RUNES SANGUINIS / Gigantes en la Tierra : ¿Caminan aún entre nosotros los descendientes del Gigantopithecus? – Por Mark A. Hall y Loren Coleman

True Giants Is Gigantopithecus Still Alive? - Mark A. Hall y Loren Coleman

  Todos hemos escuchado sobre gigantes. Hoy en día, la palabra probablemente traiga a la mente unos pocos ejemplos de seres humanos quienes han alcanzado un tamaño extremo, como Robert Wadlow, quien alcanzó una altura de 8 pies 11.1 pulgadas [2.72m] y es considerado como «la persona más alta de la historia». Típicamente, tales gigantes humanos alcanzan una altura de menos de 9 pies [2.74m] por lo que declaraciones de una mayor altura parecen ser exageraciones. Han existido, por supuesto, historias de gigantes mucho más grandes. Los gigantes de los libros de historias eran enormes criaturas más altas que las casas. ¿Pero puede existir una base en el mundo natural para soportar tales seres?

  Creemos que existieron —y probablemente aún existen— «verdaderos gigantes», que ellos constituyen la base real desde donde emergieron los gigantes de los libros de historias. Ellos son la razón por la cual las personas en los tiempos antiguos hablaron de gigantes famosos como Goliat. Y también, que ellos son la razón por la cual las personas aún ven gigantes del tamaño de árboles en los tiempos modernos. No muchos consiguen verlos; los gigantes pasan la mayor parte de su tiempo en lugares remotos. Pero ellos aún se tropiezan con las personas de vez en cuando, dejando tras de ellos apropiadamente grandes huellas. Existe una base en la ciencia moderna para discutir la existencia genuina de gigantes de este tamaño; pero podrías estar preguntándote por qué —fuera de la biblia y las leyendas— no has oído mucho acerca de ellos.

  Bien, primeramente, la existencia de Verdaderos Gigantes no es una idea popular. Tales cosas no se suponen que sean reales. Así, cuando las personas los han reportados en lugares como Cairngorms en Escocia, en el sureste de Asia, en Canadá, ellos han sido considerados equivocados o deshonestos. Segundo, los fósiles que han sido descubiertos de este particular primate gigante, han sido atribuidos no a gigantes humanos sino, erróneamente, a monos gigantes. No existe ninguna prueba en el fósil mismo para soportar esta determinación. Más bien, ha sido simplemente un prejuicio popular entre los especialistas de fósiles. Sin embargo, algunas personas han sugerido que los fósiles conocidos como Gigantopithecus, son hombres gigantes. Creemos que esa hipótesis algún día probará ser correcta.

  Huesos del tamaño del Gigantopithecus han sido hallados en muchos lugares alrededor del globo en los últimos siglos, pero mayormente se perdían antes de que las descripciones apropiadas pudieran ser registradas. Algún día, el descubrimiento de más huesos gigantescos en excavaciones científicas apropiadas, construirá un registro total de la prehistoria de los verdaderos gigantes. Hoy sabemos algo de esos gigantes. Ellos han estado en los noticieros de lugares como el sur de Asia por décadas, y al final del 2005 se convirtieron en una sensación de los medios una vez más. El mundo fue obsequiado con noticias despachadas desde el interior sur de la Península de Malasia, acerca del Orang Dalam [«hombre del interior»] de Johor. Huellas gigantescas fueron encontradas y peludas figuras semejantes a hombres, de 10 pies de alto [3m] y más, fueron reportadas haber sido vistas.

  Fue en 1992 cuando conectamos por primera vez las características específicas de los Verdaderos Gigantes de los registros modernos con la sobrevivencia del Gigantophitecus, y todo acerca de primates extremadamente grandes que ha salido a la luz desde entonces ha soportado esa asociación. Estos Verdaderos Gigantes no son «Pie Grande», a pesar de algunos esfuerzos de hacer comparaciones simples con criaturas como la que apareció en la famosa película de 1967 de Patterson Gimlin. Estos son «Nuevos Gigantes», y nunca alcanzan una altura mayor de 9 pies. Ellos pertenecen a una rama genética diferente de primates, que no crecen hasta la altura de los Verdaderos Gigantes. Ellos son diferentes tanto en características físicas como en el comportamiento; y dejan huellas diferentes.

