INTROVISION / El Centro que Está en Todas Partes

  Lo mejor que pudo haber sucedido fue que nunca hubiese descubierto la realidad del centro que soy. No, no soy la esfera cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna como alguien dijo, no me acuerdo quien; pues existe o existió más allá de la hipotética circunferencia del centro que soy. No, más bien soy un centro anarquista que se mueve a todas partes sin prestar atención a las leyendas que relatan las voces dentro de mí cabeza acerca de una mítica circunferencia que le da forma a la totalidad de mi cuerpo. Es posible que antaño, en las noches de los tiempos, dicha circunferencia haya trazado alguna versión más compleja de la multiplicidad dimensional que soy. Pero lo cierto es que en este instante, en el cual me dispongo a saltar un cadáver que está tirado en el camino, dicha circunferencia no se enterará de ello.

  Que insignificante me veo a mí mismo y, sin dudas, debo parecerle a todos los demás, en esta versión simple de mi cuerpo de múltiples dimensiones. Un simple humano deambulando de aquí para allá a través de una ciudad iluminada por un sol que ha esclavizado a la luna; imponiendo de esa manera una tiranía de la luz que ha coartado la libertad de expresión que por derecho tiene la Oscuridad. Los seres de esta ciudad —¿o debo decir de esta realidad alternativa?—, caen muertos diariamente como moscas… y nadie sabe el porqué. Es posible que haya sido este estado de cosas que me llevó a descubrir, gracias a una ecuación matemática imaginaria, el centro que soy; un centro que fue trazado por una delirante fantasía que en su orgullo prometeico rebasó los límites del universo para, empuñando el compás de su autodivinización, trazar —según las leyendas relatadas por las voces dentro de mí— esa hipotética circunferencia que tampoco se enterará, por ejemplo, del pequeño acto de canibalismo necrófago que me presto a ejecutar.

  Soy un centro que cabalga sobre unos pasos incansables, que lo llevan a todas partes. Y eso, al menos, es lo que me ha permitido soportar este estado de cosas. El conocimiento de la estatura cósmica de mi Ser me ha hecho comprender la verdadera naturaleza de esta realidad alternativa. Esta realidad, en verdad, es lo que se interpone entre el centro que soy y la mítica circunferencia de la que hablan las leyendas dentro de mi cabeza.  Hace unos eones pensé que quizás no estaría mal alcanzar los límites de la supuesta esfera de la totalidad de mi cuerpo en orden de fundir el centro andante que soy con su circunferencia, que espero que contrario a la de Dios, sí se encuentre en algún lado. Sí, la idea no es tan descabellada como parece. Y para que su realización sea más interesante, haré el viaje a pie. Así que doblaré la próxima esquina en este suburbio sucio y asqueroso a través del cual estoy moviendo mi centro. Una vez tome la calle, no me desviaré nunca de ella. La seguiré hasta su fin, que seguramente es la mítica circunferencia de mi centro. Al fin y al cabo, si soy el centro de la totalidad de un cuerpo esférico, y a la vez la realidad alternativa que llena el espacio entre dicho centro y la circunferencia del cuerpo esférico… cualquier camino que tome será el correcto para llegar a la circunferencia de dicho cuerpo esférico desde el centro que soy. Sólo espero que dicha circunferencia sea inválida, paralítica o que esté limitada en su capacidad motriz por algún otro tipo de impedimento físico. Pues la pregunta que me voy haciendo mientras avanzo en mi peregrinación —ya estoy en la calle—, es esta: ¿y si la mítica circunferencia que limita el cuerpo esférico no es más que otra vagabunda como el centro que soy? En ese caso, mi única esperanza es que ella ande también en busca de su centro, que soy yo… ya que de lo contrario…

  Bueno, de lo contrario sólo esto: que el único punto donde seguramente se reunirán el centro y la circunferencia es en Zothique The Last Continent. Y no importa que eso suceda al final de los tiempos; con nuestra nigromancia podemos iniciar otro ciclo temporal e incluso… trazar otra esfera en caso de que la reunión del centro y la circunferencia elimine la original. Esa buena acción será auspiciada por cada uno de los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser. Mientras tanto, hay otro centro andando sobre sus pasos: es la edición de esta semana que se apresura a llegar a la meta de la circunferencia que limita nuestra oscura fantasía.

  La sección Tetramentis, en la página del jueves, es esa circunferencia. En esta semana les traemos un Extra dentro del curso normal de la Light Novel, Damned Angel: Genesis. Es un breve documento que ilustrará a nuestros lectores sobre el origen y la situación geográfica de la isla de Vektoria. En esta isla, como ya se habrán enterado en el Capítulo XIII, «Una Vez Más», es donde se encuentra Angel, pero también Jennifer y Ahriz. Bueno, ya saben lo que se está cocinando ahí.

  Nos despedimos de un centro que está en todas partes y en ninguna a la vez, y ni hablar de su circunferencia. Hablamos de nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. En nuestro universo, alcanzar la circunferencia de nuestra esfera es imposible, ya que… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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