INTROVISION / Dialoghost

  —¡Rosas que desenvainan espadas, y muñecas que visten harapos de momias!… ¿Puedes imaginarte una mejor demencia?

  —No… Pero ahora es el turno de tu realidad.

  —¿Mi realidad?… ¿Qué quieres decir con mi realidad? ¿Acaso no es este momento y esta conversación parte de la realidad, no sólo de la mía, sino también de la tuya y de la realidad en general? ¿No sería más apropiado decir que ahora es el turno de mi demencia, pues eso es al parecer lo que intentamos hacer realidad con el poder del verbo?

  —Yo quisiera que fuera de esa manera, pero las leyes que gobiernan esta dimensión nos obligan a recrear la realidad de la que fuimos parte en algún átomo en el que estuvo comprimido el acuerdo perceptual de todos los seres de nuestra especie, y cuyo Big Bang dio lugar al surgimiento de la dimensión objetiva sostenida por nuestros sentidos y pensamientos. Tenemos que recrear esa realidad, y la cordura que la respaldó, a través del absurdo de lo que en nuestro antiguo estado definimos como demencia, que es la línea recta con la que están trazados todos los ángulos de esta dimensión.

  —¿Pero que es esta dimensión en cuya naturaleza bullen los delirantes átomos de rosas que desenvainan espadas y muñecas que visten harapos de momias? Pues si es una nueva realidad, superior a la anterior, es una lúgubre y espectral.

   —Sí, mi intangible amigo, ¡adivinaste!… Es una realidad lúgubre y espectral. En verdad somos espectros condenados en un extraño infierno. En este infierno, que más bien es una especie de limbo, nuestro castigo consiste en recrear nuestra antigua realidad, cuerda y objetiva, a través de un proceso imaginativo demencial. Debemos retorcer cada escena de nuestra vida ¿física?, desplegada en el Big Bang de aquel átomo cuyos dolores de parto fueron provocados por el intenso acuerdo perceptual de los seres de nuestra especie. Y debemos hacerlo con el poder de un verbo siniestro y horroroso, adornado con las joyas de una oscura imaginación, cuyos diseños deben ser el equivalente surrealista de aquella realidad ¿tridimensional?, de la que estuvimos tan apegados, y de cuya cordura nos cuidamos muy bien de que no perdiera su virginidad, por la intensa violación de una imaginación desbordada. Aquí, la purgación de nuestros pecados perceptuales debe satisfacer el sentido estético de los amos de esta dimensión espectral, los cuales al parecer si alguna vez fueron seres de nuestra especie, fueron fanáticos de la literatura de horror y la poesía surrealista. Es por ello que nuestra recreación distorsionada de aquella realidad que jugamos respetando todas las reglas, debe combinar esas dos expresiones del alma de los seres de nuestra especie: el horror y el surrealismo. De esa manera, cuando te comenté una experiencia de mi antigua realidad en términos de «rosas que desenvainan espadas y muñecas que visten harapos de momias?», fue la expresión distorsionada de la intuición de un fragmento de mi antigua realidad, de la mano de un verbo surrealista y escalofriante. Posiblemente, las rosas en mi antigua realidad sólo poseían algunas espinas en acuerdo con su propia realidad, en acuerdo con sus leyes. Y las muñecas que visten con harapos de momias, fueron posiblemente la expresión de una experiencia con algunas niñas traviesas en alguna escuela de mi infancia… Pero en esta dimensión… ya sabes… Niñas con uniformes escolares y coloridas rosas con espinas, no representan una realidad muy atractiva para los que nos gobiernan. Espero haberme explicado claramente. ¿Alguna pregunta o comentario antes de que pasemos a la recreación de tu realidad?

  —¡Ooops!

  Y yo digo… ¡Uffff! Apostaría que los seres que gobiernan esa dimensión espectral, ese fantástico limbo en el cual reinan las creaciones de una oscura imaginación, debieron haber vivido en Zothique The Last Continent. Sí, los imagino a ellos, que fueron fruto de la oscura imaginación de Klarkash-Ton, padeciendo hermosas pesadillas en las que leían las historias de su futuro hogar dulce hogar. No es de extrañar que dichos seres, en la primera oportunidad que tuvieron de tomar las riendas de un infierno, decidieran otorgarle una naturaleza literaria, en el sentido zothiqueano de la palabra claro está. Pero nosotros aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, también tenemos nuestra propia realidad que distorsionar, y eso lo haremos en la edición de esta semana.

  Nos arrastraremos directamente a la sección Tetramentis, en la página del jueves. En ella destellará la última de la esmeraldas luciferinas que el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, extrajo del lado oscuro de su alma, exhibiéndolas todas en la vitrina de su libro, Plexus Lunaris. Su título: «El Cementerio de los Epitafios Mágicos».

  Nos despedimos de alguien que seguramente es uno de los regentes de esa extraña dimensión de oscuras crónicas de una antigua realidad brillante, hablamos de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Él personalmente se encarga de distorsionar cada semana la luz con las oscuras ediciones de nuestro Blogzine. Y todo coronado con la lúgubre diadema de nuestro lema… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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