  Los Verdaderos Gigantes del tamaño de árboles eran familiares bajo diversos nombres para los habitantes originales de Norte América. Una piedra cubierta de petroglifos en Carolina del Norte es llamada la Jutaculla por los legendarios gigantes de las montañas. Table Rock, en Carolina del Sur, es considerada ser un antiguo jefe entre los gigantes. En el este de Canadá, Samuel de Champlain escuchó sobre temibles gigantes que se decía vivían en los bosques. Otros exploradores franceses escucharon lo mismo y notaron lo mucho que los indios parecían estar atemorizados por estas criaturas. En Alaska, los Verdaderos Gigantes eran legendarios. El registro histórico cuenta como un jefe indio desapareció luego de que su grupo viera huellas de un Verdadero Gigante conocido por ellos como Gilyuk. Las regiones montañosas alrededor del mundo parecen estar particularmente pobladas con tradiciones de Verdaderos Gigantes. Ellas sugieren que aún cuando estos gigantes ya no estén en los alrededores, en algún tiempo fueron una realidad. Avistamientos de altas figuras entre la niebla de las montañas y la espesura de los bosques, incluyendo la evidencia obvia de enormes huellas, todo parece respaldar la posible sobrevivencia de los Verdaderos Gigantes, incluso hoy en día.

  • El Gigante Universal

  Nos enfocaremos en esos numerosos seres que son los sobrevivientes del Gigantopithecus, una rama de primates especificas con su propio linaje. Cuando se examina cuidadosamente su descripción física no se asemeja a la de ningún otro animal. Ellos poseen pies que dejan enormes huellas de un carácter único. Poseen sus propios rasgos culturales, logrado quizás en parte, por lo aprendido de otros; poseen su propia conducta que es consecuencia de su origen único, y estatus entre los primates.

  Todo lo que conocemos de ellos ahora puede ser extraído de los registros humanos de encuentros en zonas inhóspitas, los rastros que han dejado atrás, y el conocimiento de grupos étnicos alrededor del planeta que hablan en sus historias locales acerca de esos «hombres grandes». El último trabajo de campo dirigido por Bernard Heuvelmans, el «padre de la criptozoología», llevado a cabo en las junglas del oeste de Malasia, pretendía verificar todas las historias de estos hombres salvajes y peludos de la región que él había acumulado durante un intercambio de correspondencia que duro dos años. Él creía que existían en el área antropoides gigantes desconocidos aún para la zoología. Él los identificó como siendo probablemente el Gigantopithecus, el primate más grande conocido, el cual vivió hace alrededor de medio millón de años en el sur de China, y supuestamente se extinguió hace 100 000 años.

  Dejemos claro desde el principio que, a pesar de las tendencias de los grupos étnicos locales de llamar «hombres» a estos primates altos, probablemente ellos no sean hombres [en el sentido de que ellos no son Homos Sapiens]. El Gigantopithecus, mientras puede ser percibido como «hombre gigante» en oposición al «mono gigante», no puede sin embargo ser identificado como «humano». El verdadero paisaje de la evolución del primate incluye muchas ramas con capacidades sofisticadas. El reciente descubrimiento del Homos Floresiensis en Indonesia, es un buen ejemplo de lo que encontraremos en las décadas siguientes. Estas Pequeñas Personas de Indonesia se encuentran en el extremo opuesto del espectro de la diversidad primate. Ellos son enanos «hobbits», quienes ahora sabemos han coexistido con los seres humanos desde hace 12 000 años. Los nativos de Indonesia aún dan testimonios de verlos vivos. El descubrimiento del Homos Floresiensis se ha convertido en una experiencia paradigmática e inspiradora para los paleo-antropólogos. Ellos están descubriendo que estos primates poseían capacidades inesperadas, y puede que hayan sobrevivido hasta tiempos recientes.

  Cuando escribió por primera vez sobre gigantes hace veinte años, Mark Hall, se refirió a ellos como «el gigante universal». Una de las cosas sorprendentes que han salido a la luz sobre los Verdaderos Gigantes, es cuán universal ellos han resultado ser. Ellos son conocidos en pequeños grupos de islas como las Comoros en el Océano Índico. Los esquimales de Groenlandia dicen que ellos habitan en el borde de la gran capa de hielo de esa isla. Las tierras baldías de Islandia parece que fueron habitadas por ellos en el pasado.

