RUNES SANGUINIS / Los Peligros de lo Maravilloso: Las Experiencias de Clark Ashton Smith con Wonder Stories – Por Mike Ashley

  Único, como un absoluto, no es una palabra que requiera de calificación, pero por el beneficio del énfasis es justo decir que Clark Ashton Smith fue probablemente el contribuyente más original de Wonder Stories y muy posiblemente de cualquiera de las revistas de ciencia ficción de su época. Aquí teníamos a un poeta con un vocabulario evocativo y pirotécnico capaz de describir los horrores más outre y ultraterrenos pero quien consideraba la clase de ciencia ficción publicada en las pulp generalmente ilegible, encontrándose a sí mismo en constante batalla con los editores por su deseo de explorar los abismos inéditos de la ciencia ficción, más que por el deseo de tramar un curso más seguro relacionado con la extrapolación tecnológica. «Existen vastas posibilidades en las historias de ciencia ficción», le escribió a August Derleth, «pero la mayoría de los trabajos publicados bajo esa clasificación son demasiados trillados y peor escritos. Desde un punto de vista literario, Amazing Stories y Wonder Stories, tomándolas historias por historia, resultan en verdad muy mezquinas en comparación con W. T. [Weird Tales.

  Uno, por consiguiente, podría preguntar, ¿por qué Smith se molestó en experimentar después de todo con la Ciencia Ficción? Y aún así, en los breves tres años de 1930 a 1933, Smith tuvo 16 historias publicadas en Wonder Stories y sus compañeras, convirtiéndose en el contribuyente más prolífico de las revistas de Hugo Gernsback para el momento, y sus historias, luego de cincuenta años, permanecen como algunas de las mejores y ciertamente más inventivas de las publicadas por Gernsback. Pero la relación entre Clark Ashton Smith y Gernsback no fue feliz, lo que condujo a un retiro prematuro por parte de Smith de las experimentaciones con la ciencia ficción, privando posiblemente al mundo de otras maravillas que Smith pudo haber explorado, incluyendo el retorno a la Ciudad de la Llama Cantora.

  En este artículo quiero explorar la relación entre Smith y Gernsback, y en particular, cómo el editor de Gernsback, David Lasser, trabajó con Smith en una serie de historias, y cómo interferencias editoriales más una masiva deuda pendiente finalmente agriaron la situación. La información viene primariamente de cartas disponibles en la Brown University y el State Historical Society of Wisconsin.

  Hugo Gernsback lanzó el primer número de Science Wonder Stories en mayo de 1929 que correspondía al mes de junio. Era un modelo pulp de tamaño grande de las mismas características de la revista anterior de Gernsback, Amazing Stories, la primera revista de ciencia ficción que él había lanzado en marzo de 1926 [número de abril], y la cual tenía como meta popularizar la ciencia a través de la ficción. Smith no le daba importancia a Amazing Stories, estando «horrorizado por el creciente carácter didáctico de su contenido». Tenía la misma opinión de Science Wonder Stories, con la cual tuvo contacto por primera vez en el número de enero de 1930. «Podría intentarlo con algo dentro de poco», le escribió a Lovecraft. «Puedo ver que si tuviera que ganarme realmente la vida con la ficción, me prepararía para una cierta cantidad de trabajo casi chatarra».

  Evidentemente, Smith, habiéndose decidido en convertirse en un escritor de tiempo completo, se dedicó a explorar los mercados potenciales. Science Wonder Stories aparentemente lo atrajo de manera marginal más que Amazing Stories, quizás a causa de una única historia, «The Vapor Intelligence», de Jack Barnette. Esta historia corta, que casi obliga a la comparación con «The Colour out of Space» de Lovecraft, habla de la llegada a la tierra de un Ser gaseoso que durante el breve periodo de su existencia acosó el Loon Marsh al norte de Ruberg en alguna parte de los estados sureños. La historia era lo suficientemente atmosférica como para ser publicada en Weird Tales.

