RUNES SANGUINIS / William Blake y la Naturaleza de la Fantasía – Por Matthew David Surridge

William Blake - Autorretrato

  Quizás mi literatura favorita de fantasía no lo sea en absoluto. Creo que la poesía épica y profética de William Blake ciertamente es leída como fantasía por muchas personas, considerando la fantasía como una forma extraña y definida. ¿Pero es la palabra apropiada? El mismo Blake era un visionario —literalmente veía visiones— y pudo haber creído que algunos de sus escritos eran literalmente verdaderos. ¿Reside la definición de fantasía en el escritor o en el lector? ¿Y cómo al mismo Blake le hubiese gustado que se definiera su literatura?

  Farah Mendlesohn, en su libro «Rhetorics of Fantasy», argumenta que el término «fantasía» no se puede aplicar a los escritores latinoamericanos del Realismo Mágico. Según la entendí, ella dice que las culturas de estos escritores son diferentes de la cultura que produce «ficción fantástica», y que por lo tanto los escritores permanecen en una relación de creencia diferente con la ficción. Los textos del Realismo Mágico «no están concebidos como literatura de género. En vez de eso, el mundo reflejado en el texto es el mundo principal. Sólo deviene en fantástico porque nosotros los lectores angloamericanos somos forasteros… El Realismo Mágico… es escrito con una sensación de falta de creencia. Si buscamos alguna forma de él, necesitamos la literatura de una cultura similar, una en la cual la presencia de otros poderes es una cosa real y vibrante, incluso si debe existir junto a un racionalismo científico».

  No estoy seguro si lo que Mendlesohn describe es una especie de visión cultural o si es una visión personal. Ella reconoce que puede ser aplicado a los escritores del sur americano. Pero tomemos la tetralogía «The Solitudes» por John Crowley, la cual parece como una pieza de realismo mágico norteamericano y en la cual se construyen cuidadosas explicaciones de sus elementos metafísicos; Crowley sugiere que el mundo se rehace a sí mismo en ocasiones, cada vez con reglas diferentes y una nueva historia; la magia pudo haber funcionado una vez, dicen los libros, pero cuando el mundo cambió por última vez, no sólo la magia dejo de funcionar, sino que la historia misma cambió y en su nueva versión la magia nunca ha funcionado. ¿Necesitamos preocuparnos de las propias posturas filosóficas de Crowley antes de que podamos concluir que su literatura es realmente fantasía? De hecho, es una situación más complicada que esa; brevemente, los personajes están medio conscientes de que son los personajes de un relato, y el texto mismo deviene en consciente de su naturaleza como texto. Ya sea que esto lo haga más o menos fantástico es un punto interesante, si bien no es de lo que quiero hablar aquí.

  Supongo que uno puede argumentar que la cultura de Crowley apoya una cierta interpretación de su trabajo en términos generales; existe un entendimiento cultural compartido acerca de lo que es la fantasía y como su trabajo se relaciona con ella. Pero ese entendimiento cultural ha evolucionado con el tiempo. John Clute ha dicho que la Fantastika —que define los géneros de fantasía, ciencia ficción y horror— comenzó realmente alrededor de 1750 o 1760, por el tiempo en que «The Castle of Otranto» y «The Ossianic Poems» fueron publicados. Se ha dicho que en periodos anteriores el entendimiento general de las historias no tenía nada que ver con su carácter verdadero o falso: una historia era una historia. Hacia mitad del siglo XVIII, un sentido más grande del carácter ficticio o verdadero de las historias se había desarrollado, junto a un cuerpo de literatura mimética auto-consciente y una ideología crítica declarando que la mejor ficción era aquella que se acercaba más a los hechos. En otras palabras, el final del siglo XVIII es un periodo del desvanecimiento de la magia del entendimiento del mundo angloparlante así como de la mayoría de la literatura en inglés críticamente apropiada.

  Ahora bien, es notable que el trabajo de Blake no haya recibido mucho reconocimiento crítico durante su vida [si bien se registra que Samuel Taylor Coleridge estaba impresionado por su trabajo]. Nacido en 1757, Blake murió en 1827, y ciertamente él fue un hombre de su tiempo, con muchos de los puntos de vistas y prejuicios que eso implica. Pero él comprendió el proceso de decadencia que giraba a su alrededor. Consistentemente se opuso a la visión materialista y racionalista del mundo que estaba gestando los «las oscuras y satánicas fábricas» de la temprana era industrial. Cuando él veía visones las aceptaba como lo que eran. ¿Es eso fantasía o no?

  Cuando se lee su trabajo, es difícil decir qué tanto él en verdad creía en la realidad literal del mundo que desveló. Él fue un hombre que pudo escribir alegremente sobre una nueva casa que: «El cielo abre aquí por todos lados sus puertas doradas… Las voces de los habitantes celestiales son escuchadas de manera más definida y sus formas pueden ser vista más claramente y mi cabaña es también la sombra de sus casas». De aquí la pregunta: ¿realmente importa lo que él creía?

