INTROVISION / La Mala Digestión de la Última Cena

Ciertamente el banquete de la última cena fue una penitencia para las almas hambrientas que se reunieron alrededor del sepulcro para devorar el cadáver de la religión pasada. Pero esa noche más de un cadáver fue devorado. En algún momento, un zombi traidor se levantó con el propósito de vender a la tiranía de los Ángeles todos los Demonios del invitado de honor, cuyo número estaba simbolizado por cada una de las espinas clavadas en sus venas. Por supuesto, él no se enteró; estaba muy drogado como para que le importara el futuro de su sangre. Además, ya estaba sintiendo los primeros síntomas de la mala digestión que por miles de años iba a intranquilizar el estómago de su alma y la de sus seguidores. Los especialistas lo llaman: La Mala Digestión de la Última Cena.

  Pero mientras el malestar estomacal ya tenía asegurado en el tiempo al menos dos milenios de vómitos de voluntad indigerida y el goteo de bilis del hígado de la conciencia, el espacio también iba a tener su fiesta;  manchando su presente con la sangre del invitado de honor; derramada desde el grial de su cuerpo huérfano de carne y de huesos. Fue un gran ritual. En el cual cada gota de sangre fue una reliquia ansiada por los coleccionistas del lado oscuro del universo y la realidad, sin importar que habitaran esta dimensión, o fueran ciudadanos de las dimensiones superiores. Todas las entidades tuvieron un trozo de ese pastel de carne y huesos: humanos —incluyendo sus propios discípulos—; animales; ángeles, demonios y hasta vampiros. Cada uno de ellos se acercó a la carne y la sangre del invitado de honor con una visión diferente de lo que esa carne y esa sangre eran. Pues el grial, y la sangre que contenía, eran cosas diferentes para algunos hombres de dudosas inquietudes y para los vampiros. Y en la edición de esta semana de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, les revelaremos algunas de esas diferencias, de manera que nuestros Hermanos Fanáticos no tengan dudas sobre cual de los dos bandos es el suyo… Aunque dudo de su posible duda. Por ejemplo…

  Otto Rahn es el nombre de uno de esos hombres de dudosas inquietudes, para el cual el grial era algo muy físico. Y en nuestra sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles, publicaremos una investigación, traducida exclusivamente para nuestros lectores, que demostrará, entre otras cosas, el porqué Rahn es el Indiana Jones por antonomasia. Sigamos las huellas del investigador inglés, Richard Stanley, a través de diferentes locaciones europeas, en donde dejó las suyas Otto Rahn, uno de los tantos: «Buscadores del Grial Perdido».

  En la sección Tetramentis, en la página del jueves, publicaremos la continuación del episodio final de la primera temporada de la saga «Las Crónica de Zhor», titulado: «La Larga Noche del Día del Juicio Final». Pero no demos nada por sentado cuando de lo que se trata es de la buena o mala digestión de la imaginación de Markus E. Goth.

  Llegamos a la parte de lo aperitivos de la última cena de esta Introvisión. La debida libación con la sangre del invitado de honor sobre lo altares del sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual; y del monje negro de la medieval Averoigne. Y con dicha sangre escribiremos nuestro principio espiritual… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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