  En enero de 1930 Smith comenzó a trabajar en «Murder in the Fouth Dimension», una historia relativamente mundana. Gernsback había lanzado una nueva revista con el número de enero de 1930 llamada Scientific Detective Monthly, posteriormente rebautizada como Amazing Detective Tales, y David Lasser, el editor de Gernsback para sus revistas de Ciencia Ficción, compró «Murder in the Fourth Dimension» para dicha revista, donde apareció en el número de octubre de 1930. En el mismo número de la ya rebautizada Wonder Stories, apareció otra historia de Smith «Marooned in Andromeda». Smith comenzó a escribir esta historia también en enero de 1930. Él le dijo a Lovecraft: «He iniciado “Marooned in Andromeda”, la cual será una historia delirante sobre unos amotinados en una nave espacial quienes son abandonados sin armas ni provisiones en un mundo alienígena. La idea proporcionará una coyuntura para un montón de fantasía, horror, sátira y situaciones grotescas». Lasser estaba al parecer entusiasmado con su aceptación de «Maroon in Andromeda». Smith le habló a Lovecraft de su respuesta: «… Ellos quieren que les escriba una serie de historias sobre los mismos personajes de la tripulación [Cap. Volmar, etc.] y sus aventuras en diferentes planetas, diciéndome que ellos publicarían una novela corta de este tipo cada dos meses. Le pedí que establezcan un acuerdo de pago, y no enviaré nada más hasta un entendimiento definitivo».

  Lasser debió establecer un acuerdo de pago, pero no he hallado correspondencia del periodo. Claramente Smith respondió con el esquema de una secuela, pues Lasser respondió a una carta de Smith, fechada el 5 de septiembre de 1930: «Enviaremos un cheque por valor de $87.50 en pago de tu historia “Marooned in Andromeda”. Espero que esta cantidad te ayude en tus dificultades financieras. La historia que tienes en mente suena bastante interesante y nos gustaría echarle un vistazo. Si la recibimos dentro de la próxima semana  podríamos ponerla en agenda para el número de diciembre. Serías tan amable de hacernos saber inmediatamente cuando estará finalizada».

  Como la historia tiene un promedio de 12 000 palabras en extensión, el pago por palabra fue sólo de 3/4 de centavo, ciertamente menor que el pago básico de un centavo de la mayoría de las pulp, pero presumiblemente aceptable para Smith ya que él había preguntado por el acuerdo de pago. No está claro qué historia Smith le esbozó a Lasser. Él ya había completado «The Red World of Polaris», la cual permanece inédita hasta la fecha, así que es improbable que sea esa. Es con mayor probabilidad «The Ocean-World of Alioth», la cual él menciona en una carta dirigida a Lovecraft del mismo periodo pero que nunca completó.

  En vez de eso, en noviembre de 1930, Lasser le escribió nuevamente a Smith sugiriendo la idea de la aventura en el futuro de un hombre del siglo XX. Lasser se ofreció a trabajar los detalles junto con Smith y ayudarlo a «darle forma a una buena trama». Él continuó diciendo: «Creo que tienes la habilidad de describir el color local, de manera que tú podrías no sólo mostrar las diferencias en la ambientación física y el estilo de vida de nuestros descendientes, sino en sus diferentes hábitos de pensamiento».

  A menos que Lasser haya leído la media docena de historias que Smith recientemente había publicado en Weird Tales, su opinión acerca de las habilidades de Smith estaba basada únicamente en las dos historias que él había comprado para Gernsback hasta ese momento. En su comentario de «Marooned in Andromeda», Lasser escribió: «El autor merece recomendación especial debido a su atrevida y detallada visión al momento de describir las condiciones que podrían existir en un distante planeta de otro universo».