  En mucho de sus trabajos Blake combinó poesía e ilustraciones con un proceso de grabado muy original el cual él dijo que le fue explicado en una visión por su hermano muerto Robert [Blake hacía una fuerte distinción entre visiones, tal como entre la aparición de Robert y los fantasmas, los cuales él decía que sólo se le aparecían a personas sin imaginación]. La mayor parte de sus trabajos importantes aparecieron en esta forma, una especie de autopublicidad en la cual cada copia era una pieza única con sus propios colores. Si bien la integración de texto e imagen parece sugerir comics contemporáneos, de hecho la manera en que uno los lee no es en la que leemos los comics; ellos eran más como los manuscritos iluminados de la edad media.

  Entre los trabajos importantes que Blake produjo en esta forma estaba una colección de poderosas líricas breves «Songs of Innocence and of Experience»; y un delirante y original viaje visionario-filosófico autobiográfico titulado «The Marriage of Heaven and Hell»; parábolas sobre el sexo frustrado o pervertido: «The Book of Thel» y las «Visions of the Daughters of Albion»; breves profecías que adquirieron una importancia apocalíptica en los eventos políticos de su tiempo mientras que al mismo tiempo mostraban una nueva concepción del origen del universo físico y la humanidad: «America», «Europe», «The Song of Los», «The Book of Urizen», «The Book of Ahania» y «The Book of Los»; y dos poemas épicos: «Milton» y «Jerusalem». Otros de los trabajos que han sobrevivido incluyen varias líricas breves, numerosos fragmentos y esbozos, una cantidad de cartas y un tercer poema épico «Vala», posteriormente rebautizado «The Four Zoas», anterior a «Milton» y «Jerusalem», el cual devino en una fuente de ideas y lineamientos para los poemas posteriores. Blake trabajo en «Vala» por años, pero nuca hizo una versión iluminada final; una versión completa y mayormente coherente existe, pero claramente no es la versión final.

  Hablando ampliamente, los trabajos iluminados cuentan la historia de la caída del Hombre Eterno primordial, Albion, cuando sus cuatro facultades primarias, los cuatro Zoas, comenzaron a luchar entre ellas por la supremacía. Su razón, Urizen, típicamente se considera haber iniciado la caída, si bien Luvah, las pasiones, también comparte la culpa. El resultado de la traición de Urizen, es su caída dentro de un cuerpo creado por Los; una versión del artista divino. El mismo Urizen es el creador del mundo material, el universo temporal. Dentro de este mundo, Los, su esposa [o «emanación»] Enitharmon, y sus hijos e hijas, luchan para hacer lo correcto tal como ellos lo entienden. El primer nacido de Los y Enitharmon es Orc, el espíritu de la rebeldía; el último nacido, Satanás, es la encarnación de Urizen en este mundo; al menos en algunos textos; «Jerusalem» también dice que Satanás es el espectro del mismo Albion.

  Las profecías más tempranas describen como Urizen crea la religión represiva, la monarquía y los varios sistemas de tiranía que oprimen la humanidad. Orc se alza para hacerle frente, un conflicto subrayado por las revoluciones francesa y americana. «Europa», la saga de la Revolución Francesa, finaliza en suspenso cuando Orc despierta y la guerra inicia:

«¡El Sol brilló fieramente rojo!

¡Los furiosos terrores volaron alrededor!

Bramando sobre carros dorados, con las rojas ruedas sangrando;

¡Los leones azotaron rabiosos sus colas!

Los tigres  acecharon la presa y bebieron el rojo fluido:

Y Enitharmon gimió y gritó con desesperación y desaliento.

Entonces, Los alzó su cabeza, cubierto de serpentinos truenos:

Y con un grito que estremeció toda la naturaleza hasta el polo más lejano, convocó a todos sus hijos a la contienda de sangre.»

  No obstante, a la larga, la Revolución Francesa no provocó el imaginado apocalipsis que Blake esperaba. Sus épicas más tardías, me parecen, se vuelven hacia el interior; si bien aún muy conscientes de las circunstancias políticas alrededor de él, los trabajos de Blake se enfocaron más en su estado personal como profeta, y la experiencia de la revelación. La restauración de Albion en «Jerusalem», si bien cósmica en su naturaleza, me parece menos condicionada por eventos exteriores que las profecías más tempranas.

  Uno puede cuestionar la consistencia de la revelación de Blake a través del tiempo, y cómo la continuidad de su sistema místico debe ser entendida. Es ciertamente tentador mirar el corpus sus textos iluminados como un todo: «La Biblia del Infierno»: la cual el mundo tendrá le guste o no», como él dice en «The Marriage of Heaven and Hell». Pero el «The Marriage» fue comenzado en 1790, «America» fue grabado en 1793 y «Jerusalem» no fue grabado hasta 1820. El énfasis claramente cambió con el tiempo. Orc, La Rebelión, queda relegado como personaje central por su padre, Los, el Artista. [Nótese que el Orc de Blake no tiene nada que ver etimológicamente con los orcs de Tolkien. Tolkien se inspiró en una línea del «Beowulf» para crear sus monstruos, mientras que el Orc de Blake tiene una derivación menos clara; el nombre pudo haber surgido de orca, ya que Orc toma la forma de una ballena, o pudo derivar del griego «orcus», infierno; o, ha sido dicho,  puede ser un anagrama de «cor», la palabra española para corazón].