  Nadie puede decir precisamente donde ellos aún podrían habitar hoy en día. Pero podemos decir —cuando tradiciones de tales criaturas aún existen en las Islas de Hawai— que ellos se han expandido alrededor del globo. Ellos han usado balsas para viajar y su antigüedad significa que ellos bien podrían haberse movido de un lugar a otro hace mucho tiempo, usando antiguos puentes de tierra y configuraciones continentales. Su nivel de éxito pudo haber variado al pasar el tiempo dependiendo de la competencia que pudieron encontrar y el desarrollo de sus propias habilidades tecnológicas. Más importante, quizás, ellos pudieron aprender de otros como los seres humanos, quienes aparecieron más adelante en la prehistoria.

  Contamos con información indirecta sobre cómo ellos pudieron lucir, transmitidas de tradiciones antiguas entre las tribus de humanos, pero también contamos con conocimientos específicos de ellos en los fósiles descubiertos. Estos están limitados hasta el momento a algunas áreas de Asia. Otros descubrimientos corrieron la suerte de perderse o ser destruidos por la carencia de interés y comprensión acerca de lo que ellos representaban. Si pudiéramos mostrar más discreción cuando aparezcan en el futuro huesos de gigantes en lugares extraños, seremos capaces de estudiarlos y agregar a nuestro conocimiento sobre cómo estos gigantes se propagaron durante los últimos varios millones de años hasta finalizar donde los vemos ahora. Los Verdaderos Gigantes parecen que aún están presentes en muchos lugares del planeta. Ellos han sido vistos en lugares no muy distantes de donde habitan muchas personas, del todo inconscientes de ellos. ¿Cómo explicamos esta carencia de conocimiento? Primero, los gigantes han aprendido a mantenerse en secreto, pues su historia es la de ser asesinados desde que los humanos comenzaron a usar armas de fuego y otras armas para defenderse a sí mismos de otros competidores. Segundo, este tópico no ha sido bienvenido en los tiempos modernos. Nuestra memoria social de estas criaturas se ha borrado rápidamente y ha sido manipulada tanto psicológicamente como sociológicamente. En «Giants in Those Days», el profesor Walter Stephens, de la John Hopkins University, argumenta que el punto de vista moderno del gigante jovial ha suprimido los tempranos registros que contenían la realidad histórica de los gigantes y la percepción de ellos como un agresivo cohabitante de la Tierra.

  • Evidencia Fósil

Mandibula de un Gigante

  Cuatro categorías de evidencia respaldan la presencia de gigantes como seres vivientes alrededor del mundo, seres que han sobrevivido hasta los tiempos modernos, a pesar de sus limitaciones de intelecto y la enemistad de la humanidad. Las numerosas tradiciones de gigantes es un cuerpo de evidencia a considerar. Otro es la persistencia de reportes dados por personas que han visto gigantes y las descripciones de lo que han observado. Una tercera categoría de evidencia puede ser encontrada en los rastros dejados por estos gigantes en lugares donde ellos han sido avistados. Y, finalmente, existen fósiles que permanecen que muestran el origen de los Verdaderos Gigantes. La primera descripción de estos fósiles los identifica con el Gigantopithecus, que significa «Mono Gigante». Una opinión posterior sugiere que ellos pertenecen al Gigantanthropus, u «Hombre Gigante». Pensamos que la última definición probará ser algún día la más exacta de las dos.