  Lasser había percibido claramente la atrevida profundidad de la imaginación de Smith. Él también había visto, si bien la rechazó, «The Red World of Polaris», sobre la base de que la primera parte era demasiado descriptiva sin nada de acción. Era evidente que Lasser creía que Smith necesitaba algunos consejos como autor para que refrenara sus facultades imaginativas y las canalizara en la construcción de una historia legible y cautivante. Mientras tanto, Smith estaba experimentando con una serie de tramas sin mucho éxito y, antes de recibir la última carta de Lasser, había comenzado una nueva historia de Volmar, «Captives of the Serpent», comentándole a Lovecraft que: «Esta vez les daré su acción!!!». No obstante, Smith halló difícil el desarrollo de la historia y el trabajo marchó lento.

  Por una de esas extrañas coincidencias, Lovecraft le sugirió a Smith la idea de un viaje en el tiempo, y con la llegada de la carta de Lasser, Smith esbozó una sinopsis [la idea sugerida por Lovecraft fue utilizada por Smith en su proyectada novela corta «Master of Destruction», no en la historia en discusión]. Informándole a Lovecraft, Smith agregó: «Trabajé una sinopsis que fue aprobada; y ahora estoy presto a ir tan lejos con la chatarra como mi fría voluntad me lo permita». Lasser le hizo varias sugerencias para el esbozo de Smith: «Quiero enfatizar dos cosas. La primera es que la diferencia en la mentalidad y manera de pensar, etc., de las personas del futuro y Hugh sean muy diferentes. Nuestros escritores de historias del viaje en el tiempo no dotan a sus pobladores del futuro de una realidad ya que no resaltan los que los diferencia de nosotros. También pienso que la historia debe mantenerse bastante razonable a lo largo de su desarrollo y que tú tienes un chance único de mostrar matices locales no sólo en la descripción de la futura civilización sino en el extraño carácter de los venusianos y marcianos».

  Lasser estaba enfatizando justamente la necesidad de que la caracterización humana sea mostrada en contra del trasfondo del paisaje local. Él le había dado el mismo consejo a Smith luego de recibir la trama general de «The Ocean-World of Alioth», donde sugirió que la historia sea «un juego de motivaciones humanas con un mundo alienígena de fondo». Smith al parecer no se entusiasmó mucho con la proposición: «Si las motivaciones humanas son los que ellos principalmente quieren, ¿por qué molestarse en ir a otros planetas; en los cuales uno con toda probabilidad escaparía de la ecuación humana? La idea de usar los mundos de Alioth o Altair como simples escenarios para las riñas y heroicidades de la tripulación de una nave espacial… es demasiado rica para cualquier uso».

  Smith probablemente tenía la misma opinión sobre la necesidad de insertar las motivaciones y la mentalidad humana en su historia del viaje en el tiempo, pero él perseveró. Finalmente la finalizó a principios de enero, pero cuando le notificó a Lovecraft sobre su conclusión, comentó: «Ahora la historia del viaje en el tiempo me resulta una espantosa pieza de chatarra». Basura o no, Lasser aceptó la historia, y rápidamente la incluyó en el número de abril de 1932 de Wonder Stories, con el título de «An Adventure in Futurity». En la introducción de la historia él escribió: «En las historias de Clark Ashton Smith resuena la verdad. Él escribe tan bien y tan fácil que las escenas que trata de describir no pueden menos que impresionar las mentes de los lectores».

  Desde ya era evidente que una diferencia se estaba estableciendo. Smith era de la opinión de que estaba escribiendo literatura mercenaria, trabajo chatarra por encargo, mientras Lasser lo percibió como un talentoso e imaginativo escritor al cual él estaba ayudando a desarrollar. Para descansar de los rigores de la ciencia ficción, Smith se enfocó en una historia de horror [«The Return of the Sorcerer»], y luego en una fantasía, la cual él definió como «una historia transdimensional», «The City of the Singing Flame». La historia obviamente no encajaba en Wonder Stories, de manera que Smith la envió a otro lugar, retornando a la orilla para finalizar « A Captivity in Serpens», como la historia del Capitán Volmar fue rebautizada. Completada en marzo, fue aceptada inmediatamente por Lasser:

  «Hemos aceptado tu historia «A Captivity in Serpens», y la usaremos en un número temprano de Wonder Stories con el título de “The Amazing Planet”. Estamos muy complacidos con la historia y creemos que pulsa la nota apropiada para una efectiva atmósfera interplanetaria. Estaremos felices de recibir más historias sobre las aventuras de tus exploradores, que muestren sus contactos con otras extrañas formas de vida y otras civilizaciones.»