  Creo que la forma de los poemas parece seguir este cambio filosófico. La importancia de la revolución se pierde con el tiempo; el apocalipsis interno del arte se vuelve más significante. En una lectura, que puede significar que la historia, el mito la fantasía, poseen resonancia directa con eventos externos. De manera similar, la temprana fascinación de Blake con los contrarios parece ceder a una más segura presentación del apocalipsis. Es como si su más profunda inmersión dentro de su mito, o visión, o fantasía, le permitiera progresar como artista; hacia una visión más completa de la redención de la humanidad del tiempo y del espacio.

  Claramente, uno no puede leer a Blake como lo haría con una novela moderna de fantasía. Para comenzar, sus trabajos no son novelas. Particularmente los épicos manipulan un complejo simbolismo en múltiples niveles. Los personajes representan aspectos de la personalidad, pero también lugares; Luvah, castigado por su intento de usurpar el poder, es similar a Francia luego de Napoleón.

  Extrañamente, mientras más esotérico deviene el simbolismo de Blake, en algunas maneras, más familiar parece. Él imagina una compleja relación entre estados emocionales y espirituales, reflejada en una geografía tanto física como metafísica. Algunas partes son muy difíciles; otras se leen como construcciones de mundos de fantasía. Aquí no pienso tanto en la detallada correspondencia que Blake encuentra entre Inglaterra y la Tierra Santa, sino en su imaginada Golgonooza, la cuatro veces ciudad del arte, así como en tierras relacionadas: Bowlahoola y Allamanda, el lago Udan-Adan, el bosque de Entuthon Benython.

  El arte de Blake es en un sentido tanto fantástico como novelístico. Él ve significado en lo concreto, en las partículas diminutas que construyen el mundo. Lo real, lo físico, son para él símbolos de algo más grande. Su intento de expresar ese significado más grande se le como fantasía, un argumento de que el tiempo y el espacio poseen significado más allá de lo material; que estas cosas son una construcción imaginativa con un significado que deriva de esa imaginación. Nuevamente: ¿es eso fantasía?

  Me parece que si. Creo que la insistencia de Blake en la imaginación es la clave. Muchas religiones argumentarían que el mundo físico es sólo el emblema de un significado más grande. Pero me parece que el trabajo de Blake se distingue, porque enfatiza que el verdadero significado es uno imaginario. Personalmente, asocio esa imaginación con la fantasía; ampliamente definida. Como dije, la fantasía de Blake no es obviamente una «fantasía de género», cualquier cosa que eso pueda ser. Pero es mi creencia que tiene que ver fundamentalmente con el impulso fantástico.

  Los toma primacía sobre Orc: al final es el arte, la poesía, lo que revela el significado. Es la recreación de las cosas más allá de lo literal. Es la insistencia del mundo, no como es, sino como es imaginado; no la realidad materialista, sino la primacía del arte. El significado de Los es un argumento para la importancia de la fantasía. Es la vía en la que Blake une lo visionario con lo real.

  De manera que sí, diría que William Blake es un fantasista. Y como podemos verlo como tal, podemos ver un nuevo significado en la fantasía. Una manera de unir el significado al mundo; una manera de reforjar el mundo con un significado imaginativo en su centro. Pienso que en esto, Blake no sólo es un fantasista, sino indiscutiblemente el principal fantasista, el escritor cuyo sentido total de la imaginación fusiona lo real y lo fantástico, lo visual y lo escrito, en una manera en que los artistas y escritores de lo fantástico han estado desde entonces, posiblemente, luchando por realizar.

  Moverse hacia delante involucra algunas veces mirar atrás, al camino por el que hemos llegado, para comprender el sendero que hemos caminado y las otras opciones que tenemos. Blake representa una opción posible para la fantasía, y sugiere una manera de articular significado en la forma de la fantasía. Su trabajo posiblemente desafíe por siempre la comprensión. Y ciertamente no es para todos los gustos. Pero para algunos, para mí, los poemas épicos y proféticos de Blake se encuentran entre los más grandes logros del arte de la humanidad; y de la fantasía humana.

  Traducido por Odilius Vlak

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  • Nota: La versión original de este artículo, titulado: «William Blake and the Nature of Fantasy» [agosto del 2011], se encuentra aquí: http://www.blackgate.com.
  • Acerca del autor: Matthew David Surridge es el autor de «The Word of Azrael», en Black Gate 14. Actualmente, su nueva serie online es «The Fell Gard Codices». Se puede encontrar en Facebook o ser seguido en Twitter.

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