RUNES SANGUINIS / Cthulhu Comparaciones – Por Jason Colavito

Los mitos de H. P. Lovecraft guardan una clara similitud con la historia alternativa. Hemos comparado los textos para ver que tan cercanos ellos están. Recientemente actualizados con lo último en arqueología alternativa.

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  Los cuentos de Lovecraft acerca de divinidades alienígenas otorgando los dudosos dones de una civilización extraestelar sobre un mundo soñoliento inspiraron la fiebre de los astronautas antiguos de los setentas y eventualmente el interés de hoy por las civilizaciones perdidas. Autores alternativos parecen aceptar muchas de las ideas de Lovecraft como hechos, a pesar de que él mismo advertía a sus lectores que recordaran que dichas historias eran simplemente ficciones, cuya verosimilitud era el resultado de haber compartido sus ideas con colegas escritores de horror: «Esta fuente de recursos tiende a construir un trasfondo seudoconvincente de mitología oscura, leyendas y bibliografías; si bien ninguno de nosotros por supuesto tiene el más mínimo deseo de en verdad desviar a los lectores».

  A casi setenta años después de su muerte, la rama lovecraftiana de oscuro terror cósmico continúa engañando a lectores quienes sin darse cuenta toman libros de no ficción sin comprender la influencia que los autores de ficción tienen sobre las seudociencias de hoy en día. Por supuesto, Lovecraft también tuvo sus antecedentes, la seudociencia del Siglo XIX, como el «Atlantis: El Mundo Antediluviano» de Donnelly o las historias del desaparecido continente de Mu por Churchwell. Lovecraft fue el primero en añadir alienígenas a la ecuación, por lo tanto es a él a quien debemos volvernos en orden de ver una comparación entre lo que es declarado como hecho en el presente y la ficción de Lovecraft del pasado. Para elaborar la comparación que sigue, me basé en los trabajos de Lovecraft y los libros sobre antiguos alienígenas de los proponentes Erich von Däniken y Robert Temple, y en el historiador alternativo Graham Hancock.

  • ACTUALIZADO: Sobre el Mundo bajo el Océano:

 

  Lovecraft: «Naturalmente, sabios de varias clase hicieron lo mejor que pudieron para clasificar el espantoso objeto, pero siempre sin éxito. Teorías sobre una desaparecida civilización en el Pacífico de la cual las imágenes de las Islas Orientales y las construcciones megalíticas de Ponape y Nan-Matol son posibles vestigios, circularon libremente entre estudiantes, y publicaciones especializadas sostuvieron variadas y a menudo conflictivas especulaciones sobre un posible antiguo continente cuyos picos sobreviven en forma de las numerosas islas de la Polinesia y la Melanesia. La diversidad en fechas asignadas a la hipotética cultura desaparecida —o continente— era al mismo tiempo asombrosa y divertida; si bien algunas alusiones sorprendentemente relevantes fueron descubiertas en ciertos mitos de Tahití y otras islas». [«Fuera de los Eones», 1933, en colaboración con Hazel Heald].

  Hancock: «Fueron las sumergidas estructuras del Japón que primero me despertaron a la posibilidad de que un mundo sumergido en la historia, desconocido para los arqueólogos, pudiera yacer oculto y olvidado bajo el mar. Entonces, cuando aprendí a bucear y comencé a buscar en otros lugares, comprendí cuan vasto este mundo sumergido podría ser: pues sus rastros parecían haber sido esparcidos a lo largo de los bordes continentales no sólo del Pacífico, sino también del Atlántico, el Océano Índico y el Mar Mediterráneo. No he mencionado el trabajo de Santha que llevé a cabo en el Pacífico Sur alrededor de las islas tahitianas de Taiatea y Huahine, o de las extrañas cosas que vimos bajo el agua en las afueras de la isla de Tongan en Haapai». Underworld», 2002].

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  • Sobre Antiguos Alienígenas:

 

  Lovecraft: «No puedo pensar en el océano profundo sin estremecerme ante las innombrables cosas que pueden en este mismo momento estar arrastrándose y revolcándose en su lecho cenagoso, adorando sus antiguos ídolos de piedra y esculpiendo sus detestables figuras en obeliscos submarinos de granito degastados por el agua. Sueño con el día en el que ellos pudieran alzarse sobre las olas y arrastrar hacia abajo con sus hediondas garras los remanentes de una humanidad endeble y agotada por la guerra; el día en que la tierra se ha de hundir y el oscuro suelo del océano habrá de ascender en medio de un pandemónium universal». [«Dagon», 1917].