  Hace más o menos entre 16 y 10 millones de años, un grupo de primates, el euroasiático Drypopithecines, había evolucionado. Entre ellos había una criatura del tamaño de un hombre pero con forma de mono que se denominó como Dryopithecus. Este parece que ha sobrevivido dando lugar a la leyenda de Yeti de los Himalayas. Tenía un pariente mucho más grande, conocido como el Gigantopithecus, conocido sólo por los huesos de las mandíbulas y los dientes. Restos de las demás partes del cuerpo no han, hasta donde nos dicen los registros, sobrevivido. Los fósiles son raros. Ellos han sido identificados en China, India y Vietnam. Los primeros huesos del Gigantopithecus en ser reconocidos fueron obtenidos por Gustav Heinrich Ralph von Koenigswald [1902–1982], un científico alemán que cultivó el hábito de examinar el contenido de los establecimientos farmacéuticos en Java y China. De esta manera, él fue capaz de descubrir huesos fosilizados que habían sido coleccionados y posteriormente entregados a farmacéuticos, quienes molerían estos «huesos de dragones» para crear pociones. Basado sólo sobre sus anteriores descubrimientos de dientes, Von Koenigswald sugirió que ellos pertenecían a un mono gigante.

Comparación entre una Mandibula de un Gigante y la de un Ser Humano

  El colega de Von Koenigswald, Franz Weidenreich [1873-1948], examinó nuevamente los dientes gigantes y los descubrimientos posteriores, llegando a una conclusión diferente. Él pensó que ellos eran evidencia de un hombre gigante y que debería ser llamado Gigantanthropus. El primer punto de vista ha permanecido entre la mayoría de los científicos del presente, de manera que el nombre usado en todas las discusiones es Gigantopithecus. La mejor manera de apreciar el tremendo tamaño de estas criaturas podría ser comparando el hueso de quijada fósil con la quijada de un hombre moderno. Reconstrucciones de este animal lo describen como un gorila sobredimensionado. Un modelo describe a un Gigantopithecus erecto que alcanza una altura de 10 pies [3m], a pesar de que pensamos que es muy bajo. Estas criaturas caminaban erectas la mayor parte del tiempo y eran diferentes al gorila en la mayoría de las características. Un Verdadero Gigante fue medido una vez, dando como resultado 13 pies [4m]. Alturas de 15 y 20 pies [4.6 y 6 metros] han sido reportadas en avistamientos más recientes.

  Lo que hace que esos elevados atributos sean posibles es que el tamaño de las huellas reportadas ha crecido también en proporción. Mientras los reportes han hablado de gigantes más grandes, así mismo han crecido las medidas de las huellas. Una vez que se alcanza el tamaño de 20 pies, nos encontramos en un nivel tan grande que los humanos habrían tenido dificultad en dar un reporte adecuado; también, exageraciones no intencionadas podrían escabullirse en la descripción de estos reportes más espectaculares. Sin embargo, no queremos excluir la posibilidad de que estos gigantes alcancen alturas mucho más grandes. Quizás existen casos de Verdaderos Gigantes de larga vida quienes han sobrepasado la altura más común entre sus congéneres de 10 o 20 pies.

  Las personas han reportado Verdaderos Gigantes en Norte América. Esto genera las objeciones de que ningún resto de fósiles ha sido hallado en las américas, y que una posible migración hacia el nuevo mundo es improbable. No obstante, existen reportes de huesos gigantes que han sido hallados en el Nuevo Mundo; ellos simplemente fueron manejados negligentemente y se perdieron. Los científicos no andaban en busca de tales evidencias y no mostraron interés por el descubrimiento cuando tuvieron la oportunidad de examinarlo. La historia de la paleantropología en Norte América ha sido una de  búsqueda de fósiles dentro de parámetros limitados de tiempo y especies. Desviarse de esos parámetros no es «aceptable», y así, reportes de «huesos gigantes», fueron a menudo excluidos de cualquier consideración. Con una vigilancia creciente, podemos esperar que los restos fósiles algún día serán reconocidos y conservados.

  En cuanto al asunto de la emigración, se han sucedido cambios geológicos en el planeta como los del Pleistoceno que son ahora reconocidos. Los Verdaderos Gigantes pudieron haber caminado desde el Viejo Mundo al Nuevo cuando un puente de tierra lo permitía. O ellos pudieron haber navegado, como algunas tradiciones latinoamericanas lo describen. Como los seres humanos hicieron el viaje del Viejo Mundo al Nuevo, así mismo lo hicieron esos otros primates, y podemos especular que ellos lo hicieron quizás antes que los humanos.