  Tan entusiasmado estaba Lasser por ver la historia impresa que la insertó en el número siguiente de Wonder Stories Quarterly [verano de 1931], y aún así siendo releída para la edición. Lasser luego recibió «The City of the Singing Flame». Es una pena que su carta de aceptación al parecer no haya sobrevivido. Pero nuevamente él se precipitó a publicarla, pero no tan rápido como para que él no tuviera tiempo de anunciar su próxima aparición en el número de junio de 1931 de Wonder Stories: «Clark Ashton Smith repite el triunfo de “An Adventure into Futurity” con su nueva historia “The City of Singing Flame”. Las palabras del señor Smith te queman y cautivan. Te transportan a su extraño mundo, donde uno siente, como él lo sintió, el poderoso hechizo de la llama…». En la introducción de la historia en el número de julio, Lasser agregó: «Ocasionalmente un maestro de las palabras poseído por una tremenda imaginación, nos ofrece un vistazo de otros mundos. Poe hizo esto y le granjeó una fama duradera. Igualmente lo hace Clark Ashton Smith, para el disfrute y maravilla de nuestros lectores». Lasser también hizo el llamado de una secuela y es razonable asumir que él ya le había sugerido esto en la correspondencia.

  Mientras tanto, Lasser le escribió a Smith el 10 de julio de 1931 con una nueva proposición. Siguiendo una competencia en Wonder Stories Quarterly de tramas de historias interplanetarias que serían escritas por autores de renombre, Lasser le entregó a Smith la ganadora del segundo premio, «The Martian», por E. M. Johnston de Collingwood, Ontario. Se le pidió a Smith que convirtiera la trama en una historia de unas 15 000 palabras y que la enviara a Lasser a finales de julio. Como Smith recibió la carta el 15 de julio, le dejaba sólo una semana para esbozar y escribir la historia. «La trama —le escribió a Lovecraftera muy buena, de manera que el trabajo no era tan desagradable como parecía». La historia fue publicada en el número de otoño de Wonder Stories Quarterly con el título de «The Planet Entity».

  Lasser ya consideraba claramente a Smith como uno de sus autores más logrado y estable y las historias continuaron llegando. «Beyond the Singing Flame», fue publicada en el número de noviembre de 1931 de Wonder Stories; «The Eternal World», en marzo de 1932; «The Invisible City», en junio de 1932; «Flight into Super-Time», en agosto de 1932; y «The Immortals of Mercury», se publicó en el volumen 16 del libro Science Fiction Series de Gernsback.

  Pero no todo marchaba bien. En carta  a August Derleth, Smith comentó: «No he tenido ninguna noticia de los editores, retienen el pago de Gernsback que aún me debe tres historias». Aquí se manifestó la primera indicación de un problema escalonado. El país se encontraba, por supuesto, en las garras de la Depresión y Gernsback rápidamente se estaba convirtiendo en una víctima. Lasser le había explicado el problema a Neil R. Jones cuando aceptó su historia «Space-Wrecked on Venus», mientras le remitía un cheque de $50: «La razón por el retraso en el pago era que el banco estaba cerrado a principios de diciembre y nuestros fondos naturalmente restringidos. No obstante, nos estamos recuperando, y podemos prometerte pagos más puntuales por futuras historias».

