INTROVISION / Los Cometas que Lagrimean los Dioses

  Y aquellos lejanos dioses que reinaron en el ciclo cósmico primordial, enfrentaron la realidad de la imposibilidad de mantener por más tiempo la existencia de su espacio-tiempo madre. Así, doblegados por las leyes de un cosmos más evolucionado tanto en sus virtudes como en sus defectos; en su capacidad imaginativa tanto para premiar como para castigar; con nuevas leyes físicas así como innumerables elementos químicos para darle forma a las dimensiones futuras así como a las galaxias, nebulosas, estrellas, planetas y seres vivos… estos dioses decimos… Tuvieron que rendir su fuerza vital; su existencia misma; reduciéndose solamente a existir como arquetipo de su propia naturaleza que cual estrella polar abstracta habrá de guiar en los futuros eones las manifestaciones energéticas que guarden afinidades con ella. Pero, según la leyenda, sí existe algo que es una extensión en el espacio y el tiempo de la realidad física y energética que fueron esos dioses primordiales en el pasado: los cometas.

  Los Dioses del Primer Cosmos, antes de desintegrarse en el plano de las ideas arquetípicas, ejecutaron su último acto en el plano físico: llorar. Y lloraron diluvios de lágrimas cuya naturaleza era la misma de la de la luz. Pero en este caso, una luz ardiente, en la cual cada fotón no era más que la llama de un fuego multicolor de matices crepusculares. Estas lágrimas pulularon en el caos elemental que precedió la creación del Segundo Cosmos, a menudo adoptando la apariencia de las partículas y sub-partículas: electrones; protones; neutrones; neutrinos, taquiones… etc.; que formaron las posteriores moléculas que se encargarían de construir toda la química de la cual extraería su fisonomía el Segundo Cosmos.

   Así, cuando este cosmos estuvo finalizado, las lágrimas de los dioses se manifestaron en el plano físico ya como una parte constitutiva de él; en su caso, como cometas. Cometas que viajan a todo lo largo y ancho del universo conocido llevando el mensaje de un antiguo dolor, de una antigua furia, de un antiguo poder… de una antigua y ardiente divinidad; si bien de manera simbólica: el que sepa leer los signos estelares, que los lea pues. De esa manera los dioses continúan su llanto. Pero, ¿cómo acallarlos?, o al menos, ¿qué clase de magia pueda ser tan terrible y poderosa para crear un pañuelo con el cual secar esas ardientes lágrimas desde su manifestación en el plano físico hasta su fuente en los planos abstractos de las ideas arquetípicas? En verdad nos gustaría saberlo, pues algunas de esas lágrimas obligan a los habitantes de mundos enteros a compartir el pesar de quien las lloró. ¿Cómo?… Obviamente cuando ellas se estrellan contra sus planetas.

  Oooooh… ¡Qué historia más triste! Pero quizás esos Dioses del Primer Cosmos sean amigos del dolor, del llanto y el crujir de dientes. Quien sabe… cosas más extrañas han sucedido en el devenir de la existencia del primer y segundo cosmos. Como Zothique The Last Continent, por ejemplo, nuestro amado continente. Nosotros, los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser pedimos que si hay algún Hermano Fanático que siente ganas de llorar, que haga realidad sus lágrimas ahora o… bueno… que se distraiga viendo como el cometa de la edición de esta semana se estrella contra su imaginación.

  La primera lágrima no se estrellará muy lejos en nuestro oscuro universo; pues lo hará en nuestra sección Neosapiens, aquí mismo, en la página del lunes. Esta última temporada del año 2011 está dedicada a artistas contemporáneos que con las técnicas más modernas de la tecnología construyan sus mundos; mundos que a su vez estén fundamentados en manifestaciones artística propias de nuestra época como los video juegos, por ejemplo. Y desde ese mundo ha brotado una de las obras más impactantes de nuestra época; una en contra de la cual no hay cometa que se atreva a estrellarse, ni lágrima que pueda apagar el fuego de su imaginación. Nos referimos a la obra del artista californiano: Raymond Swanland, y sus: «Mundos Extraños Para Seres extraños». Sumérjanse en la narración visual de su universo.

  Nuestra Light Novel exclusiva, Damned Angel: Genesis, continúa su marcha épica a través del cosmos de nuestra sección Tetramentis, en la página del jueves. Y lo hace mientras el dios que la ha concebido, Edwin Peter Barbes, derrama cometas desde sus ojos bañados con el fuego del éxtasis creativo. Estamos aún en el Capítulo XI de la saga, en esta Segunda Temporada. Se titula: «Recuerdos de una Guerra Olvidada». La primera parte finalizó con Angel exclamando a toda voz: «¡Ataquen!». Veamos que tantas lágrimas nos provoca su continuación.

  Bueno, nos despedimos de un dios del primer cosmos que de una forma o de otra se las arregló para continuar existiendo físicamente en el segundo. Hablamos de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Sus lágrimas-cometas son cada una de nuestras ediciones. Cualquier muestra de simpatía es inútil, al menos mientras este principio le dé sentido a nuestra esencia… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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