NEOSAPIENS : Frank R. Paul: Visiones Cercanas del Tercer Tipo

Frank R Paul

 Ilustracion 01 - Frank R Paul

 Ilustracion 02 - Frank R Paul

Ilustración 03 - Space Elephants - Frank R Paul

Ilustración 04 - Frank R Paul

Ilustración 05 - The Robot Aliens - Frank R Paul

Ilustración 06 - Frank R Paul

Ilustración 07 - Worlds Fair Painting - 1939 - Frank R Paul

Ilustración 08 - Apocalyptic New York - Frank R Paul

Estamos en noviembre de 1929, recorriendo con la imaginación los suburbios de una tierra fabulosa llamada Science Wonder Stories; estamos ajenos a todo lo que pueda ser la realidad fuera de nuestro universo regido por las leyes de un género literario que recientemente ha adquirido el estatus de individualidad y personalidad que había estado buscando desde las obras maestras del siglo XIX y principios del XX que lo concibieron: la Ciencia Ficción. Nos adentramos cada vez más en los dominios de ese reino; específicamente en la jurisdicción de la revista mencionada más arriba. De repente, quedamos petrificados ante la visión de un extraño fenómeno que adopta la forma de una extraordinaria nave voladora en forma de platillo; de hecho podría definirse como un Platillo Volador. Nos estremecemos, sacudimos nuestra cabeza y nos restregamos los ojos. Luego de una segunda mirada más atenta, que incluye la sobriedad que brinda la inclusión en nuestro mundo interior de la ordinaria realidad exterior, nos damos cuenta que simplemente estamos viendo la portada de ese número de la revista Science Wonder Stories, dibujada por un tal Frank R. Paul. En ella, sin saberlo, nos hemos tropezado con la que es considerada una de las primeras, sino la más antigua, descripción gráfica de un Platillo Volador. Esto casi dos décadas antes de que Kenneth Arnold avistara los suyos que le darían inicio a la era de esos juguetes extraterrestre en nuestro mundo; incluyendo los apéndices científicos, sociológicos, psicológicos, antropológicos y, debemos decir ¿creativos? Bueno, no del todo, pues el reino de la imaginación en palabra e imagen ya los había visualizado desde hacía tiempo. Hasta el punto que muchos especularon de si la imagen creada por Frank R. Paul, y las que más adelante plasmó sobre el papel tanto de las portadas como del interior de las revistas especializadas de ciencia ficción, fueron en verdad las creadoras del fenómenos OVNI, si bien de manera accidental, cuando los primeros avistamientos fueron descritos con la forma que Frank concibió. En la fraseología psicológica, este fenómeno se conoce como la fijación mental.

  Amazing Stories - April 1926 first issue - Frank R Paul

 Amazing Stories april 1926 - Jules Verne  - Frank R paul

Science Wonder Stories - August 1929 - Frank R Paul

Science Wonder Stories - Nov 1929 - Frank R Paul

Marvel Comics - Oct / Nov 1939 - Vol 01 - Frank R Paul

Pero para el fanático de finales de los años veinte, tal experiencia no fue sino otra más dentro del arsenal que estaba experimentando desde el primer número de la primera revista de ciencia ficción, Amazing Stories, de abril de 1926, cuya portada también fue creada por Frank R. Paul: que describía una interesante escena de la historia «Hacia fuera en un cometa» de Julio Verne, publicada en el mismo número. En la imagen, el planeta Saturno y sus anillos se presentan con un enfoque cercano sobre el fondo de un cielo amarillo; una tierra polar, en cuyas heladas colinas se ven dos barcos varados; y más abajo, el elemento humano dado por los miembros en fuga de la tripulación. Y es que estamos hablando de Frank R. Paul, el hombre que para fortuna de los acólitos del sendero espiritual de la ciencia ficción, dijo presente para hacer una realidad visual lo que los profetas-escritores del género concebían en su imaginación. Definitivamente, ya el fanático de ciencia ficción de los años veinte estaba acostumbrado a tener la experiencia de: «Visiones Cercanas del Tercer Tipo». Dichas visiones, fueron las de Frank R. Paul.

  Por si todo esto fuera poco, Frank R. Paul tiene el crédito de haber pintado a color la primera Estación Espacial publicada en los estados unidos; dicha imagen salió en el número de agosto de 1929 de la misma revista Science Wonder Stories. También la portada del primer número [octubre-noviembre de 1939] de la revista Marvel Comics: facturando el debut de Human Torch y Sub-Mariner.

  Frank Rudolph Paul, nació el 18 de abril de 1884 en Viena, Austria, y murió el 29 de junio de 1963 en su casa de Teaneck, New Jersey. Fue descubierto por uno de los padres de la Ciencia Ficción, Hugo Gernsback: fundador de la primera revista del género, Amazing Stories, y una larga lista de otras que contribuyeron a sustentar el esplendoroso palacio de ensueños en el cual el género estaba constituyéndose. Huelga decir que entre los méritos de Gernsback está el de haber creado el nombre mismo del género: Ciencia Ficción.