  Smith fue afortunado en recibir su pago el cual, como veremos muy pronto, fue probablemente por «The City of the Singing Flame». Esto significa que las tres historias aún sin pagar eran «The Planet Entity», «Beyond the Singing Flame» y «The Eternal World». Es más bien irónico que «The Planet Entity» estuviera en la lista, pues en su carta de comisión Lasser había puntualizado que: «Estamos en toda la disposición de pagarte tu tarifa usual por la historia completa». Sin embargo, Gernsback, cuando anunció el concurso también declaró: «El autor recibirá su comisión una vez escriba la historia».

  Los meses pasaban y nada sucedía a pesar de que las peticiones por historias continuaban: «Los editores de Wonder Stories me pidieron que escriba una novela corta, la comenzaré dentro de un día o dos. Me gustaría que enviaran algo más de dinero, pero supongo que debo extender mi crédito, lo cual parece ser un proceso casi universal en estos tiempos…». A pesar de ello, Smith trabajó en la historia «The Dimension of Chance», basada una idea sugerida por Lasser sobre átomos de comportamiento caótico. La historia fue finalizada a finales de agosto, aceptada en cuestión de una semana y publicada en el número de noviembre de 1932 de Wonder Stories. Otra historia corta, «The Master of the Asteroid», ya había sido publicada el mes anterior, en octubre. No cabía duda de que Lasser estaba ansioso de publicar las historias de Smith tan pronto las recibiera. Esto podría sugerir que Lasser estaba recibiendo muy poco material publicable y que los autores estaban evitando las revistas de Gernsback, si bien la evidencia no apoya esta hipótesis. A pesar de la falta de pago por las historias, los autores continuaban enviando manuscritos, al igual que Smith. Pese a ello, la pronta respuesta de Lasser y sus útiles consejos eran mucho más agradables que la total falta de respuesta de editores como T. O’Conor Sloane de Amazing Stories, el cual a menudo retenía los manuscritos por meses antes de responder y aún muchos más antes de publicarlos. Para entonces, Astounding Stories estaba sufriendo aún más los rigores de la Depresión, obligando al editor William Clayton a descontinuarla. Con esto, Wonder quedó en la cima del mercado, y es evidente que Lasser favoreció a Smith entre sus escritores como alguien de especial talento y distinción. Pero sus acciones traicionaban sus sentimientos:

  «En esta historia el Sr. Smith asciende a nuevas alturas por su descripción de los misterios y extrañas posibilidades de los eventos científicos. No recordamos haber leído nada que se acerque a la vívida imaginación de esta historia, o a la bizarra serie de aventuras que padece un explorador de lo desconocido» [The Eternal World, Wonder Stories, marzo de 1932].

  «Clark Ashton Smith es un maestro consagrado en el arte de mostrarnos forzadamente nuestras limitaciones humanas» [The Invisible City, Wonder Stories, agosto de 1932].

  «Clark Aston Smith se niega a que su imaginación sea limitada por el tiempo y el espacio» [Flight into Super-Time, Wonder Stories, agosto de 1932].

  De esa manera Clark Ashton Smith tenía un mercado regular aunque por el momento no remunerado, con un editor sensitivo y apreciativo. Entonces vino el problema. Smith había enviado su historia «The Eidolon of the Blind» a Weird Tales, pero fue rechazada por ser «demasiado horrorosa». Entonces la envió a Astounding Stories, pero fue devuelta ya que el futuro de la revista era dudoso. Así que la envió a Wonder Stories. Esta retuvo «The Dweller in the Gulf» [antigua «The Eidolon of the Blind»] por tres semanas, lo que probablemente indicaba la aceptación, ya que ellos usualmente rechazaban todo lo que no le gustara con una carta de retorno. Sin embargo, Smith le escribió a Derleth que estaba desilusionado: «Estaba equivocado al pensar que The Eidolon of the Blind había sido definitivamente aceptado por Wonder; el editor quiere que le inserte más “motivaciones ciéntíficas”. El elemento de horror parece ser inaceptable. No obstante, trataré nuevamente con Wright, con la esperanza de que pueda encontrarlo en un ánimo semiracional». No fue así. De manera que Smith se vio en la necesidad de reestructurar la historia y enviarla nuevamente a Wonder. También envió «The Secret of the Cairn» [publicada bajo el título de «The Light from Beyond», la cual fue aceptada sin ningún problema. Las deliberaciones sobre «The Dweller in the Gulf» continuaron. Smith por su parte no estaba muy preocupado por no haber escuchado nada de ellas. El equipo de Gernsback muchas veces se negaba a responder del todo, pero esto invariablemente significaba aceptación. De manera que fue impactante para Smith leer el número de marzo de 1933 de Wonder Stories. Horrorizado le escribió a Derleth:

