INTROVISION / Una Locura a la Velocidad de la Luz

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La intuición del profeta ya podía ver en el horizonte su propia mente acercándose a la fase de supernova. Sentía que la revelación ardía como si mil soles hubiesen quemado su masa sólida para homenajear con la llamarada de luz que resultó de tal proceso alquímico la ecuación E=M.C2 de Einstein; quemando de paso todo el hidrógeno de su estado ordinario de conciencia así como su cordura. ¡La verdad se había refugiado en su mente! Al fin su trance la podía poseer mientras yacía desnuda sobre el lecho de plasma que sustituyó la materia gris de su cerebro luego de la visión. Su mente era una estrella… y esa estrella explotó sobre el lejano horizonte de la visión interna del profeta, cegando con su luz el ojo con el cual la contemplaba. Ya no le parecía que pensaba sino que sentía; era una red de filamentos nerviosos sedientos de sensaciones. Sus sentidos internos estaban desactivados, pero de alguna extraña y mágica manera, podía estimular su imaginación con la nebulosa de sensaciones que se expandía como un gas multicolor por todo su ser. De esa manera pudo ilustrarlas; en especial el destello de luz que se proyectó desde su mente hacia el exterior, vibrando intermitentemente en partículas y ondas. Esta luz —estaba seguro de ello— era su genio… Era su locura.

  Y esa locura se disparó como una radiación que viajaba a la misma velocidad de la luz física, trazando una línea recta que iniciaba en el ego del profeta y se extendía hacia todos los cuerpos estelares del universo; diseñando de esa manera una figura geométrica de proporciones alucinantes que al profeta le pareció ser la forma de su nuevo cuerpo en consonancia con su nuevo estatus de divinidad. La locura del profeta era una luz extraña, pues, por un lado, necesitaba el medio de su trance visionario para propagarse y por el otro, no se disipaba ante ningún medio. La alta temperatura de su alma y los nerviosos átomos de su celo religioso, constituían los dos filos de una espada al rojo vivo que cortaba toda materia cual si fuera la carne tierna de un recién nacido.

  Por momentos, la imaginación del profeta identificaba la identidad real de los cuerpos estelares que veía flotar —fuera de la jurisdicción de su ceguera luminosa— en ese universo imaginario que se expandía más rápido que el de la versión original. Las estrellas, planetas y lunas en verdad eran personas; seres humanos que quedaban expuesto a la expansión de su locura a la velocidad de la luz; locura luminosa que por ser emitida por una fuente consciente y con delirios de grandeza, usurpaba la función de la luz real. La luz de la locura del profeta iluminaba con el éxtasis de su revelación los seres humanos que caminaban a su alrededor, así como a todos aquellos que se encontraban en puntos distantes del planeta. En su visión interna, el profeta podía verlos adoptando alternativamente la forma de cuerpos estelares para luego recuperar nuevamente su forma humana. Pero esto no le importaba, pues al fin y al cabo, ellos eran ahora los habitantes de su microcosmo… Y los iluminaría con tal intensidad, que sin importar el esquema direccional de sus movimientos de traslación y rotación, siempre estarían expuestos a la luz de su locura.

  La temperatura y densidad de las diferentes capas atmosféricas de los pensamientos de esos seres humanos que sin saberlo ya eran los cuerpos estelares del universo del profeta, no constituían fenómeno físico alguno capaz de refractar su locura a la velocidad de la luz. En verdad, el cerebro de los humanos era un prisma orgánico que asimilaba simultáneamente todos los colores del espectro electromagnético del fenómeno luminoso de la locura del profeta. Provocándoles visiones con la misma intensidad sin importar que hayan sido iluminadas con la banda violeta o roja de su espectro: había democracia e igualdad en el arco iris que se arqueaba dentro de la mente cada vez más trastornada de los seres humanos. Ningún cielo azul techaba los pensamientos de esos seres humanos, pues las moléculas de aire eran devoradas por las longitudes azules y violetas de onda corta; su horizonte era multicolor, muy diferente al blanquecino al que estaban acostumbrados antes de ser iluminados con la locura del profeta; su sol no era amarillo, más bien estaba estriado con el iris del ojo del mismo profeta; los atardeceres o amaneceres podían estar teñidos de verde. En verdad, era una locura.