  • Grandes Huellas

Huellas de un Gigante

  Las observaciones de los Verdaderos Gigantes en tiempos modernos no han sido muy frecuentes, pero no podemos estar realmente seguros de cuan a menudo han sido vistos. Si una noche alumbras con tus luces delanteras a una figura alta de 20 pies en el camino frente a ti, ¿a cuántas personas se lo dirías? Existe suficiente tradición amerindia concerniente a los Verdaderos Gigantes; ellos han dejado sus marcas en los nombres que le han sido dados a lugares en Norte América. Y hay reportes modernos de ellos también desde todas partes del mundo. Para sobrevivir ellos permanecen a una tímida distancia de los seres humanos. No es casualidad que las observaciones detalladas de estos gigantes son a menudo hechas desde la distancia y que los mejores registros vienen desde las zonas montañosas, como en el caso de Norte América. Hay dos razones para esto.

  Primero, estos gigantes sobrevivientes ya no confrontan a los seres humanos si pueden evitarlo. En raros ejemplos de un prolongado contacto visual, ellos han mantenido la distancia de los observadores. Segundo, en el noroeste del pacifico en el Nuevo Mundo, se ha dado un proceso sin paralelo para recolectar huesos de criaturas peludas de todas clase. Si esfuerzos comparables fueran hechos en otra parte, probablemente escucharíamos de similares hechos comprobables y avistamientos detallados de Verdaderos Gigantes.

  Antes de que suposiciones no garantizadas sobre el cuerpo y la masa de los Verdaderos Gigantes sean hechas, los muchos detalles desconocidos deben ser enfatizados. No sabemos cuánto del impresionante tamaño de los Verdaderos Gigantes es sólo el pelaje exterior o cómo luce su cuerpo debajo de él. No sabemos cuán eficiente es este cuerpo, cuán ágil o torpe es, a qué clase de enfermedades es proclive y cuán activo o inactivo pueda ser en un día cualquiera. Las preguntas sin respuestas acerca de los Verdaderos Gigantes son legiones, tal como la extensión de su cultura, su lenguaje y habla, si existen, e incluso las características de su dieta. [Su reputación folclórica de caníbales no debe ofuscar nuestra percepción de su dieta. Para soportar su tamaño, lo gigantes son probablemente omnívoros, alimentándose tanto de plantas como de animales]. Se considera que la dentadura del Gigantopithecus se ha adaptado a la alimentación gramínea, incluyendo las raíces y tallos de hierbas. La sugerencia aquí es que ellos también le agregan carne a su dieta, aunque no lo fuera en tiempos remotos, si en los siglos recientes.

  La apariencia moderna de los Verdaderos Gigantes se distingue mayormente por las singulares huellas que dejan. Esas huellas son enormes y muestran sólo cuatro dedos prominentes. A menudo se distingue el rastro de un quinto dedo en el interior del pie. Estos gigantes poseen seguramente miembros mamarios, de manera que los huesos para cinco apéndices fueron suprimidos de alguna manera en el curso de su evolución. Los pies del Verdaderos Gigante soportan una gran altura y puede ser que el Hallux [normalmente un gran dedo] proporciona una asistencia extra en el equilibrio de su posición erecta; pero parece ser un dedo más pequeño que el resto y funcionar como auxiliar. Las personas, convencidas de que ellos conocen como lucen las «huellas de pie grande», parecen que han subestimados tales huellas. Grandes huellas de cinco dedos también existen que pueden ser atribuidas a criaturas conocidas como Neo Gigantes cuyo crecimiento no alcanza más de 9 pies de altura. Los Verdaderos Gigante son algo diferente y sus huellas muestran típicamente sólo cuatro dedos prominentes.

  Un viejo refrán dice que el mapa no es la misma cosa que la tierra que muestra, por ello debemos también tener en cuenta que «la huella no es el pie». La impresión dejada en la arena, el suelo o la nieve no nos muestra la estructura del pie; es simplemente una perturbación hecha por el movimiento del pie. Las impresiones pueden ser incompletas como cuando se corre o se camina en puntillas. Las huellas de cuatro dedos son del todo otro caso. La impresión nos muestra la evolución del pie del primate para sostener una criatura del tamaño del Verdadero Gigante. El pie es llano y ancho, y algunas veces sólo posee cuatro dedos aparentemente del mismo tamaño. Su espesor es la mitad de la largura total del pie. El quinto dedo se ha vuelto un vestigio, y podría incluso estar ausente en algunas huellas.