  «Mis tres veces infortunada historia «The Dweller in the Gulf» se publicó en el número en curso de Wonder Stories con el título de «Dweller in Martian Depths», y fue totalmente arruinada por un tosco intento de parte de alguien —seguramente el chico de la oficina— de reescribir el final. Aparte de esto, todos los párrafos han sido mutilados. Le escribí al editor expresándole lo que pienso de semejante barbaridad, y también le dije que no me importa tener mi trabajo publicado en absoluto a menos que aparezca verbalmente o tenga las deseadas alteraciones hechas por mi propia mano. Esto muestra lo que significa la literatura fina para el equipo de degolladores de cerdos de Gernsback.»

  El resentimiento continuó destilándose en posteriores correspondencias:

  «Estoy totalmente molesto con ese equipo. La política presente de Gernsback me parece totalmente suicida. La Ciencia Ficción requiere de un material abundantemente descriptivo para poder funcionar; y la mayoría de las historias que he enviado recientemente han sido criticadas por poseer demasiada descripción, adjetivos, etc. ¡Demonios! Y los bastardos me deben alrededor de 600 dólares. Ellos al menos deberían tener la decencia de imprimir mi material en su versión original.»

  Smith confesó que en una carta posterior Lasser se disculpó «apenado» por los cambios que se hicieron, pero ya era demasiado tarde para hacer reparaciones. Smith supo que los cambios se le hicieron a la historia por orden expresa de Gernsback. «Gernsback debe estar loco… Considero que las idiotas alteraciones han hecho que la historia funcione bien con lectores que de otra manera la habrían igualmente admirado». Smith le escribió a Lovecraft el mismo día y en el mismo estado de ánimo. De esa carta también aprendemos que: «Lasser dijo que trataría de tomar alguna acción en relación a mis pagos atrasados. Pero me temo que todo el equipo ha desarrollado un bien organizado sistema de “pasar el fardo”».

  Lasser, evidentemente, tenía la esperanza de aplacar la ira de Smith suministrándole algo de dinero. Para entonces, Wonder Stories ya había publicado nueve historias de Smith sin pagarle un centavo. Dos más habían sido aceptadas. El incidente de «The Dweller in the Gulf» fue la gota que rebosó el vaso. Smith se había mostrado satisfecho de enviarle manuscritos a Lasser sin la idea de un pago inmediato siempre y cuando sus historias fueran publicadas sin alteraciones. Lasser, por su parte, posiblemente se sentía muy seguro con su manejo de Smith, considerándolo uno de sus autores de plantilla. Por lo visto él no pensó que Smith se quejaría por las alteraciones editoriales y había subestimado, o posiblemente ni siquiera consideró, las consecuencias.

