TETRAMENTIS / Damned Angel: Genesis – Capítulo XV – (Vol 01)

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Capítulo XV: «Una Bestia de Mil Cabezas» ( Vol 01 )

«El Fin de Los Tiempos, Sucederá al Final de los Primeros Eventos»

Todos estaban sobresaltados. Incluso el mismo Hendrick no esperaba que Angel aceptara tan fácilmente.

  —¿Aceptarás así no más? —preguntó escéptico.

  —Así es. Miles de años teniendo que hacer todo el trabajo sucio de Dios… ¡Estoy harto! He decidido aceptar tu oferta —dijo Angel mientras le extendía su mano para sellar el trato.

  Una sonrisa de satisfacción se dibujó lentamente por el rostro de Hendrick mientras sus ojos enrojecían desde la oscuridad. Extendió también su mano y la estrechó con fuerza en un apretón. En una milésima de segundo Angel desenvainó su espada y le cortó la cabeza de un tajo. Un enorme chorro de sangre brotó de la herida mientras su cabeza cercenada rodaba por el suelo.

  —Angel… ¡¿Qué has hecho?! Es… ¡Es un humano! —exclamó Jennifer horrorizada.

  —No, no lo es —refutó Angel al instante—. Al menos ya no lo es.

  —¿D-de qué hablas?

  —¿No sientes su presencia? No es la de un humano.

  El cuerpo de Hendrick se derretía como cera caliente, al igual que su cabeza. Ambas sustancias eran viscosas y se atraían la una a la otra. Al encontrarse, se fusionaron en una sola. De lo profundo de esa viscosidad empezó a surgir una figura. Hendrick se regeneraba perfectamente. Golpeando el suelo a su alrededor con sus brazos los introdujo debajo de la tierra, extendiéndose por todo el lugar. El suelo se quebró en múltiples lugares de los cuales resurgieron sus brazos dividiéndose en miles de tentáculos. Con una gran velocidad agredieron a todos los presentes, aprisionándolos. Sólo Angel logró esquivar cada uno de los ataques de estos feroces y veloces miembros de la criatura. Jennifer y Ahriz fueron aprisionados por las extremidades viscosas y presionados contra las paredes. Angel evitaba cada uno de los ataques de Hendrick con su velocidad sobrehumana. Los enormes tentáculos resquebrajan el suelo y las máquinas donde solapaban.

  —Ríndete Angel… —susurraban las palabras de Hendrick en el eco del lugar.

  —No… ¡No es suficiente! Acabaré contigo… y liberaré a todas las personas que has hecho sufrir.

  En un descuido, una de las extremidades golpeó violentamente a Angel, lanzándolo a través de la habitación hasta colisionar fuertemente contra la pared. Se puso en pie casi al instante mientras limpiaba la sangre de su rostro. Los tentáculos continuaron su ataque incesante. Justo a tiempo pudo esquivarlos mientras dieron de lleno contra la pared. En el momento Angel pudo localizar a Ahriz y Jennifer. Estaban aún atrapados. Con sus cuchillas cortó los miembros que los cautivaban.

  Hendrick empezó a mutar. Su cuerpo sufría cambios repentinos y se volvía cada vez más salvaje. Parecía una especie de bestia. Su boca ahora estaba cubierta de colmillos y sus ojos enrojecidos como nunca, brillando intensamente.

  —¿Qué cosa eres? —preguntó Jennifer desesperada.

  —Es un híbrido  —respondió Angel con calma.

  —Eres un observador, Angel —susurraba Hendrick en un tono gutural—. Todos los años que pasé estudiando e investigando la genética de los demonios me han dado muchos frutos. Necesitaba un sujeto para crear un híbrido superior, y me dije: «¿Por qué no? Después de todo… es mi mayor interés ser quién posea estas habilidades…». He aquí el resultado.

  —Sin embargo, este híbrido que llevas es… diferente —insinuó Angel—. Hay algo que… hay algo que no está bien. Se siente distinto. Tu presencia, digo. Tu aura demoníaca. No es igual a la de los demás híbridos… ¿Por qué? No lo entiendo.