  La misma tendencia hacia un pie ancho con menos dedos es aparente en la huella del Yeti. El Yeti es una criatura voluminosa y achaparrada que puede ser asociada con los orígenes del Dryopithecine. Deja una huella ancha que ha evolucionado casi hasta parece que sólo posee tres dedos. Eso se debe a que tres de los dedos se han vuelto tan pequeños y arracimados que parecen ser un solo dedo. Existía confusión acerca del número de dedos en esta clase de huellas cuando fue descrita por primera vez en Asia. El mejor registro de huellas de Verdaderos Gigantes ha sido preservado en Norte América. Ejemplos han sido reportados en Could Lake, Alberta [10x21pul/25x53cm], en junio de 1976; Snoqualmie, Washington [8x21pul/20x43cm], en enero de 1976; en las afueras de Astoria, Oregón [7½x17pul/18x43cm], en diciembre de 1977. Un gráfico de la anchura y largura de estas huellas muestra un consistente promedio en una línea inclinada que se extiende desde un punto de 3½x9pul [8.9x23cm] hasta el punto de 12x24pul [30x61cm].

  No ha habido evidencia directa para vincular el Gigantopithecus con las huellas de cuatro dedos del Verdadero Gigante del folclore. Las grandes huellas con cuatro grandes dedos y un dedo lateral que han sido encontradas se asocian con el Orang Dalam, que aparenta ser una encarnación viva del Gigantopithecus.

  • ¿Caminan los Gigantes la Tierra?

  Si contamos con más evidencia contemporánea de Norte América que de cualquier otra parte sobre el Verdadero Gigante, se debe a que se han hecho mayores esfuerzos por recolectar los registros encontrados allá. Pero ahora esas evidencias pueden ser eclipsadas por el estudio cercano de gigantes en el sur de Asia. Los descendientes que sobreviven del Gigantopithecus han sido identificados en Europa, Asia y Norte América como una figura erecta y algo inclinada parecida al hombre y de una altura espectacular. Aquellos que desean ver pruebas de la existencia de gigantes sólo tienen que examinar las quijadas y dientes de este tipo de fósiles. Muchos otros supuestos huesos y cráneos de gigantes pueden ser mencionados, pero ellos fueron encontrados hace siglos, antes del advenimiento de la antropología física y por tanto no fueron preservados.

  Los gigantes han sido interpretados como personificaciones de fenómenos naturales, como viejos dioses en conflictos con otros nuevos, y como demonios venidos del reino de la muerte. Considerando a los gigantes desde otro punto de vista, como hombres gigantes, el mitólogo John A MacCulloch dice esto: «Ellos han sido considerados como una temprana y salvaje raza de hombres, con armas de piedras, en oposición a una raza más cultivada que ya usaba el arado… Los rasgos más salvajes de los gigantes sugieren una raza salvaje, pero la teoría no explica la creencia universal en gigantes ni la gran estatura adscrita a ellos».

  La estatura de los gigantes es explicada por su identificación como una rama diferente de primates [Gigantopithecus]. La naturaleza «universal» del gigante puede ser explicada con la siguiente hipótesis: que la distribución de los «hombres gigantes» coincide de manera cercana con la expansión de los seres humanos alrededor del globo, y el éxito de los Verdaderos Gigantes estuvo basado en su habilidad para imitar la cultura de los seres humanos. En la vestimenta, el lenguaje y los patrones de sobrevivencia ellos hicieron bien al copiarlos de los modelos de sus cercanos vecinos humanos. El cerebro de estos gigantes combinado con su habilidad física los dotó de la capacidad para vivir como seres humanos, comunicarse con humanos y adaptarse a los cambios climáticos del planeta, desde el frío norte hasta las regiones ecuatoriales. Los gigantes fueron exitosos en formas que los humanos habían probado primero. Lo que sabemos sobre los Verdaderos Gigantes sugiere tres fases en su interacción con los seres humanos. La primera fase nos habla de los tiempos antiguos cuando los gigantes vivían como humanos y compartían el lenguaje y la cultura de los más pequeños y débiles hombres y mujeres. Las habilidades de los gigantes les permitió propagarse por el globo, al igual que sus parientes más pequeños. La extensión de la penetración de los gigantes dentro de África y Sur América es aún debatible, si bien esta situación sólo reflejaría nuestra indiferencia colectiva hacia el asunto en esas regiones.

