NEOSAPIENS / Johfra Bosschart : Johfra y el Surrealismo Renacentista

 Johfra Bosschart

Nostalgia For Lemuria - 1961 - Johfra Bosschart

Children of the Moon  - 1969 - Johfra Bosschart

Children of the Moon - Detail - 1969 - Johfra Bosschart

Memorial - Johfra Bosschart

Draak  (1982) - Johfra Bosschart

Unicorn - Johfra Bosschart

Self-Portrait as a Faun (1985) - Johfra Bosschart

Chandra - Johfra Bosschart

 Lo de Surrealismo Renacentista sólo fue para tratar de capturar en una sola expresión el aspecto más exótico y, ¿por qué no?, más comercial para aquellos que prefieren experimentar la realidad espiritual a través de una experiencia imaginaria de mundos extraños, hijos de la fantasía, tal como ellos lo visualizan internamente. Pero no una fantasía abstracta, sino con el contacto de una realidad fantástica; ver un mundo fabricado con los mismos elementos que el nuestro, pero organizado de una manera fantástica. Y no sólo en su aspecto físico, sino en la atmósfera que lo anima. Atmósfera que sin dudas es hija de un modo de pensar propio de un universo mitológico. La expresión es funcional, si bien muy lejos de ser objetiva, para definir el mundo visual de Johfra. Pues, como en las épocas poderosas, en las que el nombre ostentaba una función ontológica sobre aquello que representaba, de manera que si no nos alineábamos con la vida interna del objeto observado no podíamos descubrir su significado, y por lo tanto nombrarlo. De la misma forma, para atrevernos a desvelar con el verbo el complejo código simbólico del arte de Johfra y alinearnos con su significado interno, necesitaríamos estar bautizado con todo un corpus de conocimientos esotéricos, en los cuales el Hermetismo, el Gnosticismo y el Neoplatonismo, son sólo las primeras gotas del agua sagrada.

  Con todo, me parece que el principal elemento de la experiencia maravillosa que vivimos al contemplar los trabajos de Johfra, es una mezcla del disciplinado método científico desde el cual los genios del Renacimiento creaban sus obras maestras, donde integraban los principios de toda una doctrina esotérica de manera codificada en el paisaje representado, en el cual cada elemento era un símbolo, con las leyes del plano onírico del Ser y el universo caótico del subconsciente —ahora desde el punto de vista de la Teoría del Caos— que los surrealista utilizaron para crear las suyas propias. En otras palabras, permitir que los impulsos luciferinos que liberaron los románticos sean los ingenieros que construyan el diseño arquitectónico diseñado por los iniciados renacentistas.

  Se cuenta que cuando este visionario nació el Sol estaba en la Casa de Sagitario con ascendente en Acuario el 15 de diciembre de 1919 en Rotterdam.  Johfra en verdad es el acróstico de su nombre Franciscus Johannes Gijsbertus van der Berg. Posteriormente agregó el nombre Bosschart a sus pinturas, tomado del nombre de soltera de su madre. Según su segunda esposa, Ellen Lórien: «De niño él era un soñador, muy contemplativo, por lo que tenía dificultad en concentrarse en la escuela. En contraposición a sus lecciones de álgebra, él prefería observar los diminutos patrones observados en las piedras, raíces y las cortezas de los árboles. Las nubes ejercían una fascinación especial sobre él, las cuales observaba para descubrir la formación de un rostro o el juego de luz y sombras».

  A la edad de catorce años ingresa en la Academia Real de Artes de Hague, dedicando mucho tiempo a la copia de antigüedades en la colección del sótano de la academia, especialmente los trabajos de Da Vinci y Miguel Ángel. Estos maestros permanecieron siendo una fuente de inspiración durante toda su vida. Otro gran impacto en esta época fue la del tratado clásico de Max Doerner «Los Materiales del Artista», el cual le reveló los métodos de los antiguos maestros. Irónicamente, a través de un panfleto de propaganda Nazi «Ontaarde Kunst» [Arte Inapropiado], Johfra conoció los trabajos de surrealistas como Dalí, Ernst, Tanguy y Maggritte. El trabajo de Dalí en particular lo impresionó profundamente. Así que comenzó a pintar arte surrealista en 1941 implementando las técnicas clásicas.

  Como su periodo de estudio [1934-42] coincidió con la Segunda Guerra Mundial, esto causó innumerables inconvenientes al joven Johfra, el peor de los cuales, posiblemente sea el de la destrucción por una bomba aliada de todos los trabajos que había realizado hasta ese momento: unas 400 pinturas y alrededor de 1000 dibujos. No obstante, él continuó produciendo trabajos surrealistas con las técnicas clásicas luego de esta tragedia y en un momento en el cual el arte figurativo se consideraba muerto y el surrealismo mismo anacrónico. Algunos de estos trabajos eran autorretratos alegóricos; otros describían paisajes oníricos con delicadas formas orgánicas y extrañas cortinas raídas movidas por vientos invisibles. Su primera exposición —que no recibió buena crítica— fue en 1943. A mitad de esta década, él exploró temas mitológicos y desnudos clásicos: Andrómeda o La Reina de la Noche, pesadamente cargados de erotismo y anatómicamente perfectos. Entre los años de 1947-48, exhibió una serie de exposiciones individuales en la Galería Bennewitz.

