INTROVISION / Los Signos del Zodiaco Zothiqueano

En Zothique, el último continente, otro año ha visto su fin con la mordedura de su propia cola de la serpiente simbolizada por la larga rotación del planeta alrededor del agonizante sol. Dicha órbita —debido a la esencia de muerte que se propaga como un aura de crepuscular fosforescencia en todo el Sistema Solar, y en especial en el planeta tierra— parece más bien la danza que el planeta hechicero ejecuta alrededor del cadáver de su estrella madre en orden de resucitarla. Pues no es coincidencia que las artes oscuras se hayan apoderado de los corazones de todos los habitantes del último continente de la tierra… No, cuando la energía del mismo sol que antes ofrendaba la vida, ahora sólo inspira la muerte… con su propia muerte; brillando lúgubremente sobre todos los ojos zothiquenos. La novedosa naturaleza oscura que ha adquirido la órbita del planeta tierra alrededor del sol no ha pasado desapercibida a los nigromantes. Tampoco el distanciamiento de la luna y por lo mismo la aparición de nuevas estrellas, que trazan nuevas y siniestras formas en los cielos nocturnos del planeta.

  Así, las actuales constelaciones que rigen los destinos sensibles a la vasta realidad cósmica que se extiende más allá de la tierra, han sido olvidadas por los astrólogos y nigromantes, que enarbolan un nuevo ciclo zodiacal con las nuevas constelaciones que las sombras del espacio exterior han revelado. De manera que gracias al nuevo parámetro de rotación de la luna —que pese a su distancia continua inspirando las imaginaciones enfebrecidas— se ha diseñado un calendario dual, con el principal círculo concéntrico exterior compuesto de nueve meses lunares representando igual cantidad de signos zodiacales. El círculo concéntrico secundario e interior es una casa zodiacal de 18 meses solares con igual cantidad de signos astrales. En el núcleo de la esfera, se debaten eternamente la luz y la oscuridad.

  El año zothiqueano inicia perseverante y resistente, pues cabalga a lomos del signo lunar del Camello; el cual a su vez contiene dos ciclos solares representados por los signos de la Hiena y la Lamia.

  El segundo signo lunar hace que el fiero orgullo zothiqueno —desafiante ante la muerte que le enviaban las leyes del cosmos— se eleve una octava más alto. Es el signo del Tiburón; que oscurece con sus fauces las dos casas solares del Gigante y el Árbol.

  El año zothiqueano penetra en su tercer mes lunar con el signo de la Anguila; con sus dos ciclos solares dados por los signos del Perro y la Salamandra.

  El cuarto mes es una triada extraña. Con el signo lunar madre del Cocodrilo; y los solares del Dragón y el Contemplador. Los nigromantes nacidos en esta triada son los más propensos a desarrollar en oscuros grimorios el sistema de su siniestra magia. Legándola a la posteridad.

  El quinto signo lunar es la Víbora; que forma un anillo alrededor de sus dos casa solares: el León y el Vampiro.

  Le sigue el signo lunar de la Rata, proyectando su nerviosa inteligencia sobre el sexto mes del calendario zothiqueano. No está sola, pues dos signos solares la acompañan: el Remolino y la Momia.

  El séptimo signo lunar es el Mono; que juguetea maliciosamente con sus dos sirvientes solares: el Chacal y el Cangrejo.

  El octavo signo lunar simboliza un proceso más abstracto debido a que habita en el tiempo, pero es evidente y tangible en el espacio. Es el Crecimiento; sus ciclos solares menores están simbolizados por los signos del Asno y la Cabra.

  El noveno signo lunar es el Buitre; que sobrevuela sus dos signos solares menores: la Montaña y el Tritón.

  Algo muy de Zothique, que su año finalice con la presencia del carroñero sobrevolando el cadáver de su ciclo zodiacal, sobrevolando sus almas… sobrevolando su mismo sol. Aquí también se está cerrando un ciclo zodiacal. Apadrinado por constelaciones que en ese último futuro sólo serán leyendas. Aún así, en este presente en el cual aún la luna es un cuerpo celeste al alcance de la mano del planeta, y el sol ostenta las vestimentas de una luz ardiente y llena de vida, los miembros de este Blogzine, de las cosas que no son pero que deberían ser… divisamos en nuestros más felices sueños de fin de año ese buitre que en alguna hora sagrada del futuro del planeta, divisaran en su cielo nocturno nuestros hermanos en nuestro amado continente: Zothique the Last Continent. Sí, se acaba un año, pero como lo demostrará la edición de esta semana… no se acaba ni la capacidad de imaginación; ni nuestra oscura fantasía; y aún menos… la nigromancia encarnada en nuestro arquetipo espiritual.

  Nos ubicamos directamente en el signo zodiacal encarnado en la sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles. Como siempre, portadora de un documento inédito traducido exclusivamente para nuestros Hermanos Fanáticos. En esta ocasión es un artículo del autor Mike Ashley, titulado: «Los Peligros de lo Maravilloso: Las Experiencias de Clark Ashton Smith con Wonder Stories». Nos pareció apropiado que el último documento publicado en 2011 en esta sección sea este artículo; que de alguna forma corona los esfuerzos que en este espacio hemos hecho durante este año por traducir precisamente sus historias inéditas en español de ciencia ficción pulp, publicadas en su gran mayoría en dicha revista.

  Y con el fin de año finaliza también la Segunda Temporada de nuestra Light Novel exclusiva, Damned Angel: Genesis, del escrito Edwin Peter Barbes. Pero no se asusten, felizmente no es la constelación zothiquena del Buitre la que rige este final, pues ahora es que nuestra Saga está empezando a vivir. Eso no quiere decir que no haya material para la carroña en su historia, como lo demostrará el Capítulo XIV: «Perfección Sangrienta». Angel, Jennifer y Ahriz se encuentran en Japón… y no como turistas.

  Nos despedimos de un Ser en cuya imaginación todas las constelaciones del Zodiaco Zothiqueano proyectan al mismo tiempo su lúgubre influencia. Nos referimos a nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Un círculo se cierra, pero otro se abre, si no lo creen, sólo traten de mirar más allá de esta línea horizontal, la nuestra… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

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  Odilius Vlak

 Jefe de Redacción

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