  Temple: «Un grupo de seres alienígenas anfibios fueron considerados por los babilonios como los fundadores de su civilización. El principal personaje del grupo de anfibios era llamado Oannes. En algunas tradiciones posteriores a aquellas en las que se basó Berossosus, Oannes devino en el dios pescado de los filisteos conocido como Dagon y familiar a muchos lectores de la biblia. Las criaturas acreditadas como las fundadoras de la civilización en el Medio Oriente fueron abiertamente descritas por los babilonios quienes las reverenciaron y construyeron enormes estatuas de ellas como “repulsivas abominaciones”». [«Sirius Mystery», 1998].

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  • Sobre Cultos Antiguos:

 

  Lovecraft: «Ellos adoran, así lo dicen, a los Grandes Antiguos quienes vivieron edades antes de que aparecieran los hombres, llegando al joven mundo desde el espacio exterior. Esos Antiguos ya se han marchado, dentro de la tierra y bajo el océano; pero sus cuerpos muertos le revelaron en sueños los secretos a los primeros hombres, quienes crearon un culto que nunca ha muerto. Este era ese culto, y los prisioneros dijeron que siempre ha existido y siempre existirá, oculto en distantes desiertos y lugares oscuros por todo el mundo hasta el momento en que el gran sacerdote Cthulhu, desde su oscura casa en la poderosa ciudad de R’lyeh bajo las aguas, emerja y someta la tierra nuevamente bajo su mando. Algún día él llamará, cuando las estrellas sean propicias, y el culto secreto siempre estará esperando para liberarlo». [H. P. Lovecraft, «La Llamada de Cthulhu», 1926].

  Von Däniken: «Sostengo que nuestros antepasados recibieron visitas desde el universo en un lejano pasado, a pesar de que aún no sé quiénes eran estas inteligencias extraterrestres o de cuál planeta llegaron». [«Chariots of the Gods», 1969].

  Hancock: «Hemos de argumentar que “hombres serios e inteligentes” —y aparentemente también mujeres— estuvieron en verdad trabajando tras el escenario de la prehistoria de Egipto y proponemos que uno de los muchos nombres por los cuales ellos eran conocidos era “Los Seguidores de Horus”. Proponemos, también, que su propósito, al cual sus generaciones de adhirieron por miles de años con el rigor de un culto mesiánico, pudo haber sido la realización de un gran plan cósmico». [«Mystery of the Sphinx», 1996].

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  • Sobre la Antigua Astronomía:

 

  Lovecraft: «Entonces, susurró Castro, esos primeros hombres crearon el culto alrededor de altos ídolos que los Grandes Antiguos le mostraron; ídolos traídos en edades penumbrosas de oscuras estrellas. Ese culto nunca morirá hasta que las estrellas sean propicias nuevamente, y los sacerdotes secretos sacarán al Gran Cthulhu de su tumba para que reviva sus sirvientes y retome el gobierno de la tierra». [«La Llamada de Cthulhu», 1926].

  Hancock: «Las mismas constelaciones, pero  deslizada a unos 180 grados, están presentes en estos dos cielos —10, 000 años a.c. al presente— separadas por 12, 500 años… Quizás el culto prehistórico de la inmortalidad el cual usó enormes monumentos semejantes a constelaciones y ciclos astronómicos como instrumentos de iniciación, está nuevamente de regreso». [«Heaven’s Mirror», 1998].

  Temple: «Incluso me atrevería a decir que estamos bajo observación o vigilancia en este mismo momento, por una civilización extraterrestre cuyo hogar es el sistema de Sirios, que monitorea nuestro desarrollo para ver cuando estaremos listos para que ellos entren en contacto con nosotros. En otras palabras, muy posiblemente se nos permita a nosotros mismos controlar el futuro contacto». [«Sirius Mystery», 1998].

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  • Sobre el Planeta de Origen:

 

  Lovecraft: «Las blasfemias que aparecieron en la tierra, fue insinuado, llegaron del oscuro planeta Yuggoth, en el borde del Sistema Solar; pero este era en sí mismo apenas el popular puesto de avanzada de una espantosa raza interestelar cuyo último origen puede yacer muy lejos, incluso más allá del continuum espacio-tiempo de Einstein o el más grande cosmos conocido». [«El que Susurra en la Oscuridad», 1930].

  Von Däniken: «Si es correcto el punto de vista sostenido por reputados científicos tanto orientales como occidentales de que Marte una vez albergó una avanzada civilización, la pregunta es: ¿por qué ya no existe hoy? ¿Tuvieron las inteligencias de Marte que buscar un nuevo medio ambiente? Por último, ¿fueron algunos de los habitantes de Marte capaces de escapar al planeta vecino?». [«Chariots of the Gods», 1969].