  Los pagos atrasados no eran exclusivos de Gernsback. Los problemas de William Clayton con Strange Tales y Astounding causaron retrasos, y el pago por «The Second Interment» de Smith, que apareció en el número de octubre de 1932, no fue hecho hasta marzo de 1933. Pero al menos se efectuó, y luego de un tiempo comparativamente moderado de cinco meses. Weird Tales también le debía a Smith más de $200 y las posibilidades de un pago inmediato eran mínimas. Pero si bien los pagos habrían sido considerablemente beneficiosos, ellos no eran a todas luces críticos. Pues para ese momento, en el verano de 1933, Smith le donó tres historias a la nueva revista amateur de Charles Hornig, The Fantasy Fan, con la promesa de artículos posteriores. De hecho, Smith no sólo donó historias, sino que incluso pagó una suscripción por adelantado a la revista. Pero el tratamiento de Gernsback había sido un insulto. Sin ser conocido como un antisemita, Smith en todo caso desarrolló una aptitud vituperante con respecto a Gernsback, junto con el editor de New York, Alfred Knopf [quien había rechazado una colección de historias de Lovecraft]. «Me gustaría que Hitler lo cogiera, junto a Gernsback», le comentó a Derleth.

  En agosto de 1933, David Lasser abandonó el empleo de Gernsback, y el joven Charles Hornig se convirtió en el nuevo editor de Wonder Stories. Si bien Hornig estaba usando el material de Smith en Fantasy Fan, nunca consideró pedirle a Smith ninguna historia para Wonder; y Smith, si bien claramente le agradaba Hornig, no mostró ninguna indicación de que deseaba enviar nada más a Gernsback. En verdad, se indignó aún más por la falta de pago. Él debatió el asunto con Hornig quien le aconsejó que escribiera directamente al departamento de cuentas. Nada pasó, pero Hornig le repitió el  consejo: «¿Tuviste algún resultado? Ya sea que lo hayas conseguido o no, te aconsejo que escribas otra vez. Sé por experiencia, que estamos pagando mucho mejor ahora que antes, y los autores que son primero atendidos [aquellos a los cuales se les debe dinero desde hace años] son los que escriben reclamando. Se vehemente, pero no amenazador».

  Pero el departamento de cuentas no daba respuesta y Smith finalmente se decidió a tomar otro curso de acción. Varios autores ya estaban resueltos a proceder legalmente. Lovecraft le proporcionó el nombre de una abogada de New York, Lone Weber, quien era una de los varios abogados que habían logrado exitosamente el pago de deudas de parte de Gernsback. El 24 de mayo de 1934, ella le confirmó que estaría complacida de emprender la recolección de la deuda y esbozó en la carta la extensión de los pagos atrasados de acuerdo al departamento de cuentas de Gernsback:

  • The Planet Entity
$118
  • Beyond the Singing Flame
$68
  • The Eternal World
$60
  • The Invisible City
$60
  • The Immortals of Mercury
$80
  • Flight into Super-Time
$95
  • Master of the Asteroid
$40
  • The Dimension of Chance
$65
  • Dweller in Martian Depths
$50
  • The Light from Beyond
$50
  • Visitors from Mlok
$50
  • Total
$741
 

  Gernsback se comprometió a pagar el sobresaliente balance en las cuotas establecidas. Los honorarios de la señorita Weber, si el cobro hubiera de hacerse sin demandar, eran del 15%, incrementándose a 25% con la demanda y a 50% por los procedimientos. Además, sus honorarios, pagados a cada cuota, tendrían que ser hechos por adelantado. Si la suma total de $741 fuera pagada sin demanda los honorarios serían de $111, prácticamente el pago total de «The Planet Entity», que representó toda una semana de trabajo. Smith acordó los términos y la señorita Weber comenzó a presionar.

  Increíblemente un pago de $50 fue hecho en julio de 1934 y otro de $50 lo siguió en septiembre. Gernsback acordó hacer pagos mensuales de $75, y los primeros $75 fueron recibidos puntualmente en octubre. Los pagos continuaron, no siembre mensualmente, pero al menos aparecieron, la misma Lone Weber estaba algo sorprendida. Escribiéndole a Smith en marzo de 1935 le comentó: «Como puedes ver, se está haciendo más difícil obtener de Gernsback el pago. Aún así, tú eres el único al que le está pagando. No he recibido un cheque para otros autores en meses y meses».