  La siguiente fase es la del cisma de las dos especies. Los Verdaderos Gigantes podrían haber sido demasiado exitosos en el arte de la imitación. Con su estatura superior, ellos podrían parecer, después de todo, como algo amenazante. Ellos poseían un gran apetito y competían con los humanos por el mismo alimento y espacio vital. Ellos eran conocidos por su inclinación al canibalismo. Este particular canibalismo siempre involucraba comer humanos en oposición a comerse otros gigantes. Muchos humanos los consideraban feos y estúpidos. Posiblemente el número de gigantes se incrementó hasta un punto de amenazar a sus vecinos más pequeños. Una segunda causa viene a la mente para tal división en esta fase. Los Verdaderos Gigantes podrían carecer de la capacidad de avanzar culturalmente junto a los seres humanos. En los tiempos antiguos, la vida de nuestros ancestros era dura y cruda en comparación a la existencia moderna. Pero mientras nuestros ancestros compartieron un mundo difícil y primitivo con los Verdaderos Gigantes, los cambios culturales pudieron haber exagerado los rasgos primitivos y ordinarios de los gigantes a los ojos humanos. Los avances hechos por los humanos incrementaron las diferencias entre los dos grupos. La consecuencia de este «choque» en la fase dos, fue la muerte de muchos gigantes en manos de humanos gigantes asesinos.

  La tercera fase de las relaciones fue el retiro de los Verdaderos Gigantes  a una vida aislada en lugares remotos. Los gigantes de hoy pueden considerarse primitivos en contraste a sus propios ancestros. Se podría decir que ellos han degenerado, porque el préstamo cultural con el que ellos contaron una vez le ha sido negado. Sin embargo, ellos podrían, probablemente, ser más inteligentes que sus ancestros, ya que han aprendido a evitar el enfrentamiento con los seres humanos. Los gigantes que creemos sobreviven hoy en día habitan remotas montañas y lugares no frecuentados por humanos. Es posible —e incluso probable— que las tres fases descritas más arriba fueran ejecutadas en todo el mundo. Nuestro conocimiento de la experiencia europea —familiaridad, conflicto y finalmente separación entre humanos y gigantes— simplemente refleja el mejor registro mantenido y la accesibilidad de estos registros en lenguas europeas. Civilizaciones que se han alzado y caído en muchas partes del mundo pueden haber tenido similares interacciones con los gigantes.

  Hoy, la última fase es universal. Los gigantes sobreviven como remotos ocupantes de las tierras menos hospitalarias en los continentes más grandes de la tierra. Resistiéndose en contra de la extinción, ellos son probablemente lo más adaptables de su especie y no necesariamente las criaturas «estúpidas» derrotadas por nuestros ancestros. Es tiempo de aventurarse detrás de la cortina del ridículo que ha protegido a los Verdaderos Gigantes del escrutinio en los tiempos modernos y tratar de aprender más acerca de estas criaturas que aún son reportadas caminando las montañas y bosques de la tierra.

  • Editado y adaptado del libro: «True Giants: Is Gigantopithecus Still Alive?», por Mark A. Hall y Loren Coleman. Publicado por Anomalist Books:http://www.anomalisrbooks.com.

  Traducido por Odilius Vlak

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  • Nota: La versión original de este artículo, titulada: «Giants on Earth: Do the descendants of Gigantopithecus still walk among us?» [junio 2011], se encuentra aquí: http://www.forteantimes.com.
  • Acerca de los autores: Mark A. Hall y Loren Coleman han sido investigadores activos en criptozoología y otras áreas forteanas desde hace décadas. Ellos  fueron presentados por Ivan T. Sanderson en 1969, y desde entonces han sido amigos y colegas. Los libros de Hall incluyen: «Thunderbirds: American’s Living Legends of Giants Birds». Los libros de Coleman incluyen: «Mysterious America», «Curious Encounters» y «Field Guide to Big Foot, Yeti and Others Mysterious Primates Worldwide».

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