INTROVISION/ Una Estrella en el Firmamento de una Tumba

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  El entierro fue prematuro, pero una vez dentro de la tumba, el alma se sintió muy a gusto animando la carne aún viva de lo que estaba a punto de devenir en un cadáver. ¡Qué vasto era el interior de la tumba! Todo un cosmos, tan infinito como la muerte. Un firmamento que poco a poco fue iluminado por los diminutos astros en los que se iban convirtiendo cada una de las moléculas del cadáver al pasar el tiempo; un firmamento poblado con las innumerables galaxias de los últimos pensamientos que en vida concibió el ser que fue arrojado precipitadamente dentro de ese lúgubre universo; un firmamento en el cual las nebulosas expresaban con sus vaporosos colores cada etapa del proceso de descomposición; un firmamento ostentando cual diadema una sola estrella gigantesca al final del Big Bang que concluyó con la desintegración física del cadáver: esa estrella era el alma del Ser que ahora yacía cómodamente a través de los años luz que intentan delimitar el macrocósmico firmamento de esa tumba.

  Esa estrella muerde con su ardiente plasma el centro del firmamento de la tumba, oscuro, vacío y frío, excepto por su luz, su masa y su calor. Esa estrella vibra con la huella que la imaginación del Ser físico que alguna vez fue dejó en las mentes que siguieron el rastro de su creatividad, en el universo paralelo llamado vida. La tumba misma se nota decadente y decrépita; incrustada en el terreno pantanoso cual si fuera el último residuo de un meteorito que no cayó ahí por ninguna mecánica astronómica, sino porque en verdad recorrió agonizante medio universo en busca del lugar idóneo para descansar en paz. Las pocas vidas que de tiempo en tiempo pasan cerca de ella, jamás imaginarían que dentro de esa tumba carente de nombre se extiende todo un firmamento, hermoso y lleno de brillantes colores crepusculares; tan pletórico, que casi ahoga el abismo en forma de gusano que intenta en vano devorarlo.

  Esas pocas vidas, no recuerdan las leyendas sobre la tumba que nacieron del folklore popular en épocas ancestrales, y que  fueron narradas por innumerables bocas con susurros tan oscuros para no invocar la maldición, que aquellos que la escuchaban tenían que acercarse una lumbre a sus oídos para poder entenderlas. Dichas leyendas decían que la tumba carecía de nombre no porque no se lo pusieron sino porque ella misma lo olvidó: era una tumba que padecía de amnesia. De manera que los que se acercaban también olvidaban quienes eran al tiempo que imaginaban ser el cadáver al cual pertenecía la tumba. Muchos de ellos morían de pena sobre la tumba, llorando su sentimiento de culpa por haberla abandonado; otros, simplemente comenzaban a deambular convertidos en zombis sin haber realmente muerto; mientras sus labios pronunciaban un eterno monólogo que hablaba de astros dentro de la tumba, esparcidos por un cielo nocturno más hermoso que el de las noches del mundo real. Y una gran estrella, cuyos fuegos en ocasiones formaban el rostro de un Ser que según leyendas aún más antiguas, vivió en un pasado remoto en este planeta.

  Pero algunas de esas pocas vidas, eran las de los seguidores, o más bien, lectores del Ser que les legó la senda a seguir en sus poemas y cuentos. Pues una estirpe de peregrinos brotó cual hongos púrpuras desde la misma hora sagrada en que sus intuiciones percibieron el Big Bang hacerse realidad en el interior de la tumba de su maestro. Esas vidas privilegiadas desarrollaron un ritual de visualización en el cual —yaciendo sobre la tumba— penetraban con el ojo de su imaginación en su interior, proyectando luego de esto sus cuerpos astrales hacia el firmamento que atesoraba. Muchos de ellos jamás despertaban del trance. En ese caso, las moléculas de sus cuerpos se convertirían a su debido tiempo en astros luminosos en el universo que antaño fue el cadáver de su maestro. Pero, ¿quién era ese Ser, ese Maestro, que alguna vez fue un cuerpo físico y que desde hace eones es todo un firmamento dentro de una tumba y al mismo tiempo la estrella que irradia la energía que lo anima desde su centro? Bueno, él pudo haber sido cualquiera de los grandes creadores imaginativos que han poblado este planeta, pero digamos que sólo por esta ocasión será Edgar Allan Poe.

  Y tiene que serlo, pues estamos en la víspera de un aniversario más de la muerte del maestro del horror y la ciencia ficción. Su muerte, [el 7 de octubre de 1849] que sigue siendo su más grande misterio. De manera que cada uno de los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, Zothique The Last Continent, peregrinaremos en esta ocasión, como lo hacemos cada año con nuestra imaginación, hacia la tumba del maestro en orden de ejecutar el trance de visualización. Siempre tenemos que hacer filas, pues por lo regular ya algunos de nuestros Hermanos Fanáticos se nos ha adelantado para zambullirse en el hermoso firmamento que se extiende en el interior de la tumba de Edgar Allan Poe. Así que el mes de octubre es el mes del maestro: veamos como alumbra la estrella de su alma el firmamento de la edición de este mes.

  En nuestra sección literaria, Tetramentis, en la página de este jueves 4 de octubre, publicaremos dos poemas de una joven cultora de lo extraño, lo fantástico y lo especulativo. Su nombre es Indhira Roca. Sus pequeñas joyas se titulan: «El Coleccionista de Almas» y «Neuronas Jóvenes». Le agradecemos este aporte. Esperamos que sean los primeros hongos mágicos de una futura cosecha creativa de factura zothiqueana.

 El próximo lunes 8, en nuestra galería mensual de Neosapiens, iniciaremos la última temporada de exposiciones de este año 2012 dedicada a los artistas digitales: esos magos de la imagen que con un Software como paleta de colores maravillan nuestra imaginación con los mundos inéditos que descargan desde su dimensión creativa. Y lo haremos con los trabajos de un joven artista nacido en Rusia en 1984 y que desde el año 2002 ha estado haciendo magia visual con el Software «Photoshop CS4». Su nombre Vitaly Alexius. Markus E. Goth nos guiará con su prosa a través del mundo imaginativo de Vitaly con una excursión titulada: «Vitaly Alexius: La Belleza de un Mundo Románticamente Apocalíptico».

  En nuestra sección Runes Sanguinis, en la página del miércoles 10 de octubre, les tenemos la publicación exclusiva de un artículo que explora los últimos días del maestro Edgar Allan Poe; y en especial, la presencia de dos objetos de las pertenencias personales de Poe que han sido muy debatidos por los especialista desde su muerte. El autor es Jeffrey A. Savoye, y el título de tal revelación es: «Dos Digresiones Biográficas: El Baúl Errante de Poe y la Misteriosa Espada Bastón del Dr. Carter».

  Por supuesto, continuará la publicación de 3 ilustraciones semanales en nuestra sección Imagixmundi, en la página de los viernes, de parte de los miembros de la Sociedad Bioartepolis y su proyecto Moebius Infinitum. Para ver la totalidad de las ilustraciones de cada semana, sumergirse aquí:Moebius Infinitum.

  Nos despedimos del que es el fanático más avanzado en la ejecución del ritual de visualización sobre la tumba sin tiempo de Edgar Allan Poe: nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Y no olviden el mantra mental que los Tumbanautas del firmamento dentro de la tumba de Poe se repiten una y otra vez, mientras se sumergen en ese NecrouniversoEl horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción.

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