  No estoy seguro del porqué Smith debió recibir este tratamiento preferencial. Es improbable que se debiera a la influencia de Hornig, ya que él no había influido en ninguno de los Gernsbacks ni en sus contables. Como Weber representaba otros autores que no estaban siendo pagados no pudo tampoco haber sido la presión que estaba ejerciendo. Esto sugiere que Gernsback sintió que estaba en deuda con Smith, si bien es difícil creer que Gernsback se sintió demasiado culpable por los cambios hechos a «The Dweller in the Gulf». Además, como Smith ya no estaba publicando en Wonder Stories, Gernsback no estaba resarciéndose con un autor existente el cual quería conservar, como David H. Keller, Edmond Hamilton, Jack Williamson o Laurence Manning.

  La única conclusión posible es que Gernsback guardaba la esperanza de tener a Smith de regreso en Wonder Stories, y si este es el caso, sugiere que no sólo Lasser sino también Gernsback, valoraban altamente el trabajo de Smith. A pesar de que Smith estaba entre los menos científicos de los autores de Gernsback, prefiriendo evocar vívidas imágenes al estilo de Abraham Merritt que en el de E. E. Smith. Quizás esa era la respuesta. Gernsback había perdido muchos de sus autores más importantes en el área de la ciencia ficción debido al relanzamiento de Astounding Stories, y quizás él vio la posibilidad de transformar Wonder Stories en una revista más imaginativa y menos científica. En 1934, él jugó con la idea de lanzar una revista de ficción sobrenatural, pero esta nunca de materializó. Quizás las posibilidades yacían en un cambio de dirección de Wonder. Si fue así, entonces Smith habría sido un autor esencial para atraer a la revista.

  Pero Smith no era una presa fácil. Los pagos continuaron, y para mayo de 1935, Smith estaba en posición de decirle a Derleth que sólo faltaban dos cuotas. No sé si fueron pagadas, pero existen pocas razones para dudarlo. Tiempo después, el costo para mantener Wonder Stories resultó impracticable y Gernsback le vendió el nombre a Ned Pines de Standard Magazines. Smith no le interesó probar en el nuevo mercado, a pesar de que ulteriormente vendió otra historia, «The Great God Awto», la cual apareció en el número de febrero de 1940 de la para entonces rebautizada Thrilling Wonder Stories.

  El episodio de Wonder Stories había terminado. La moraleja es irónica. Smith ingresó en el reino de la ciencia ficción porque, en su deseo de devenir en un escritor de tiempo completo, entendió que podía producir una cierta cantidad de trabajo mercenario, y él consideraba la Ciencia Ficción como tal. No obstante, él también reconoció el potencial de la ciencia ficción para su mente híperimaginativa. Esto no encajaba en el concepto de David Lasser que, al tiempo que apreciaba el talento de Smith y las vívidas imágenes, creía que estas sólo servían para agregarle color a las tramas que involucraban motivaciones humanas y caracterizaciones. Muchos de nosotros estaríamos de acuerdo con Lasser de haberse tratado de otro escritor que no fuera Smith; pero Smith era un poeta de corazón y las palabras eran el barro con el cual modelaba su fantástica imaginería y siniestras sensaciones, no deseos humanos y fracasos. Aún así, para Lasser y quizás también para Gernsback, él era uno de los mejores escritores de ciencia ficción, pero necesitaba una cuota de pulimento editorial en orden de extraer el resultado deseado. Ahí fue donde Wonder falló, y donde, irónicamente, Smith triunfó. Apegándose a sus principios, Smith descubrió que él finalmente recibió todo el dinero que Gernsback le debía y, mientras tanto, canalizó lo mejor de su energía creativa hacia la fantasía en Weird Tales. Y como dije al principio, Smith era ciertamente único entre los escritores de ciencia ficción de su tiempo.

  Traducido por Odilius Vlak

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  • Nota: La versión original de este artículo, titulado: «The Perils of Wonder: Clark Ashton Smith’s Experiences with “Wonder Stories”», se encuentra aquí: http://www.eldritchdark.com.

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