo lo que habla de la vida piensa la muerte. En un punto de su evolución la facultad proyectiva de la naturaleza proyectó, para leerlos de antemano, a los existencialistas… deviniendo la Naturaleza en fanática de esta visión de la vida. Un buen ejemplo es una especie como el Homos Sapiens, que pese a su elevado nivel mental y espiritual, gracias en parte a que su naturaleza no pertenece totalmente a la Naturaleza —en especial su imaginación— se ha convertido en una gran fuente de desequilibrio; y en una verdadera amenaza para la misma Naturaleza. Pero en cierto sentido el Homos Sapiens, siendo parte de la Naturaleza, cuya naturaleza fue creada a medias por ella, es culpable sólo a medias de su naturaleza inarmónica, siendo más bien un resultado de las matemáticas de una naturaleza suicida.

  Y si el hombre es un destructor de la naturaleza de la cual es parte, entonces, es la propia naturaleza la que posee los impulsos autodestructivos, ya que permitió el desarrollo de una especie que encarna lo más elevado, la imaginación, sabiendo que quizás la operación matemática que la creó en su propia facultad proyectiva estuvo a cargo del Demonio, o peor aún… del Ángel. O posiblemente, fue el resultado de un malicioso cálculo de la misma naturaleza, hastiada de sí misma y con suficiente ennui corriendo por sus venas vegetales y animales; por el ardor sin objetivo del fuego y la flaccidez sin motivo del agua… que decidió suicidarse lentamente, con un método cuya ejecución abarca millones de años y con una herramienta demasiado natural como para ser notada: el Homos Sapiens.

  Ella sabía que este chiquillo travieso también es hijo de la oscuridad sideral que permea otros esquemas y manifestaciones físicas; otras naturalezas con leyes diferentes a las suyas propias, que prosperan en lejanos planetas. Y sobre todo, la que permea todo lo inmanifiesto en el universo físico, y desde cuyo plano inspira la imaginación del Homos Sapiens. Permitiéndole que extraiga luz de sus entrañas. La Naturaleza tiene en esta especie la coartada perfecta para llevar a cabo su lento suicidio. Como no es una especie alienígena, los Dioses no notarán nada extraño en el comportamiento destructivo del Homos Sapiens, ya que todo se excusa con el principio de que toda creación nace de la destrucción: y el Homos Sapiens, lo saben los Dioses muy bien… Es un gran creador. Además, al fin y al cabo, el muchacho es parte de ella… Problemas domésticos sin importancia. ¡Tontos!, no se dan cuenta que la Naturaleza de este planeta se ha vuelto loca no por que le falte un tornillo, sino uno o dos números racionales.

  Si tal estado de cosas continúa, con una naturaleza existencialista que anhela ir tras Rimbaud a través de un pausado suicidio con la navaja llamada Homos Sapiens; y con este último demasiado ocupado en explorar el lado oscuro de su Ser como para darse cuenta de que sólo es un juguete en los desquiciados planes de la naturaleza física a la cual pertenece… La Naturaleza se saldrá con la suya… y con las manos más lavadas que Pilato. Pero en su caso… el líquido será sangre no agua.

  Bueno, no sé que me pasó, pero en cualquier caso pido disculpas por mi falta de armonía matemática en mi tesis sobre las tendencias suicidas de la Naturaleza. Quizás sea yo el que esté usando como coartada a la Naturaleza para regalarme yo mismo lo que me negaron mis padres en todos mis cumpleaños. Huelga decir que no era un pastel de chocolates. Cuando todo acabe, y si esta tesis es asumida como válida, la Naturaleza tendrá la culpa de mi suicidio… ¿O yo del de ella? Algo es seguro Hermanos Fanáticos, la sangre de ambos será tragada por las arenas ardientes de Zothique The Last Continent… El último acto en el lento suicidio de la naturaleza. Que quede claro que esta revelación de la conspiración iluminati de la naturaleza fue hecha aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser.

  Y saltamos directamente a la ecuación matemática de la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles. Este año en nuestro Blogzine, es el de la traducción de historias inéditas en lengua española de Clark Ashton Smith, especialmente del género de Ciencia Ficción. En la siguiente historia, tan fresca en lengua castellana como la sangre multicolor que ha de derramar la naturaleza en su hora aciaga, su colega solar se le adelantó cometiendo un suicidio tan frío que congeló totalmente nuestra estrella anfitriona. Su título: «Fénix».

  Y las matemáticas de la naturaleza mágica de «El Ciclo de Zhor», están constituidas con cifras de muerte y voluntad de poder. Y nuestra sección Tetramentis, en la página del jueves, continúa siendo, afortunadamente, el escenario en el cual se desarrolla este drama de naturaleza cósmica. El siguiente capítulo se titula: «La Sagrada Daga Dorada». Quien sabe si nuestra naturaleza realmente está leyendo esta saga de Markus E. Goth y no a los existencialistas.

  Abandonamos esta Introvisión con un armónico saludo proferido al unísono por el Ángel y el Demonio que calcularon al Homos Sapiens en la facultad proyectiva de la Naturaleza. Un saludo a nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. El monje negro de la medieval Averoigne, les pide que antes de seguir el ejemplo de la naturaleza le sea permitido proferir estas palabras… Sí… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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