  Los años cincuenta, sobre todo a partir de 1953, fue la década de su «aprendizaje» en las doctrinas del Gnosticismo, Hermetismo y Neoplatonismo. Ya al principio de esa década, en 1951, en un viaje a Roma, Johfra estudió intensamente las antigüedades de dicha ciudad, experimentando «su propio renacimiento personal». Las fuentes de aguas de Roma le inspiraron una de sus mejores series de pintura y la que probablemente mejor ejemplifica el concepto de «Surrealismo Renacentista». Pero en 1953, él y Diana Vandenberg, su primera esposa, conocieron a Cor Damme, quien le comisionó a Johfra ilustraciones esotéricas. A través de él conocieron el Lectorium Rosicrucianum en Haarlem, donde iniciaron sus estudios en las enseñanzas esotéricas, incluyendo las mencionadas más arriba. Durante este periodo Johfra ilustró una serie de textos esotéricos editados por los Rosacruces. En su autobiografía «La Sinfonía Fantástica», Johfra dice que: «Estos fueron años de un trabajo intenso que nos absorbió totalmente. Era nuestra sociedad, nuestro mundo». Johfra fue miembro del Lectorium por nueve años; Diana duró once. Allí también conoció a Ellen Lorien, la cual fue miembro por seis años. También fue la época en que sus trabajos surrealistas adoptaron elementos más clásicos como ruinas romanas en el fondo o un torso en primer plano.

  Si bien en los años sesenta Johfra expuso su trabajo continuamente en la Galería Mokum en Ámsterdam y también expuso por primera vez en Francia en 1966 —primero en Cannes, luego en Mónaco y más tarde en París en la galería de la librería Le Soleil dans la Tête —, fue en los setenta cuando comenzó a cosechar el éxito. En esta época formó parte del grupo  Meta-Realista formado por siete pintores incluyendo a Diana y Ellen. Su tour de exhibiciones por Holanda y Bélgica atrajo mucha atención.

  Luego, en 1973, vino el encargo del trabajo que le granjearía reconocimiento en todo el mundo: pintar el Zodiaco como una serie de posters para Reproducciones Verkerke. En ese año también completó la que es considerada el non plus ultra de su obra, el tríptico «La Unión Mística». Literalmente todos los trabajos herméticos que Johfra produjo en esa época son dignos de devenir en los mándalas de una nueva clase de espiritualidad.  En su libro «Astrología: Signos del Zodiaco» [1981], Johfra ofrece sus propias meditaciones e interpretaciones sobre la serie del zodiaco. Luego de esta serie, le fue encargada la Serie Maldoror por Walter Kamp, para muchos sus trabajos más oscuros y extraños. Estos marcaron un cambio definitivo en la pintura de Johfra, deslizándose desde los temas herméticos a los panteístas. Inició con una pintura de Hécate, seguida de representaciones de aquelarres y alcanzando su pináculo con el gran tríptico «La Adoración de Pan». Lobreguez y fuerzas oscuras de la naturaleza son las señas de identidad de esa serie.

  En los ochentas, Johfra se movió a una fase más luminosa de su etapa panteísta. Aquí los sátiros, duendes, elfos y unicornios invadieron unos paisajes bucólicos exquisitamente representados, y acariciados por la luz natural del sol desparramada a través del follaje. En vez de la simbología hermética, eran los elementales de la naturaleza como las ninfas de agua lo que fascinaban su imaginación. Una serie de pinturas de elfos pintadas por él, Diana y Carjan fueron coleccionadas en el libro «Elfos, Hadas y Gnomos». En esta década también desarrolló los esbozos de las fuentes romanas que había hecho 30 años antes en una serie de pinturas, en las que el movimiento del agua y la transparencia de la luz constituían las fuerzas invisibles que las animaba.

  Más que merecido fue el reconocimiento que el Ministerio Francés de Cultura le hizo a Johfra y a Ellen, distinguiéndolos con «La Sociedad de las Artes, las Ciencias y las Letras». Cuatro años después, en 1989, Johfra fue nombrado «Caballero de la Orden de las Artes y las Letras», distinción que muy pocos extranjeros han ostentado. Johfra continuó creando hasta sus últimos años, hasta el punto que el promedio de producción era una pintura por mes. Pero en 1998 el cáncer había conquistado su cuerpo, debilitándolo demasiado para cualquier actividad física. Al menos pudo completar su última pintura, «El Viaje a Casa», el 31 de mayo de ese año, «no puedo pintar más…», escribió esa misma tarde en su diario. El 6 de noviembre murió a la edad de 78 años, muy temprano en la mañana, su horario de trabajo, como si su muerte hubiese sido sólo las primeras pinceladas de una más de sus fantásticas visiones. ¿A dónde podría ir un alma de tal magnitud? ¿Qué paraíso o infierno podría albergar a un Ser que creó cientos de ellos?

Odilius Vlak

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2 comentarios en “NEOSAPIENS / Johfra Bosschart : Johfra y el Surrealismo Renacentista

  1. Tengo el placer de dirigirme por este medio, con el fin de preguntar sobre una obra en particular de Johfra, me refiero específicamente a:”Aquarius” de la serie colección de los signos del zodiaco. Me interés es saber si esa obra se encuentra en su versión original en la colección actual; ya que sospecho haber rescatado del abandono esa obra, en su versión original. Muchas Gracias!

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