  De repente, el profeta sintió que la luz de su locura se curvaba al pasar cerca de ciertos puntos de su universo. Peor aún, que la luz de su locura era absorbida por la descomunal fuerza de gravedad de unos fenómenos estelares a los cuales no había intentado iluminar hasta ahora. Cada vez que se topaba con uno de estos fenómenos estelares su luz se ahogaba dentro de una oscuridad tan intensa que la ceguera luminosa del profeta se teñía de negro. Claro, pues dichos fenómenos estelares eran hoyos negros. El profeta decidió ver la identidad humana de dichos hoyos negros. Sorpresa… Eran dementes al igual que él. Pero con las estrellas de su mente ubicadas en una etapa más avanzada de su evolución… Ostentando una locura más abismal. Pero aún le aguardan algunas sorpresas al profeta y a su locura a la velocidad de la luz… Pues aquí y allá dentro del universo de su mente, pululan mentes cuya locura las ha hecho devenir en estrellas de neutrinos. Así que… ¡Feliz viaje a la velocidad de la luz!

  WAO!!!!… En verdad a ninguno de los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que deberían ser, Zothique The Last Continent, les gustaría estar en los zapatos del profeta, o mejor dicho, en su locura a la velocidad de la luz. Tampoco lo necesitamos, pues nuestra oscuridad viaja tan rápido que le parece estática a la misma luz sin importar a qué velocidad viaje. Pero si hay una cosa que viaja a la velocidad de la luz es la nigromancia zothiqueana, así como la devoción de nuestros Hermanos Fanáticos. ¿Alguna otra cosa que viaje a la velocidad de la luz en nuestro espacio-tiempo? Claro, el contenido de la edición final de este año 2012… La del mes de diciembre.

  Página del lunes: 10 de diciembre. Sección: Neosapiens. Galería: una surreal exposición con los trabajos del artista digital Andrew Ferez. Y con este safari que paseará su imaginación a través de las tierras salvajes de la fantasía de este creador, cerramos nuestra Cuarta Temporada dedicada a los artistas que echan mano de la tecnología para adornar aún más los salones de nuestros sentidos tridimensionales. Markus E. Goth será el guía en esta excursión cuyas promesas de asombro están sintetizadas en el mismo título de su artículo: «Andrew Ferez :Un Oscuro Surrealismo Poético sin Principio ni Fin». Y es que el fluir de las yuxtaposiciones visuales que componen lo mejor de la obra de Ferez al parecer no tiene principio ni fin; y no lo tendrá ciertamente con el fin de este año. Es como una locura que viaja a la velocidad de la luz.

  En la página del miércoles 12, en la sección Runes Sanguinis, publicaremos otra historia hasta ahora inédita en español; de la autoría, obviamente, del oscuro Santa Claus cuyos juguetes son fabricados por la industria nigromántica de Zothique, Clark Ashton Smith. El título no podía ser más sugerente: «La Edad Oscura». Con esta historia cerramos el año en nuestra sección de traducciones. Pero en el 2013, la sección Runes Sanguinis continuará sangrando sus runas de sangre de las venas de la imaginación de grandes genios, en especial Klarkash-Ton. Y si no lo creen, esperen y observen como el monje negro de la medieval Averoigne, Odilius Vlak, extrae de entre sus regalos navideños la navaja con la cual cortará dichas venas.

  Por supuesto, estas navidades los cerebros de la Sociedad Bioartepolis les tienen muchos regalos visuales para deleite de sus sentidos. Así que revisen las páginas de los viernes en nuestra sección Imagixmundi, donde es seguro que descubrirán las tres ilustraciones que semanalmente publicamos de su proyecto Moebius Infinitum.

  Es tiempo de despedirnos de aquel profeta que aunque no lo creamos, en parte gracias a nuestra locura presente, nos iluminó en un lejano pasado con su locura a la velocidad de la luz. Nos referimos a nuestro sumo sacerdote, Markus E. Goth, editor y director de este Templo Virtual. Definitivamente, él no necesita bajar por una chimenea para depositar sus regalos en nuestras pesadillas; sino el espacio virtual de nuestro Blogzine que este mismo mes cumple su tercer aniversario fungiendo como el altar mejor consagrado para hacerle sacrificios a la Fantasía Oscura y todo lo relacionado a las expresiones imaginativas. Así que de parte de todos sus miembros, incluyendo a Peter Domínguez [antiguo Barbes], les deseamos un mágico fin de año en el mejor estilo de Zothique. Y he aquí la lírica del villancico zothiqueano por excelencia… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción.

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