  Temple: «La tribu de los dogones y los egipcios hablaron de una civilización que arribó desde el sistema de Sirio, y los babilonios hablaron de ella llegando de los cielos; los dogones y los babilonios coinciden en la naturaleza anfibia de los seres que hicieron esto». [«Sirius Mystery», 1998].

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  • Sobre la Edad de la Esfinge:

 

  Lovecraft: «Cerca del borde de la meseta y hacia el este de la Segunda Pirámide, con el rostro probablemente alterado para formar el colosal retrato de Khephren, su real restaurador, se alza la monstruosa esfinge: muda, sardónica y sabia más allá de la memoria de la humanidad. La entrada a la capilla que conduce a la Segunda Pirámide, casi enterrada bajo las deslizantes arenas, bosteza subterráneamente al sureste de la Esfinge. Tradiciones persistentes la consideran el «Templo de la Esfinge»; y quizás puede ser llamada con todo derecho con ese nombre si en verdad la Esfinge representara al constructor de la Segunda Pirámide, Khephren. Existen inquietantes historias de la Esfinge antes de Khephren; pero cualquiera que hubiese sido su más antigua fisonomía, el monarca la reemplazó con la suya para que los hombres pudieran mirar al coloso sin temor». [«Encerrado con los Faraones», 1924].

  Hancock: «Existe una creencia de que la Gran Esfinge de Giza fue diseñada durante el periodo histórico clasificado como “El Viejo Reino” en la Cuarta Dinastía del faraón llamado Khafre, a quien los griegos luego llamaron Khephren, y se dice como un hecho de que la fisonomía de la Esfinge fue tallada para representar al mismo Khafre. La evidencia es consistente con el retallado de una estatua más vieja y profundamente erosionada. ¿No es posible que Khafre fuera el restaurador de la Esfinge? La evidencia geológica por lo tanto sugiere que un estimado muy conservador sobre la verdadera fecha de construcción sería en algún punto entre 7000 y 5000  a.c., como mínimo». [«Message of the Sphinx», 1996].

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  • Sobre «La Cámara de la Esfinge»:

 

  Lovecraft: «Entonces fue cuando la sonrisa de la Esfinge nos inquietó vagamente, y nos hizo preguntarnos sobre las leyendas de pasajes subterráneos bajo la monstruosa criatura, conduciendo hacia abajo, abajo, hacia profundidades que nadie se atreve a insinuar; profundidades conectadas con misterios más antiguos que el Egipto dinástico que excavamos, y que guardan una siniestra relación con la persistencia de los dioses anormales y cabezas de animales del antiguo panteón neolítico». [«Encerrado con los Faraones», 1924].

  Hancock: «Es un mapa, no sepultado en la tierra, sino inteligentemente oculto en el tiempo, donde “X”, literalmente “marca un lugar” directamente bajo las garras traseras de la Gran Esfinge de Egipto a una profundidad, suponemos, de unos 100 pies. Si hemos leído correctamente el mensaje de los “Seguidores del Horus Cabeza de Halcón”, entonces hay algo de capital importancia allí, en espera de ser encontrado… los salones del reino terrícola de Osiris». [«Message of the Sphinx», 1996].

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  • Sobre la Antártica:

 

  Lovecraft: «Parece estar medio perdida en las extrañas brumas antárticas… El efecto de la monstruosa señal fue indescriptible, por alguna demoniaca violación de la ley conocida de la naturaleza, pareció cierto al comienzo. Aquí, en la infernalmente antigua meseta con un total de veinte mil pies de altura, y en un clima mortal para la vida desde las edades pre-humanas de al menos quinientos mil años, se extendía casi hasta los límites de la vista, una maraña de piedras ordenadas que sólo la desesperación de la auto defensa mental pudo posiblemente atribuir a cualquier cosa excepto a una causa consciente y artificial». [«En las Montañas de la Locura», 1931].

  Hancock: «De repente fue claro para mí como masas de tierra continentales, que habían sido el hogar de vastas y prosperas sociedades por miles de años, pudieron en verdad perderse casi sin dejar rastro. Como el  Flem-Aths concluye: “Es a la helada Antártica que miramos para encontrar respuestas acerca de las mismas raíces de la civilización; respuestas que pudieran aún estar preservadas en las profundidades congeladas de la olvidada isla continente”». [«Fingerprints of the Gods», 1995].

 

Fin

  Traducido por Odilius Vlak

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  • NOTA: la versión original de este artículo, titulado «The Cthulhu Comparison», se encuentra aquí:The Temple of Dagon.

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