  —Mi híbrido no es como cualquier otro. Eres como había dicho, un observador. Luego de realizar miles de experimentos, he dado con la clave para formular uno de los híbridos más poderosos posibles. Le llamo «Híbrido por Combinación». Entrelaza el ADN de múltiples demonios para crear una sola especie. Sin embargo, estaba frente a un problema: disminución de poder. Era obvio que una mezcla de tal magnitud reduciría la cantidad de genes importantes de cada raza infernal que pudiese incluir en el híbrido; experimentando así una pérdida potencial de poder en el resultado final. Pero encontré una forma de estabilizar los diferentes genes en su máximo potencial.

  —No es posible… —interrumpió Angel dando un paso hacia atrás.

  —Lo es. Al alterar genéticamente mi ADN le permití a mi cuerpo asimilar los genes de todos los demonios que deseara, sin embargo, mi cuerpo los rechazaba. Eran incompatibles, inestables en conjunto con mi patética estructura humana. Encontré la solución. La solución está frente a ti ahora mismo. ¿Por qué crees que el Führer permitió  que construyera esta facilidad? Para adquirir el componente necesario para estabilizar cualquier tipo de híbrido: la sangre humana.

  —Es… ¡Es absurdo! ¡Una locura! ¿Estás usando un ritual de sangre para sellar a los demonios dentro de un cuerpo? La cantidad necesaria para saciar el hambre de esas bestias que viven dentro de ti, que se han unido a tu carne y a tu alma…

  —Por eso necesitamos los campos de concentración. Tomamos hasta la última gota necesaria de sangre para el ritual. Cosa muy sencilla. Verter la sangre sobre el cuerpo del híbrido hasta que la absorba. Sabes de lo que hablo… eres como yo.

  —Yo soy un humano. Tú eres un monstruo.

  —Fui un humano al igual que  todos ustedes. Simplemente comprendí que esto me hacía ser débil, patético, irrelevante. Me he moldeado a mi propio gusto. Perfeccioné el trabajo de Dios. Si puedo hacerlo en la tierra, ¡podré hacerlo una vez que gobierne el Cielo y el Infierno! ¡Nadie me podrá detener! Dios, Lucifer, o el mismo Führer. No importa quién sea, derramaré hasta la última gota de sangre que tenga el hombre para crear el híbrido perfecto, el sustituto del dios defectuoso.

  —¡Suficiente! No tengo por qué escuchar más tus blasfemias.

  —No hay nada más que decir. Te mataré y estudiaré tu híbrido. Tus amigos servirán de alimento para mis criaturas.

  Del cuerpo de Hendrick empezaron a surgir más tentáculos que cortaban como si fuesen espadas. Su pecho empezó a abrirse, surgiendo de este un Draco; un enorme y poderoso demonio en forma de dragón. La bestia empezó a crecer en tamaño hasta desplegar completamente sus alas negras. Alzándose en vuelo, lanzó su aliento de fuego sombrío.

  —¿Cómo has logrado absorber un Draco? —preguntó Angel asombrado—. Es uno de los demonios más poderosos del infierno.

  —No conoces mis poderes; no sabes hasta donde se extienden. Son ilimitados, Angel. Controlo al Draco, me sirve porque soy su amo. Dentro de mí viven miles de demonios más. Estás luchando contra un ejército. No puedes detenernos.

  El Draco voló en picada hacia Angel. De un mordisco le arrancó el brazo izquierdo y la mitad del hombro. La cuchilla que el brazo sostenía cayó al suelo. Los ojos de Angel se enrojecieron mientras brillaban en la oscuridad. Una sonrisa se dibujó lentamente en su rostro mientras la carne en su herida empezaba a recrecer junto con sus huesos, regenerando completamente su brazo en instantes.

  —Yo también tengo mis sorpresas —dijo Angel mientras miraba de frente al Draco.

CONTINUARÁ…

Edwin Peter Barbes

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