  El arte de Frank —caracterizado por fuertes y radiantes contrastes de colores y habitado frecuentemente por las más delirantes máquinas, robots y naves espaciales; y una especial destreza para describir las fisonomías humanas en especial de mujeres— fue el responsable de las primeras 38 portadas de Amazing Stories, desde abril de 1926 a junio de 1929. Su temprano entrenamiento como arquitecto le fue funcional para la detallada elaboración de grandes estructuras en las cuales presentaba con todo detalle los diferentes componentes de las mismas, cual si de un plano tridimensional se tratara. También, las visiones de Frank R. Paul se especializaron en la descripción a manera de poster de la vida en otros planetas y ciudades futuristas. Trabajó en otras revistas de Gernsback como Air Wonder Stories y Wonder Stories, las cuales en conjunto publicaron 103 de sus portadas a color de junio de 1929 a abril de 1936. Paul también pintó portadas para Planet Stories, Superworld Comics y Science Fiction. En total, sus portadas para revistas sobrepasan las 220. Pero para muchos, su portada más emblemática fue la del número de agosto de 1927 de Amazing Stories, que ilustraba una reimpresión del trabajo seminal de H. G. Wells, «La Guerra de los mundos».

  Estas visiones alienígenas, con las cuales el público tenía un encuentro cercano del tercer tipo cada mes, contribuyeron a crear el arquetipo de lo que es el género de ciencia ficción, que desde el mismo comienzo —ya como industria definida— le brindó a su Fandom el paquete doble de unas historias extrapoladas visualmente con imágenes que desde ya ostentaban la personalidad de una marca de fábrica original y propia del género. Pues el género de la Ciencia Ficción, contrario al de la Fantasía, y a pesar de la tradición sobre la que estaba fundada oficialmente desde la publicación de Frankenstein en 1818, fue un campo literario con menos abolengo histórico y cultural. Se pueden recoger aquí y allá en el tiempo ejemplos contundentes, autorizados y definidos de su expresión en cuando género que ya sea de manera especulativa o especializada, explora las posibilidades imaginativas que la ciencia y la técnica le ofrecen a las mentes creativas. Ejemplo de ello es el trabajo del mismísimo Johannes Kepler, titulado «Somnium» [Un sueño], el cual se escribió alrededor de 1611 pero que fue publicado póstumamente luego de la muerte del astrónomo en 1930. En este trabajo, Kepler intentó proyectar lo que sería la práctica de la astronomía desde la perspectiva de otro planeta para con ello demostrar la posibilidad de un sistema no-geocéntrico. El argumento es un viaje fantástico a la luna, que incluye elementos de alegoría y autobiografía; a la vez que es un tratado sobre los viajes interplanetarios con un gran contenido científico en especial en lo referente a la geografía de la luna. Para muchos, Somnium es la primera historia de ciencia ficción en su acepción de extrapolación de los elementos científicos, a pesar de que el elemento sobrenatural está presente también, como es el caso de que el narrador consulta a un demonio para que le enseñe los medios del viaje espacial. Pero la tradición forjada por este y otros ilustres ancestros de la ciencia ficción, no es comparable a la tradición que el género de la Fantasía tenía detrás, la cual engloba todos los sistemas mitológicos de la humanidad.

  Es por ello que el género de la Ciencia Ficción se estuvo abriendo paso en la oferta literaria paralelamente a los demás, pero con la intrínseca necesidad de definirse a sí mismo aún más. De ahí que si bien como exploración imaginativa la literatura de ciencia ficción ya contaba con grandes figuras, fue en los años veinte cuando verdaderamente arrancó con toda la parafernalia que todo universo original exige, incluyendo revistas como Amazing Stories, que inició con textos reimpresos de Julio Verne, Edgar Allan Poe, H. G. Wells, etc., pero que no pasó mucho tiempo antes de que su canto de sirena atrajera a los nuevos navegantes de ese mare tenebrarum de la literatura. Y por supuesto, la oferta visual se estableció como algo original del género, y fue en esta parte que el genio de Paul construyó el portal hacia un mundo en el cual los lectores tropezarían con sus visiones en una escala del tercer tipo en la fraseología ufológica: la de la comunicación; en este caso, entre la imagen y la imaginación del lector. Y esto, en una época en que la mayoría de los estadounidenses no tenían teléfono. Muchos de esos jóvenes que por primera vez tuvieron la experiencia de ver lo que sería el mundo que imaginaban mientras leían sus historias favoritas, pero a través de las visiones de un genio de la ilustración como lo fue Frank R. Paul, fueron posteriormente los héroes de la Edad de Oro de la ciencia ficción, iniciada oficialmente en el número de julio de 1939 de la revista Astounding Stories, bajo el impulso de uno de ellos, John W. Campbell, Jr; por no mencionar a las divinidades que forjaron el dorado metal de esa segunda etapa evolutiva de la ciencia ficción con su ardiente imaginación. Pero esa es otra historia.

  Mientras tanto, hagamos un experimento mental, en el cual nos imaginamos a nosotros mismos visitando, al igual que muchos otros fanáticos, la primera Convención Mundial de Ciencia Ficción en 1939, en la cual Frank R. Paul fue el único invitado de honor; y así aprovechar para tener el encuentro de tercer tipo con la mejor de las visiones… la del mismísimo creador de todas ellas.

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Odilius Vlak

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Un comentario en “NEOSAPIENS : Frank R. Paul: Visiones Cercanas del Tercer Tipo

  1. Para muchos de los lectores de ciencia ficción en español, descubrir este material gráfico original de las publicaciones en inglés, es toda una revelación.
    De Frank R Paul habái leído algún comentario hecho por Asimov en alguna de sus recopilaciones, pero no conocía nada de él.
    Me gustaría saber si pintabaa con acuarela o goache.
    Saludos a los del blog

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