INTROVISION / El Cordero y la Serpiente

La mama oveja miró con ojos cargados de tristeza a su cría más pequeña, mientras ésta emprendía su viaje iniciático; una tristeza nacida de la siempre clarividente intuición maternal para reconocer al hijo condenado, aquel que por un motivo o por otro, sabe muy bien que no tendrá una vida normal y que, quiéralo o no, sus días no terminarán como la luz manda. Ya su primer balido de nacimiento fue un signo aterrador para todas las ovejas que se encontraban pastando en los alrededores. También lo fue para el pastor, que a pesar de ser un habitante de una estrella lejana, se estremeció. Ni qué decir que también fue un mal presagio el hecho de que su color era negro. Las ovejas no son xenófobas, pero en su mundo el color negro en uno de sus miembros significaba futuras perturbaciones y cambios en su pacífica, estrecha y conservadora vida campestre.  Todas las manifestaciones de rebeldía y genio estaban contenidas en el nefasto color, que de por sí no necesitaba otra cosa que serlo para encarnar todos esos temores, en medio de un mundo de blancura nívea representado por el resto de la comunidad.

  Pero las ovejas habían desarrollado a través del curso evolutivo de su especie toda clase de rituales y leyes,  estableciendo un orden de cosas que diera respuestas y un curso de acción definido a todas las actividades que formaban parte de su mundo, ya sean éstas políticas, sociales, científicas o, como en este caso, espirituales. Y de esa manera tenían una especie de ritual de iniciación, o más bien, una series de ordalías a la que tenía que someterse el cordero cuya actitud y color levantaban preguntas preocupantes en la comunidad. Esta clase de engendros, se veían forzados a emprender una peregrinación a las tierras del mito, y una vez allí, hacer penitencia frente al templo de la luz, hasta que ésta se dignara a abrir las puertas de su morada y sumergir al cordero en las fuentes sagradas repletas de luz virgen, aquella que aún no había destellado sobre ningún universo, planeta o tierra del plano visible. Esta luz virgen, según las leyendas, borraba toda mácula de los corderos negros, convirtiéndolos en miembros normales de su sociedad, que ya de adultos serían inmaculadas ovejas blancas sin ninguna diferencia que lamentar.

  Pero resulta que el camino que conducía a las tierras del mito estaba mutilado de caminos transversales que conducían a los reinos de otras especies animales. Y en un lúgubre cruce de caminos, perfecto para un ritual de magia negra, nuestro cordero se tropezó con un representante de uno de estos reinos que se dirigía a las tierras del mito correspondiente a su naturaleza. La criatura pertenecía al reino de las serpientes. Era un glorioso ejemplar de su pueblo, ostentando una magnífica armadura de escamas púrpuras que reflejaban la luz de la luna con destellos que se desprendían como saetas. Ambos animales quedaron sorprendidos. La serpiente porque en verdad era la primera vez que veía un cordero tan joven y de color negro; y el cordero porque nunca había visto una visión tan hermosa en su corta vida. Se comprendieron inmediatamente, y por lo tanto la serpiente no tuvo problemas en comprender la explicación del cordero a su pregunta de hacia dónde se dirigía y para qué.

  —Jajajajaja… —rió la serpiente—. Es evidente el porqué el único simbolismo de tu pueblo es el del sacrificio. Nosotras las serpientes nos sumergimos cuando queremos en las fuentes repletas de luz virgen, pues esas fuentes rebosan su contenido en la oscuridad… La verdadera fuente de la luz. Ustedes prefieren ofrecerse en sacrificio a la luz antes de afrontar valerosamente los desafíos de la oscuridad, simbolizado en tu especie por la hermosa lana negra que cubre su cuerpo… y tu alma también, aunque eso quizás, los tuyos no lo saben. Tu cualidad es la mansedumbre y la mía la astucia. Alguien recomendará en un futuro lejano que el equilibrio perfecto es poseerlas  a las dos. Pero por ahora, te recomiendo que encarnes una sola: la astucia… que es hija de la sabiduría. Una sabiduría temeraria, que se alimenta de la luz que duerme en la oscuridad, y no se limita sólo a la pueril experiencia que ofrece aquella. Debes abrazar la oscuridad simbolizada en tu color, y que en tu frente destelle desde ya el orgullo del poderoso futuro que te espera: el de ser una oveja negra, o, si así lo quieres, algo mejor. No es muy difícil para un cordero aprender a arrastrarse como una serpiente. Sólo tienes que mirar fijamente a mis ojos y permitir que el fuego frío que destella al fondo de ellos te bañe. No temas, no te devoraré; pues eres una pieza muy preciosa para la oscuridad y por lo tanto uno de los nuestros.

  La mama oveja miró desconcertada al extraño caminante. Había algo familiar en él, pero no podía decir qué era. Cabeceó para espantarse un pensamiento que le cruzó por su mente. No, no podía ser su muchacho. Él debe encontrarse en estos momentos en las tierras del mito ofreciendo en sacrificio la terrible energía encarnada en su siniestro color en orden de que los poderes de la luz se muestren también en la lana que cubre su piel. No, no podía ser su muchacho. Además… él no es un macho cabrío.

  Pobre mama oveja. Si ella supiera lo que nosotros sabemos aquí, en este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, que a su mimado corderito le crecieron cuernos y una barbilla. Y mejor aún, que él sólo pasó por el frente de su casa para echarle un último vistazo. Pues su verdadero destino es Zothique The Last Continent, el hogar por antonomasia de todo lo que simbolice la oscuridad. Pero, ¿y el pastor de las ovejas?… Bien gracias. Quizás el pastor es uno de nuestros Hermanos Fanáticos, y de ser así, seguro estará más pendiente al contenido de la edición de esta semana que a una más de sus ovejas perdidas… Gajes del oficio.

  Nos arrastramos como toda buena serpiente a la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles. El maestro Colin Wilson, uno de los pensadores más respetados durante casi 60 años en el mundo de la literatura oculta, sociedades secretas, historia de la magia, y toda clase de manifestaciones alternativas de la mente y el alma humana, nos quiere convencer de que existió una civilización lo suficientemente saludable como para durar 100 000 años de vida. Y para hacerlo nos muestra esta contundente prueba titulada: «¿Una Civilización de 100 000 años?».

  La sección Tetramentis, en la página del jueves, es el corral hacia donde ha regresado una oveja negra que nunca tuvo problemas existenciales por la oscuridad que refugiaba su alma; ni qué decir que siempre tuvo la facilidad de metamorfosearse en un macho cabrío o en algo peor. Nos referimos a nuestro archidemonio favorito: Morgan Vicconius Zariah. Él sigue siendo sin dudas uno de los miembros fundamentales de este Blogzine, a pesar de que su último trabajo publicado en él: «El Sansara de los Locos», fue un conjuro que casi nos volvió locos por la posterior ausencia de Vicconius durante todo un año. Pero ya sentimos el aire de este espacio polucionado por la oscura aura de su imaginación. «Canción de Cuna», se titula el primero de una serie de textos de Vicconius que se publicarán durante todo este mes de septiembre, y si el infierno no nos defrauda, incluso más allá. Otra cosa, les recomiendo que se duerman con esa nana… pues tendrán pesadillas.

  Nos despedimos del Ser que sin dudas se disfrazó de serpiente para descarriar el camino del corderito. Nuestro sumo sacerdote, Markus E.Goth, editor y director de este Templo Virtual. Que buen consejo le dio, como lo son también cada una de sus ediciones semanales. Y algo que también le dijo, pero que no se escuchó por ser un susurro, fue… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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